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Bleach:detective - Capítulo 50

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  4. Capítulo 50 - 50 capitulo 50 Éxodo y el Amanecer de la Guerra
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50: capitulo 50: Éxodo y el Amanecer de la Guerra 50: capitulo 50: Éxodo y el Amanecer de la Guerra Capítulo 51: Éxodo y el Amanecer de la Guerra El aire en Las Noches vibraba con la agonía de batallas concluidas y la promesa de otras aún más colosales, León, convertido en un fantasma de datos y sombras, presenció los eventos finales en Hueco Mundo desde los ventanales más altos de la ciudad de hueso.

Observó el brutal duelo entre Ichigo Kurosaki y Grimmjow Jaegerjaquez,Vio cómo el Sexto Espada, en un arranque de arrogancia y desprecio, encerraba temporalmente a Ulquiorra en una Caja de Negación, deseando un enfrentamiento sin testigos de rango superior.

La batalla fue un torbellino de Getsuga Tenshō y Garra del Pantera, un intercambio de poder bruto e ira personal.

Orihime, oculta y observando junto a Neliel Tu Odelschwanck (en su forma infantil), gritaba en silencio, su poder de rechazo latente como un faro de ansiedad.

En el clímax, cuando Ichigo parecía encontrar un equilibrio precario con su máscara Hollow, una nueva figura entró en escena con la sutileza de un meteorito.

Nnoitra Gilga, el Quinto Espada, llegó lanzando una guadaña gigante que noqueó a un Grimmjow ya maltrecho y lo envió a volar lejos de la torre, herido y humillado.

Su objetivo era claro: el propio Ichigo, o quizás solo la sangre.

Pero el destino, o la feroz y caótica voluntad de la Soul Society, intervino una vez más.

¡JA!

¡Por fin algo que valga la pena!

Zaraki Kenpachi cayó del cielo como un demonio sonriente, su Reiatsu un muro de violencia pura que hizo temblar el hueso bajo sus pies.

Sin preámbulos, sin estrategia, se abalanzó sobre Nnoitra.

Lo que siguió no fue una pelea, sino una demolición.

El poder crudo y adaptativo de Kenpachi, su hambre infinita por la batalla, destrozó las defensas y las múltiples armas de Nnoitra.

El Quinto Espada fue derrotado, no con técnica, sino con una fuerza tan primitiva y abrumadora que dejó a León haciendo anotaciones frenéticas sobre los límites del “poder sin forma”.

Mientras Kenpachi se relamía sobre su trofeo caído, otro movimiento silencioso ocurría.

Coyote Stark, el Primero Espada, apareció con una languidez casi aburrida junto a Orihime.

Un gesto rápido, un portal, y ella desapareció con él, arrebatada una vez más antes de que nadie pudiera reaccionar.

Fue entonces cuando la voz de Aizen Sōsuke, amplificada y serena, resonó en cada rincón de Las Noches, como si el aire mismo fuera su boca.

Mis estimados intrusos.

Vuestro esfuerzo ha sido…

entretenido.

Instructivo, incluso.

Pero el prologo ha terminado.

El verdadero escenario aguarda.

El falso Karakura que vuestro amigo Urahara tan ingeniosamente creó es el telón perfecto para el acto final.

Yo, junto a mis Espadas superiores, os esperamos allí.

El destino del mundo de los vivos se decidirá en una ciudad de mentira.

La comunicación se cortó.

Las firmas espirituales de Aizen, Gin Ichimaru, Kaname Tōsen, y los Tres Espadas Superiores (Stark, Baraggan Louisenbairn, y Tier Halibel) se desvanecieron de Hueco Mundo, trasladándose hacia el mundo de los vivos, hacia la réplica perfecta de Karakura creada por Kisuke Urahara como trampa y campo de batalla final.

El silencio que dejaron fue profundo.

Hueco Mundo, ahora sin su jerarquía gobernante, era una cáscara vacía llena de heridos, vencedores exhaustos y un enemigo final que había cambiado de escenario.

León procesó la información.

Aizen anticipó la invasión.

Todo esto fue una distracción, una prueba para Ichigo y los demás.

El verdadero objetivo siempre fue la Ōken, creada con las almas de Karakura…

pero la Karakura real está a salvo.

El campo de batalla es un simulacro.

Una partida dentro de la partida.

Vio a Chad, herido pero vivo, siendo atendido por la serena y aterradora Retsu Unohana y su teniente, Isane Kotetsu.

El ex-Espada que lo había derrotado yacía a un lado, curado o muerto, León no podía distinguirlo a esta distancia.

Y luego, su atención se fijó en el último acto de este teatro hueco.

Ichigo, impulsado por una desesperación nueva al saber que Orihime había sido tomada de nuevo, se lanzó hacia lo más profundo del palacio, hacia la firma espiritual fría y vasta de Ulquiorra Cifer, quien finalmente se había liberado de su prisión temporal.

La variable Ichigo alcanza su punto de máxima tensión.

El enfrentamiento con la Cuarta Espada, un ser de poder y nihilismo absolutos, será el catalizador definitivo para su Hollow interior, dedujo León.

Sabía lo que venía.

Había visto los datos, había calculado las probabilidades.

Ichigo se enfrentaría a una derrota tan aplastante que solo una liberación total, un abandono completo al Hollow, le daría una posibilidad.

Hollowficación Completa.

El Vasto Lorde.

Era un espectáculo que cualquier científico espiritual mataría por observar.

Pero León tenía un problema más inmediato.

Salir de Hueco Mundo.

Con Aizen y los Espadas clave idos, y la mayoría de los Shinigami ocupados o heridos, era el momento perfecto para una retirada discreta.

Pero las Gargantas estaban inestables, y los métodos de Urahara para entrar no estaban a su disposición.

No importaba.

Él no era un Shinigami.

Era un ingeniero de lo anómalo.

Se retiró a un anexo abandonado del laboratorio de Szayelaporro.

Extendió el botín de su saqueo: los datos del Cristal Maestro, los núcleos puros de Hollow, los reactivos, y su propio Taladro Dimensional.

También tenía la muestra de esencia Espada de Aaroniero y los datos de la batalla Kenpachi vs Nnoitra.

Su mente trabajó a toda velocidad.

Principio: Las Gargantas conectan dos puntos con firmas espirituales resonantes.

El Taladro rasga, pero necesita un ancla.

No tengo un ancla en el mundo real…

pero tengo la esencia de un Espada que fue derrotado allí, y datos de la firma espiritual de Karakura de mis sensores previos.

Era una posibilidad remota, pero era la única.

Conectó el Taladro Dimensional a la consola de datos de Szayelaporro.

Cargó los datos de la firma ambiental de Karakura que había monitoreado por meses.

Luego, inyectó una fracción de la esencia de Aaroniero (derrotado en Las Noches pero cuya esencia conservaba un “eco” de su estancia allí) y uno de los núcleos puros de Hollow como fuente de energía cruda.

El dispositivo empezó a zumbar de forma alarmante.

No estaba diseñado para esto.

Era como forzar una llave en una cerradura diferente.

Las luces parpadearon.

Advertencias de “inestabilidad crítica” aparecieron en su HUD.

León ignoró las advertencias.

Ajustó los parámetros en tiempo real, compensando las fluctuaciones con descargas precisas de Reiryoku de sus Colt.

Fue un acto de malabarismo energético y programación desesperada.

El aire frente a él empezó a desgarrarse, pero no en un portal limpio.

Era una herida en la realidad, un vórtice turbulento de colores enfermizos que chisporroteaba con energía violenta.

No era un pasaje seguro, Era un salto a ciegas a través del espacio espiritual distorsionado.

Miró por última vez hacia la torre distante, donde podía sentir la explosión cataclísmica del Reiatsu de Ulquiorra en Segunda Resurrección, seguida por el surgimiento de algo aún más antiguo y bestial: el Hollow completo de Ichigo.

El dato final, el más crucial, se estaba generando allí.

Pero quedarse significaba quedar atrapado en un mundo colapsando, o ser detectado por los Shinigami que pronto buscarían una salida.

Decisión: Priorizar el análisis de los datos adquiridos sobre el riesgo de adquirir uno más, Eficiencia por encima de la completitud.

Sin vacilar, cargó todo su equipo, se aseguró la capa de supresión y, con un último ajuste que dirigió el vórtice inestable hacia las coordenadas aproximadas de la falsa Karakura (el punto de mayor concentración espiritual en el mundo real en ese momento), se lanzó dentro del torbellino.

La experiencia fue de disolución y reconstrucción violenta.

No era un viaje, era ser arrojado a una licuadora cósmica.

Su barrera de Reiryoku y la capa de supresión lucharon contra las fuerzas de cizalladura dimensional.

Vió flashes de paisajes imposibles, oyó ecos de gritos de Hollows antiguos.

Durante un instante que sintió como una eternidad, su voluntad —la misma que potenciaba sus Colt— fue lo único que mantuvo su integridad espiritual unida.

Yo Soy Datos Y Voluntad No Me Disuelvo La declaración interna, fría y lógica, fue su ancla.

Con un sonido como de tela rasgándose a escala universal, fue expulsado del vórtice.

Cayó de bruces sobre un tejado familiar.

El aire olía a ciudad, a smog y a vida normal.

Pero cuando levantó la vista, supo al instante que algo estaba mal.

La distribución de las calles era correcta, los edificios eran idénticos…

pero no había personas.

No había sonidos de coches, de vida.

El cielo tenía un tinte ligeramente púrpura, antinatural.

Estaba en la Falsa Karakura.

A lo lejos, en el centro de la ciudad desierta, podía sentir las presencias colosales acercándose.

Aizen, Gin, Tōsen.

Los Tres Espadas Superiores.

Y del otro lado, las firmas defensivas de los Capitanes de la Soul Society, preparándose para la batalla final por el destino de dos mundos.

León se incorporó, dolorido pero intacto.

Había escapado de Hueco Mundo por sus propios medios, un logro que muy pocos seres podrían reclamar.

Traía consigo un botín de conocimiento que podría redefinir la comprensión de Hollows, Espadas y poderes híbridos.

Y ahora, el laboratorio había llegado a él, El experimento final, la guerra entre dioses menores, estaba a punto de comenzar justo en su nuevo patio trasero.

Se arrastró hasta la sombra de una antena de televisión, activó su capa de supresión al máximo y abrió sus sensores.

Los datos de la batalla de Ichigo contra Ulquiorra, aunque incompletos, esperarían.

Un nuevo conjunto de datos, aún más vasto y complejo, estaba a punto de ser generado frente a sus ojos.

El Espectro había llegado a la función principal y tenía el mejor asiento de la casa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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