BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Capítulo 15 Me vuelvo loco si besas mi boca y si me acerco se te quita lo tímida
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14: Capítulo 15 Me vuelvo loco si besas mi boca y si me acerco se te quita lo tímida 14: Capítulo 15 Me vuelvo loco si besas mi boca y si me acerco se te quita lo tímida Un aire fresco delicioso recorre por el cuerpo de la rubia Lucrecia, mientras mira el iris de Jeff concentrada, perdiéndose en esos ojos, la personalidad de Jeff es lo que más le atrae, le encanta como la mira, y tiene que dejar los miedos si quiere que esto funcione.
La mirada de Lucrecia y sus manos sudan a todo dar, pero trata de calmarse, ya que solo con ver a Jeff y su mirada intensa ella se enamora cada hora más y más.
Ambos se ven a los ojos, y están perdidamente enamorado, es más que un contrato y eso se ve a Leguas, una electricidad hace que lucrecia se sienta en otro mundo.
El sonido del celular de Jeff podría ser una distracción, pero ni el, ni ella despegan sus miradas, ni porque el celular sonaba a todo dar, con insistencia, el nunca quito su mirada, y menos hizo por contestar esa llamada, nunca contesto esa llamada.
Jeff acaricia el suave cabello lacio de la rubia Lucrecia, mientras se hacían ojitos, el romance a flor de piel, pero es más un romance puro, respetable, por más que el quisiera avanzar más con ella, no podría en este momento, Jeff lo decide que todo será paso a paso.
El celular nuevamente suena, y Jeff lo que menos quiere es distraerse, lo único que quiere es bailar con ella bajo el sol, es su único sueño, siempre a ha querido bailar bajo el sol y la arena, y que el mar y sol sean testigos, con copas de champa, él es el más romántico de todo el mundo, y lo único que quiere es sostener todo esto, y que funcione, darle los mejores años a lucrecia, aunque después ella tome su última decisión, él siempre la esperara.
El celular aun no para de sonar.
—Amor, bebito, mi caramelo debes contestar esa llamada, ha de ser importante corazón —las suaves palabras de la rubia lucrecia encienden más la llama del corazón del dulce y sexy Jeff.
—Hijo vas a contestar tu celular que no para de sonar, hazlo me está desesperando el sonido —responde la madre de Jeff.
—Ok —dice Jeff contestando la llamada.
—Dime abuelo, oye, por cierto, aún estoy de luna de miel, sé que no quisiste acercarte a mi esposa en la boda, pero puedes verme cuando desees —le dice Jeff apresurando esas palabras.
—Justamente me urge hablar con tu esposa, quiero asegurarme de que es la mujer indicada para una herencia, sé que es loco, pero quiero dejarles una herencia importante, y no quiero que sea con la mujer que te dure 5 años y luego se desintegre el amor —dice el abuelo desde el celular.
La cara de Jeff y sus ojos alertan a la rubia Lucrecia quien se acerca más su boca a él, besando sus labios.
—¿Estas allí Jeff?
—Pregunta su abuelo.
—Si, eso no pasara abuelo quédate tranquilo, no saldrá huyendo, ella se queda aquí conmigo, de hecho, le buscare empleo, para que me ayude con la empresa, los negocios y eso —dice Jeff.
—Ummm, no sabes bien quien es y no la conozco bien, hay cosas como dinero que no puede manejar no lo permitiré, hasta que lo decida quiero conocerla bien, porque nunca me la presentaste, y hoy en 2 horas llego allá al hotel para presentarme como se debe y tu para que tú me la presentes, no creas que cuando me hablo tu madre, me convence, me cayó como agua helada, como balde, porque me lo ocultaste aún estoy enojado contigo, porque me hiciste eso, yo tengo buenos presentimientos, y quería conocerla antes de que tú te casaras —dice el abuelo con molestia, pero aceptando los hechos.
—Cuando la conozcas bien, te va a encantar, es dulce, y bella —le dice Jeff mirando a la rubia lucrecia con sus ojos.
—Es que de un dia para otro planeaste esto de la boda tan rápido, y ni tu madre me dijo nada, ni tú, no entiendo nada, no sé si me estás viendo la cara, o que, no quiero ver en 4 años o 5 que te estas divorciando, porque para que, mira el regalo que le voy a dar yo , a tu esposa, es muy delicado, y quiero asegurarme que ella sea la mujer de tu vida, la real, no solo este casada contigo por dinero, o por interés a cambio de algo, porque eso no está bien, me tomare mi tiempo para analizar hoy —le dice el abuelo.
—Hoy es el cumpleaños de mi dulce esposa —dice Jeff con voz de felicidad.
—Te oyes feliz, sabes que tu esposa lo que es ingenua —dice el abuelo.
—¿Por qué dices eso?
—Pregunta.
—Porque es su cara se nota ingenua, se nota que nunca ha tenido diversión, igual que tú, aunque no se si ya tuvieron acción —dice el abuelo.
—Abuelo no sea travieso —dice Jeff.
—Como sea, yo sí quiero muchos bebes, espero me den hijos en unos cuantos años —dice el abuelo.
—Tan chistoso —dice Jeff mientras hace una meuca de nervios.
—Me voy te veo después adiós —dice el abuelo colgando el celular.
—Te amo —dice la voz dulce de Jeff.
—Yo igual —dice lucrecia siguiendo su instinto como cualquier mujer, ella ya no puedo negar más lo que siente por él, con tanta cosa que le ha pasado, con la forma que, en la mira, y que la toma entre sus brazos, la hace sentir como en casa, quizá es el destino que quiere estar juntos.
—Te comprare un celular nuevo nena —dice Jeff.
La madre de Lucrecia interviene.
—¿Qué sucedió con tu celular?
—dice la madre.
—Mami, pues lo avente al vacío por la ventana, y se murió, no quiero ese celular, necesito uno nuevo, ese celular me trae malos recuerdos, y dolor, eso, y es mejor cambiar de celular y numero —dice Lucrecia, recordando el horrible pasado.
—Lo pediré en línea, ahorita mismo bebe, y sé que te lo pueden venir a dejar hasta qui amor —dice Jeff sacando su celular y operando la dicha compra de su nuevo celular.
Una sonrisa amplia es dibujada por la chica lucrecia.
—Con razón no podía localizarte hija —dice la madre de lucrecia.
—Lo se madre, tenía que hacerlo, era mejor para mi aparte era un celular ya viejo y toxico —le dice Lucrecia.
—Entiendo hija —le dice el padre de lucrecia.
—Hija —dice la madre pensando en decirle lo de sus estudios, pero recuerda que es su luna de miel, y pues mezclar eso con estudio, no es bueno, eso sería estresarla.
—Te quiero hija, felicidades, no me cansare de repetirte que siguas tus sueños y tu corazón —le dice la madre, agarrando al mano del padre de Lucrecia.
—Yo igual madre —dice Lucrecia.
—Me vuelvo loco si besas mi boca y si me acerco se te quita lo tímida—deja escapar esas palabras tan bellas hacia lucrecia.
—Tu igual me vuelves loca, sabes que lo de tímida, tienes razón, hoy siento menos timidez que antes —dice Lucrecia sonriendo.
—Te compre un bikini pruébatelo y nos bañamos en el mar o la piscinas tú decides amor mío —dice Jeff depositando un dulce beso en sus mejillas, agarrado una bolsa pequeña donde va su bikini.
—Qué bello, gracias —le dice sonrojada.
—De nada hermosa —dice Jeff mientras le guía a un vestidor para que ella se mida el bikini.
Caso seguido llegan al vestidor, por un momento se volvió algo intenso, cuando ella justo iba a quitar su vestido, al menos intentar bajar el zíper de su vestido, pero era un poco problemático eso.
Jeff sabe que se le travo el zíper del vestido, y no la deja que siga batallando con su vestido, y toca su cintura y la pega contra la pared, mirándola penetrantemente con una mirada muy romántica.
Finalmente, el joven rubio y apuesto Jeff se había atrevido a dar un nuevo paso que era sumirla contra la pared y tocar su cintura con delicadeza, ya que no iba hacer nada de lo que la rubia Lucrecia no se sentiría cómoda.
Sus miradas empiezan a jugar algo más que un papel, o actuación, esas miradas que cambian todo un escenario.
No crea que no quería llamarle aquella madrugada.
El lenguaje de las miradas se figuran, donde el viento seria testigo de la romántica pareja, los ojos nunca mienten, más ahora que podrían hacer lo que quieran, algo hacía que la rubia Lucrecia, no quiera separarse jamás de esos brazos con que las amarra Jeff.
—¿Qué?
—Le pregunta la rubia mientras dibuja una sonrisa de placer ante su mirada fuerte.
—Nada bonita, déjame ayudarte con el zíper ¿Puedo?
—Le pregunta mientras la rubia Lucrecia se sonroja.
—Si puede lindo —le dice ella con voz romántica.
Lucrecia se da la vuelta, suspira, y siente como las suaves manos de Jeff bajan por su espalda, bajando el zíper del vestido.
Ella gira su cabeza para verlo, y su mirada le dice al más que un gracias, aunque ella no esté más cerca íntimamente con él, pero ambos saben que hay algo más, ella entra al vestidor sonriéndole.
Caso seguido ella dentro del vestidor se pone su bikini, y al salir, los ojos de Jeff se vuelven más brillosos que nunca, no podía imaginar la dimensión de lo que el sentía por ella, más al verla de esa forma, la esbelta figura de Lucrecia la hace ver más bella ante los ojos de él.
—¿Qué tal me veo?
—Le pregunta mientras Jeff tiene más ganas de pegarla a la pared, pero él es muy respetuoso no hará nada sin que ella le diga algo.
—Hermosa —suspira.
—Acércate más —le dice Lucrecia.
Jeff sin dudar se pega a ella, y lucrecia mientras le hace ojitos, y en la mira con una mirada tierna ella suelta su primera pregunta.
—¿Todo esto lo haces porque estamos bajo un contrato que nos podrán anda por habernos casado bajo un contrato, o solo estas actuando a la perfección o es real lo que miro en tus ojos, o no dime?
—Pregunta mientras acerca sus labios, y un aliento de suspiro sale de la boca de Jeff, poniéndose nervioso ante su pregunta.
—Nuestro contrato nos permite hacer cosas como estas, recuerdas, mientras estemos juntos no debemos estar con nadie más que no seamos nosotros mismo, si salimos tiene que ser juntos, no podemos estar haciéndole ojitos a otras personas, en mi casa a chicas, y en tu caso hacerle ojos a otro chicos —dice Jeff con voz nerviosa.
—Tu y tus negocios, pero en tu mirada no creo que actúes un papel tan perfecto, yo creo que me enamore de ti, y al final y al cabo creo que ya no me importa el contrato, tú eres mi esposo, el correcto, si el destino nos unió, no creas que no observo o no se leer miradas de ternura reales, te lo digo porque nunca me miraron como me miras, tu, y menos me encienden como tú, nunca había sentido electricidad como cuando tú me pasas rosando mi espalda o mis mejillas, se me hace que ambos nos enamoramos, y tu abuelo supongo que confía en mí, aunque este sea nuestro secreto, creo que tú y yo terminaremos con un bebe —le dice segura de sí misma.
—Tienes razón, pero esto no debe saberlo nadie, de que tú y yo sentimos algo más que no sea contrato, es decir, nuestro contrato permite roces y besos, pero no sexo, ya que no puedo dejarte embarazada —le dice Jeff.
—Eso está por verse, quien dice que no podemos hacerlo somos dos adultos, que no tenemos practica es otra cosa, ambos somos vírgenes, pero ya sé que aún no lo haremos, pero observa en un año, no podrás resistirte a todo esto que tengo para ti, soy la única por la que suspiras, y a mí me pasa lo mismo, al único hombre que quiero con locura eres tú, ahora Tómame entre tus brazos y llévame a la arena y juguemos con el agua, sé que tu abuelo vendrá a vernos y créeme le daré buena impresión —le dice con felicidad.
Jeff la agarra entre sus brazos y se van a la arena a darse unos besos, luego jugaron un rato en el mar como si fueran dos jóvenes llenos de vida, ajenos a los peligros.
3 horas después.
El abuelo de Jeff aparece, y mira todo un escenario, resulta que Jeff estaba en lo mejor de besar a Lucrecia bajo la cascada, mirándole a su vez con una mirada tierna.
Los padres de Jeff se acercan con cara de ¿Qué rayos ve?
—Bien guardado te lo tenías, porque no me dijeron nada, cuando les dije si Jeff tenía una novia, y ustedes solo evadieron mi comentario, incluso Jeff se retiró, y no dijo nada, porque me escondieron, esa chica se nota que a Jeff le atrae con locura, sigo molestos con ustedes, y no sé si realmente darle una herencia a la chica, esa chica me parece conocida, de donde la he visto, se me hace que esa mirada la conozco de algún lado —dice el abuelo de Jeff mientras mira que ellos dos se están acercando.
—Abuelo viniste, ella es mi esposa, lucrecia —responde jeff.
—¿Por qué no la presentaste el mes pasado, cuando te pregunte si tenais novia?
—Pregunta el abuelo serio, sacando un cofre poniéndolo en la mesa, solo calculando a la rubia Lucrecia solo para ver su reacción, antes el cofre caro que el abuelo puso en la mesa.
La rubia lucrecia solo se concentraba en los ojos de Jeff mirándola muy enamorada de él tomándole de la mano.
El abuelo se quedó impresionado con lo que vio y Jeff no pudo contestar una simple pregunta, el abuelo de Jeff levanta la ceja y Jeff alza la mirada.
La rubia habla sin miedo a la reacción del abuelo de Jeff.
— No crea que no quería llamarle aquella madrugada, del porque no fui a casa de tu abuelo cuando me pediste que lo hiciera, todo eso fue mi culpa, no lo culpe por favor, esto fue decisión mía, yo no estaba lista, y tenía problemas internos —dice la rubia lucrecia mientras Jeff la mira fijamente a los ojos.
Los padres de Jeff solo se miran entre ellos con el corazón acelerado, temiendo a que ellos dos soltaran la pura verdad.
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