BODA BAJO UN CONTRATO - Capítulo 8
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8: Capítulo 9 Una firma apresurada a cambio de algo oculto 8: Capítulo 9 Una firma apresurada a cambio de algo oculto Minutos después.
Un algodón pasa sobre la nariz de la rubia Lucrecia, haciéndole volver en sí, sintiendo a su vez, que alguien la tenía tomada entre sus brazos, ella esta aturdida por las copas, sus ojos se abren lentamente, aunque algo empañado y nuboso, pero segundos después recupera la visibilidad de sus ojos, todos estaban con los ojos clavados en la joven Lucrecia, mientras el atractivo Jeff, acaricia su melena súper larga y lisa cabellera.
—¿Cómo te sientes amor?
—Pregunta Jeff.
Solo la palabra amor hacia que su alma se estremeciera, cuando cariño había en una persona que apenas horas atrás conoció, y ahora está casada bienvenida a la vida real, qué más da, tenían que simular que se conocían y que ahora su vida seria distintas, aunque había reglas.
—Estoy bien, querido solo tengo algo de calor, este vestido largo me hace sentir calor —dice la joven evadiendo las copas que minutos atrás se tomó, sin que nadie la viera.
—Lamento todo lo que te pasa, es mucho estrés el que te manejas —le dice Vera.
—Es de noche —dice ella.
—Lo es amor —dice Jeff.
Jeff sin pensarlo, la toma entre sus brazos nuevamente, y se la lleva a la silla matrimonial, un camarero lleva una agua con sabor azúcar, para que ella lo ingiriera.
—¿Qué sucede pequeña?
—Pregunta el atengo Jeff.
—¿Qué pasara mañana?
—Pregunta ella detenidamente.
—No lo sé, pero cada dia trae su propio afán —le dice el depositando un beso en su mejilla.
—Tranquila, por cierto, nos iremos ya, hay que llegar a nuestro luna de miel a la hora que se indicó —le dice Jeff.
—No me recuerdes ese tema —dice la molestia joven Lucrecia.
—Es luna de miel, recuerda que no hare nada de lo que tú no quieras que yo haga —dice el joven apuesto con esos ojos brillosos.
—Lo siento, no sé qué estoy diciendo, es mejor irnos de aquí, y sé que hay una limosina esperándonos —responde la dulce joven, agarrando la mano de Jeff, un poco temblorosa, deposita un beso en la mejilla de él, haciéndole entender que solo está pasando por una crisis.
La intervención de la madre entra en acción.
—Hija te espera la limosina —le dice su madre feliz, ajena a lo que realmente sentía su hija Lucrecia.
Lucrecia alza su mira y le dice: ´—´Madre ya, tranquila, te hare una carta, ok, solo para que sepas que proyectos tengo en mente´´—dice mientras entrelaza sus dedos en su cabello, cuando ve que alguien extraño se acerca.
—Veo que hay una boda real, y que el amor les une, entonces he visto suficiente, toma este contrato, para que termines la Universidad bajo una beca completa, tú decides si lo haces presencial, o virtual —le dice el hombre masculino de aspecto limpio y serio.
La pobre lucrecia no tenía ni cabeza para pensar.
—Si es real, se nota, bueno como sea, leeré el contrato y lo firmare y se lo dejare llegar no sé cuándo —le dice lucrecia.
—Debes firmar ya mismo, porque desde que entra en vigor antes mejor te recibirán decide si virtual o presencial—le advierte el hombre.
—Hija solo firma, yo ya releí 30 veces el contrato, en resumen, solo no debes bajar de 8 de nota para mantener tu beca es de ochos, nueves y dices, no puedes permitirte ni un siete, hija, solo firma, estas aturdida lo sé, pero firma —le dice la madre con voz desesperada.
Jeff se queda observando a la rubia, le toma sus manos y dice: —Firman amor, te ayudare, estaremos juntos en esto, te ayudare, bebita solo firma —le dice el joven Jeff con esos ojos brillosos, como si fueran un cristal.
Una fuerte electricidad recorre sobre el cuerpo de la joven rubia, haciéndole estremecer con solo escuchar la voz de Jeff, sus hombros se tensan.
—Firma —suplica su padre con tanta insistencia que esa voz hace que ella tome la pluma y firme de una vez.
Lucrecia firma el contrato que nunca leyó, ella solo pone su firma un poco tensa y temblorosa, esto ya era mucho para ella, firmar 10 páginas era como firmar 100 páginas y como el laberinto sin salida e interminable.
La rubia Lucrecia entrega el contrato en manos de aquel hombre que ni ella sabe quién es o cuál es su nombre.
La sonrisa de los padres de Lucrecia se llena de una felicidad enorme, se dibujan ella solo los observa en su mente se dice ´´Que me están escondiendo, por qué tanta felicidad, que es lo que le darán a cambio por firmar con un desconocido, que le dará a cambio y el nombre del hombre ni lo sé.
Una voz masculina ronca, pero a la vez agraciada, interviene.
—Hola, ya está lista la limosina, santo poder ¿Quién es ella?
—hace una meuca—.
—¿Quién eres tú?
—Pregunta Jeff asombrado.
—Tu nuevo chofer, los llevare a su luna de miel estoy encargado de eso, y tambien me pagan —dice el joven de voz agraciada, calvando la mirada en la joven rubia.
Lucrecia solo frunce el ceño, y hunde la cabeza en el saco de Jeff.
—Ok, nos vamos —dice Jeff, mientras intenta que Lucrecia se pare.
Lucrecia se para toda desganada, va a despedirse de todos, mientras todos hacen ara de felicidad, todos atribuyeron que por la cara desganada de lucrecia solo era cansancio puro, mas no sabían el lio que ella tenía en su mente.
Pensamientos de Lucrecia ´´Luna de miel, que hare hoy, no puedo tengo que dormir muchas horas, una semana a saber dónde porque no se nadie me dijo nada, pensé que se había cancelado´´.
Su amiga vera se acerca, lucrecia se pone nerviosa, vera solo ve los ojos de Lucrecia un poco tristes, y confusos.
—Lo siento querida, intente parar lo de la luna de miel, y no se pudo cancelar, todos se volvieron locos, y el hotel, se pusieron exquisitos, no quería darles el dinero a los padres de Julio y bueno eso paso, lo intente, pero dijeron que tenía que haber boda, y no puede ayudarte, —le susurra al oído.
La rubia lucrecia puede sentir mil cuchilladas en su corazón, con solo que menciones el nombre Julio, ella le responde en un susurro a vera.
—No vuelvas a mencionar a ese, lo detesto, me daño, y ese nombre es mejor olvidarlo, se siente como tenedores filudos en mi estómago y corazón y lo que menos quiero es recordarle, borrar todo quisiera, sabes que ahora hice una nueva vida, con alguien que deposita cada 3 minutos besos en mi boca o mi mejilla me explico —susurra.
Vera lo escucha y le entra una cosa muy triste en su alma, pero tiene razón.
—No te preocupes, felicidades, se ve que ese joven te ama con el alma —susurra vera.
—Tengo miedo sácame de aquí —dice susurrando en una pequeña desesperación.
—¿Qué?
—Le pregunta Vera, tomándole de la mano.
Ambas se ven a los ojos, Jeff agarra a Lucrecia de su cintura, y puede sentir como el amor se esparce, ella siente de todo, siento que lo ama, se siente bien, pero a la vez es una mezcla de miedo, que le impide avanzar.
—Adiós me tengo que ir —dice despidiendo a vera con un abrazo.
Jeff la agarra de la mano y ambos salen.
Jeff abre la puerta, lucrecia se mete sentándose en el asiento suave, Jeff tambien se sienta en la limosina y el chofer masculino y joven se sube, y mira todo el escenario por el retrovisor.
El chofer solo arranca la limosina y van camino al otro hotel de lujo llamado jardín.
La cansada rubia Lucrecia hunde su cabeza en el saco de Jeff quedando profundamente dormida.
Corazón roto, déjame construir uno nuevo.
la noche cae y esta helado afuera, pero la rubia se arma de valor para salir de la limosina.
Esa noche en el hotel de luna miel, ella entra a la habitación de lujo, muy ordenada, con olor a flores, lucrecia se siente cómoda, hasta que mira una caja, se acerca abre la caja grande que hacía en la cama de una habitación, y se encuentra con que llena de pura ropa, ropa de todo tipo, incluso ropa sexy.
—No hare nada de lo que no estés lista —le dice el joven Jeff con una pequeña sonrisa.
—Quiero dormir ya son las 11:00 de la noche, necesito dormir y tengo que peinar mi cabello —le dice a Jeff.
—tus deseos son complacidos, descansa —le dice Jeff.
—Oye, pero solo hay una cama, y no lo sé, ¿Tu piensas dormir en la misma cama que yo?
—Le pregunta.
—Tranquila, no hare nada de lo que no quieras, y dormiré en una esquina de la cama —le dice Jeff.
—ok, pero no me dejes sola en esta habitación —le suplica.
—¿Por qué piensas que te dejare sola?
—Le pregunta le dice mientras Jeff suspira.
—Porque veo que tienes intensión de irte —responde ella.
—No pequeña, iba por un licuado para ti —le dice mientras le ve fijamente.
—Ok —le dice.
—iré a cómpratelo ahorita mismo, veo que están disponibles —le dice mientras se retira, y ella, solo se pone en la esquina de la ventana, viendo las estrellas que se pueden apreciar, abre la ventana y un viento delicioso la envuelve.
Pensamientos de Lucrecia ´´Vaya estoy en la luna de miel con alguien que conocí horas atrás es enserio, no sé qué estoy haciendo y menos no quiero prender el celular, no quiero saber nada de lo que el innombrable me diga, si es que me ha mandado mensaje, aunque no me importa lo dejare en vista, hoy es mi cambio de vida, quizá para bien, pero Jeff, que puedo decir de él, por el amor de las canoas, él es especial, pero tengo miedo, ahora soy su esposa, no sé porque tengo miedo, siento que me estoy comportando como una esposa fría y seca, rayos no sé porque le dije si dormiría conmigo en mi cama, si es obvio que sí, ya que solo hay una cama.
Segundos después.
El viento sopla un poco fuerte, después de la gran tormenta, había quedado el frio, como si fuera una noche donde todo es tan extraño para la rubia lucrecia.
—Amor —interviene la suave voz del joven Jeff quien se toma enserio su contrato, tratándole como una reina.
Ella no quiere voltear para verle, por alguna extraña razón, ella está un poco nerviosa, pero esas palabras de amor son como escuchar una música suave y delicado, lo cual necesita para sus oídos, aquella calma.
Jeff es más calma que fuego.
La mirada tierna de Jeff envuelve cada parte de su alma, y de un corazón roto.
—Toma tu licuado de banana —le dice depositando un beso en su mejilla con respeto.
—¿Cómo sabéis que me gusta y que ese es mi licuado favorito?
—pregunta la rubia ya que sabe que ella no le dio ese dato.
—Suerte supongo —le dice con propiedad, pero en el fondo él sabe que conoce a Julio, es solo que la rubia no lo sabe, Jeff solo actuó como si no conociera a la rubia que desde hace mucho moría por verla en persona, y tenerla.
—El único que sabia era el innombrable que no quiero mencionar, ¿Sera que eres mi alma gemela de verdad?
—Pregunta lucrecia con tanto entusiasmo en ella.
—Pequeña eres mi alma gemela, desde el primer dia que te vi, y tu igual no lo niegues sientes lo mismo que yo, solo tienes miedo, y lo entiendo, sabes que yo si se construir un nuevo corazón roto, solo déjame que lo haga —le dice el mientras le acaricia su melena.
—Entiendo no te preocupes, si soy miedosa, disculpa me tomare el licuado gracias y luego dormir —le dice la rubia.
—¿Te puedo peinar tu cabello?
—Pregunta haciendo un pequeña sonrisa en sus labios discretos.
—Si —dice mientras busca el peine y se lo da a Jeff para que le peine.
Dos minutos de silencio se toman los rubios.
Mientras Jeff peina la larga cabellera de lucrecia, ella se toma el licuado que con tanta ricura lo disfruta, hasta termina quedando bigote, pero de puro licuado.
Pensamientos de Jeff: No me niego a decirle que Conozco a julio, como la palma de mis manos, y sabía que esto pasaría, él fue el culpable de todo, pero me hizo un favor, se con el tiempo ella me amara y me vera como su esposo realmente aunque este bajo contrato, siento que ella tiene miedo, yo se lo hare perder, pronto tendré una flor a mis pies, y más cuando le invite a trabajar conmigo y seré su jefe, seré su protector, jamás la dejare, no tiene que sufrir más, julio me hizo un favor en hablarme perfectamente de ella, ahora se mas de sus gustos yo sabía que el la dejaría, que feo que su amia esa la engaño con Julio, no entiendo por qué miente, no hay necesidad de eso y menos porque se lo oculto, lucrecia no se merece todo eso, ella merece ser feliz, conmigo lo conseguirá, aunque ella a veces ande arisca, y ahora tengo contrato esta es mi oportunidad´´, ´´aguantare sus cambios de humor, y todo, quizá con julio era arisca, pero conmigo no será de esa forma, no permitiere perderla.
Pensamiento de Lucrecia ´´Vaya me estremezco cada vez que me pasa esa peine en mi melena, se siente bien, cada peinada que me da, siento una electricidad que nunca sentí en mi vida, pero con el sí, ojalá las cosas funcionen, espero que el miedo no me inunde y dude de michas cosas, pero admito que es guapo, y me hace sentir bien´´.
—Hace frio —dice Lucrecia para sacarle platica al pensativo Jeff.
—Cerrare la ventana francesa y te iras a la cama a descansar —le dice Jeff.
—Claro que si —dice Lucrecia, mientras se dirige al baño para desvestirse sin que Jeff la vea y se pone su pijama.
1 minuto después, la rubia se acomoda en la cama, Jeff pasa encima una sábana y ella cierra sus ojos, mientras el deposita un beso en la mejilla de la chica lucrecia, pero ella olvida darle un beso del cansancio, él lo entiende perfectamente, ella al instante queda profundamente dormida.
—Descansa linda —le susurra a lucrecia en su oído.
Caso seguido él se quita la camisa, y se recuesta delicadamente en la suave cama justo en la esquina de la cama, dejando una parte libre de la cama grande para que Lucrecia no se siente acosada por él.
El mira a lucrecia, mientras esta en la misma cama que ella, observándole, hasta que el sueño le vence y queda profundamente dormido, esperando un lindo amanecer.
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