Biology War - Capítulo 96
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
96: Signal 95: Ver 96: Signal 95: Ver El techo es blanco y las luces le dan una ligera tonalidad amarilla, brillando lo suficiente para que pueda ver claramente esta habitación, pero no tanto como para quemarme la vista a no ser que las mire directamente por mucho tiempo.
En contraste, si giro mi cabeza a la izquierda sobre la almohada, puedo ver varios cuadros pintados de un azul oscuro.
Encima de esa base, logro ver muchas más luces, desde las que proyectan los edificios hasta los puntos parpadeantes en el cielo.
La luna… Está por llenarse.
—Y ¿ya te has tranquilizado?
Mi cabeza gira 180 grados para encontrar el origen de la voz.
La mujer con su camisa de oficina de mangas cortas se encuentra leyendo un libro; es su pasatiempo favorito, así que no me sorprende.
—En caso de que te lo estés preguntando.
No lastimaste a nadie con aquel ataque nervioso que tuviste, así que no tienes por qué preocuparte.
Sin embargo… Quizás se aparten de ti un poco debido al miedo, pero no creo que vaya más allá de eso.
Ella puso un marcapáginas en medio de las páginas y cerró el libro.
Mientras que yo regreso a observar el techo.
—Entiendo… —Je.
Dejó salir una pequeña sonrisa y se sentó en la cama al lado mío.
Luego de eso, puso su mano sobre mi frente y acarició un poco mi cabello.
—Por otro lado, tampoco recibiste ningún daño.
Bueno, en realidad sí, una pequeña descarga de mi parte, pero eso fue para mantener tranquila a la gente.
Discúlpame.
Ella levanta una de sus palmas en señal de disculpa.
La miro a los ojos de reojo un momento y después decido sentarme.
—Está bien.
Hiciste lo que tenías que hacer.
Dejé escapar un suspiro.
Por otro lado, yo me dejé llevar por la desesperación y puse en peligro a aquel doctor, además de otras personas probablemente.
Se nota que soy incapaz de abstenerme a cometer errores e incluso no logro esforzarme lo suficiente para cambiar las cosas.
Después de todo, mis malas acciones han llevado a Haruhi a esto y quizás… Si eso volviera a suceder… Las cosas terminarían igual.
—Bueno, creo que es hora de ir partiendo.
¿Quieres quedarte aquí esta noche o prefieres regresar a casa?
Dudo un momento en responder.
No importa el lugar al que vaya, de hecho, preferiría no moverme más por el día de hoy.
Pero… —Vámonos.
Me pongo de pie y después de arreglar un poco aquella cama, dejo la habitación junto a la mujer de cabello rubio y posteriormente el edificio.
Como ella había dicho y yo me esperaba, hubo un par de personas que no me miraron muy bien en el camino, aunque eso es algo normal, yo también lo haría.
De cualquier manera, ahora debo enfocarme en una cosa por esta noche y es asegurarme de que Shigeru se encuentre bien.
No quiero cometer un error con él.
Nunca me he podido perdonar el cómo las personas inocentes sufren cosas que yo debería ser capaz de detener, pero aun en el fondo sé que no soy un dios con el poder de salvar a todo el mundo, por ello lo que más me desespera es ver a personas cercanas a mí siendo lastimadas y perdiendo cosas importantes por este mismo asunto.
—¿Quieres comer algo de regreso?
—No… Quizás para la próxima vez.
Esta respuesta no es solo porque tenga el estómago revuelto, sino que las dudas están comenzando a llenar mi mente.
Necesito comunicarme con Shigeru, pero me pregunto si podría convencer a Sekai de que nos ayude a proteger a Satou de ahora en adelante.
Por lo menos hasta estar 100% seguros de que Eater no está involucrado en las desapariciones de sus amigas.
—Realmente no te sientes del todo bien ¿Verdad?
—¿Eh?
—Aunque intentes ocultarlo, tu rostro es todo un libro abierto.
Me detengo y miro mi cara por el retrovisor de uno de los autos estacionados.
Supongo que es verdad, me siento algo agotado y mareado, pero de todas maneras no es como que vaya a poder descansar plenamente esta noche.
—¿Quieres hablar un rato?
Ella termina llegando a su auto y me observa mientras se recuesta sobre él.
—No, está bien.
Solamente necesito descansar.
—¿Y podrás hacerlo con esa tormenta que probablemente tengas en la cabeza?
—… Aunque me pongo frente a ella, no soy capaz de decir nada y solamente miro hacia el suelo.
—Dime, ¿Estás cansado?
—Je… Si mi cara es un libro abierto, ya deberías saberlo, ¿verdad?
Además… Es algo obvio, después de todo, puede que si termine cayendo profundamente dormido.
—No me refiero a tu estado físico.
Aun si mirarla directamente, no puedo evitar mostrar una expresión de confusión.
—Lo que quiero que me digas es: ¿Si el estar harto de este trabajo ya solo te causa un constante agotamiento?
—¿Eh?
Bueno… —¿Estás cansado de cómo han sido las cosas hasta ahora?
¿Quieres que algo cambie?
—Claro… ¡Claro que sí!
La miro a los ojos y mi voz se eleva con frustración.
—Y tú misma los sabes muy bien.
Todas las veces que he querido dejar de hacer esto, tantas veces que he pedido para que me quiten esta cosa de la espalda, junto a los arrepentimientos que cargo… No sabes cuánto quisiera que las cosas nunca hubieran terminado así… Tú que me lo has impedido junto a mi estúpido sentido de la responsabilidad… ¿Por qué?
¿Por qué me preguntas eso como si no supieras que siempre he estado harto de esto?
Si mi vista fuera más intensa, estoy seguro de que la mujer frente a mí ya habría sido convertida en cenizas.
—Te equivocas, Ryota.
No te estoy preguntando esto para atormentarte.
Lo sé perfectamente que, de no tener cadenas mentales, ya hubieras escapado de todo esto; no obstante, nunca has querido hacer las cosas de manera diferente.
Te hemos restringido, sí, pero no es como si solo pudieras tomar un camino.
Las cosas que puedes hacer son más de las que crees; sin embargo, tú mismo has decidido avanzar de esta manera, causándote una gran carga mental.
—… —Solo tienes que pedirlo y haremos las cosas de una manera diferente.
Después de todo, sin ti no somos más que carne de cañón contra ellos.
Creo que ya te lo había dicho.
¿Verdad?
Nosotros confiamos en ti y queremos que, a pesar de todo, confíes en nosotros.
—Es eso… Las lágrimas comienzan a marcar el asfalto bajo mis pies.
—Siempre me he dicho a mí mismo que yo soy el único que puede hacer algo contra los CENI, por todas las expectativas que tienen sobre mí.
Incluso si el resto solamente me ve como un arma, es una en la que pueden confiar y estar seguros de que los protegeré.
Pero no puedo… Ni siquiera evite que Chimera dañara de esta manera a Haruhi ¡Estando ahí mismo!… Con lo de Satoru… Si tan solo dejara de aceptar su silencio y quedarme sentado esperando hasta que me digan algo… Si hubiera investigado por mi propia cuenta, quizás… Mis palabras no pudieron continuar.
Los lamentos de una persona tan patética parecían que harían que este mismo se ahogara.
—Mírame.
Sus manos cubrieron mis húmedas mejillas y mis ojos se quedaron fijos a los de ella.
—Si no le das el tiempo para descansar, tus palabras no podrán continuar.
Así que tan solo detente, aunque sea un segundo.
—Pero es que… —Te ayudaré a hacerlo.
¿Está bien?
Con mi incapacidad de expresar nada más que tristeza, me limité a asentir.
Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios, la cual me da un punto de alegría, ya que no parece contener ni un ápice de condescendencia o lástima.
Un segundo punto de alegría sucede poco después… —¿Hum?… Ella eliminó la poca distancia que había en nuestros rostros y el resultado de esta acción me cortó por completo el aliento, haciendo que el mundo se detuviera por completo.
Sus suaves labios lograron calmar los míos que no paraban de temblar, además de que mi mente logró despejarse, quedándose completamente en blanco.
Todo esto lo consiguió en unos 5 segundos que, desde mi perspectiva, fueron eternos.
Conque así se siente ¿Eh?
—¿Ya estás más calmado?
—Yo, eh… Ella se rio un poco y me rodeó con sus brazos, dejando que mi cabeza descansara en su pecho.
Acaricio mi cabello en silencio hasta que mis músculos, respiración y ritmo cardiaco se relajaron.
—Debo admitirlo y disculparme.
Por el hecho de haberte arrastrado inicialmente a esta guerra, Asahi siempre se ha sentido culpable por tener que depender de un inocente chico que no estaba preparado para esto.
En mi caso, ese es un sentimiento que he tratado de reprimir para poder seguir adelante con nuestro deber, pero eso significa que no haya olvidado mi responsabilidad contigo.
La responsabilidad de mantenerme vivo, ¿verdad?
Mis pensamientos estaban comenzando a surgir y comencé a inquietarme por si algo no muy apropiado llegaba a mi mente, debido a la blanda sensación que experimentaba una parte de mi rostro en este momento.
—Después de todo.
Siempre te pedimos que lidiaras con enemigos, los cuales fueras capaz de derrotar.
Por ello, te he ayudado a entrenar y mejorar en el manejo de tu compañero, esperando que pudieras convertir esto que te atormenta en una herramienta para que sobrevivieras.
Porque eso es algo que quiero, Ryota, nunca te pediría que hicieras algo a no ser que esté segura de que puedas lograrlo.
Yo quiero que vivas, Ryota y si soy aún más ambiciosa, que puedas ser feliz ayudando a los demás a serlo.
Su abrazo terminó y, antes de que terminara de hablar, me miró a los ojos, unos que aún no mostraban ni una pizca de emoción, pero que por lo menos estaba seguro de que no mentían.
Me quedé examinando fijamente esos círculos dorados, de los cuales no podía apartar la mirada.
Ya en este estado ni siquiera me importaba si mi embelesado rostro se encontraba completamente sonrojado.
Por lo menos esto fue hasta que el sonido de mi teléfono rompió completamente mi petrificación.
Sorpresa y algo de enojo se apoderaron de mí, pero al instante caí en cuenta de que debería responder inmediatamente.
Después de todo, la única persona que me llamaría a esta hora sería alguien por el cual estaba preocupado.
—Hola, ¿Shigeru qué sucede?
¿Cómo estás?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com