Bleach:detective - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 Capitulo 1 Patrones en el asfalto
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1: Capitulo 1: Patrones en el asfalto 1: Capitulo 1: Patrones en el asfalto Los Ángeles, California 2:38 AM.
La sala de detectives de la Precinct 77 olía a sudor viejo, café recalentado y el persistente aroma a cigarro que emanaba de la ropa del detective Anthony Russo, quien ocupaba el escritorio frente al de León Mercer.
Russo era un hombre de 1.65 metros, ancho como un refrigerador, con una barriga que tensionaba los botones de su camisa arrugada.
Su rostro, de tez blanca con venas rojizas en la nariz y las mejillas, estaba marcado por las arrugas de cuarenta y cinco años de ver demasiado.
Un cigarro sin encender colgaba permanentemente de su labio inferior, como un apéndice extra.
fumaba uno tras otro, excepto cuando estaba en el departamento entonces solo lo mascaba.
Mercer -gruño Russo sin levantar la vista de un informe.
deja de dar vueltas.
A las 3 Am tenemos un llamado.
asalto a mano armada en una licorería de la calle 45.
es tu turno de llevar el cuaderno.
León, de diecinueve años, 1.75 metros, tez pálida y ojos oscuros bajo una de mata de cabello desordenado, asintió.
llevaba tres semanas como detective novato.
su “oficina” era la silla mas alejada de la ventana.
su curriculum hasta ahora : tomar declaraciónes por robos de bicicletas, llenar formularios por daños en la propiedad, y una vez, separar a dos borrachos que se agarraban a puñetazos afuera de un bar.
En esa pelea, un codazo fortuito le había hecho entender del porque su entrenamiento de boxeo y muay thai en el gimnasio dos años, tres veces por semana servíria de algo más que descargar frustración: le dió los reflejos para esquivar y la técnica para inmovilizar al más agresivo sin romperle la nariz.
no era un luchador, pero sabía moverse.
La licorería “Lucky Star” tenía el cristal de la entrada hecho añicos.
el duelo, un hombre llamaba Paramjit, estaba sentado en un taburete, temblando, con un moretón en la sien.
dos jóvenes dijo Paramjit, su voz teñida de pánico-.jóvenes encapuchados, uno alto flaco, el otro..
más bajo,ancho.
cómo un luchador.
tenian una pistola.
Me golpearon con la culata cuando titubeé con la caja registradora.
se llevaron trescientos dolares y una botella de Johnnie walker blue.
Russo escuchaba, mascando su cigarro.
¿algo distintivo?
tatuajes, cicatrices, algo que hayan dicho?
El más bajo tenía la voz ronca.
cómo si estuviera enfermo.
y cuando se dió la vuelta, en el cuello, aquí Paramjit señalo su propia nuca.
Vi algo como un pájaro si un pájaro negro tatuado León no tomaba notas.
observaba.su mirada recorrió el local: el cristal roto hacia adentro (fueron empujados desde afuera), las huellas de lodo en el suelo (era de día seco), el mostrador donde Paramjit había sido golpeado.
no había sangre solo el moretón.
el golpe fue controlado, no salvaje querían el dinero rápido, no matar ¿cuánto tiempo estuvieron?
pregunto León, si voz más suave que la de Russo un minuto, tal vez dos Fue rapido.
contesto Paramjit ¿y el pájaro?
¿Era un cuervo?
¿un mirlo?
¿tenía las alas abiertas?
Paramjit frunció el ceño, concentrándose.
Alas…
si, abiertas como volando, pero la cabeza…
era una calavera si, un pájaro con cabeza de calavera.
Russo arqueó una ceja, impresionado a regaladientes.
buen detalle, Mercer suena a la pandilla de Los “cuervos Fantasma”.
operan por aquí vamos a dar una vuelta.
En el coche de patrulla, Ruso encendió por fin su cigarro.
El humo llenó el espacio cerrado.
Escucha, cerebrito.
esto no es la academia Estos hijos de puta no se entregan porque les muestres un diagrama lógico.
A veces hay que presionar y aveces, te presionan a ti.
¿Entrenas algo?
No pareces completamente blando.
boxeo, algo de Muay thai también dijo León,mirando por la ventana los callejones que pasaban.
Bien te va a hacer falta dijo russo mientras tomaban la calle lateral.
vamos a hablar con un soplon.
tu callas y observas aprende.
El “soplon” era un hombre demacrado llamado Eddie, que vivía en un apartamento con olor a moho y desesperanza.
Russo lo presiono con la crudeza de quien conoce todos sus puntos débiles.
Eddie, con los ojos inyectados en sangre, finalmente solto que los “cuervos Fantasma” usaban un garaje abandonado en la calle 52 como punto de reunión.
Allí, las dos horas después, encontraron al hombre ancho, el “luchador” se llamaba Tito.
no tenía el tatuaje de cuervo a la vista, pero cuando Russo le ordenó que se quitará la sudadera con capucha, allí estaba, en la nuca: un pájaro de alas desplegadas con una calavera por la cabeza.
Tito intento huir, pero león le lanzo una patada low kick que le hizo tropezar.
no fue elegante pero fue efectivo.
Russo lo sometió con una llave de brazo mientras el joven aullaba.
en el interrogatorio, Tito era como una pared de silencio y desprecio.
Russo golpeaba la mesa, gritaba pero Tito no cedia.
León, sentado en un rincón, observaba no al detective si no al sospechoso, Los tics como jugueteaba con el borde de la mesa con sus dedos cortos y fuertes.
cómo su respiracion se aceleraba cuando Russo menciona a la botella de whisky robada no por el robo,era por algo más.
y entonces, león hizo algo cerro los ojos por un momento, no mucho, solo unos segundos.
en su mente, se puso en los zapatos de Tito no era magia.
Era lógica forzada.
soy Tito, tengo diecinueve años, pertenezco a una pandilla.
asalto una licorería golpeó al dueño.
no es mi primera vez, pero algo en este robo es distinto.
¿El qué?
¿La botella?
¿el tipo de botella?
Johnnie walker blue.
cara es muy cara para revender en la calle, no es para beber, es para impresionar ¿A quién?
Abrió los ojos, su mirada se clavo en las manos de Tito, en el dedo anular izquierdo una franja de piel más clara.
cómo si hubiera llevado un anillo, pero se lo hubiera quitado recientemente.
¿para quien era el anillo?
pregunto León, su voz tranquila cortando la diatriba de Russo.
Tito se quedó helado, el desprecio en sus ojos se fue quebró, reemplazado por un pánico geniuno.
¿Qué?
llevabas un anillo, ya no lo tienes Johnnie walker blue no es para pandilleros borrachos, es un regalo caro para alguien a quien quieres impresionar.
¿una novia?
¿una esposa?
pero te quitaste el anillo antes del robo, no quieres que lo asocien contigo si te atrapan.
así que no es una novia, es…¿alguien a quien le debes algo?
¿una deuda?
La respiración de Tito se volvió superficial.
Russo miro a León, luego a Tito y vio una grieta una deuda de juego continuo León, hablando más para si mismo que para ellos, ensamblando el rompecabezas, apostaste y perdiste con alguien serio te dieron un plazo el robo no era para ti, era para pagar y el anillo era tu garantía o quizás te lo quitaron ellos.
Tite palideció.
cállate…
¿quien te quito el anillo, Tito?
la voz de león era implacable, no era dureza, si no por la fría certera de la lógica, ¿el prestamista?
te pidió la botella como pago extra, ¿verdad?
algo simbólico, algo humillante.
robar algo que nunca podrías comprar.
Fue como si hubieran abierto una válvula.
Tito se derrumbó.
no físicamente, si no el muro alrededor de su silencio.
entre sollozos de rabia y miedo confeso, debía cinco mil dólares a un prestamista conocido como el “cuervo” el anillo, de su abuela muerta era la prenda, del robo fue el pago.
la botella, un “interés simbólico”.
dió un nombre, una dirección Russo salió del cuarto de interrogatorio y se apoyó contra la pared del pasillo.
encendió otro cigarro, mirando a León con una expresión nueva: respeto mezclado con una cautelosa curiosidad ¿cómo carajos hiciste eso?
León se encongio de hombros, el subido de adrenalina de la deducción dejándolo repentinamente exhausto, solo seguí el patron todo el mundo tiene uno solo hay que saber dónde mirar Russo asintió lentamente bien pero no te acostumbres los patrones se vuelven más feos y los tipos a los que perseguimos también.
Tres semanas después caso #2: violencia doméstica El apartamento olía a fritura y miedo.
La mujer, tal vez de treinta años, se llamaba Carla.
Tenía un moretón violáceo en forma de medialuna bajo su ojo izquierdo, y otro, más difuso, en el brazo.
Fue una caída insistía, sus ojos bajos, fijos en las manos que retorcían un pañuelo.
bajando las escaleras soy muy torpe.
Russo, cansado, asentía mecánicamente tomando notas era la tercera llamada este mes a la misma dirección león observaba no a la mujer si no al apartamento un sofá gastado, una televisión pequeña, fotos de un niño sonriente en la repisa y en la mesa del café, dos tazas de café, una vacia y limpia, en cambio la otra medio llena, con el borde marcado por pintalabios rojo.
el moretón en forma de medialuna…
no era una caída, era del impacto de unos nudillos, los de la articulación proximal, los más prominentes.
señora carla dijo León, suavemente.
¿bajo las escaleras de frente o de lado?
ella parpadeo confundida ¿de frente, supongo..?
porque los moretones en forma de medialuna son muy específicos, suelen ocurrir cuando algo redondeado golpea con fuerza perpendicular como..
una barandilla, si se cayó de frente, ¿no tendría más bien raspones en las palmas y en las rodillas?
Carla se quedó quieta, sus ojos se llenaron de un terror más profundo que el dolor miro hacia el pasillo, dónde una sombra se movió.
un hombre grande, en camiseta apareció en el marco de la puerta los nudillos de sus manos estaban enrojecidos.
todo bien aquí, oficiales dijo el hombre, su voz un ronroneo amenazante león no se inmutó, miro a Carla, luego al hombre.
su entrenamiento de boxeo le decia que la distancia era clave que ese hombre era más fuerte, pero probablemente más lento.
Señora dijo León, manteniendo la calma hay recursos, gente que puede ayudar no tiene que quedarse aquí.
Carla abrió la boca, pero solo salió un sollozo ahogado.
el hombre dió un paso adelante.
ya se les dijo lo que pasó.
una caída ahora váyanse.
Russo se puso de pie, su mano cerca de su pistola.
tranquilo,amigo.
león, en lugar de confrontar hizo algo distinto se acercó a la mesa y señalo la taza con pintalabios.
Dos tazas el tomo café con usted después de…
la caída.
eso es amable.
el hombre frunció el ceño descorcentado por el cambio de dirección.
¿y que?
solo que es un patrón interesante dijo León su voz ahora fría, analítica.
primero la violencia, luego un gesto de…
¿remordimiento?
¿o de posesión?
como marcar el territorio.
“te golpeó, pero te doy café asi que eres mía” la mirada del hombre se oscureció.
Carla dejo escapar un grito ahogado.
Russo tenso los músculos.
no hubo un arresto, carla, temblando, se negó a presentar cargos al salir, león sintió el peso amargo de la impotencia.
aprendió que el miedo podía ser una prisión más fuerte que cualquier cerrojo.
y que algunos patrones, aunque los vieras con claridad, no podías romperlos.
solo señalarlos, y esperar que la persona encerrada encontrará la llave.
Una semana después.
Caso #3: El Testigo Mentiroso.
Un niño de ocho años, Timmy, había desaparecido del parque.
Había una recompensa de diez mil dólares, un hombre llamado Carl, desempleado y con antecedentes por fraude menor, se presentó como testigo.
Dijo haber visto una furgoneta gris, plateada, con un hombre calvo que forcejeó con el niño y se lo llevó.
Dio una descripción detallada: placa parcial “8KL”, un parachoques abollado, una pegatina de un equipo de fútbol en la ventana trasera.
León y Russo lo interrogaban en una sala.
Era como a las 4:30 decía Carl, seguro de sí mismo.
Empezaba a llover, Los vi claramente.
El niño gritó “¡déjame!”.
Fue horrible.
León escuchaba, pero algo no encajaba.
La descripción era demasiado perfecta, como un guion.
Se puso en los zapatos de Carl.
Soy Carl.
Necesito dinero, Veo la noticia del niño.
Hay recompensa.
Si invento una historia, debo hacerla creíble.
¿Qué incluiría?
Detalles.
Muchos detalles.
Cosas que la policía pueda “verificar”.
¿A qué distancia estaba?
—preguntó León.
Unos veinte metros.
Junto al columpio.
Y con la lluvia empezando, ¿pudo ver la pegatina en la ventana trasera?
¿Y la placa?
Sí, sí.
Tengo buena vista.
León se levantó y fue a un tablero donde tenían un mapa del parque.
Muéstrame exactamente dónde estabas tú, y dónde estaba la furgoneta.
Carl, un poco menos seguro, señaló.
León trazó una línea visual imaginaria.
Luego consultó un informe meteorológico en su tableta.
Dice aquí que a las 4:30 PM la lluvia era moderada, visibilidad reducida.
Y el sol estaba aquí señaló la ventana de la sala, indicando el oeste.
La furgoneta, según usted, estaba aquí.
El sol de tarde estaría casi detrás de ella, en ángulo.
Con la lluvia, el reflejo en el cristal trasero habría sido intenso.
Ver una pegatina pequeña, a veinte metros, en esas condiciones… es casi imposible.
Carl empezó a sudar.
Bueno, quizás la distancia era menos… Y la placa continuó León, imparable “8KL”.
Las letras y números que más se confunden en condiciones de poca visibilidad son el 8 con la B, y la K con la X.
Usted la vio claramente.
¿No es raro?
¡La vi!
insistió Carl, pero su voz era más aguda.
León se acercó a él.
Su tono no era acusatorio, era de pura curiosidad clínica.
Carl, Ponte en mi lugar, Un testigo con antecedentes de mentir por dinero, Una descripción físicamente improbable.
Una recompensa grande, Es un patrón muy claro, ¿no?
El patrón del mentiroso que se cree más listo que todos.
Carl se derrumbó admitió haber inventado todo, esperando una parte de la recompensa.
El niño, Timmy, fue encontrado una hora después, perdido y asustado pero sano y salvo, en otra parte del parque.
Se había escondido tras una pelea con un amigo.
Russo, al salir, dio una palmada en la espalda a León.
Buen trabajo, Mercer.
Salvaste horas de búsqueda en la dirección equivocada.
Y le ahorraste a los padres un infierno.
León no sonrió.
Solo asintió.
Cada caso dejaba una marca.
La violencia de Tito, el miedo de Carla, la mezquindad de Carl.
Estaba aprendiendo los patrones de la maldad humana, y eran más variados y sórdidos de lo que había imaginado.
Esa noche, en su apartamento silencioso, sacó la caja de madera de debajo de la cama.
Los revólveres Colt de su padre descansaban sobre el terciopelo gastado.
Los tomó, uno en cada mano.
El peso era familiar, un ancla a un pasado lleno de preguntas sin respuesta.
Y entonces, en el silencio, lo oyó de nuevo.
No cerca, Lejano, como una transmisión de radio desde otra ciudad, Un susurro, No eran palabras, sino una sensación: frío, confusión, una pregunta flotando en la oscuridad.
Venía de la ventana, de la dirección del callejón donde su padre había muerto.
León contuvo la respiración.
Los susurros duraban solo unos segundos, luego se desvanecían, dejando solo un eco de escalofrío en su columna vertebral.
No sabía qué eran tal vez estrés o tal vez imaginación.
Pero cada vez que ocurría, coincidía con una sensación de frío repentino, y con el pulso casi imperceptible de los revólveres en sus manos, como si una corriente débil pasara por ellos.
Guardó las armas, Miró su reflejo en la ventana oscura.
Un joven de ojos oscuros, con más preguntas que respuestas, aprendiendo a leer el mundo a través de sus patrones más crueles.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES CAMALEON Esto se basará en el anime bleach de Tite kubo.
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