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Bleach:detective - Capítulo 59

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  4. Capítulo 59 - 59 capitulo 59 El Sabor de lo Normal
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59: capitulo 59: El Sabor de lo Normal 59: capitulo 59: El Sabor de lo Normal Capítulo 59: El Sabor de lo Normal La falsa Karakura fue desmontada, sus últimos pilares disueltos por el exhausto pero triunfante Urahara Shop Team.

La verdadera Karakura, un poco más golpeada de lo habitual, pero intacta en su esencia, respiró aliviada.

Las heridas espirituales tardarían en sanar, pero la vida humana, con su gloriosa y resiliente inconsciencia, siguió adelante.

En las semanas que siguieron, la normalidad regresó como una marea suave.

Para la mayoría, el “apagón masivo” y los “extraños fenómenos meteorológicos” se convirtieron en anécdotas para contar.

Para unos pocos, el regreso a la rutina era un bálsamo y una prueba.

León Mercer había regresado a su apartamento seguro, un lugar diferente al de antes de la guerra.

Las paredes guardaban el silencio de sus Colt Fullbring, ahora guardados no como herramientas de investigación inmediata, sino como artefactos de estudio.

El fragmento de Muramasa, el núcleo de Menos, los datos de Szayelaporro, las lecturas del Hōgyoku en acción…

su laboratorio mental y físico estaba lleno de proyectos.

El Espectro había cumplido su función como observador de la guerra total.

Ahora, el investigador necesitaba tiempo para procesar.

Su identidad como Jack Monroe, el investigador privado un poco excéntrico pero efectivo, volvió a ser su fachada principal.

Tomó algunos casos menores, de los que resolvía con su aguda observación y deducción lógica, sin necesidad de energía espiritual.

Era un ejercicio mental necesario, un recordatorio de que los patrones humanos, incluso los mundanos, seguían siendo fascinantes.

Pero fue su identidad como BB., el oficinista de pelo blanco y ojos rojos, la que más actividad tuvo.

Era la máscara que le permitía el contacto humano más genuino, o al menos, la simulación más convincente de él.

Una tarde soleada, se encontró con Tatsuki Arisawa en el parque, cerca del lugar donde habían derrotado juntos al asesino en serie.

Ella estaba sentada en una banca, mirando el río con una expresión pensativa.

Llevaba un fino brazalete de cuero que él reconoció; era donde ocultaba el tonfa eléctrico que él le había dado.

“Pensé que te habías ido de la ciudad, B.

B.,” dijo Tatsuki sin mirarlo, como si hubiera sentido su presencia.

“Los negocios me retuvieron,” respondió él, sentándose a una distancia respetuosa.

“Parece que Karakura ha tenido…

un evento intenso.” Ella soltó un resoplido, un sonido entre la risa y el cansancio.

“Eso es decirlo poco.

Hubo un…

apagón.

Muy raro.” Finalmente lo miró.

“Ichigo…

mi amigo, estuvo en el centro de todo.

De nuevo.

Y esta vez…

esta vez se fue.

De verdad.” León sabía a qué se refería.

Ichigo había perdido sus poderes.

Para Tatsuki, que siempre había estado al borde de la verdad, era como si una parte vital de su amigo, la parte que siempre lo arrastraba a problemas mayores que la vida, hubiera desaparecido.

Había tristeza, pero también un profundo alivio.

“Tu amigo hizo lo que tenía que hacer,” dijo B.

B., su voz suave.

“A veces, salvar algo significa tener que soltar otra cosa.

Algo muy valioso.” “¿Tú crees en eso?

¿En soltar cosas?” preguntó Tatsuki, sus ojos buscando algo en sus expresivos ojos rojos.

“Creo en la eficiencia,” respondió él, siendo honesto dentro del rol.

“En conservar energía, recursos…

personas.

Si tu amigo logró salvar lo que quería al costo de su…

‘herramienta especial’, entonces el cálculo fue correcto.

Lo difícil no es hacer el cálculo.

Es vivir con el resultado.” Tatsuki asintió lentamente.

“Eres raro, B.

B.

Pero a veces dices cosas que tienen sentido.” Se levantó, estirándose.

“Gracias.

Por la otra vez también.

Ese tipo…

no volvió a molestarme.” “Los patrones de los depredadores son predecibles una vez se identifican,” dijo él, como si hablara del clima.

“Tú interrumpiste su patrón.

Eso suele ser suficiente.” Ella sonrió, una sonrisa genuina y fuerte.

“Bueno, si necesitas un sparring partner o alguien que te ayude a ‘interrumpir patrones’, ya sabes dónde entrenó.” Con un último gesto de despedida, se alejó.

León la observó irse.

Tatsuki era una variable interesante.

Humana, pero con una percepción y una fuerza de voluntad excepcionales.

Un punto de datos valioso en su estudio de la resiliencia humana frente a lo sobrenatural.

En los días siguientes, B.

B.

fue visto ocasionalmente tomando café cerca de la clínica Kurosaki, o comprando suministros de oficina en la misma tienda que Orihime Inoue, con quien intercambiaba sonrisas tímidas y breves conversaciones sobre postres.

Se aseguró de que Chad lo viera ayudando a un anciano a cruzar la calle.

Pequeñas interacciones que consolidaban su presencia como un ciudadano inofensivo y amable.

Pero en la quietud de su apartamento, el trabajo real continuaba.

En una pantalla, un modelo en 3D del Hōgyoku giraba lentamente, construido a partir de los datos de sus sensores y las observaciones de sus múltiples transformaciones.

En otra, el código espiritual del fragmento de Muramasa era desglosado, buscando la clave de su capacidad para “hablar” con las esencias.

El Espectro no se había ido.

Solo se había replegado, digiriendo el banquete de datos.

Había enfrentado a un dios, había conversado con él, había sobrevivido.

Había aprendido que incluso la realidad podía ser hackeada si se entendían sus reglas ocultas.

Karakura entraba en una era de paz inestable.

Los Shinigami se habían retirado a la Soul Society a lamer sus heridas y reorganizarse.

Los Vizards se dispersaron, cada uno lidiando con sus demonios a su manera.

Ichigo Kurosaki intentaba aprender a vivir como un humano normal, con un vacío en el pecho que solo sus amigos más cercanos podían percibir.

Y en medio de todo, un hombre con múltiples nombres y una sola obsesión observaba, esperaba y aprendía.

La guerra contra Aizen había sido un doctorado acelerado en poder espiritual.

Ahora, León Mercer, Jack Monroe, B.

B., el Espectro, comenzaba su investigación post-doctoral.

El mundo estaba lleno de misterios más pequeños, patrones más sutiles, y él tenía todo el tiempo y las herramientas para desentrañarlos.

La normalidad era solo otro patrón, y él era muy bueno descifrando patrones.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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