Biology War - Capítulo 44
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44: Signal 44: Satoru Ishida 44: Signal 44: Satoru Ishida En el transcurso de la semana pasada estuve entrenando en la casa de la señorita Taneda durante todas las noches, aunque algunas veces decidía terminar cuando anochecía para poder ir a la casa de los Ishida y aprender cuanto pudiera de Shigeru.
Con esto logré obtener cierto conocimiento para usar en las extremidades, logrando hacerlas cada vez más parte de mí y además idear ciertas técnicas que usar con ellas.
Sobre todo, si hablamos de la cola.
—Buenos días.
Vengo a visitar al señor Asahi.
Me encontraba de visita en el hospital, pero esta vez mi objetivo principal no era la pequeña Haruhi.
Entrando en el ascensor me preguntaba por qué había sido llamado por el señor Asahi, estoy consciente de que hoy es su día de salida, aunque no creo que yo sea la persona en la que confíe para que lo acompañe devuelta a su hogar.
—Con permiso… ¿Eh?
Al abrir la puerta de la habitación, una escena sorprendente se presentó frente a mi vista.
El hombre, que hace un par de semanas se encontraba en estado crítico, ahora estaba organizando su lugar de reposo con gran energía, junto a las maletas ya hechas a un lado.
Es como si nada le hubiera ocurrido.
—¿Señor Asahi?
Veo que ya se encuentra bien.
Me acerqué a él aun estando un poco atónito.
—Oh, buenos días Ryota.
Ya que estás aquí acompáñame.
—¿Eh?
Está bien.
Es como si él me hubiera estado esperando desde hace mucho, tal vez lo que estaba haciendo era para estar ocupado mientras yo no estuviera.
—Y… ¿Qué tal esta?
¿No tiene ningún dolor o molestia?
—No, realmente, solo dolor y picazón en la espalda cuando me muevo.
—Oh… ¿Eh?
En ese caso no debería hacer muchos esfuerzos.
Me apresuro a tomar una de sus maletas.
—Lo ayudaré a cargar con ellas.
—Tranquilo chico, estoy bien.
En la puerta del ascensor él me observa con una ceja levantada.
Aún me siento mal por su herida, no sé qué habría hecho si ello le costaba la vida.
—¿La azotea?
Me encuentro confuso al verlo señalar ese botón en el panel.
—Ahí podremos hablar más tranquilos.
—Ya veo.
No estoy seguro si su silencio es para evitar algún tipo de filtración de información o simplemente no tiene nada que decirme fuera del tema principal.
Al cruzar por la puerta nos apresuramos a salir y a acercarnos cerca de los bancos puestos en el lugar.
—Como pensaba, a esta hora no suele haber nadie aquí arriba.
Él tomó la iniciativa en sentarse y prosiguió a sacar una tableta de su maleta.
Entonces, yo me situé justo a su lado.
—¿Has estado entrenando en la casa de la jefa?
—Así es… En su ausencia ella me dejó el espacio para practicar y ejercitarme.
—En ese caso ¿Ya tienes tu próximo objetivo en mente?
Al notar lo que veía en su dispositivo, me di cuenta de lo que se refería exactamente.
—Sí, más o menos.
De hecho, había querido pedirle algo al respecto.
—¿Y qué sería?
Tome aire y luego de exhalarlo, le pregunte.
—¿Podría darme información sobre Kitsune, Baku y Orochi?
Él se quedó observándome de reojo por unos instantes antes de responder.
—¿Tan efectivo ha sido tu mejoría entrenando?
—Bueno… Diría que he aprendido más cosas al respecto.
Prácticamente, puedo usar las extremidades como si las hubiera tenido desde siempre.
Pero ¿Por qué lo pregunta?
—Si ese es el caso, ¿Te crees capaz de enfrentarte a uno de los jefes de la montaña o incluso a los tres juntos?
Su seria mirada y este cuestionamiento hace que me quede congelado.
Debido a esto, reflexiono unos instantes sobre ello.
—Con base en lo que vi la última vez, ni siquiera contando con la ayuda de ambos podría llegar a tener un enfrentamiento nivelado con ellos 3.
Él asiente ante mi pregunta.
—Me tranquiliza que a veces seas capaz de entender tus propias capacidades… —No obstante… Lo interrumpo repentinamente.
Como él dice, soy consciente de lo que puedo hacer y no, pero aun así… —Si pudiéramos enfrentarnos a uno solo de ellos.
Acorralándolo con más agentes, sin que sus compañeros pudieran notar que esté en peligro y vengan a ayudarlo.
Podríamos conseguir una situación conveniente.
El señor Asahi me observa por unos instantes y luego vuelve a ver su tableta, mientras aparta parte de su cabello pelirrojo de la frente.
—Parece un buen plan, se lo comentaré a la jefa después, aunque tendremos que tomarnos nuestro tiempo para planearlo bien y además… —¿Sucede algo?
Selecciona algo en su dispositivo y después lo pone en mis manos.
—Mira esto.
Aunque algo confundido, decido hacerle caso a lo que me dice.
—Es un video de las cámaras de seguridad, cerca del puerto rio abajo.
Como él dice, puedo darme cuenta de la zona grabada.
Me quedo observando por unos segundos al video acelerado, hasta que logro ver movimiento en el agua.
—¿Qué es eso?
En la orilla empiezan a emerger una masa de arañas, las cuales se dirigen en una sola dirección.
Pareciese que estuvieran detrás de algo.
—Observa y fíjate bien en el escáner de temperatura.
Haciendo lo que me dice el señor Asahi noto el número de grados centígrados situados en una esquina de la pantalla.
—Pero ¿qué?… 2 grados… 0, -3, -5… Eventualmente, una ligera niebla se muestra en el lugar y posteriormente la escarcha se expande por la masa de agua.
Aunque los efectos no se detienen ahí, las arañas también dejan de moverse completamente.
No logro analizar estos acontecimientos y los siguientes sucesos no me dejan siquiera intentarlo.
—¿Personas?
Gente cubierta con ropa térmica industrial se acercan a la escena.
Entonces, como si les diera la bienvenida, una extraña cosa indescriptible y casi del tamaño de un cocodrilo emerge del agua cristalizada.
Se mueve lentamente usando ocho patas similares a las de una araña, pero no logra siquiera hacer contacto con alguno de ellos, ya que cae al suelo a unos pocos metros de la orilla.
Una vez se aseguran de que este inconsciente por así decirlo, ellos prosiguen a cargarlo con una red y después lo arrastran fuera de la pantalla.
—¿Se lo llevaron?
¿Acaso era un CENI?
Le entrego la tableta al señor Asahi.
Al tomarla me enseña imágenes de un camión cruzando por varios lugares del puerto.
—Después de eso se dirigieron hacia la zona de almacenes, entraron en uno donde suelen guardar camiones de distintas compañías.
Entonces, al enterarnos esta mañana, revisamos el contenido de todos ellos, pero lastimosamente para ese momento ya habían salido algunos, temprano en la madrugada.
—Entonces… ¿Lo perdieron?
—No logramos atraparlos en el puerto, pero nos aseguramos de que no haya salido ninguna embarcación hoy y además tenemos puntos de control en las salidas de la prefectura.
—En ese caso, aún no han salido de Osaka… ¿Puedo hacerle una pregunta?
El señor Asahi asiente, pero su mirada se pone aún más seria, supongo que al notar mi fría expresión.
—Entiendo que ellos se aprovecharon del lugar en el que se encontraba ese CENI para capturarlo, pero lo que me molesta es el cómo hicieron para encontrarlo ¿Qué maneras tienen ellos para haberlo ubicado cuando ustedes no pudieron?
Lo observo fijamente, mientras que él rasca su cabello y luego deja escapar un suspiro.
—Es vergonzoso admitirlo, pero hay altas posibilidades de que ellos tengan algún tipo de herramienta o conocimiento para rastrearlos, por lo menos si hablamos de la rama japonesa.
—Entiendo… ¿Y tiene alguna idea de quienes podrían estar detrás de esto?
Niega con la cabeza.
—Por el momento no.
Como pudiste ver, el camión que usaron no tenía ningún rasgo particular y además no contaba con una placa, además parece que una vez hicieron el cambio de vehículo convirtieron este en chatarra.
—Bueno, ahora esta es nuestra mayor prioridad ¿Verdad?
Incluso más que esas bestias de la montaña.
—Sí, tenemos que encontrarlos inmediatamente, no sabemos lo que podrían hacer con esa criatura… Además, hay algo más que te importara a ti… El pelirrojo dice esto mientras guarda su tableta y se levanta de la banca para después mirarme con una expresión particular.
Diría que entre preocupado y dubitativo.
—Ya que uno de los camiones que salieron de ahí se dirigía a la compañía Ishida.
—¿Eh?… Me levanto casi de un salto y lo tomo del hombro.
—Tranquilo, ya estamos haciendo el papeleo para ir a examinar la carga que ha llegado el día de hoy, pero habrá que tener cuidado por si los métodos tradicionales no funcionan.
Esta vez lo agarro de su camisa con ambas manos mientras miro hacia el suelo, estando un poco alterado.
—Por favor…
Hagan todo lo que esté en sus manos.
Luego de eso creo observar la sombra de su mano, dirigirse a mi cabeza, pero al final termina en mi mano.
Intenta tranquilizarme como puede y al final nos despedimos, solo espero que podamos resolver esto antes de que sea muy tarde, no solo con la compañía Ishida, sino con las otras que tal vez se vean afectadas de igual manera.
_ _ _ Tomo una gran bocanada de aire frente a la puerta de madera con estilo antiguo.
—Bueno, veamos como resulta esto.
Llame al intercomunicador y uno de los sirvientes de los Ishida no tardo en recibirme.
—Con permiso.
—El joven Shigeru y la señorita Kazumi se encuentran en el comedor.
El señor Satoru aún no ha llegado.
—Entonces no soy el último.
Avanzo a través de la residencia observando como las personas van de aquí para allá, preparando todo, también había algunos familiares en el jardín o en las habitaciones de estar, supongo que será una gran cena al final de cuentas ¿Me pregunto si estarán nerviosos?
—Oh, buenas noches Hanekawa.
En la puerta del comedor me cruzo con Miyu Kazumi, llevaba su típico prendedor en su corto cabello suelto, además que vestía con una blusa blanca de botones y una falta celeste clara.
Sinceramente, creo que se ve muy linda.
—Hola, ¿Hace mucho llegaron?
—Hace como media hora, el chofer del señor Ishida vino a recogernos a casa.
—Oh, ¿Y sus padres no vinieron?
—Papá está trabajando y mamá fue a las aguas termales con unas vecinas, pero de todas maneras no es que pudiéramos decirles a donde veníamos en realidad, ya que nuestro padre no lo aceptaría del todo.
Ríe con algo de nerviosismo.
—Ya veo, conque aún no se lo han dicho.
Pero bueno ¿Entramos?
—Sí, solo salí un momento al sanitario.
—Buenas noches…
Al mover la puerta, Miyu y yo quedamos pasmados ante lo que vemos.
Parece que la pareja que sería celebrada hoy estaba a punto de besarse.
—¡¿Eh Ryota?!…
V-veo que ya llegaste.
Ambos se separan avergonzados.
—N-no tardaste nada hermanita.
Mientras observábamos la escena no pudimos evitar soltar una risa.
—Tal vez ¿Deberíamos dejarlos solos Hanekawa?
—Creo que sí.
Sayaka se levanta acercándose a su hermana.
—No, de hecho también me dieron ganas de ir al sanitario, ven acompáñame.
—Pero si acabo de venir de ahí…
Oye.
La gemela más enérgica se lleva a rastras a su hermana.
En cambio, yo observo a un sonrojado Shigeru y decido que será mejor no dar ningún comentario al respecto.
—Y ¿Solo falta Satoru?
—¿Eh?
S-sí.
Mi hermano tenía que hacer algunas cosas en la compañía, pero me aviso que ya estaba por salir hace como media hora.
Me siento frente a él.
—Aunque él era la persona más emocionada con esta cena.
Supongo que el deber no perdona.
—Sí, sobre todo ahora que rechazo el negocio con esta compañía farmacéutica.
—Oh, ¿Al final no acepto el trato?
Aunque era muy buen negocio a mi parecer.
—La mesa directiva opina lo mismo y le costó convencerlos de su decisión, aunque de todas maneras termino discutiendo con mi tío.
—¿En serio?
El vicepresidente de la compañía.
Siendo mentor de los hermanos Ishida, sobre todo del mayor, no me esperaba que tuvieran ideas contrarias al respecto.
—Hmm bueno, de todas maneras, no le convencía del todo la situación.
—Sí…
¿Eh?
Disculpa.
Repentinamente, el celular de Shigeru comenzó a sonar.
—Si soy su hermano, ¿Qué sucede?
Mientras comía unos abre bocas que había sobre la mesa, observo como Shigeru de repente se pone completamente pálido y su labio inferior comienza a temblar.
—¿Qué pasa Shigeru?…
Deja caer su teléfono al suelo y luego él cae de rodillas, para posteriormente sujetarse la cabeza y…
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
—¿S-Shigeru?
¿Qué?…
—¿Qué sucede?
Varias personas entran en la sala al oír los gritos desesperados del rubio.
En mi caso solo observaba muy consternado y preocupado como las venas de su rostro se hinchaban y de sus ojos completamente abiertos brotaban gran cantidad de lágrimas, al mismo tiempo la saliva se escapaba de su garganta junto al sollozo que empezaba a entrecortarse.
—¿Qué es lo qué?…
¡Shigeru!
¿Qué te sucede?
Las hermanas Kazumi también son atraídas por el ruido y Sayaka se acerca rápidamente a él.
—Shigeru, Shigeru estoy aquí, calma, estoy contigo.
Con lágrimas de miedo empezando a salir de sus ojos, ella lo acerca a su pecho intentando consolarlo.
Yo también me acerco a ambos y tomo el teléfono, pero no puedo acercarme a escuchar la llamada que aún está en curso, en el fondo no quiero saber la razón por la cual mi amigo se ha puesto así.
¿Qué pudo haberle dicho la persona al otro lado de la línea para que se pusiera así?
Para que entrara en una crisis nerviosa, donde sus palabras habían sido interrumpidas por constantes gritos y tosidos actualmente.
—Mi…
Mi…
Cuando parece tranquilizarse, empezó a intentar coordinar oraciones, de fondo escuchaba exclamaciones de asombro y más sollozos, cuando mire a Miyu esta se había cubierto su boca de la sorpresa.
No pudiendo evitarlo más, decidí acercar el teléfono a mi oreja para saber que sucedía, pero creo que ya podía deducirlo.
El día de hoy, 29 de mayo del 2092, Satoru Ishida falleció.
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