Biology War - Capítulo 92
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92: Signal 91: Promesa 92: Signal 91: Promesa Mahiru Satou había comenzado a alterarse, ante la actitud de la chica frente a ella, debido a que no podía entender por qué no se comportaba como esperaría.
Mientras que Miyu Kazumi guardaba silencio, no por no tener ni idea de cómo responderle, sino que estaba pensando en cuál sería la respuesta más correcta para darle.
—S-Sabes que… Mejor déjalo.
No debí haber llegado hasta aquí en primer lugar… —¡No, espera…!
Miyu se puso frente a ella, evitando nuevamente el intento de escapar de Satou.
—Yo… No puedo juzgarte.
Sé lo que hiciste, pero ni siquiera estuve ahí presente en primer lugar, así que no sé el contexto de la situación o los motivos por los cuales te pusiste así.
Admito que no actuaste de la manera más correcta; sin embargo, entiendo que debe haber una razón para hacer eso.
Incluso, aunque agrediste a Ishida, él no parece guardarte ningún tipo de rencor.
No, más bien, está preocupado por ti.
—… —Puede que haya gente a la que no le agrades después de ese día.
No obstante, no es razón para que creas que todo el mundo está en tu contra.
Mahiru mantuvo su mirada en el suelo, sin emitir ni un solo sonido, entonces Kazumi mordió su labio inferior y agachó su rostro en decepción.
Se dio cuenta de que ella se encontraba en un pésimo estado de ánimo.
Si fuera como su hermana, Miyu insistiría en ayudarla y apaciguar su depresión de cualquier manera; sin embargo, el pensamiento de ella era otro.
—Bueno… Espero que te mejores pronto y puedas regresar a la escuela con seguridad.
No le gustaba presionar a las personas más allá de lo que podrían soportar.
—… Miyu cruzó al lado de la depresiva chica, con una amable y forzada sonrisa.
Sin embargo, esta vez fue Mahiru quien sostuvo su brazo para retenerla.
—No le agrado a la gente desde antes de ese día… Eso… Creo que fue la gota que derramó el vaso.
—¿Hum?
Kazumi se dio la vuelta para fijarse en Satou nuevamente.
La cual aún apartaba la mirada, pero su expresión corporal parecía más dispuesta a comunicarse.
—¿A qué te refieres?
Mahiru aún dudaba, pero continuó hablando.
—Puedo hablar contigo sin problema.
Estás dispuesta a escucharme, ¿verdad?
Miyu y ella se miraron a los ojos.
Entonces, la de cabello corto asintió decidida.
—Por supuesto.
Puedes confiar en mí.
Mahiru se recostó en un poste y respiró profundamente.
Es como si el simple hecho de hablar le costara mucha energía.
—Todo empezó hace varias semanas.
Una de mis mejores amigas comenzó a salir con Minato Tanaka y todas estábamos muy emocionadas, además de envidiosas.
Después de todo, es el apuesto capitán del equipo de baloncesto.
Miyu guardó silencio y, estando al lado de la frágil chica, ella escuchó todo lo que tenía que decir.
—Pero un día no vino a clases.
En ese entonces simplemente pensamos que estaba enferma y no le dimos importancia, pero el día se convirtió en 2, después en 4 y hasta hoy, aún no se ha sabido nada de ella.
3 días después de su desaparición, mi amiga Misaki y yo le preguntamos a alguien que quizás podría saber algo.
Mahiru apretó su puño en su pecho.
Aquellos recuerdos que estaban viniendo a su mente, parecían que eran algo dolorosos para ella.
—Ella y yo estábamos convencidas de que Tanaka podría ayudarnos, pero él no nos dijo nada.
Negó rotundamente que sabía cuál era el paradero de Ai, incluso si bromeamos con que la estaba resguardando en su casa, ya que simplemente había escapado para estar con el chico que le gustaba… Solamente respondió de una manera fría y se fue.
Aquella actitud me dejó algo confundida y decepcionada, pero la que peor reaccionó fue Misaki… Satou tomaba pequeños descansos para hablar y recuperar algo de aire, mientras que Miyu la seguía escuchando atentamente, pero también la observaba con algo de precaución por si la chica al lado de ella sufría de un ataque nervioso.
—Misaki se puso furiosa debido a la reacción que había tenido Tanaka, además de que criticó que él no parecía preocupado por la desaparición de Ai ni lo más mínimo, aunque en ese momento logré calmarla y nos acercamos a él al día siguiente… Nuestras… Amigas, habían rechazado nuestra idea de buscar algo de información, diciendo que debíamos dejar las investigaciones a gente profesional.
No era más que una simple preocupación, pero después de la primera interrogación a Minato Tanaka, ya nos tacharon de… Molestas.
El rostro de la joven se estaba comenzando a volver más pálido de lo que era y parece que su cuerpo cada vez se desplomaba sobre el pilar de hormigón.
—Está bien, Satou.
Puedes detenerte si es muy difícil para ti.
Miyu puso sus manos sobre los hombros de Mahiru y la miró con suma preocupación.
Sin embargo, la chica de cabello azulado negó con la cabeza y continuó.
—No te preocupes… Volviendo a nuestro segundo encuentro con Tanaka.
Su respuesta fue casi la misma que la del día anterior y me costó un poco más alejar a Misaki de él, ya que su furia había aumentado.
De hecho, no sé cómo fui capaz de detenerla justo después de lo que él dijo, incluso yo… No pude evitar sentir una enorme ira en mi interior después de escucharlo decir algo tan cruel… Y al día siguiente… Misaki lo acusó directamente de ser el responsable tras la desaparición de Ai, mientras que yo… Llena de desesperación, confusión e ira, apoye sus acusaciones… De hecho, ahora las creo.
—Ahora… ¿Las crees?
¿Antes dudabas sobre ellas?
¿Qué fue lo que cambió?
Mahiru observó con sus deprimidos ojos a Miyu por un momento y continuo con su testimonio.
—Los días pasaron y, aunque parece que algunas personas nos apoyaban, no creían nuestras acusaciones por no tener pruebas.
Ya nuestras amigas se habían alejado de nosotras y los demás comenzaron a criticarnos a nuestras espaldas.
Entonces, Misaki simplemente se hartó de toda esa situación y decidió confrontar a Tanaka hace algunos días… La joven se detuvo y apretó sus dientes y puños.
Se encontraba llena de frustración en ese momento.
—Ese desgraciado… Él… Sé que le hizo algo… Minato Tanaka es el culpable de que ellas… Mahiru finalmente se quebró y Miyu la resguardó entre sus brazos.
Ya para ese momento, llegaría tarde a su reunión con el equipo de preparación del festival, pero eso no era algo que le importara ahora.
_ _ _ —Después de que ella se calmara, la acompañé a la estación y vine corriendo de regreso a la escuela.
Yo… Realmente creo que todo puede ser un error, pero mis ojos vieron a una chica que no se encuentra para nada bien… Me preocupa.
Lo que pueda pasarle o lo que pueda hacer.
Miyu puso sus manos entrelazadas frente a su rostro, como si estuviera haciendo una oración; sin embargo, no podía evitar que temblaran y ella mordía su labio de frustración.
—Está bien, Miyu.
Todo saldrá bien, vamos a asegurarnos de eso.
Después de todo, ya uno de nosotros le prometió que le ayudaría.
¿No es así?
Sayaka observó con una expresión seria y determinada a su novio, mientras que sujetaba las temblorosas manos de su hermana.
No obstante, Shigeru solamente miraba al suelo y tenía sus puños fuertemente apretados.
—Sí… Yo se lo prometí.
Entonces, es mi responsabilidad ayudar a que se resuelva esta situación o, por lo menos, sacarla a ella de eso.
Shigeru se acercó a las hermanas y rápidamente inclinó su cuerpo hacia adelante.
—Les agradezco por haber hecho esto por nosotros.
Ahora… Su cuerpo se irguió nuevamente y yo nada más vi su espalda, pero la expresión de preocupación que puso Sayaka, me puso sumamente intrigado.
—Es hora de hacer nuestra parte.
No te preocupes, Kazumi, como dijo Sayaka, Ryota y yo nos encargaremos.
El ceño de Sayaka se frunció al escuchar esas palabras.
—¿Ah?
¿Eres idiota?
—Sayaka, no tienen por qué… Entonces ella agarró la solapa de su chaqueta y acercó su rostro.
—¿No tenemos por qué seguir involucrándonos?
¿En serio vas a decir eso?
—Sí… —¡Tú…!
La furia de Sayaka estaba por hacer erupción, pero el chico sujetó su mano con las de él.
—No se los puedo impedir si realmente quieren hacer algo más por ella, pero aun así quiero que confíen en nosotros.
Lo resolveremos y entonces ustedes podrán acercarse a Satou.
Después de todo, necesitará nuevas amigas ahora que ha perdido a todas las que tenía.
Ella nos necesita, pero de maneras diferentes.
—… Sayaka lo miró con algo de incertidumbre, pero al final terminó soltándolo.
Era algo que debía suceder, ella la conoce tanto como yo o puede que más, así que sabe lo testarudo y determinado que puede ser… Y también… —De acuerdo.
Pero lo mínimo que espero es que tengan cuidado y no hagan algún tipo de sacrificio por ella.
Que es alguien confiable.
—Sí, lo haremos.
Shigeru le mostró una sonrisa y ella respondió con un suspiro seguido de una ligera expresión similar a la de él.
Las hermanas se retiraron primero del aula, ya que Shigeru quería quedarse vigilando algo por la ventana un poco más.
—Entonces, ¿crees que realmente Minato es el causante de esto?
Expresé un pensamiento que voló por mi mente.
Algo que no quería creer, pero que tampoco podía evitar.
—No lo sé.
Aún sigo pensando que él no sería capaz de algo así.
—No debería de serlo… Pero el CENI es otra historia… —Por eso tenemos que ayudar a esa persona, sea él o no.
Aunque… —¿Hum?
—Si el verdadero responsable es Tanaka… Le daré una paliza después de que arranquemos a esa cosa de su cuerpo.
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