Biology War - Capítulo 80
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
80: Signal 79: Nervios 80: Signal 79: Nervios El día finalmente termino, aunque eso no significaba que ya pudiera irme a casa, aún debo pasar otra prueba personal el día de hoy.
—¡Aaaaah!
Por fin, aire fresco.
—No exageres.
No es como si hubiéramos estado encerrados en un subterráneo durante todo el día.
Pero de momento, me encontraba caminando hacia la salida de la escuela, acompañado por Shigeru y las hermanas Kazumi.
—Mi hermana dijo que ambos se esforzaron mucho, así que no deberían preocuparse por cómo les irá.
Miyu nos regaló unas palabras de ánimo a ambos, al mismo tiempo que Sayaka le daba unas palmadas en la espalda a su novio y asentía ante las palabras de su hermana.
—Aunque si quieren, podemos ir a estudiar los cuatro juntos.
—Sí, podremos ayudarlos a aclarar las dudas que tengan.
Ambas dan una muestra de su amabilidad… O quizás, confianza.
—Por mí está bien.
—Lo siento, quisiera acompañarlos.
Sin embargo, hoy tengo algo que hacer, pero quizás podamos reunirnos mañana.
Al escuchar eso.
El rubio se acerca a mi oído.
—Se supone que no tenemos entrenamiento esta semana ¿Entonces?
—Bueno… Al cruzar el portón.
Shigeru y yo nos fijamos en cierto automóvil negro, que está estacionado a unos pocos metros de la entrada.
—Oooh… Ya entiendo.
Oculto mi rostro rápidamente, pero pude notar como una repentina sonrisa burlesca, se dibujó en su rostro.
—Nos vemos mañana chicos.
Suerte con el estudio Shigeru.
—No te preocupes, nosotros nos encargamos.
Sayaka pone una mano sobre el hombro del chico y su hermana muestra una aparente sonrisa amable… Por alguna razón siento que debería desearle otro tipo de suerte a Shigeru, pero de seguro no puede ser peor que el entrenamiento de Sekai ¿Verdad?
Cuando Shigeru perdió su sonrisa, al darse cuenta del aura tenebrosa que emitían ambas, solamente me quedo darle mis condolencias mentalmente.
Nuestros caminos se separaron y yo ignoré el auto que estaba estacionado cerca.
Continuando mi camino, me detuve a unas pocas calles del edificio estudiantil, siendo perseguido por el vehículo, por supuesto.
—Vaya ¿Acaso tu vista estará sufriendo algún efecto secundario?
El auto se detuvo frente a mí y una mujer de cabellos dorados, me dijo aquello cuando bajo la ventanilla.
—Mi vista está perfectamente.
No habría caminado hasta aquí de lo contrario ¿No crees que esto es muy poco discreto?
—¿Por qué debería serlo?
No es como si te fuera a secuestrar o algo parecido.
—Ese no es el punto… Entro en el automóvil y dejo caer mi cuerpo sobre el asiento.
—Pero vamos de una vez, por favor.
—Claro su majestad.
—Auch.
Ella golpea mi frente con su dedo antes de conducir el auto en dirección al hospital.
—Y dime ¿Qué tal los exámenes?
—Supongo que bien.
Considero que por lo menos podré aprobar.
—Hmmm.
Te noto algo más desmotivado de lo usual ¿A qué se debe?
—… No respondo a su pregunta, ya que no puedo poner en palabras la razón exacta del porqué.
—¿Tiene que ver con que me pidieras que te obtuviera una cita con el doctor?
—En parte es eso… Diría que es, porque no he podido tener la mente tranquila en ningún momento últimamente.
—Conque necesitas un descanso ¿Verdad?
—… —No te preocupes, te prometo que te concederemos uno.
—Gracias.
Acepto sus buenas intenciones, no obstante, dudo que eso pueda ayudarme a despejar la mente.
Ojalá sea así.
_ _ _ Cuando llegamos al hospital, no paso mucho tiempo hasta que fui llamado al consultorio del doctor Shimazaki.
—Entonces, ¿Qué te trae por aquí Ryota?
—Simplemente, quiero pedirle que me realice algunos exámenes como la última vez.
—¿Has notado algo con tu cuerpo o con el ser en tu interior?
Pienso un poco en cómo responderle.
—Últimamente… He tenido extrañas pesadillas… Bueno, realmente incluso dudo de que lo sean, ya que las noto bastante lucidas.
No son como cualquier sueño que haya tenido antes.
—Puede que se deba a una gran cantidad de estrés acumulado.
Pero si está pidiendo que se te efectúen exámenes físicos, entonces ¿Piensas que tiene algo que ver con el CENI?
—No sé… Quiero descartar la posibilidad de que esa cosa, esté comenzando a afectar directamente a mi mente.
El doctor parece reflexionar sobre mis palabras y posteriormente se gira en dirección a su escritorio para escribir algo en el teclado virtual.
—Si ese es el caso.
Te haremos exámenes neurológicos y también revisaremos el estado del CENI arraigado en tu columna.
—Está bien.
Se lo agradezco… Oh, pero antes.
Podría revisar rápidamente mi ojo izquierdo.
—¿Tu ojo izquierdo?
¿Sientes alguna molestia?
—En este momento no.
Aunque no sé si ya habrá oído, de aquella vez en que perdí mi conciencia y bueno… Además de otras cosas, mi ojo fue cubierto por una mancha negra.
Él se levanta y se me acerca con una pequeña linterna.
—¿Y no te ha vuelto a ocurrir algo parecido recientemente?
—Afortunadamente no.
No obstante, antes de eso… —Mira hacia la derecha.
La luz cubre parcialmente mi vista y sigo las órdenes del doctor.
—Antes de que sucediera aquello, logre ver una vena negra en mi ojo.
—Pues en este momento no pareces tener ningún cuerpo extraño en el globo ocular.
Ahora enfoca la luz en el ojo derecho.
—¿Y en este no has notado nada fuera de lo usual?
—Algo raro… Realmente, no.
O por lo menos que yo sepa.
—Entiendo, de todas maneras, te mandaré a hacer un examen de la vista para descartar cualquier cosa.
—Está bien.
Después de esta revisión.
Los exámenes que me programaron se efectuaron esa misma tarde y cuando el sol termino de desaparecer en el horizonte, estaba esperando junto a Sekai a ser llamado nuevamente.
—Pensé que aprovecharías para ir a visitar a Haruhi Yamada.
—No… Ya lo haré otro día… Me siento un poco mal al respecto, pero no me encuentro en este momento con el suficiente ánimo para intentar mejorar el de ella.
—Pero… ¿Hay algo que sepas sobre su estado?
—¿Realmente quieres saberlo ahora?
—Yo… —”Señor Hanekawa, por favor pasar al consultorio del doctor Shimazaki” —Adelante, te esperaré en el auto ¿Quieres algo de cenar?
—Nada en particular.
—Me lo dejas bastante difícil.
Supongo que iré por pizza.
Ella se despide y yo avanzo en la dirección que me ha indicado la voz a través de las bocinas.
Al entrar, el doctor está revisando las proyecciones de los resultados.
—Con permiso.
—Adelante, siéntate.
Lo obedezco y me quedo en silencio hasta que él decide romperlo.
—Tengo buenas y malas noticias ¿Cuál quieres escuchar primero?
¿Por qué?
¿No sería mejor que me las dijera sin darme esa decisión tan difícil?
Respiro profundamente y entonces respondo.
—Las… Malas primero.
—De acuerdo.
Una radiografía de mi columna vertebral es la primera que me enseña.
—… —Puede notarse a simple vista ¿No es así?
Parece que, desde la última vez, sus bordes se han comenzado a expandir como si se trataran de raíces.
La imagen cambia y ahora mi sistema nervioso es proyectado.
—Aunque, parece que los delgados hilos del CENI se han adentrado y movilizado por tus nervios.
Es como si no le fuera suficiente con la energía que recorre tu medula espinal.
Ahora se han comenzado a extender desde tus nervios torácicos, hasta los radiales y es muy probable que terminen en el cubital.
Presiono mis manos juntas mientras intento evitar que estas tiemblen, pero, al contrario, mi rodilla no deja de subir y bajar mientras escucho la explicación del doctor.
—Lo mismo sucede con el extremo que se encuentra en los nervios sacros, los cuales ya están llegando a tus muslos.
—Entonces… ¿Esa cosa se está apoderando de mis extremidades poco a poco?
—Esa sería la respuesta más obvia, sin embargo, si realmente lo quisiera… Ya lo habría hecho.
—… Mi cabeza empieza a marearse, no obstante, intento hacer lo que pueda para que mi cordura no se pierda en ese momento.
—De hecho, hemos recibido rastros de él en tus dedos.
Aunque se tratan de partes aisladas, por ello, lo más probable es que ya haya llegado hacia esas partes, sin embargo, termino retrocediendo hacia el estado en el que se encuentra actualmente.
Observo mis manos que no paran de temblar y después de dejar escapar un suspiro le pregunto al doctor.
—¿Y las buenas noticias?
—Claro… Ahora proyecta una imagen de mi cerebro.
—Si te fijaste en las imágenes anteriores, el CENI no se extendía más allá de los nervios cervicales, nada más había unas cuantas cerdas que se dirigían en dirección al cráneo.
Sin embargo, como puedes ver en estas tomografías, no se ha encontrado ni una pizca de aquella criatura.
—Entonces… ¿Qué fue aquella mancha en mi ojo?
Puede que lo demás sí pudiera ser paranoia mía, pero aquella masa en mi rostro, es algo que realmente sucedió.
—Por supuesto.
No podemos descartar ese hecho, por ello tampoco podemos hacerlo con la probabilidad de que haya entrado en contacto con tu globo ocular y que incluso haya rozado partes de tu cerebro.
Sin embargo, habrá tenido sumo cuidado en no entrar en contacto con este para evitar ser dañado.
Inconscientemente, acaricio el lado izquierdo de mi frente.
No sé si debería hacerlo, tomando todo lo que me ha comentado hace un momento y las visiones que he tenido, pero… Me alegro.
No puedo evitar estar feliz porque mi cerebro no esté siendo devorado por aquella cosa.
Que, a pesar de todo, mi mente siga perteneciéndome.
—… Observo al doctor Shimazaki, el cual parece que se ha puesto muy pensativo.
—¿Pasa algo más doctor?
—¿Hum?
Ah, no es nada.
No me prestes atención.
Pero bueno, esto sería lo que hemos descubierto con los exámenes, diría que de momento no hay nada que pueda amenazar realmente tu salud, no obstante, seguiremos investigando al respecto y si llega a suceder algo más, no dudes en venir a decírnoslo.
—Está bien.
Se lo agradezco mucho.
El doctor me dirige una ligera sonrisa.
Parece que ha sido bastante empático al decirme todo esto, ya que me pareció ver que su ánimo cambiaba con el mío.
En serio, gracias.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com