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BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - 29 Capítulo 30 En las buenas y malas allí estaré por siempre
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29: Capítulo 30 En las buenas y malas allí estaré por siempre 29: Capítulo 30 En las buenas y malas allí estaré por siempre 35 minutos después lo cual se hicieron eternos, finalmente llegaron al hospital, Héctor logra calmar a Lucrecia, aunque ella estaba algo arisca.

Héctor fue por café para calmar los nervios de la rubia Lucrecia, quien desesperadamente al tomarlo casi se ahoga.

Lucrecia se encuentra sentada en la silla y no paraba de mover sus pies, esta nerviosa, ya que la enfermera le dijo que tenía que esperarse que, por el momento, tenían que llenar sus datos entre otras cosas, y que por ahorita el paciente Jeff esta descanso y tuvo que esperar esos 35 minutos que para la rubia fueron eternos, como si el reloj no caminara.

—Cálmate —dice Vela.

—No quiero —dice Lucrecia.

—tienes que calmarte —dice Héctor.

La enfermera hace su intervención.

—Puede pasar a verlo señorita Lucrecia —dice la enfermera.

—Muchas gracias —le responde Lucrecia.

Lucrecia sin dudar fue a la habitación donde esta Jeff, y corre a abrazarlo y besarlo.

Jeff se queda sorprendido, y ya sabe perfectamente que Vela le dijo, y no se pudo aguantar las ganas por decírselo.

—amor pensé que estarías haciendo tus exámenes —le dice Jeff, mientras la acaricia suavemente.

—Un examen puedo recuperarlo, pero a ti no, si te pasa algo me muero sin ti, amor, aquí me quedare, ya no hare ese examen, eso lo veré después, ahora te cuidare, amor dime ¿Cuándo te dan de alta?

—Pregunta Lucrecia.

—Amor, pero estoy bien y me siento bien, y bueno me dan de alta mañana, si todo sale bien —dice Jeff.

—¿Cuándo pesabas contarme lo de esos mareros raros?

—Pregunta Lucrecia.

—Supongo que ya te dijo Vera lo que paso, amor no quería preocuparte —dice Jeff.

—Me diste un susto espantoso, se supone que no hay secretos entre tu y yo, me entiendes —dice Jeff.

—Lo sé, por eso mismo no quería decirte nada amor —dice Jeff.

—Amor te amo, y que bueno que ya te sientes bien, hay mira, como te quedo esa frente toda moreteada amor, pero aquí me quedare no me moveré, aquí estaré contigo te guste o no amor, no tendré cabeza para hacer ese examen sabiendo que tú, estas aquí adolorido, no iré, te amo amor, recuerda en las buena y malas estará aquí —dice Lucrecia, depositando un beso en su boca.

Jeff suspira.

—Te amo bebe, eres la mujer con la que siempre soñé —dice Jeff.

—Y tú el hombre que amo, y con el que siempre soñé —dice Lucrecia.

El abuelo de Jeff hace su intervención.

—Lucrecia pensé que estarías haciendo tu examen, o preparándolo, no imagine que estarías aquí —dice el abuelo de Jeff.

—cuando me entere, corrí a ver qué pasaba, y aquí me quedare, no hare ese examen —dice Lucrecia segura de sí misma.

—Entiendo, que bueno, que te preocupes tanto por Jeff.

—Yo me preocupo por el hasta que la muerte nos separe —dice Lucrecia.

—¿Tu madre no se molestará porque no harás el examen hoy?

—Pregunta el abuelo de Jeff —No, aparte prefiero estar con mi esposo, que estar haciendo un examen —dice Lucrecia.

—Ok —dice el abuelo de Jeff.

Héctor y Vela fueron a saludar y se quedaron un rato con Jeff.

Lucrecia, los padres de Jeff, y el abuelo, se quedaron con ellos un rato hablando, mientras que Héctor y vela se fueron hacer sus mandados.

Lucrecia no se movió de la habitación de Jeff allí paso la noche, ella sabía que iba a perder su examen, porque ya no daban reposición, entonces ella eligió estar con su esposo Jeff que hacer el examen que determinaría su profesión.

Lucrecia y Jeff se agarran las manos y se miran con ojos tiernos más que nunca ahora ambos saben que su amor es verdadero, y les une para siempre.

decisiones que tomar que pueden llegar a cambiar la vida de los románticos Días después.

Se llega el dia esperado, todos están en el hospital desesperados, con el corazón en un hilo, ese dia donde, finalmente Rosa amiga de Lucrecia rompe fuente y es hora de dar a luz a la pequeña lucia, todos están desesperados, en el hospital, esperando que todo salga bien con Rosa, ya que dar a luz a las bebes es arriesgar su vida, aunque el medicamento para combatir el cáncer está dando resultados, pero aun así Lucrecia, Jeff, vela, Michelle, Julio, Martina están nerviosos, y afligidos, ya que a Julio no lo dejaban entrar ya que estaban estabilizando a Rosa.

La enfermera sale minutos después.

—Logre estabilizarla, y ya dilato bastante, la bebe está a punto de nacer, y necesito que usted este allí, y su esposa tambien quiere eso —dice la enfermera con una felicidad de oreja a oreja.

—Que alivio que está bien —dice Julio entrando por la puerta, para esperar que nazca su hija.

La puerta se cierra y Lucrecia esta nerviosa, tiene esperanzas, de que cuando Rosa vea a su bebita, sobreviva, y la tenga en sus brazos hasta el último dia de su vida.

Lucrecia tiene la esperanza de que ella tenga larga vida, hasta su vejez, o tocara cumplir su promesa de cuidar a su bebe.

—Amor tranquila ya verás que Rosa luchara por su vida, y va a estar bien, tranquila —dice Jeff tranquilizando a Lucrecia.

—Debo decirte algo, Julio me dijo que tiene problemas y gastos serios, con el hospital donde atendieron a Rosa, y el tratamiento para superar el cáncer, amor por favor hay que ayudarles, necesita pagar esos 10, 000 dólares y él no tiene ese dinero, y tambien con la llegada del bebe necesitan más dinero, será que les puedes ayudar, necesitan cubrir ese gasto al hospital y Julio no tiene mucho dinero, con el trabajo que tiene no le alcanza —dice Lucrecia con esa mirada tierna.

—Lo se amor mío, no te preocupes yo le ayudare tranquila, por cierto, ahorre un pequeño dinero para que cuando nazcan nuestros hijos, amor Ancio por tener bebes que nos llenen de felicidad en la casa, que nos digan mami y papi, los pedacitos de gente —dice Jeff con voz tierna.

—Yo igual quiero bebes contigo el poco tiempo que he estado contigo, me ha encantado y no pienso dejarte porque te amo —dice Lucrecia.

Caso seguido los ojos de la rubia Lucrecia se prensa en una enfermera que lleva cargando una bebe recién nacida, en su cara se refleja el dolor y llora, sus lágrimas en sus ojos son inconsolables, casi no se veía el color esmeralda de sus ojos.

La vida es misteriosa, y Lucrecia Y Jeff se preguntan ¿Qué le paso a esta enfermera?.

Vela, Michelle y Martina, se quedan observando que la rubia Lucrecia, va camino hacia la enfermera, ya que su deseo más grande es sostener un bebe entre sus brazos para su sorpresa, cuando ella se acerca, la recién nacida se ve tan hermosa.

—¿Puedo ayudarte en algo?

—Pregunta Lucrecia.

La enfermera joven la miro y le dijo, lo que nunca espero que ella dijera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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