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Bleach:detective - Capítulo 57

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  4. Capítulo 57 - 57 capitulo 57 La Evolución y la Traición Inminente
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57: capitulo 57: La Evolución y la Traición Inminente 57: capitulo 57: La Evolución y la Traición Inminente Capítulo 57: La Evolución y la Traición Inminente El aire, ya cargado de derrota y poder absoluto, se electrizó con nuevas llegadas, Como fantasmas surgidos de la determinación misma, Isshin Kurosaki, Kisuke Urahara y Yoruichi Shihōin se materializaron en el campo devastado.

Su presencia no era desesperada; era enfocada, una trinidad de poder, intelecto y velocidad que se interpuso directamente entre Aizen y su camino hacia la Karakura real.

“¡Papá!” La voz de Ichigo, débil pero llena de un shock renovado, surgió de entre los escombros.

Isshin le lanzó una mirada rápida, un destello de alivio y ferocidad paternal en sus ojos.

“¡Enfócate, Ichigo!

¡Esto aún no termina!” Esas palabras, junto con la presencia repentina de su padre, actuaron como un golpe de agua fría en la parálisis mental que Aizen había inducido en Ichigo.

El joven se sacudió, la neblina de desesperanza se agrietó.

Aún estaba al borde del colapso, pero ya no estaba roto.

Mientras el trío se enfrentaba a Aizen, Gin Ichimaru, con su sonrisa de serpiente siempre presente, se deslizó hacia donde estaba Ichigo.

“Parece que tenemos un rato a solas, Ichigo-kun,” dijo, su voz un susurro meloso.

“El jefe está ocupado con los adultos.

¿Qué tal si jugamos nosotros?” No hubo un ataque mortal de inmediato.

Gin desenvainó Shinsō, su Zanpakutō que se extendía a velocidad imperceptible, pero sus golpes iniciales eran pruebas, ataques dirigidos a desarmar, a cansar, a medir la débil resistencia que Ichigo podía oponer en su estado.

Era un duelo macabro, donde Gin parecía más interesado en observar las reacciones de Ichigo, en prolongar el momento, que en terminar rápidamente.

“¿Sabes, Ichigo-kun?”, dijo Gin mientras esquivaba torpemente un Getsuga Tenshō débil.

“Todo tiene su precio.

Incluso el poder que crees que es tuyo.” Sus palabras eran enigmáticas, sembrando dudas dentro del agotamiento de Ichigo.

Mientras tanto, el verdadero espectáculo comenzaba.

“¡Aizen!” rugió Isshin, su Reiatsu, familiar y poderoso, estallando a su alrededor.

“¡Tu juego con mi hijo termina ahora!” Aizen los observó a los tres: el ex-capitán con poder latente, el genio tramposo y la diosa de la velocidad.

“Isshin Shiba.

Kisuke Urahara.

Yoruichi Shihōin.

Un trío digno.

Lástima que su timing sea tan…

predecible.” Urahara, con su sombrero gacho, sonrió su sonrisa característica, pero sus ojos estaban serios detrás del ala.

“¡Predecible o no, Aizen-san, tenemos algunos truquitos nuevos que queremos probar contigo!

¡Despierta, Benihime!” La batalla fue una coreografía de poder absoluto contra ingenio y coordinación suprema.

Yoruichi, como un relámpago púrpura, atacaba con patadas y puños que destrozaban el aire, forzando a Aizen a defenderse.

Isshin, con una espada envuelta en llamas espirituales de un azul intenso, lanzaba golpes pesados y directos que resonaban como truenos al chocar con el Reiatsu denso de Aizen.

Y Urahara, desde la retaguardia, tejía Kidō complejos y liberaba las extrañas y versátiles habilidades de Benihime: escudos de energía carmesí, ataques cortantes que aparecían de la nada, y barreras restrictivas.

Aizen, al principio, los enfrentaba con su espada sin liberar, esquivando y bloqueando con una eficiencia sobrehumana.

Pero incluso para él, la presión coordinada era significativa.

“Hado #90: Kurohitsugi,” cantó Urahara, y un ataúd negro de energía púrpura se formó alrededor de Aizen.

Aizen lo rompió con un gesto de su mano, pero el esfuerzo fue visible.

“¡Ahora, Isshin-san!” gritó Yoruichi, y en un movimiento sincronizado, Isshin canalizó un Getsuga Tenshō de llamas azules directamente al punto donde Aizen acababa de romper el Kidō.

El ataque impactó.

Aizen fue desplazado, su haori se carbonizó en un hombro.

Una herida menor, pero tangible.

Y entonces, el Hōgyoku en el pecho de Aizen brilló con más intensidad.

Una sensación de cambio, de mutación, emanó de él.

“Interesante,” dijo Aizen, su voz comenzando a adquirir un eco metálico, antinatural.

“Su coordinación los hace dignos de provocar el siguiente nivel.” Su cuerpo comenzó a emitir un brillo blanquecino.

Su Reiatsu, ya monstruoso, se volvió aún más denso, más opresivo, como si la gravedad a su alrededor aumentara.

Estaba evolucionando, allí mismo, ante sus ojos.

“¡No le den tiempo!” advirtió Urahara, pero era tarde.

La velocidad de Aizen se multiplicó.

Un movimiento, y Yoruichi, la más rápida, fue golpeada en el costado y arrojada a través de varios edificios con un impacto sordo.

Otro movimiento, y el poderoso golpe de Isshin fue detenido con la palma de la mano de Aizen, sin esfuerzo aparente.

“Su fuerza es admirable,” dijo la voz ahora distorsionada de Aizen, “pero es la fuerza de un mundo que estoy dejando atrás.” En las ruinas, León observaba y se recuperaba.

Apretado contra los restos de un contenedor, con las costillas inmovilizadas con una férula de energía de emergencia y bebiendo un concentrado amargo de Néktar de Jigoku filtrado para acelerar la regeneración, León no perdía detalle.

Sus drones, camuflados entre los escombros, transmitían datos.

Análisis en tiempo real: Variable Aizen entra en fase de evolución acelerada.

Catalizador: daño acumulado y presión táctica coordinada.

El Hōgyoku responde al “deseo” de trascender la oposición inmediata.

Su Reiatsu aumenta en un 300% y sigue subiendo.

Velocidad: ahora un 450% superior a la velocidad registrada de Yoruichi Shihōin.

Vio a Gin jugando con un Ichigo cada vez más desesperado pero que, forzado por la situación, empezaba a quemar sus últimas reservas de una manera peligrosa e inestable.

Vio a Aizen, ahora con un aura blanquecina y fragmentos de una sustancia similar a crisálida comenzando a formarse en su piel, dominando a Isshin y a un Urahara que recurría a Kidō de nivel más alto y a trampas preparadas con desesperación.

El diálogo entre los combatientes era escaso pero cargado.

“¿Qué te propones, Aizen?

¿Destruirlo todo solo para probar que puedes?” gritó Isshin, bloqueando un golpe que le entumeció el brazo hasta el hueso.

“La destrucción es un subproducto, Isshin,” respondió Aizen, su voz ahora con múltiples capas.

“La creación requiere de un lienzo en blanco.

Yo estoy creando un nuevo orden.

Y ustedes…

son las últimas manchas del viejo.” Urahara, sangrando de un corte en la frente, forcejeaba por mantener el ritmo.

“¡Tu ‘nuevo orden’ es solo soledad y poder infinito!

¡Es un callejón sin salida evolutivo!” “Un callejón sin salida,” repitió Aizen, y por primera vez, algo que podría ser frustración cruzó su rostro en transformación.

“Eso es lo que los limitados no pueden comprender.

Los límites son el callejón sin salida.

Yo los estoy rompiendo.” En ese momento, León hizo una conexión.

Los datos del Hōgyoku, su respuesta al deseo, su evolución…

y los datos residuales del fragmento de Muramasa que aún llevaba.

Muramasa no manipulaba ilusiones; manipulaba la esencia, el vínculo entre el alma y su poder.

El Hōgyoku manipulaba la realidad y el alma misma para cumplir deseos.

Hipótesis: Ambos operan en un nivel conceptual similar, pero a diferentes escalas.

El Hōgyoku es la variable independiente definitiva.

Para contrarrestarlo, no se necesita un poder mayor.

Se necesita…

invalidar su premisa fundamental.

¿Pero cuál es?

Mientras pensaba, la situación empeoró.

Aizen, en su nueva forma, lanzó a Isshin contra Urahara con un golpe que creó un cráter.

Yoruichi regresó, pero cojeando visiblemente.

El trío estaba siendo desmantelado.

Y Gin, en su duelo, empezó a murmurarle cosas a Ichigo que León no podía captar, pero que hacían palidecer aún más al joven.

¿Realmente crees que todo fue coincidencia, Ichigo-kun?

Tu nacimiento, tus encuentros…

¿nunca te pareció demasiado conveniente?” La batalla se acercaba a su climax inevitable, Aizen evolucionando, sus oponentes al borde del colapso, Ichigo al borde de otra crisis, y Gin sembrando las semillas de una revelación que podría cambiar todo.

Y en medio de las sombras, un investigador herido reunía las piezas para un veredicto que tal vez nadie más podría pronunciar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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