BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 6
- Inicio
- Todas las novelas
- BODA BAJO UN CONTRATO
- Capítulo 6 - 6 Capítulo 7 las miradas que contemplan un alma vacía
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Capítulo 7 las miradas que contemplan un alma vacía 6: Capítulo 7 las miradas que contemplan un alma vacía ´´ ¿Quieres bailar conmigo?
‘piensa el rubio, y tambien la forma en lo que se lo dirá Jeff a lucrecia.
El flash de la foto interrumpe el pensamiento de jeff.
Termina la sesión de fotos, Lucrecia suspira, y está muriendo de hambre, así que solo busca la mesa donde haya más boquitas, ella sabe que, para llegar a la mesa, debe subir las gradas y caminar un aburrido pasillo, con un vestido de boda largo, ¿Cómo rayos harían eso?
El rubio Jeff la mira con ojos de amor, se acerca a su oreja estremeciendo a la rubia de inmediato, los ojos de la rubia se abren.
—Me permites llevarte adonde están las boquitas, sé que tienes hambre —le susurra.
La rubia se siente confundida, pero a la vez le gusta lo que esta experimentado.
Las manos del rubio toman su cuerpo cargándola en brazos, subiendo las gradas y caminando un pasillo alfombrada, para llegar a donde están las mesas, justo donde está la comida, y un hermoso pastel de chocolate con fresas frente a sus ojos, su boda soñada, solo que fue diferente, aunque le gusta, ya que el rubio es atento con ella.
El rubio pone suavemente y con delicadeza a la rubia en la silla matrimonial, que los mismo padres de Julio habían diseñado y escogido para ellos, con globos, pero en este caso el rubio tomaría su lugar, los padres de Julio están muy apenados por lo sucedido ellos no tenían idea.
—Lo lamento, juro que no lo sabía perdóname, oye no queríamos hacerte sentir mal y si antes ya tenías un pretendiente, no te culpo, por haberte casado con alguien que quizá vale la pena, no como mi hijo que te quemo la pata con otro, si te hubiera casado con él, él te hubiera engañado —interviene la voz de la madre de Julio.
—Lo siento mucho —interviene la voz del padre.
La rubia dirige su vista ellos dos y dice: —No importa pasado es pasado, y dejen de recordarme eso tan negativo, quiero estar tranquila es mi boda ahora, y este hombre con el que me ya estoy casada no solo si vale la pena y lo amo, yo amé a su hijo en algún momento, pero cuando me enteré de que mi propia amiga me mintió todo se fue abajo —le dice la rubia.
—Lo lamento, sabes que felicidades, nosotros nos vamos ya, es lo mejor que podemos hacer, necesitamos hablar varias cosas con nuestro hijo —dice la madre agarrando la mano del padre de Julio y retirándose del lugar.
La rubia lucrecia no dijo ninguna palabra, Jeff aprovecha para acercarse, y sobar la lisa cabellera de la rubia.
—No tenías por que llevarme cargada hasta aquí —le dice La rubia.
—Escúchame nadie lo hará como yo, nadie te va a amar como yo, espera que pasen los años y entenderás de que hablo, el no valía la pena —le dice el rubio Jeff con toda autoridad.
—¿Cómo estas tan seguro?
—Le pregunta la rubia.
—Tipos como él no te convienen mi pequeña chica de camanances perfectos —le dice el romántico Jeff.
—Que divertido eres —le dice la rubia la cual se le dibujan una bella sonrisa, dejando surgir sus camanances.
—Tu eres más divertida es nuestra boda, y el pastel es rico, escuche por allí, que la cena ya la vendrá a dejar, y sé que tienes hambre mi pequeña —le dice con voz suave y clara.
—Veo que te tomas enserio tu papel de actor de dramas —le dice la rubia.
—Y tu cuando me miras, ese brillo en tus ojos me dice muchas cosas —le dice Jeff.
—Como que, ¿Dime que te dice mi mirada?
—Pregunta la intrigada rubia.
—Que tú eres más feliz conmigo, aunque no lo creas, y que siempre solaste con este momento, tambien alguien te ame, y te haga cariño, créeme eso no te hará falta —le dice.
—Ummmmmmm —La rubia pone su dedo en su boca.
Ella sabe que lo que dijo Jeff es enserio, y es real, y está pasando, y es justo las palabras que ellas quería oír y ella igual en sus sueños deseaba un hombre como Jeff.
Jeff puede ser rico y millonario, pero con un gran corazón que desborda amor, igual que la dulce chica.
—¿Tengo o no razón en lo que dije?, sabes es fácil de descifrarte —le dice Jeff como si ya la hubiera estado analizando y estudiándola.
La rubia Lucrecia se queda asombrada, no tienen ni el año solo apenas un dia y unas pocas horas de cruzar palabras, pero no saben bien el uno del otro, pero Jeff es muy inteligente, y para suerte de la rubia Lucrecia, ella gano la lotería, su corazón y todo, Jeff sabe que es una mujer única y excepcional, él le seria fiel hasta la muerte.
—Tienes razón, me gusta tu pensar —le dice la rubia.
El olor a comida se puede sentir a leguas, todo el olfato de la rubia se alborota y quiere comer lo ante posible junto a su esposo Jeff.
La amiga de Lucrecia se acerca y la rubia hace un movimiento y en vez de quedarse en su silla, ella se mueve y se sienta en las piernas de Jeff, sus corazones laten a mil por hora, con algo de confusión, su amiga se queda mirando, el camarero se acerca con los dos platos de comida para los esposos y ella hace un mimo, que quien diría ellos dos están locos de amor.
Ella agarro el tenedor con un trozo de carne y se lo acerco en la boca a Jeff, para que abra lo boca y poder introducir el pedazo de carne en su boca, en la mira con pasión, que cosa más bella pensó en su mente, abrió la boca y se comió ese pedazo de carne.
—O mi querido esposo, ¿Te gusto la carne?
—Pregunta la rubia con una voz dulce.
—Esta rico mi bella esposa —le dice Jeff con voz sexy.
La rubia se le queda viendo a su amiga Vera.
—¿Qué pasa?
—Pregunta la rubia.
—Nada es solo que vine a traer boquitas y tú me pones una cara como si quisiera robarte algo —le dice la peli roja, acercándose a la mesa para agarrar el plato de boquitas.
—Qué horror, pensé que vendrías hacer otra cosa, ya vez hoy estoy susceptible a que me roben a mi esposo, y quieran algo, ahora dicen ser mis amigas y después me comen a mi esposo —le dice con molestia.
—No vine a quitarte a tu esposo, solo quería comer churros, estas traumada solo eso, ha sido difícil para ti todo esto, y yo sigo sin entender absolutamente nada —le dice la peli roja vera.
—Sal de mi vista ahora mismo —le ordena lucrecia.
—Ok está bien —dice vera retirándose.
Jeff cambia de tema y le dice: Te parece si después de comer y ver aquella película que están mencionado allí en el plasma nos ponemos a bailar.
La rubia lo mira fijamente y en su mirada se refleja puro amor.
—¿Quieres bailar conmigo?
—Pregunta Jeff haciendo que sus ojos se encuentren cada vez más cerca, depositando un beso en el cuello de Lucrecia, haciendo que ella sienta amor en ese corazón vacío que siente su alma.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com