Blazing Limit - Capítulo 59
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Capítulo 59: Blazing Limit 58 – Rememorando su historia
Al despertarse, lo primero que Semxia vio fue un techo desconocido. Uno que estaba increíblemente alto.
Lo último que recordaba era haberse quedado dormida tras dar a luz, por lo que le parecía extraño haber despertado en este lugar.
Trató de levantarse, pero de una forma que ya parecía costumbre, no pudo hacerlo debido a una fuerza que le impidió moverse.
Las culpables eran sus alas nuevamente, solo que esta vez parecían haber exagerado.
No sabía como había sucedido. Ni siquiera por qué no se había dado cuenta antes, pero Semxia tenía sus alas envueltas en Domaze, quien estaba durmiendo boca abajo.
Últimamente se había acostumbrado a envolverse a si con sus alas como si fuera una manta, por lo que Domaze debió haber sido envuelto junto a ella debido a haber estado tan cerca.
Lo había envuelto desde el lugar donde estarían sus hombros hacia abajo, por lo que el hijo de Chinne sobresalía desde su hombro izquierdo.
De alguna forma, ni el espíritu ni el hijo de Chinne parecían incomodos al ser envueltos como un capullo por las alas de Semxia, pese a que ella misma pensaba que su posición actual parecía bastante incómoda.
Al ver eso, un pensamiento apareció en la mente de Semxia que le hizo perder los estribos por un momento.
(¿Y el mío?) No había visto el lugar en el que su hijo se había pegado al cuerpo de su esposo debido a haberse dormido casi al instante tras dar a luz, por lo que entró en pánico al pensar en algo que podría haber pasado debido a su acción inconsciente.
Rápida, pero meticulosamente, empezó a desenvolver sus alas del cuerpo de su esposo.
Cuando logró retirarlas completamente, pudo ver una pequeña figura azul plateado abrazando la espalda de su padre.
No hubo necesidad de indagar. Lo supo instintivamente. Ese era su hijo y parecía que incluso si había sido envuelto mientras estaba dormida, logró cuidarlo debajo de sus alas.
Tuvo la intención de tocarlo para verificar su estado, pero al pensar en la situación anterior y como pudo haber sido en realidad un milagro que nada le sucediera, simplemente decidió observarlo desde el lugar en el que estaba sentada.
A la representación de la unión que tenía con Domaze.
El hijo de Chinne también se veía saludable (o al menos eso creía), por lo que pensaba en como ambos hermanos podrían ser igual de unidos que ella y Chinne.
Se quedó observando por un tiempo con una sonrisa maternal que había aparecido naturalmente en su rostro.
Fue un momento precioso para ella que apreciaría durante mucho tiempo, pero, por ahora tuvo suficiente, ya que debía buscar a Chinne, quien no había amanecido junto a ellos.
Miró a su alrededor un poco y notó que la cama donde había dormido era realmente enorme. Tal vez podrían caber hasta cuatro gigantes del tamaño de Giganira, lo que le hizo preguntarse de quien sería esta cama.
La habitación también era muy grande, ocupando menos del doble del tamaño de la cama, algo realmente enorme desde su perspectiva.
Voló un poco para acercarse al borde de la cama, la cual también estaba a una distancia considerable del suelo y bajó lentamente.
“¿Sabes? Cuando lo conocí, espantó a todos los niños que me acompañaban”
“¿De verdad? Jeje. Supongo que no ha cambiado mucho entonces”
“¿Oh? Parece que también tengo mucho que escuchar de tu parte”
Semxia escuchó dos voces conversar de forma alegre mientras se acercaba a una de las esquinas de la cama.
Ahí, pudo ver a Chinne hablando con la emperatriz.
No sabía cuanto tiempo estuvo dormida, pero parecía que ambas tuvieron bastante tiempo para empezar a llevarse tan bien.
“¿Oh? Xia. Despertaste. Mira, esta es Sari. Nos hicimos amigas mientras dormían. También estaba por contarle nuestra historia con Domaze” Chinne se dio cuenta de ella y la llamó alegremente mientras le presentaba a su nueva amiga.
“¿Sa-ri?” Semxia ya conoció a la emperatriz anteriormente, pero por alguna razón no pudo conectar aquel nombre que dijo Chinne con la imponente actitud que la emperatriz mostró anteriormente.
“Espera Chinne, sé que puedes poner apodos, pero debo presentar mi nombre correctamente. Ejem. Un gusto en conocerte Semxia, mi nombre es Sartrix, también conocida como la emperatriz de Imperio Vientos Gigantes” Sartrix, la emperatriz, se presentó debidamente sin mostrar la actitud imponente y agresiva que tuvo anteriormente en la sala de parto espiritual.
Ahora parecía una chica común que se mostraba nerviosa al conocer a su nueva familia.
“… Es un gusto Sartrix. Debo agradecerte por salvar a mi amiga, a mi esposo y a mí” Ver ese cambio dejó a Semxia sin palabras por un momento, pero al pensarlo debidamente. Tenía sentido que la emperatriz no mostrara su verdadera faceta frente a sus súbditos, pero aun así quería saber por qué estaba bien mostrársela a ellas.
Sartrix devolvió el agradecimiento mientras Chinne mostraba una expresión que decía ‘Xia. Cuanto has crecido. Para hablar con desconocidos sin ponerte nerviosa. Tu hermana mayor está orgullosa’ mientras se limpiaba una lágrima imaginaria.
También le dio una mirada de ‘Pero deberías llamarme hermana’ aunque eso último fue ignorado.
“Siéntate con nosotras. Le estaba contando a Sari nuestra aventura hasta ahora” Ambas invitaron a Semxia a sentarse junto a ellas y Chinne continuó contando la historia.
Apenas había comenzado desde el momento en el que Chinne se encontró con una Llama brillante en medio de un santuario de su aldea natal.
Era un pequeño resumen del tiempo en el que habían conocido a Domaze y como cambió la vida que conocían hasta ese entonces.
Le había enseñado a Chinne lo grandes que eran los cielos cuando su propia curiosidad apenas podía cubrir su pequeña aldea.
La liberó de las ataduras que eran la ignorancia de aquellos que creían saberlo todo.
Le mostró lo que era el afecto incondicional y los deseos de hacerla feliz, incluso si no estuviera presente.
Sartrix escuchó atentamente la historia de Chinne.
Expresó felicidad al escuchar como había renacido en un lugar libre.
Mostró tristeza al sentir la soledad que transmitía el espíritu en aquel entonces.
Comprendió el vínculo que habían formado ambos y como había crecido tanto hasta este momento.
Luego, Chinne trató de continuar con la parte en la que Semxia los había conocido, pero ella claramente trataba de exagerar las cosas.
“¿Sabías? Xia se quedó mirando a mí Domaze a los ojos durante un laaargo tiempo, como si hubiera encontrado a su pareja destinada y perdida desde su vida anterior, incluso cuando se notaba que estaba conmigo. Que desdicha la mía, obligada a aceptar a una amante como mi hermana menor” Con gestos exagerados, Chinne expresó esas palabras de forma actuada que no representaban sus sentimientos por completo, ya que solo quería divertirse con la expresión de Semxia
“Espera. Las cosas no sucedieron así, ¿Verdad? Digo. Solo nos miramos por un momento. No digas algo que pueda malinterpretarse tan fácilmente” Semxia no la decepcionó y entró en pánico, ya que Chinne claramente estaba exagerando, ¿O no? Pero se notaba en su expresión lo avergonzada que estaba al escuchar las cosas de ese modo, así que decidió contar ella misma la historia.
Después de calmarse un poco, empezó a contar las cosas desde su perspectiva.
La mirada que recibió de Domaze y como sintió atracción de forma instantánea hacia aquel espíritu que sabía incluso más que su maestra.
Sobre como fue salvada por ambos en el momento en que empezó a albergar dudas.
Como logró enfrentar su miedo gracias al valor que le entregaron.
El nuevo objetivo que obtuvo al descubrir la verdad de su situación anterior.
Sartrix escuchó la historia de Semxia y pareció bastante interesada en Miwra, un espíritu como Domaze.
“Mi maestra es alguien que me encontró cuando apenas podía cuidar de mí misma mientras estaba sola en el bosque. Aunque logré entrar a Rango Elemental entrenando sola, la ayuda de mi maestra me ayudó a estabilizarme un poco del caótico estado en el que me encontraba y… bueno. Por eso y algunas cosas más, la considero como una segunda madre… Ah. También…” Al notar el interés en su maestra, Semxia no pudo controlarse y comenzó una larga conversación acerca de ella.
Se avergonzó ligeramente al llamar ‘madre’ a Miwra, pero también lo había dicho sin dudas, demostrando la veracidad de sus sentimientos.
Cuando terminó de hablar sobre su familia en la Casa de Agua, se dio cuenta de que se había dejado llevar, por lo que se encogió de la vergüenza.
“Ciertamente parece una hermosa familia la que obtuviste” Sartrix observó nuevamente a Semxia y se pudo notar lo alegre que se sentía al escuchar como logró sobrellevar las adversidades a las que se había enfrentado y como pudo ser feliz a pesar de ello.
Lo mismo iba para Chinne, quien también sufrió malos tratos en su aldea natal y, aun así, ahora se había vuelto madre.
Sartrix se sentía realmente feliz de haber escuchado la historia de ambas.
“Aunque, ahora que he escuchado tu historia, creo que debería mencionar que hay alguien de la nación Infernal residiendo actualmente en el castillo. Alguien importante no menos” Dijo la emperatriz con una expresión complicada, pensando que podría haber arruinado el sentimiento de comodidad en Semxia al decir eso.
Pero también era algo necesario si quería obtener la confianza de ambas.
“…” Semxia no supo que hacer ante la repentina llegada de aquella información.
De pronto; quiso preguntar acerca de ello, pero tampoco se sintió segura de que fuera la elección correcta, ya que aún no se sentía preparada.
Ambas se estaban mirándose sin saber como continuar la conversación, haciendo que Chinne sintiera que debía intervenir.
“Como información adicional. A Miwra también le gusta Domaze” Fue lo que dijo, tratando de aligerar el ambiente.
“Hoo”
“¿¡Qué!?”
Ante la bomba que soltó Chinne. Sartrix mostró interés y Semxia quedó impactada.
“¿D-de-desde cuándo?” Semxia preguntó en pánico, temiendo un poco por la respuesta.
“Igual que tú. Desde el momento en el que lo conoció y lo vio a los ojos” Chinne señaló la visión de aquel día con la misma sonrisa burlona que había utilizado hace unos momentos.
“Digo. Yo también fui así, pero en mi caso me tardé en descubrir que era amor lo que sentía. No como ustedes, que lograron descubrirlo en poco tiempo…” Chinne empezó a divagar al sentir la mirada atónita de Semxia, pensando que estaba siendo juzgada.
En realidad, Semxia estaba más preocupada del hecho de que su maestra, alguien equivalente a una madre para ella, también se haya enamorado del mismo hombre.
(¿Tendré que volver antes de lo planeado?) Estaba ocupada con sus propios delirios como para escuchar los de Chinne.
“¿No debería haber venido con ustedes en ese caso?” Preguntó Sartrix, pensando que lo mejor hubiera sido ser acompañados por todos los miembros de la Casa de Agua.
Chinne guardó silencio por un momento, intercambiando su mirada entre Semxia y Sartrix.
“Bueno. Me hubiera gustado tener más de nosotras, pero eso fue lo único en lo que Domaze no quiso ceder. Solo tomaría más esposas si ellas tomaban la iniciativa” Chinne le dio otra mirada a la hada antes de continuar.
“No sé que es lo que piensa Miwra, ya que no hablamos mucho en realidad, pero probablemente no quería interrumpir a Xia y tal vez tampoco tenía deseos de abandonar la Casa de Agua por el momento” La vampiro explicó sus pensamientos a las dos mientras Semxia parecía un poco decaída al respecto.
Probablemente estaba teniendo pensamientos parecidos a los de Miwra en ese momento.
“Me alegro de que fueras la primera persona que conociera” La emperatriz sonrió al escuchar la experiencia que tuvo Chinne al tratar de convencer a su esposo, sintiendo que probablemente haya sido lo mejor que las cosas sucedieran de esa forma.
Era posible que las cosas no fueran iguales si la primera persona que Domaze conociera en esta vida hubiera sido alguien como Semxia, Miwra o incluso la misma Sartrix, por lo que no pudo evitar sentir que era lo mejor que pudo haber pasado.
Junto a la cálida mirada que ambas le dieron a Sartrix, las tres continuaron con su charla durante más tiempo.
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