Blazing Limit - Capítulo 42
- Inicio
- Todas las novelas
- Blazing Limit
- Capítulo 42 - Capítulo 42: Blazing Limit 42 - Recordaré tu nombre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 42: Blazing Limit 42 – Recordaré tu nombre
Hoy, el grupo finalmente había sido llamado al hogar de Zartar, el viejo herrero.
Una persona los había llamado esta mañana en la posada donde se alojaban y los había guiado nuevamente a la vieja herrería.
Habían pasado dos días desde que se separaron de Alanda y, aparte del pequeño entrenamiento de materialización, no hicieron demasiado, pues Semxia aún necesitaba agujas capaces de soportar su energía y, al no encontrar ninguna decente en las tiendas del pueblo, pedirían a Zartar crear algunas.
Al llegar y dejarlos en la entrada, la persona que los guio se despidió y se fue.
Entraron de inmediato, ya que nadie los recibió.
Nada más entrar, varias cosas se sintieron diferentes a la última vez.
La entrada no parecía un lugar lúgubre, estaba limpio y ordenado.
La forja estaba encendida y preparada con materiales listos para ser refinados.
El cambio más grande fue la voz alegre de Zartar que provenía desde el patio junto a otra voz femenina, por lo que el grupo se dirigió hacia ese lugar.
Al momento de salir, observaron el patio nuevamente y, al igual que la casa, estaba limpio ahora y completamente arreglando, dando la visión correcta de pertenecer a una familia prominente.
Vieron a Zartar sentado frente a las dos tumbas, junto a él estaba el mismo fantasma que quiso eliminar hace una semana y ambos parecían tener una conversación agradable, llena de risas y juegos.
Solo había algo que no cuadraba del todo.
“¿Se volvió un ente después del tratamiento?” Semxia le hizo una pregunta a Domaze.
Estaban hablando entre ellos, lo cual no tendría sentido a menos que Zartar se hubiera convertido en un ente en este corto periodo de tiempo, pero eso tampoco parecía posible, ya que, si no logró hacerlo en sus más de 50 años de vida, ¿Como podría lograrlo en una semana?
Incluso con la pequeña ayuda que recibió para poder ver Límites. No cualquiera tenía un talento parecido a Chinne.
[No] El espíritu lo negó, pero aún mantuvo su mirada da en el viejo herrero, demostrando lo sorprendido que estaba por esta situación.
Zartar seguía siendo un mortal, pero estaba viendo y hablando con un Límite sin cuerpo físico y sin métodos para interactuar con la realidad. Era algo completamente extraño que incluso dejó a Domaze incrédulo.
El fantasma los notó y anunció su llegada al viejo herrero, quien rápidamente se levantó para recibirlos.
“¡Mis amigos! Finalmente llegaron. Me estaba cansando de esperar” Con una diferencia abismal a su apariencia gruñona de hace una semana, el herrero los saludó alegremente.
Incluso había varias diferencias en su apariencia. Ojos verdes, orejas planas y oscurecidas junto a unos guantes y ropas completamente diferentes a las que usaba la última vez.
Chinne y Semxia trataron de ocultar su sorpresa mientras respondían su saludo y Domaze seguía mirando con curiosidad.
“¿Cómo es que puedes hablar con ella?” Tras saludarlo de vuelta, la vampiro le hizo la pregunta que todos se estaban haciendo.
“¿Eso? Jajaja. No lo hubiera logrado sin su ayuda” Zartar parecía alegre al recordar los sucesos que lo llevaron a ser capaz de ver a la fantasma.
“Fue difícil al inicio. Tuve la idea general de lo que debía hacer, pero no era capaz de crearla utilizando los medios que conocía. Al final, cuando estaba por llamarlos nuevamente para que me ayudaran a verla nuevamente fue que recordé la sensación que tuve cuando vinieron por primera vez y se me ocurrió una manera de plasmar mi idea. Entonces empecé a trabajar antes de que se desvaneciera de mi mente”
“Primero, cambié mis globos oculares por unas pequeñas esferas hechas con Viento Compacto mezcladas junto a un poco de Luz Compacta en orden de poder verla” Al observar más atentamente, se podía notar que los ojos verdes de Zartar emitían un pequeño brillo de vez en cuando.
“Luego cree una pequeña malla para mis oídos utilizando Viento Compacto y Sonido Compacto, lo que me permitió escucharla” En sus oídos se encontraban esas mallas, las cuales parecían estar soldadas en su cuerpo, volviendo planos sus oídos.
“Finalmente utilicé Viento Compacto y Planta Compacta para crear esta ropa y guantes que me permitieron abrazarla” El viejo herrero mostró su nueva ropa, la cual estaba completamente pegada a su cuerpo, como si fueran raíces.
La alegre expresión de Zartar al explicar contrarrestaba la horrorizada expresión que tenían Chinne y Semxia, sin saber que decir tras escuchar ese horrible procedimiento.
Cambió sus ojos por unos que le permitieron ver el Viento y la Luz, perdiendo la capacidad de visualizar cualquier cosa que no sea capaz de utilizar la energía o esos Elementos.
Implantó mallas en sus oídos con las cuales podía oír el Viento y el Sonido, ahora no podría escuchar si no se transmitía a través de la energía o los mismos Elementos.
Su ropa ahora era una mezcla entre Viento y Planta, perdiendo todo tipo de sensibilidad en las partes de su cuerpo que no estaban cubiertas por esta, a menos que toque energía materializada o los Elementos de las que está hecha.
Incluso Domaze, que había visto muchas cosas a través de sus vidas, se notaba completamente sorprendido al escuchar eso.
“Eso. ¿Por qué?” Preguntó Semxia, pensando en lo doloroso que debió haber sido cambiar partes de su cuerpo por eso. Tal vez así se vería alguien que hubiera fallado la marcialización, perdiendo ciertas capacidades de su cuerpo, cambiándolas por otras.
Chinne también llegó a la misma conclusión y tembló, pensando en lo peligroso que hubiera sido si no hubiera recibido ayuda inmediata en aquel momento.
El espíritu se acercó en ese momento y golpeó el hombro del herrero con su palma.
[Eres un idiota más grade de lo que pensaba, pero esa fue una forma muy interesante. Tienes mis respetos. Recordaré tu nombre] No fue horror lo que sintió al escuchar eso, sino que le pareció algo increíble de lograr para un mortal, por lo que ahora parecía bastante alegre en su presencia.
Mientras ambas pensaban en las partes malas de aquel procedimiento, Domaze parecía verlo de otra forma. Como si demostrara su gran talento al haber creado aquel medio de comunicación entre un mortal y un ente.
[También eres bastante suertudo. Cualquiera que hubiera intentado algo como eso en el mismo estado hubiera explotado por la sobrecarga de Elementos o hubiera sido consumido por ellos. Pero en tu caso, tuviste una ayuda bastante grande] Al terminar de decir eso, miró en dirección de las tumbas, justo donde estaba la fantasma.
[No podía dejar morir al abuelo] Esas fueron las primeras palabras que la fantasma le dirigió al grupo, presenciando la confianza que les tenía Zartar, ella también confiaría en ellos además de agradecerles la ayuda para ser capaz de hablar con su abuelo.
“¿Abuelo? La nieta fue la que renació como fantasma” Ahora que el ambiente se había alegrado nuevamente, Chinne dejó de preocuparse por lo que no sucedió y preguntó lo que le daba curiosidad.
“No es ninguna de las dos” Dijo el viejo herrero con tristeza.
“La primera vez que la vi, pensé que se parecía bastante a mi nieta, Zirina, pero al verla con estos nuevos ojos y lograr escucharla, me di cuenta de que no era ni una ni la otra. Lamentablemente, nunca volveré a ver a mi esposa ni a mi nieta” Chinne y Semxia no pudieron evitar sentir pena por el viejo herrero al escuchar eso.
[…El tercer caso. Ambas almas fusionándose y creando un nuevo ser. No lo mencioné anteriormente porque no es algo que suceda con frecuencia y realmente no conozco las condiciones para que suceda. Es ciertamente lamentable] Domaze también parecía lamentarse por la pérdida de Zartar ahora que lo tenía en estima e incluso la fantasma parecía triste.
…
“Hey. No hay por qué poner esas caras. Es cierto que me entristece no poder verlas a ambas nuevamente, pero ya me había despedido de ellas. Además, esta pequeña es como una nueva nieta que no está relacionada con ese imbécil. No he perdido nada” El herrero acarició la cabeza de la fantasma para evitar que siguiera triste.
“¿Ese… imbécil?” Aunque hubo algo dentro de lo que dijo que llamó la atención, por lo que la pregunta surgió naturalmente.
“Sí… Me han ayudado demasiado. Les contaré lo que pasó con mi hijo”
…
Zanida, el hijo de Zartar y su esposa Arnina, nació cuando Zartar aún trabajaba en la Nación Celestial, el Reino de los Voladores Diamante.
Lo mimaron todo lo que pudieron y le enseñaron todo lo que necesitaba mientras crecía.
Este lugar originalmente le pertenecía a él, ya que vino primero a este pueblo, lo compró para entrenar sus habilidades y hacerse un nombre por si mismo en lugar de depender de la fama de sus padres.
Estaba yendo bien, ya que Zanida heredó el talento de su madre y logró convertirse en un ente, mejorando sus habilidades de herrería a grandes pasos.
Conoció a su esposa, que solía venir a encargar productos varias veces de forma personal, se enamoraron con el tiempo y más tarde nació Zirina, su nieta.
Tras la muerte de su esposa, Zartar se trasladó a este lugar, ya que también había sido preparado como el lugar de entierro para ambos y poder volver a juntar a la familia cuando ambos se fueran.
Fue entonces que descubrió el problema.
“Esa mujer… odiaba que su hija fuera un Demonio como mi esposa. Al parecer pensaba que Zanida era un enano puro al igual que yo y no sabía que su madre era un warmir”
La pequeña Zirina sufrió debido al odio que su madre tenía por las Bestias y los Demonios.
Ella era un elfo bastante purista, esperaba que su descendencia fuera una perfecta progenie Humanoide, por lo que simplemente se desquitó con aquella pequeña a la que ni siquiera consideró como su hija desde el inicio.
“Lo peor de todo, ese estúpido hijo mío lo permitió todo”
Habían pasado 6 años desde que Zirina nació hasta que Zartar empezó a vivir junto a ellos. En ninguno de esos años Zanida detuvo a su esposa de maltratar a su propia hija.
Cuando el viejo herrero llegó a este lugar, no pudo evitar preguntarse por qué su pequeña nieta estaba haciendo las tareas del hogar en lugar de estar jugando afuera con niños de su edad.
Al principio pensó que tal vez era parte de su tarea, pero al ver como lavaba la ropa, la tendía, cocinaba, lavaba los platos, la casa completa… Todo sin un simple gracias de sus propios padres, por lo que el atónito Zartar no pudo quedarse callado.
Al momento de confrontar a esa mujer y exigirle respuestas, ella tan solo dijo que le estaba enseñando modales a las Bestias.
No lo aceptó del todo, pero al ver como su hijo no hizo nada, estaba dispuesto a observar la situación y ver si había fallado en percibir algo.
Lo que descubrió fue peor de lo que pensaba. No solo le prohibían salir, sino que nadie en este pueblo sabía que ella existía. A los ojos de los pueblerinos, ellos dos solo eran una joven pareja sin hijos.
La pequeña ni siquiera hablaba. Recibía castigos al tratar de devolver los saludos que su abuelo le daba, los cuales llegaron incluso a ser intentos de golpearla.
Zartar no permitiría que su nieta siguiera siendo herida de esa forma, por lo que, enfurecido y con decepción, le exigió a la esposa de Zanida que se marchara.
El propio Zanida no parecía entender la razón del enojo de su padre, haciendo que este se enfurezca aún más. Creando una gran discusión con la mujer que le lavó el cerebro a su hijo.
Fue entonces que esa horrible mujer se reveló como una princesa de la nación Infernal, ofreciéndole a Zanida una mejor vida que en este lugar. Diciendo que una hija pariente de Bestias no era lo que merecía un gran herrero como él. Obligándolo a abandonar a su hija y a su padre por aceptar aquella invitación.
Aquella decisión que su propio hijo tomó fueron las palabras más dolorosas que había escuchado.
“Se fue… No dudó en abandonarnos a su hija, a mí y la tumba de su madre. Apenas habían pasado unos pocos días desde nuestro reencuentro. No sé si estaba cegado por el amor o algo así, pero lo que hizo es imperdonable y todos los habitantes de este pueblo que lo conocieron lo saben. Por eso nunca se habla de él” El viejo herrero no pudo soportarlo, soltando un fuerte llanto, pero no dejó de contar la historia mientras la fantasma abrazaba su espalda, haciendo lo posible por consolarlo.
Se había quedado solo para cuidar a la pequeña Zirina, pero al menos no permitiría que volviera a sufrir.
La gente de este pueblo fue amable con él, lo ayudaron cuidar a su nieta y comprendieron rápidamente la situación.
Parecía que aquella mujer tenía una fama horrible que no podía ser contrarrestada por el favor que le tenían a Zanida.
Muchos parecían saber lo extrañamente devoto que era aquel herrero con su esposa y como no parecía raro que ocultara a su propia hija por ello. Los que tenían sospechas de que algo pasaba se lamentaron de no haber descubierto con anterioridad el hecho de que tenían una hija y la ocultaban, permitiendo que la pequeña sufriera de tal forma.
Nadie tenía la culpa más que la horrible pareja que hizo esto, pero eso no evitaba que pensaran en como pudo haber sido mejor para Zirina si se hubiera descubierto antes su existencia.
Zartar no tuvo dudas y empezó a criar a Zirina como si fuera su padre. Era un poco tarde para empezar de nuevo, pero haría lo que pudiera.
Gracias a la ayuda que recibió y a sus ahorros previos, no fue imposible permanecer junto a ella y ayudarla a superar sus traumas.
Al principio, la pequeña aún tenía miedo de que su madre volviera y la castigara por hacer cosas diferentes a las que le enseñó, pero con el tiempo empezó a abrirse, expresar sus sentimientos y desear salir a ver el cielo.
Incluso demostró tener talento para el cultivo, alcanzando el Rango Elemental, conectándose al mismo Elemento que su abuela.
Eran recuerdos preciosos.
Lamentablemente, debido a la presencia de su tumba, ya sabían que terminó mal.
“No lo supe hasta que un doctor la revisó, pero Zirina ya había sido golpeada por su madre anteriormente. No fueron golpes suaves que le darías a tu hijo incluso si trataras de educarlos. Fueron golpes poderosos, probablemente hechos con las mismas armas que ese imbécil creaba, lo que le causó heridas internas que no pudieron curarse, ni siquiera tras todo el tiempo que había pasado”
Cada vez se le dificultaba más el hablar, pero al menos quería que estas personas conocieran su historia.
“En el momento en que ella trató de avanzar al Rango Marcial, de alguna forma las heridas que le fueron causadas desde pequeña se reabrieron… causando… ca-causando que ella… no pudiera controlarlo y su c-… y su cuerpo ex-… explotara…” Zartar no pudo soportarlo al recordar ese doloroso momento, por lo que sus lágrimas salieron de forma descontrolada mientras soltaba un llanto desgarrador.
“Mi pequeña. *hic* no pude *hic* no pude protegerte *hic* ni siquiera pude mantener tu cuerpo intacto…¡ aaAAAaaaahhh!”
El llanto del viejo herrero incluso afectó a las dos mujeres, quienes también estaban llorando tras escuchar la lamentable historia.
“¿Q-qué deberíamos hacer ahora?” Semxia no sabía que hacer, quería tratar de ayudar, pero no tenía idea de que decir ni como podría hacerlo.
Chinne también soltaba lágrimas en silencio, perdida en sus pensamientos mientras apretaba sus puños con fuerza.
[Deberían quedarse aquí esta noche. Pueden usar la habitación que está abierta] La fantasma, quien estaba abrazando a Zartar para tratar de consolarlo, les dio permiso de quedarse.
“¿Eh? ¿Estaría bien?”
[El abuelo querrá hablar con ustedes mañana]
Ambas miraron a Domaze, ya que no sabían como responder a aquella muestra de amabilidad.
[Está bien, vayan primero] Domaze les dijo y se quedó un tiempo junto al herrero sin decir ni una palabra.
Tal vez solo quería demostrar que… sabía lo que se sentía.
…
Perder un hijo, un sentimiento horrible.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com