Biology War - Capítulo 49
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
49: Signal 49: Telaraña 49: Signal 49: Telaraña Mis piernas se paralizaron, deje de enfocar mi mirada y mi mente se perdió.
Mientras yo me había convertido en una estatua de piedra, era rodeado por gritos desgarradores y disparos que volaban por toda la habitación.
Tan solo un instante después de que llegamos al piso en el que se encontraba la capa exterior del capullo de telarañas, miles de esas pequeñas criaturas se lanzaron hacia los agentes.
Incluso una gran cantidad de aquellas con patas largas atacaron sin descaro.
Desde que el primer agente cayó devorado hasta los huesos, las respuestas fueran variadas, algunos huyeron, otros cayeron de rodillas, aterrados por ver a sus otros compañeros siendo masacrados.
El que me sorprendió mayormente, fue uno que cayó a mi lado y escuche como su vómito chapoteo dentro de su casco.
Pero por supuesto, la gran mayoría se mantuvo firme y comenzó a repeler a los bichos, algunos de manera frenética y otros con la mente más fría.
—¡RYOTA!
—Ah… La voz del señor Asahi me saco del trance.
Por ello puedo observar mejor el escenario, mientras que la sangre inunda todo el lugar cubierto de esa seda negra junto a los órganos y carne mutilada desperdigada, los agentes que quedan procuran mantenerse a la defensiva con barricadas armables y además rescatar a cuantos sobrevivientes puedan.
—Ah… Ah… Ah… Estoy al borde de la hiperventilación.
No puedo moverme para nada, mientras que el señor Asahi sigue intentando llamar mi atención por el audífono, solo puedo pensar en este asqueroso olor que hay en todas partes y la vista horripilante que no puedo dejar de mirar.
—¡Aagh!
Un agente se pone frente a mí y es atacado por una araña de patas largas, pero después ella es disparada varias veces.
Parece que ya se dieron cuenta de que en mi estado no podré hacer nada para defenderme.
Por ello, él tuvo que… —Oye tú… No vayas a hacer que todos nuestros esfuerzos por traerte aquí… Incluso con los disparos sonando a sus espaldas, puedo escuchar como la sangre no le permite hablar.
Pero a pesar de su herida en la espalda, tiene fuerzas para tomarme de mi camisa.
—¿No eras tú el que quería venir aquí?
Luego de eso, cae desplomado.
—Yo… Yo… Aún me cuesta respirar y mi vista nublada por las lágrimas no mejora la situación.
—¡MUÉVETE DE UNA MALDITA VEZ!
—Yo… —¡¿Qué HACES AHÍ PARADO?!
—Yo… —Ryota, regresa.
Sal de ahí, los demás se encargarán de que tu retirada sea segura.
La voz del señor Asahi es tranquila.
Tal vez me esté escuchando llorar en estos momentos, pero me impresiona que pueda mantenerse de esa forma, aunque sus subordinados estén muriendo.
—Yo… —¿Qué harás Ryota?
Ahora que estás aquí.
La señorita Taneda también mantiene su tono relajado.
—¡Yo voy a destrozar a esa puta cosa asquerosa!
Salgo corriendo en dirección al muro oscuro.
Usando las manos como escudo, evito que las arañas ataquen la parte superior de mi cuerpo, gracias a eso llego a la barrera y sin pensarlo ni un instante, avanzo a través de ella cortando lo más que pueda con la cola.
Capa por capa, sin detenerme, aunque algunas telarañas hagan cortes en mi cuerpo como si fueran alambre.
Subo los escalones de los pisos que quedan, ignorando como pueda a esos bichos que no hacen más que venir de más arriba.
Por Satoru y por estas personas que me han permitido llegar hasta aquí.
No importa como lo haga.
En serio usaré incluso mis propias manos para volver más que cenizas a esa cosa.
—Maldita cosa… A medida que avanzo, la telaraña se va volviendo más resistente y pegajosa, pero, en cambio, la cantidad de arañas ha disminuido en gran medida.
Aunque algunas de ellas siguen emergiendo de la seda, supongo que se aseguró de estar completamente a la defensiva, mientras que sus crías se encargan del exterior.
—¡Argh!
Corto con furia una cuerda negra que casi me decapita.
—Aquí es… —Ryo… Escu… De… Cuando termine de abrirme paso hasta la puerta de la oficina, la comunicación con el señor Asahi se cortó, de seguro es por estos gruesos muros.
—¿Qué es lo qué?… Al mirar en dirección del pasillo, noto como las telarañas empiezan a regenerarse un poco más rápido de lo que hacían cuando yo venía.
Acaso ¿Solo me permitirá a mí llegar hasta aquí?
—… Controlo mi respiración y luego destruyo la puerta cubierta por una gran cantidad de seda, el problema después es que la mano se queda atrapada entre las cuerdas.
—Estas… Son muy resistentes… Avanzo con precaución y muevo aquella extremidad para intentar liberarla, pero no hay éxito.
Sin darme tiempo a pensar en nada más, un ataque punzante es lanzado hacia mí por una cosa de gran longitud que proviene del centro de la habitación.
—¡Kuh!
Me cubro usando la mano que tengo libre, pero esa cosa logra atravesarla, por lo menos lo suficiente para que la punta se asome a través.
Al ver esto, inmediatamente cierro el puño y tiro de eso, pero lo único que consigo es arrancarla y mirándola bien, me recuerda a las alargadas patas de las tarántulas de abajo.
Cortando la telaraña y liberando la mano, la uso para desincrustar esta espina de la otra, posteriormente, la lanzo con todas mis fuerzas de donde provino, pero no hay reacción alguna.
—Debo deshacerme de esto de una vez.
Toda la habitación está cubierta de esta cosa asquerosa, no llega a llenarla al 100% a excepción de las paredes, pero aun así es una gran cantidad.
Tomo una gran bocanada de aire y luego oculto las manos, con este hecho hago que la cola se alargue y su filo crezca de gran manera.
—¡GAAAAAAH!
Corto todo lo que puedo frente a mí con esta gran cuchilla, como si de una podadora se tratase.
Toda la telaraña del centro cae en pedacitos, pero en medio de esta acción no note cuando nuevamente una púa se lanzó hacia mí y cruzo cercanamente de mi oreja izquierda incrustándose en la pared detrás de mí.
Ahora, junto con la seda cortada, también caían algunos de mis cabellos.
—Eso es… Al detener el corte presencié al origen de todo esto.
Aun con la poca luz, observe a un gran capullo negro pegado en el techo, en él había varios orificios que emitían ese característico y tenue destello blanquecino, mientras que de uno concretamente emergía esta especia de pata afilada que estaba a un lado de mi rostro.
—… Hice un rápido corte con la cola ahora de tamaño normal e inmediatamente me deslice para estar justo debajo de esa cosa, sin un ápice de duda lance mi arma trasera para intentar perforar su gran cuerpo.
—¿Eh?… La punta rebotó y el capullo no tardó en responder sacando otras 7 patas alargadas, tuve que usar las manos como escudo ante su ataque de pinza.
Retrocediendo hacia una pared, observe la capa de telaraña por la cual se filtraban ligeros destellos de luz, aquí deberían de estar los ventanales.
—¡Maldito…!
No me da tiempo ni siquiera a tomar aire, sus extremidades tienen una longitud capaz de cubrir toda la habitación.
Solo me queda intentar refugiarme en los lugares donde aún permanecen las gruesas tiras de seda, aunque estas se concentran en las esquinas y tienen parte de los muebles destrozados pegados a ellas.
—¡Kuh!
Logra impactar el dorso de las manos con 4 de sus patas, aquella fuerza es suficiente para atravesarlas e impactarme contra el suelo.
La cosa sería fácil si terminara así, pero inmediatamente me lanza las otras que quedan.
—¡Gaaaah!
Dos lograron alcanzar mi cuerpo.
Una Perforo mi hombro izquierdo y otra mi muslo derecho, ahora estoy completamente clavado, pero creo que aún podré hacer esto por lo menos unas dos veces más, aunque tendré que saber usar bien la última, ya que es muy probable que pierda el conocimiento después de eso.
—… Intenté tomar aire como pude y engrandecí ambas manos, de esta forma rompí por lo menos 6 de sus patas por la presión del ensanchamiento, mientras que las 2 restantes fueron arrastradas y arrancadas con mi golpe dirigido hacia las ventanas.
Al recibir ambos puñetazos, las placas de vidrio explotaron en pequeños cristales junto a la gran capa de telaraña, aunque esta última no logre romperla en su totalidad, pero por lo menos logre que varios cordeles se rompieran, supongo que será suficiente para que puedan observar el interior.
—Ryota ¿Me escuchas?
También con esto la comunicación regreso y logré escuchar la voz de la señorita Taneda.
—… Fuerte… Y claro… Me levanté jadeando, ya he comenzado a marearme, pero podre aguantar lo que quede, tal vez si uso la última vez podre aplastar el capullo entre las manos, aunque necesito recuperar el aliento primero.
—Repórtame la situación ¿Crees que tendrás muchas complicaciones contra ella?
Retiro las patas que tengo incrustadas en mi cuerpo, no quisiera dejarlas ahí cuando comience a sanar.
—Básicamente… es un hueso muuuuy duro de roer.
—Tal vez lo de la electricidad te serviría, pero tendría que enseñártelo detenidamente y la situación no da para ello.
Observo el capullo el cual comienza a regenerar sus extremidades, luego volteo a mirar las manos e intento calmar mi respiración.
—No se preocupe… Me encargaré de esto como pueda, no lo dejaré ir ahora que está al alcance de mis manos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com