Biology War - Capítulo 68
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
68: Signal 67: Convencimiento 68: Signal 67: Convencimiento Desde que salí de aquella instalación subterránea con Sekai, no me había pasado por esta zona.
Me sentía un poco mal por haber abandonado mi rutina casi diaria de hacer visita a aquella niña, después de todo, existe la posibilidad de que ella se encuentre internada en este hospital por mi culpa.
Con esto en mente, ingrese en el edificio que en realidad tenía grandes secretos.
—Buenos días ¿En qué le puedo ayudar?
La recepcionista me recibió con amabilidad, después de hacer una clara expresión de sorpresa.
No la había visto antes por aquí, pero supongo que tendrá conocimiento sobre mí y las criaturas poco comunes que se estudian cerca o a veces aquí mismo.
—Buenos días.
Quisiera ver a Haruhi Yamada, si es posible.
—O-Oh… Si expresión amable se fracturó un poco después de decirle mi petición y con sus manos algo dudosas busco algo en su computadora.
Espero, que tan solo esté asustada por tener a un fenómeno frente a ella y no sea porque… —Sí, Haruhi Yamada, ahora se encuentra en… ¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
Fue lo único que rondó por mi cabeza al escuchar sobre el lugar donde estaba ahora, sin embargo, aquel cuestionamiento se intensificó al verla a través de una gran pared de cristal.
La habían puesto en cuarentena, ya que su situación había empeorado o por lo menos eso decían los exámenes.
Lo más raro al respecto, no es que la causa continuara siendo “desconocida” sino que, en el exterior, ella se encontraba completamente bien.
Aunque sus órganos no dejaran de presentar problemas, Haruhi no parecía quejarse al respecto y sus sondeos neuronales tampoco mostraban que lo estuviera ocultando, incluso podía correr o dar piruetas como cualquier niña que estuviera sana.
Ahora se encuentra leyendo un libro de cuentos, sentada en la alfombra y recostando su espalda sobre la cama, rodeada por decoración infantil, tan solo para su comodidad.
No ha notado mi presencia, ya que, a diferencia de mí, ella no puede ver a través del cristal, a no ser que yo lo quiera, no obstante, desconozco si me estoy absteniendo a hacerlo para no alterar ese momento de paz o simplemente tengo miedo de mirarla directamente.
—Vaya Ryota, qué alegría me da verte.
Una voz amable llama mi atención.
Reconociéndola casi de inmediato, dudo antes de voltear mi vista hacia ella y cuando lo hago, siento una increíble presión en el pecho, es una sensación diferente a las que he tenido físicamente cuando he luchado, pero puedo decir que es igual de dolorosa.
—Sí… Me disculpo por no haber venido hace días.
La bella y animada mujer que conozco desde hace varios años ahora ha desaparecido, dejando atrás a una madre marchitada por el estado de su hija.
—Oh, no tienes por qué.
Aunque a Haruhi le encantan que estés con ella, no tienes que forzarte a venir si no te es posible, después de todo tienes que enfocarte en los exámenes ¿No es así?
Además, entiendo que debiste pasar por un mal momento con el fallecimiento del señor Ishida.
—… Guarde silencio con mi mirada detenida en el suelo.
—¿Y cómo se encuentra tu amigo?
—Ahora está mejor, creo que aún se entristece al pensar en él, pero trata de mantenerse con su usual ánimo.
—Que bien.
Ella muestra una sonrisa agotada y se fija en la niña de la habitación.
—¿Aún no has hablado con ella?
—No, yo… —No te preocupes, estoy segura de que se alegra al verte.
Con confianza en sus palabras, pone su mano sobre el cristal y este reconoce sus huellas.
Entonces, Haruhi puede notar nuestra presencia, después de que la uni direccionalidad desaparece.
—¡Mami!
¡Ryota!
Inmediatamente, corre hacia nosotros emocionada y al mirar de reojo a la señora Yamada, puedo notar como se pone una máscara de felicidad que oculta su anterior expresión agotada.
—Haruhi ¿Te portaste bien hoy?
—¡Sip!
Me comí todo el desayuno que me trajo la señorita enfermera y también mi medicina.
—Oh, qué buena niña, entonces si te mereces el regalo que te traje.
Su madre saca un peluche con forma de gato blanco y vestido azul.
—¡Guauuu!
Es muy linda.
Gracias mami.
—Me alegra que te guste, pero primero se la daré a la enfermera para que le dé un baño y pueda entrar contigo ¿Está bien?
La pequeña asiente y su madre sujeta mi hombro.
—Entonces ya regreso, te dejo con tu esperada visita.
Cuando su madre deja el lugar, no me queda otra que tomar coraje y dirigirle la palabra.
—Hola Haruhi ¿Cómo has estado?
Agacho mi cuerpo para estar a su altura.
—Muy bien, ¿Lo ves?
Ella comienza girar sobre sí misma para demostrar sus palabras, este gesto infantil y enternecedor hace que una ligera sonrisa nazca en mi rostro, sin embargo, el dolor en mi pecho no disminuye.
—Ya lo puedo ver, pero ten cuidado, no te vayas a marear.
—Es verdad.
Suelta una ligera risa infantil.
—¿Y qué has hecho hoy aparte de desayunar?
—Esto, mira.
Trae el libro que estaba leyendo hace un momento y me lo muestra “La Caperucita Roja” —Hoy termine de leer este cuento, la Caperucita es muy bonita ¿Verdad?
Aunque es algo tonta.
—Supongo que si ¿Y te gusto?
—Sip.
Qué bonito que al final, Caperucita y su abuela estuvieran bien.
—Claro, todo gracias a que el leñador pudo salvarlas del temible lobo feroz.
Ella asiente y prosigue a decir algo que me deja paralizado.
—Es igual a Ryota, que nos salvó a Taro y a mí.
—¿Taro?
Yo… ¿Los salve?
Haruhi deja el libro en una estantería y después toma un perro de peluche que estaba sobre su cama.
—Taro también te da las gracias.
—O-Oh, ya veo.
No… Fue nada.
Aún tengo dudas si ella recuerda lo de aquella noche, de momento parece que tiene ciertos recuerdos mezclados de lo que sucedió.
Lo más probable es que el trauma haya deformado su percepción de los acontecimientos.
—¿Y qué tal te has sentido aquí?
Es una habitación muy bonita.
—Sí, me gusta estar aquí, es más divertido que el lugar anterior, además mi mami y papi parecen más felices ahora.
Supongo que el señor Yamada también estará usando una máscara frente a ella.
De seguro, habrán agotado sus lágrimas y les es más fácil aparentar.
—Pero, extraño la escuela y lo que más quiero es volver a casa con mami y papi.
Lo quiero mucho, mucho.
—… Su actitud alegre se comienza a desvanecer y realmente no estoy seguro de que debería decirle.
—Entonces, no solo tienes que desearlo… Tienes que poner, todo tu empeño para poder curarte ¿Está bien?
Ella me responde asintiendo, con su rostro mostrando un pequeño puchero.
Ojalá las cosas se pudieran resolver tan fácil.
Más bien, deseo que así fuera, no obstante, creo que lo mejor que podría hacer ella es mantener el buen ánimo que la caracteriza, el resto solamente quedaría dejarlo a los doctores… Espera… —Eres una buena chica Haruhi, estoy seguro de que ninguna enfermedad podrá derrotarte ¿Verdad?
Además, en los cuentos las niñas buenas y valientes siempre tienen su final feliz.
—Es cierto.
Haruhi es una niña buena y fuerte.
La pequeña infla su pecho con orgullo.
Ojalá el pensamiento que me acaba de llegar a la mente, sea una respuesta ante el posible problema, sin embargo, todo depende si el hipotético bicho en su interior hace caso a sus ondas cerebrales.
—Así es, además de eso, no estás sola.
Los doctores y tus padres te acompañan todo el tiempo, así que realmente estás muy bien acompañada.
Ella pone su mano sobre el cristal.
—También Ryota está aquí.
—… Me sorprendo momentáneamente, pero después de dudar, también pongo mi mano en el cristal, ocultando mi vista de su pequeña palma con la mía.
—Sí… Yo tampoco te dejaré sola.
—Disculpe la molestia, señor, pero necesitamos que se retire.
Un par de enfermeras ingresan el pasillo con un carrito, en el cual está el peluche del gato y prendas de ropa.
—Ooooh… ¿Ya es la hora del baño?
—No te pongas triste, volveré a visitarte pronto.
—¿Lo prometes?
—Lo prometo.
La sonrisa de Haruhi desaparece cuando el cristal cambia a un tono completamente blanco.
Obedeciendo a las señoritas, me retiro del lugar.
—Te agradezco que hayas venido.
No había parado de preguntarme por ti ayer.
En la salida del pasillo especial, soy interceptado por la señora Yamada.
—Oh, no es nada.
—De todas maneras, quisiera invitarte a desayunar, pero creo que ya va siendo hora de que te vayas a clases ¿No es así?
—Es verdad, se me había pasado la hora.
Espero que esté bien, señora Yamada, nos vemos.
Me dirijo rápidamente a la salida del hospital, con ella, despidiéndose a mis espaldas con su mano.
Pero incluso su madre aún se mantiene firme ante la situación, quizás el dicho de tal palo tal astilla sea cierto.
Haruhi está dando lo mejor de sí misma para sobrellevar este problema, el cual no pude evitar, diría que todos los que me rodean me han mostrado esta actitud, mientras ¿Qué he estado haciendo yo?
Aunque lo intente, no he parado de quejarme casi desde el principio y cuando algo me supera solo puedo responder echándome hacia atrás ¿Qué gano con eso?
Si al final solamente retraso lo que debo hacer y en consecuencia puedo terminar dejando que familias inocentes se vean perjudicadas.
No estoy seguro, de que realmente pueda avanzar con firmeza, no obstante, si tengo entendido mi deber, no me queda más que hacer lo mejor posible.
Debo intentar sacar lo mejor de mi ante un camino sin vuelta atrás.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com