BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 41
- Inicio
- Todas las novelas
- BODA BAJO UN CONTRATO
- Capítulo 41 - 41 Capítulo 42 ¿Es un sueño
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
41: Capítulo 42 ¿Es un sueño?
41: Capítulo 42 ¿Es un sueño?
Lucrecia se quedó observando a su hija con ternura.
—Cuando dos corazones se encuentran, se asegura el amor, debe haber clics, el tiempo lo dirá —dijo Lucrecia sonriendo.
—Bueno está bien, buenas noches, padres, los amo, y cumpliré mis sueños —dijo Dulce.
—Buenas noche cariño —Dijo Dulce.
—Buenas noches, hija, descansa —dijeron sus padres.
Los padres de Dulce bajaron a la sala y se sentaron en el sofá a debatir el caso de Dulce.
—Está muy ansiosa, sabes la hemos tenido en una burbuja todos estos años, que cuando llegue a explorar el mundo, me da miedo que ella se pierda en ese mundo, comprendes mi preocupación ante ella, al menos Verónica y Mónica están tranquilas, aunque un poco tristes es normal, que lo estén se va Dulce, lo que si me inquieta es la Universidad de internados no conocemos casi nada de esa nueva Universidad donde nuestra hija ira a parar, no se me da miedo, comprendes, que ella esta tan lejos de nosotros no me parece correcto, me quede pensando, que a veces las universidad no cuentan todo, y bien sabes a lo que me refiero, retrasar dos días un vuelo, me parece raro, no dicen nada tampoco, creo que nuestra hija tiene razón, realmente si hay algo malo que está pasando debemos saberlo, pero como saber si hay algún problema —dijo Lucrecia afligida.
—Mi amor calma, aunque viendo la situación me parece extraño ese atraso, si cuando preguntamos la fecha estaba estipulada en el papel, algo serio tuvo que haber pasado, como para retrasar el vuelo —dijo Jeff.
—Lo sé, bueno no sé si se presentó algo más que están atendiendo en la Universidad de seguro no hay nada listo, entonces por eso prefieren que los alumnos estes en sus hogares, a veces no se sabe porque se retrasan tanto, hay posibilidad que quizá no había comida hecha, o no estaba nada listo, pero bueno al menos la tendremos un dia más a nuestra hija, que nervios, terminare en agonía, mi madre no deja preguntarme si es un sitio riesgoso, o es un lugar cómodo, yo que voy a saber mi madre se aflige mucho por esto, no sé qué pensar —dijo Lucrecia.
—Estas diciendo que es mala idea que nuestra hija vaya a una universidad desconocida, donde no sabemos si es un lugar bueno o no, recuerda que tu madre se preocupa por ti igual que nosotros con nuestros hijos, pero si exigimos una explicación del porqué, tiene que haber un motivo el cual nos digan la razón de porque tanta demora —dijo Jeff.
—Tienes razón, solo hay que respirar hondo, y darnos cuenta que nuestra hija ya se nos creció, igual que Verónica y Mónica, ya no es como antes, te acuerdas de bebitas, las sosteníamos en nuestros brazos, a cada una, tan pequeñas e indefensas, pero ahora ya están grandes y por primera vez tendremos que estar sin nuestra Dulce unos meses sin ella, ya que para navidad pues ella vendrá, espero que todo lo que ella realice en estos meses sea de excito y aparte que todo le salga bien, que conozca el mundo afuera quizá haga nuevos amigos, aprenda más cosas de su carrera —dijo Lucrecia.
—Si, tienes razón mi amor, sabes que tú y yo podemos hacer algunas cosas, ya se durmieron los niña, yo sigo eternamente enamorada de ti, aun sigo enamorada, desde el primer dia que te vi supe que eras mi vida, aunque a veces me negara a besarte —dijo Jeff acercándose más a ella.
—Enserio mi vida, que lindo, pues sabes que tengo algo pendiente que se puede resolver en nuestra bella cama —dijo Lucrecia besando los labios de Jeff, a pesar de los años ellos se aman con locura.
Jeff y Lucrecia se van a la habitación y ambos prenden en llama su amor, el que nunca se apagó a pesar de la edad.
—Has eso que me gusta tanto —le dijo Lucrecia al oído de Jeff.
—Te amo —dijo Jeff.
—Yo te amo más —dijo Lucrecia.
Despues de terminar de complacerse en la cama, ambos se quedaron dormidos.
Cuando el reloj dio a las dos de la madrugada, Dulce María comienzo a tener un sueño extraño, se encontraba en el pupitre de un salón lujoso El humo se colaba por el pupitre de aquel salón, Dulce escuchaba unas voces extrañas, cuando voltio a ver había muchos chicos a su alrededor hablando, pero ella no comprendía que decían, en ese momento los chicos se apartaron, Dulce María cerro los ojos, el humo rondaba cada vez más hasta tapar las caras de los otros jóvenes.
Entonces apareció un joven misterioso sin camisa, ojos azules rubio, de cuerpo perfecto, Dulce abrió sus ojos y vio aquel joven y le gusto tanto que dejo que el chico se acercara a ella, cuando menos sintió ella ya estaba sentada en las piernas del chico perfecto, su aliento olor a menta.
—¿Por qué tan tímida?, acaso no te gusta lo que ves, nena, guapa, sabes que eras hermosa, pero ingenua, a ver si asi te olvida el otro, cuando me dejes entrar a tu vida, serás únicamente mía, por las buenas o malas, estas sabrosa —dijo el joven misterioso dentro del sueño.
—Deberías ponerte una camisa —dijo ella.
—No, porque tú no quieres que me la ponga, te gusta verme asi, no entiendo porque tú eres tan ingenua, tu mente ha creado todo esto, yo seré tu perdición, sabes voy a besarte —dijo.
—¿Esto es un sueño?
—dijo confundida.
—Tu misma has creado este sueño, por eso estoy aquí, Dulce María, vine por ti, eres un dulce, eso me hace pensar en lo que podría hacerte, ya te estoy soñando desde antes, y eso te gusta, porque me estas esperando desde el más allá, y cuando eso pase, te hare mía, veras lo que es realmente divertirse, apuesto que él no te hace sentir mariposas, si estás hablando conmigo, mírame, te diré lo que pasara, me veras, me sonreirás, no podrás resistirte a mí, y terminaras en mi cama.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com