BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Capítulo 14 Cada vez me estoy empezando a enamorar más y más de ti
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13: Capítulo 14 Cada vez me estoy empezando a enamorar más y más de ti 13: Capítulo 14 Cada vez me estoy empezando a enamorar más y más de ti La rubia lucrecia solo se queda viéndole con un triunfo de satisfacción mientras que el rubio Jeff, la toma de la cintura y la acerca más a él, cruzando sus brazos para que los ojos verdes mejor se retira, y supiera que Jeff es algo más que amigos.
Lucrecia mira como al instante esos ojos verdes se llenan de colera, pero a la vez esos mismos ojos verdes retrocede después de la bofetada que él le dio, los ojos verdes miran a Jeff como si lo quiera ahorcar, los ojos verdes solo cierran sus puños intentando contener su molestia, después de segundos de respirar, el vuelve en sí, y está más calmado.
—Eres ruda mujer, me dejaste mi mejilla roja, no te imaginas lo que me duele no entiendo porque eres violenta y porque tenías que pegarme —añade los ojos verdes amenazándoles y lucrecia tambien le amenaza con sus ojos, nos y quedaría quieta y menos ahora tendría que estar pendiente.
—Te lo mereces porque hacer cosas raras —añade lucrecia con esas palabras detalladas —Gabriel te suplico que te vayas, y dejes de molestar a mi esposa, sé que es lo que quieras hacer, pero te recuerdo que ella es mi esposa amada, peor como tu primo no te enteraste de nada, no tenías idea, no entiendo por qué siempre que tiene que ver a una mujer se te ocurre querer arrancar blusas como lo hiciste como isa, no me digas, gritaste de felicidad cuando ella, y yo terminamos, mejor dicho yo la termine, y tu aprovechaste, hacer con ella lo que quieras —le dice Jeff conociendo a su oponente en este caso su primo.
—Mentiroso, ni creo que sean esposos reales, solo actúan, tú me dices eso solo porque quieres salir de tu vacío emocional, mírame yo, tengo mujeres por todas partes a mi pies y tu no tiene nada, siempre huyes del amor, un montón de chicas solo quieren tu dinero, y ella, esta mujer que tienes como esposa, solo quiere tu dinero —le dice Gabriel, dilatado esos ojos verdes y levantando la ceja.
—Se llama Lucrecia no uses ese término tan feo y despectivos, no te han enseñado nada de educación, y sabes que tú puedes tener mujeres y todo, pero no eres feliz, que lastima me da, que tu solo buscas mujeres y mucho más, pero terminas vacío, ya que esas mujeres te duran poco, no todas las mujeres buscan dinero o intereses de por medio, algunas buscan amor, y que lastima por Michelle ella te amaba, y tú le destruiste —le dice Jeff mientras los padres le observan, no se meten en esa platica.
—Me llamas cuando tengas problemas con tu mujer —le dice Gabriel, con esa mirada tentadora y peligrosa, mirando a Lucrecia de arriba abajo.
—El único hombre que quiero en mi cama tiene nombre se llama Jeff, y si tu plan es destruir nuestro matrimonio no lo conseguirás —responde Lucrecia.
—Eres una chica inocente que no sabe nada, ni como se manejan estas cosas, y tu Jeff que pena, que la hayas elegido a ella, justo ahora, sabes que me llamas cuando la termines agoten tus recursos —le dice Gabriel serio, poniendo un dedo sobre su barbilla sobándose.
—Eso te pasa por andar metiendo tus narices donde no debes —dice Jeff.
—Largo que es mi cumpleaños y no eres un invitado al que quisiera tener —le dice lucrecia girando lentamente su cabeza mirando a Jeff.
—Si son esposos reales como dicen quiero ver que se besen enfrente mía, quiero ver si es cierto —le dice Gabriel mirando de forma gruñona.
Lucrecia no dudo ni 2 segundos en besar los dulces labios de Jeff que le parecen sabor a caramelo.
—Tanto romance me agota el cerebro, me largo de aquí —responde Gabriel moviendo su cabeza directo donde estaba la camarera congelada viendo todo lo que ellos decían y todo ese drama.
—Hola bonita —le dice Gabriel dirigiendo la vista donde está la camarera de falda corta.
—Hola guapo —responde ella sintiendo alago.
Jeff sabía que Gabriel se llevaría a la camarera a besarla o hacer lo que él quiera con ella, pero antes el pediría su pedido.
—Señorita quiero la orden 5 del menú ya sabe lo que contiene, si es posible que otro mesero me lo traiga estaría mucho que mejor —le dice Jeff serio.
—Claro la orden 5 eso quería saber si la va a cambiar o la dejara así ¿Piensa cambiar la orden?
—dice con sutileza la camarera.
—Estas mal de verdad, no para anda, no la voy a cambiar, te dije que es la orden 5 necesito eso, hoy es un dia especial para mi esposa, y ese es la comida más abundante que hay para nosotros —aclara Jeff.
—Ok en seguida pedio la orden y el camarero mateo vendrá a cargo —le dice la camarera nerviosa mientras los ojos verdes la toma de la mano.
La camarera tiene un brillo en sus ojos al ver como los ojos verdes penetraba esa mirada que la hacía sentir en las nubes, Gabriel y la camarera se van.
Lucrecia solo observa como esos ojos verdes solo se va, a seguir con lo mismo de siempre que su lema es andar buscando amor, aunque él lo niega, aunque Gabriel diga que no necesito amor, lo pide a gritos en su interior ¿Podría el encontrar el amor verdadero?
Se dice la rubia lucrecia en su mente.
—Lo siento mi amor que hayas visto todo esto, Gabriel es mi primo, y sus padres lo abandonaron cuando él era un bebe, y fue adoptado, desde entonces siento un vacío enorme en su corazón, pienso que andar de mujer en mujer la hará bien y termina peor que un saco de papa, él tiene un pasado difícil, y por eso actúa de esa forma, no pensé que el haría esto de venir hasta acá para intentar confundirte —le dice jeff con una mira tierna.
Las miradas tiernas de ambos se unen en algo especial, sintiendo a lucrecia parte de él, como si su corazón, le indicara, que él es el indicado, pero para toda la vida, aunque por el momento solo estén unidos por papeles y una firma.
Lucrecia puede sentir como se le va el corazón que late fuerte por Jeff eso no lo puedo dudar.
—Cada vez me estoy enamorando más y más de ti, mi pequeña bebe cumpleañera, disfruta tu cumpleaños, mira por fin vinieron los globos de puros corazones, te juro que te dará una luna de miel hermosa y llena de mucho amor — le susurra Jeff en el oído dejando a la rubia Lucrecia sin aire, cada vez que ella siente ese aire en su oído, algo dentro de ella se estremece, queriendo abrazarlo con todas sus fuerzas, hasta quedar sin aliento.
Los padres de Cada uno de ellos se quedan boca abierta a lo que están viendo sus ojos, viendo a dos esmeraldas tan cerca del uno del otro, lo cual les pone feliz, pero a la vez ellos piensan que ellos dos pueda que se queden para toda la vida juntos y no querrán soltarse nunca más en sus vidas.
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