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Brack Souls (español) - Capítulo 13

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13: capitulo 13– de nuevo en el bosque 13: capitulo 13– de nuevo en el bosque Caminé hacia adelante un poco mientras mis heridas aún dolían, aunque había consumido una bebida y había preparado una hierba que tenía efectos curativos.

A pesar de eso, aún conservaba en el cuerpo heridas que no me dejaban moverme con rapidez.

El dolor era un recordatorio constante de las batallas recientes, un pulso sordo que se extendía desde los cortes profundos en mis brazos hasta las magulladuras en mis costillas.

Cada paso era una negociación con mi propio cuerpo, un esfuerzo por mantener el equilibrio entre el avance y el colapso.

Leaf estaba aún en mi hombro, sacando la excusa de que todavía estaba agotada, así que la dejé seguir descansando un rato más.

Su pequeño cuerpo se acurrucaba contra mi cuello, su respiración suave y entrecortada revelando el agotamiento que compartíamos.

Pero, en un momento, una persona parecía estar por el camino.

Estaba a unos metros de nosotros, pero la niebla no me dejaba ver bien, así que solamente podía escuchar la voz de aquella mujer que se encontraba a unos pocos metros.

El aire olía a humedad rancia, a podredumbre lejana, y el suelo bajo mis botas crujía con hojas marchitas Seguí caminando un poco más hasta que escuché que estaba llorando o…

estaba susurrando algo.

Sus palabras llegaban fragmentadas, como ecos distorsionados en la niebla.

—Haa…

haaa…

rápido, rápido, debo ir al baile…

Pero la niebla…

la niebla me detiene…

ahh…

¡GUUAaaaaauuuuuuAAAUuauauuau!

Ella gritó y corrió hacia donde nosotros estábamos.

Pero ella se había convertido en un monstruo.

Su cabeza estaba en sus manos, que la sostenían desde el pecho, estiradas hacia adelante.

Su otra mitad del cuerpo se había convertido en medio animal: sus pies eran los de un lobo, al igual que su cola.

Sus pechos seguían iguales, igual que sus manos, pero el resto no.

Parecía que se había transformado en un hombre lobo por culpa de la niebla.

La criatura era una abominación grotesca, un híbrido de mujer y bestia, con piel moteada de pelaje grisáceo y ojos inyectados en sangre que brillaban con una furia irracional.

Sus garras rasgaban el aire, y un hedor a carne putrefacta emanaba de su forma deformada.

Esquivé el ataque que estaba a punto de darme con una de sus patadas.

Desenvainé mi espada y la corté por la mitad.

Por alguna razón, parecía haberme vuelto mucho más ágil con la espada; tal vez por pelear con tantos monstruos y por lo que había pasado con el flautista, que me había dado mucha más experiencia.

El filo de mi arma cortó el aire con un silbido agudo, impactando en su torso con una precisión que me sorprendió incluso a mí.

La sangre caliente salpicó el suelo, mezclándose con la niebla, y el cuerpo seccionado se retorció en agonía antes de disolverse en un charco negro y humeante.

Mi corazón latía con fuerza, no solo por el peligro, sino por esa nueva fluidez en mis movimientos, como si cada batalla anterior hubiera tallado en mí un guerrero más afilado.

Seguimos caminando y subí las escaleras de la calle.

Veía por las calles barriles derrumbados y a mujeres en partes que aún se movían por culpa de la niebla; otras que solamente tenían la mitad de su cuerpo.

Las escenas eran un tapiz de horror: extremidades convulsionando en charcos de sangre, torsos decapitados que gateaban con uñas rotas, ojos vidriosos que seguían parpadeando en la penumbra.

La niebla no solo ocultaba; corrompía, transformaba la vida en parodias macabras de existencia.

El viento traía gemidos lejanos, un coro de almas atrapadas en un limbo eterno.

Llegamos hasta donde había dos desvíos.

Seguí el camino de la izquierda y, en ese, en unos pocos metros, había una puerta.

Al abrirla, podía ver a lo lejos una hoguera que parpadeaba como un faro en la oscuridad.

Su luz anaranjada cortaba la niebla, prometiendo un respiro en medio del caos.

—Leaf, por fin podemos volver al bosque sagrado para descansar y poder subir de nivel por un momento, para volver acá.

Caminé mientras Leaf me seguía.

Llegamos a la hoguera y la encendí.

Al encenderla de una, la utilicé y me teletransporté hacia el bosque sagrado.

El portal se abrió con un estallido de luz verde, envolviéndonos en un torbellino de energía que disipó el hedor de la podredumbre y nos depositó en un mundo de verdor sereno.

Al llegar, voy de inmediato a ver al conejo.

Al llegar, este me saluda como siempre, con esa voz calmada —Hola, parece que has llegado de otro de tus tantos viajes, pero esta vez tienes muchas, muchas más almas que la vez pasada.

Y por lo visto, también llegó otra persona.

¿No sería por tu influencia?

Bueno, no importa.

Si la buscas, ella está en el árbol que está al lado de los muros.

Ella debe estar ahí; siempre mantiene ahí, leyendo o a veces tomando pequeños descansos cortos.

—Muchas gracias, pero venía a decirte si me puedes ayudar a subir de nivel.

—Ahh, claro.

Veo que tienes un total de tres millones de almas.

Veo que te has esforzado en derrotar monstruos, jajaja.

Bueno, ¿cuántas almas quieres utilizar para subir de nivel?

—Quiero un total de…

unas quinientas mil almas.

—Bueno.

Al decir eso, siento como todo mi cuerpo se incrementa en poder.

Una oleada de energía recorre mis venas, fortaleciendo músculos, agudizando sentidos, expandiendo mi esencia.

Es como si el mundo se volviera más nítido, más manejable.

—Ahora eres de nivel treinta y cinco.

Suerte en tu viaje.

—Muchas gracias, conejo.

Me dirigí hacia donde debería estar, supuestamente, la persona que acababa de llegar, pero para mí debería ser mi maestra Dorothy.

Al caminar hacia aquel árbol donde me había dicho el conejo, vi que era verdad.

Ahí estaba.

Lo pude saber por su cabello, que se podía ver: ese cabello castaño cobrizo que cualquiera podía reconocer desde lejos.

Brillaba bajo la luz filtrada de las copas, un río de bronce que caía en ondas suaves sobre sus hombros.

Acercándome lo suficientemente, pude ver que estaba de pie, recostada en aquel árbol.

Llevaba, como siempre, su vestido morado que era abierto en los hombros, que cubría sus piernas y presentaba una pieza blanca en su pecho para cubrirlo.

Y también llevaba unas medias moradas que serpenteaban hasta sus muslos, y también, como no olvidar, ese sombrero de bruja morado y caído con plumas que recortaba la base del cono, y por último llevaba una cinta amarilla atada en la parte izquierda de su cabello.

Todo iba a juego con ella.

Se veía realmente hermosa, aunque bueno, no sé si debería decir así, ya que pues, en todo caso, es un hombre en un cuerpo de una mujer.

Esa dualidad era parte de su enigma: la gracia femenina envolviendo un espíritu masculino, una contradicción que la hacía aún más fascinante en este mundo de ilusiones y transformaciones.

Acercándome lo suficientemente a ella, esta me ve de reojo.

—Hola, ¿cómo estás, pequeño alumno mío?

Ella dijo con una voz baja, ronca.

—Estoy un poco cansado, pero estoy bien.

Ya hemos llegado al Burgo Podrido.

Mañana mismo iré de nuevo a explorar un poco.

—Sabes, sé que aún no eres lo suficientemente fuerte, pero por eso tienes a tu maestra, y veo que estás creciendo bien.

Por eso te voy a decir nuestros planes.

—¿Planes?

—Sí, al fin y al cabo, tu maestra también tiene que hacer algo, ¿no?

Bueno, pues como iba diciendo, mi plan es conquistar todo el mundo.

Un plan para este enorme hechicero.

Así que tú tienes que ayudarme, y por eso también te ayudaré a derrotar a las princesas, para después yo gobernar este mundo.

Quedé sin palabras al escuchar aquella propuesta.

Era ambiciosa, audaz, un eco de poder que resonaba con mis propias batallas internas.

—Mmm, está bien.

Te ayudaré.

—Muchas gracias, alumno mío.

Ahora necesito conseguir almas para volver a tener todo mi poder mágico.

Kukukuku.

—Tranquila, maestra.

Si es por eso, yo estoy dispuesto a ayudarte.

Solo espera, me quito un momento la ropa.

—Bien hecho, alumno…

Espera.

Ella queda completamente en shock al verme como me comenzaba a desnudar frente a ella, aunque a mí no me importa, ya que en la casa ella fue quien tomó la iniciativa, así que a ella no le debería importar lo que estaba a punto de hacer.

Le muestro mi parte inferior.

Ella parecía ya saber que tenía que hacer, así que me pide que me recueste contra el árbol, comenzando a hacerme sexo oral.

Ella comenzó a chuparme el pene poco a poco.

Parecía que era su primera vez; sus movimientos de su lengua eran un poquito torpes, pero a la vez eran excitantes.

Poco a poco, hasta que me corrí dentro de su boca.

Y ella parecía que no le desagradaba, pero aún así tampoco le agradaba.

—Mmm, es aterrador el cuerpo de las mujeres…

No puedo creer que me pueda tragar esa cosa tan viscosa.

Al terminar, su cuerpo brilló y parecía que subió de nivel, tal vez porque le di cien mil de almas de las tantas que había recolectado en todos los días que luché con los monstruos.

—Mmm, gracias.

Ahora creo que soy de nivel cuarenta y nueve o más arriba.

Bueno, no sé.

Ella dijo eso mientras aún no se podía quitar el sabor del semen en su boca.

Pero ahora debería subir también a Leaf para partir de nuevo hacia la aventura.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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