BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 37
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37: Capítulo 38 Debo decirle la verdad.
37: Capítulo 38 Debo decirle la verdad.
Cae la noche y Alfredo estaba muy intranquilo porque lo que llego a la mansión nuevamente y toco el timbre de la mansión Rosa abrió la puerta ella fue quien lo recibió.
—Alfredo hola que tal, la señorita Dulce aún sigue durmiendo, le dieron tres dia de incapacidad, no se siente bien, aparte que le harán unos estudios médicos, ha tenido mucha fiebre —dijo Rosa.
—Debo hablar con sus padres, ¿ellos están en la mansión verdad?
—Pregunta Alfredo.
—Si, pasa, yo les avisare a los señores que estas aquí —dijo Rosa.
—Gracias —dijo Alfredo.
Alfredo se sentó en el sillón, frotando sus manos, no sabe ni por donde comenzar, para que sus padres comprendan lo que siente Dulce, entonces en ese momento apareció verónica la hermana de Dulce.
—Hola Alfredo, que guapo que estas —dijo verónica acalorada.
—Hola señorita —dijo Alfredo.
—Me estoy electrocutando contigo, oye dime ¿A quién le saliste de guapo?
—Pregunto Verónica.
—A mi padre, tambien me parezco a mi madre, ambos son bellos, ¿Por qué me preguntas eso?
—Pregunta Alfredo.
—Solo pregunto, quiero conocer más de cerca al chico guapo de mi hermana, por cierto, ella está delirando por ti, esa fiebre de pollo que tiene esta muy terrible, incluso dice el beso de la alcoba, supongo que ya se besaron —dijo Verónica.
La voz de su madre interviene, Verónica salta del susto.
—Madre –se sorprende.
—Hija sube a tu cuarto por favor, ya no es bromo sube ya, discutiremos esto despues —dijo lucrecia.
En ese momento Rosa apareció y se retiró junto con Verónica.
Lucrecia y Jeff se sentaron en el sillón.
—Dinos, ¿De qué quieres hablar con nosotros?
—Pregunto Jeff serio.
—Se que no ha sido un buen dia, pero creo que es mi responsabilidad decirles, lo que Dulce no se atreverá nunca a decirlo, ella me lo confeso, y despues yo mismo lo confirme —dijo Alfredo quien fue interrumpido por su madre.
—No me digas que mi hija está embarazada, y el padre eres tú —dice precipitada Lucrecia.
—Contesta la pregunta —dijo Jeff.
—No, su hija no está embarazada, su hija está sufriendo, estoy preocupado, paso en Enero y la fecha es doce, su hija estaba llorando mucho, estaba alterada, y pues me le acerque y le pregunte que paso, y ella me dijo que su maestro de diseño gráfico la toco, y la quería desvestir si no fuera porque una maestra entro y vio eso, ese hombre la hubiera sembrado, y hubiera sido peor, ella se fue alterada y pues si la vi afectada, y cuando le dije que denuncia al hombre ese, a ese maestro, Dulce me dijo que no, que la maestra había llegado a un acuerdo con ella, y eso no estaba permitido, y que si ella hablaba las cosas iban a salir mal, esa maestra creo que aun la controla para que ella no abra la boca, necesito que ustedes me ayuden, Dulce no quiso decir nada, porque no quiere que ustedes se enteren, y ese hombre la toco, y no que más cosas le hizo, quizá todo esto le está afectando seis meses despues, no es la misma desde entonces, no me lo estoy inventado, créame es real, no tengo miedo, por su salud mental, debe recibir esa ayuda, ya no es la misma chica que conocí, ahora me dice que no se siente parte de este mundo, y me da miedo que haya sufrido ya sabe el que, no quiero decirlo, es una palabra muy fuerte, se me hace que está recibiendo acoso, quizá sus ataques de pánico, estén juntos, no la veo nada bien, dice que ella está viviendo la vida de alguien más, que todo esto su mansión, ustedes, no lo merece, ella se esfuerza mucho por ser la excelente hija perfecta para darles gusto, pero yo siento que ella sufre mucho, dice que ustedes la tienen en una burbuja entiendo, que quieran lo mejor para ella, pero hay temas serios que se deben hablar, y como actuar en esa situación, ya no pueden tenerla en una burbuja, ayúdenme a denunciar a ese maestro, ese catedrático que quizá está tocándola, cuando me voy, no siempre puedo estar cerca de su hija, ella me dice que el mundo es cruel, ella protege a sus hermanas, y está muy paranoica, solo eso viene a decirle, que hablen con su hija, no solo es trabajar, es escuchar a su hijas, pueden cometer un error que les puede costar la vida —dijo Alfredo.
Jeff y Lucrecia, estaban al borde del colapso al escuchar eso.
—Gracias por compartir esto con nosotros nos ocuparemos de nuestra hija, hablare a la Universidad y quiere nombres y apellidos de esa maestra y ese maestro, quiero que me digas una cosa, ¿Dime que fue lo que confirmaste que viste?
—Pregunta Jeff con lágrimas en sus ojos.
—El catedrático la estaba tocando e intervine yo y los separe allí me di cuenta de que el hombre estaba encima de ella, no le hizo nada por que llegue a tiempo, lo vi todo, cuando el intentaba quitarle la ropa, el catedrático me dijo que cerrara mi boca o me mataría, me amenazo y no sabía nada, esto lo hable con mis papas hasta hoy, y por eso se los comparto a ustedes —dijo Alfredo.
—Qué horror —dijo Lucrecia entre lágrimas.
—Gracias por la información, me haces el favor de retirarte, gracias por cuidar de mi hija, este tema serio tenemos que hablarlo en familia, cuando mi hija se recupere de salud, ojalá lleguen los exámenes de analices rápido —dijo Jeff entre lágrimas, intento contenerse.
—Mi responsabilidad es decirle todo, mi padre es psicólogo igual que mi madre, me avisan si necesitan de su presencia o lo que ustedes decidan, les dejare mi tarjeta y mi número para que me llamen por cualquier cosa, buenas noches —dice Alfredo.
A irse iba a Alfredo cuando rosa baja por las gradas corriendo.
—Señores la señorita Dulce se ha puesto peor, está diciendo puras incoherencia, y estoy afligida, en una de ellas, menciono no me toque viejo asqueroso, algo le pasa a la niña, la fiebre no le baje y tuve que llamar al doctor el vendrá pronto, la niña está muy mal.
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