Brack Souls (español) - Capítulo 49
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 49: capitulo 49 – El final
Ya no estaba en la habitación. No había paredes, no había techo, no había ese aire pesado que parecía aplastarme los pulmones cada vez que intentaba respirar.
Ahora estaba de pie frente a Leaf, en medio del bosque, mientras el viento soplaba con fuerza, moviendo las copas de los árboles como si todo el lugar estuviera vivo, como si me observara, como si supiera exactamente lo que estaba pasando dentro de mi cabeza.
Leaf flotaba frente a mí gracias a sus diminutas alas blancas, tan delicadas que parecía imposible que pudieran sostenerla en el aire.
Aun así, lo hacía con una naturalidad absurda, como si las leyes de este mundo no fueran las mismas que yo conocía.
Su cabello se movía suavemente con el viento, y la corona de flores que llevaba sobre la cabeza permanecía intacta, perfecta, como si nada pudiera tocarla.
Ella sonreía.
Y esa sonrisa… esa maldita sonrisa…
Mientras tanto, yo sentía como si todo dentro de mí se estuviera rompiendo. No era un dolor físico, no del todo. Era algo más profundo, más pesado.
Era algo que se arrastraba por mis pensamientos y los aplastaba sin piedad. Quería llorar. Quería gritar. Quería hacer algo, lo que fuera, para detener esa sensación.
Pero no podía.
Era como si todo lo que había visto, todo lo que había vivido… no hubiera pasado nunca.
—Oye. Oye, oye… ¿me estás escuchando?
La voz de Leaf atravesó el ruido del viento. Su expresión ahora tenía un ligero enojo, un pequeño gesto en sus ojos que me indicaba que estaba perdiendo la paciencia.
—Claro… te estaba escuchando.
Respondí de inmediato, casi por reflejo. La mentira salió sola, automática. Porque la verdad era otra completamente distinta.
No le había prestado atención. No tenía idea de lo que había dicho. Ni siquiera sabía cómo demonios había llegado a ese lugar.
—Está bien… bueno, como te decía —continuó ella, como si nada— me alegra mucho que hayas derrotado a Cenicienta. La verdad dudaba mucho que tú la derrotaras… ya que la primera vez que te vi eras demasiado débil.
Soltó una pequeña risa, ligera, casi burlona, mientras llevaba sus manos hacia su espalda. Luego, sin ningún tipo de aviso, se acercó lentamente hacia mí, flotando con suavidad, hasta apoyarse sobre mi hombro derecho. Su rostro quedó peligrosamente cerca de mi oído.
Podía sentir su respiración.
—Sabes… también quería decirte que… me gustas mucho. Te amo tanto que no puedo estar lejos de ti…
Sus palabras fueron suaves, casi dulces, pero en lugar de calmarme… algo dentro de mí se tensó.
Leaf intentó abrazarme. Sus pequeñas manos rodearon parte de mi casco, apenas logrando cerrarse. Era un gesto débil, frágil… pero aún así, real.
Yo levanté mi brazo lentamente, con la intención de acariciarla.
Pero en el momento en que estuve a punto de tocarla, un dolor brutal explotó en mi cabeza.
No fue un simple dolor. Fue como si algo dentro de mí se estuviera desgarrando.
Caí al suelo de rodillas sin poder hacer nada. Mi respiración se volvió pesada, irregular, como si me estuviera ahogando en algo invisible.
Un humo negro comenzó a rodearme, saliendo de la nada, cubriendo el suelo, envolviendo mis piernas, subiendo poco a poco.
Leaf ya no estaba, Había desaparecido.
Intenté levantar la mirada, apenas unos centímetros, luchando contra ese peso que me aplastaba.
Y entonces la vi.
Jeanne estaba frente a mí.
No sabía cómo había llegado ahí. No había sonido, no había transición. Simplemente… apareció.
Llevaba un vestido de novia blanco. Su expresión era tranquila, suave, casi cálida. Extendió su mano hacia mí, invitándome a tomarla.
Y por un momento… por un maldito momento… quise creer que todo estaba bien.
Levanté mi mano.
Intenté alcanzarla.
Pero en el instante en que nuestras manos estaban a punto de tocarse, su cuerpo se encendió.
El fuego apareció sin aviso, envolviéndola por completo. Una llama gruesa, roja, intensa. No hubo tiempo para reaccionar, no hubo grito, no hubo escape.
Sus ojos se derritieron.
Su piel se consumió.
Sus huesos crujieron bajo el calor.
Y en cuestión de segundos… no quedó nada.
Solo cenizas.
—Jeanne… Jeanne… ¿qué demonios…?
Las palabras no salían. Mi voz se rompía antes de formarse. Mi mente no podía procesar lo que acababa de ver.
Me quedé paralizado.
Intenté levantarme, pero mi cuerpo no respondió. Caí hacia atrás, sin fuerza, como si ya no me perteneciera.
Comencé a arrastrarme hacia atrás, desesperado, intentando alejarme de ese lugar, de esa escena, de todo.
Pero entonces… lo sentí.
Algo caliente.
Mi cuerpo se congeló.
Un temblor recorrió cada parte de mí. No quería mirar. No quería saber. Pero mi cuerpo… ya no me obedecía.
Mi cabeza giró lentamente.
Y lo vi.
Era Goose.
Su cuerpo yacía sin vida, abierto desde el estómago, la sangre aún fresca, como si hubiera muerto hace apenas unos segundos. Sus ojos vacíos miraban a la nada.
Y encima de él…
Había otro cuerpo.
Colgando de una rama.
Era…Elma sin vida.
Las lágrimas comenzaron a brotar sin control. Mi pecho se apretó, como si algo lo estuviera aplastando desde dentro.
Los recuerdos comenzaron a inundar mi mente, uno tras otro, sin orden, sin descanso.
Y entonces grité.
—AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Un grito que no era solo de dolor.
Era de rabia.
De desesperación.
De algo mucho más profundo.
Y entonces… lo recordé.
Todo.
Cada muerte.
Cada vez que había caído.
Cada vez que había matado.
Ese lugar oscuro.
Ese ciclo interminable.
Cenicienta.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
Una y otra vez.
—¿Por qué…?
Mi voz era apenas un susurro ahora.
—¿Por qué yo…?
Las palabras salían rotas, incompletas, pero cargadas de algo que ya no podía contener.
—¿Por qué tengo que ser yo…? ¿Por qué no alguien más…? ¿Por qué yo… el que ha visto morir a todos… el que ha matado a todos…?
Las lágrimas no se detenían.
—¿Por qué…?
Y entonces, algo dentro de mí cambió.
—Es culpa de Leaf…
Levanté la mirada, lentamente.
—Sí… es su culpa… todo esto… es su culpa…
El dolor se transformó.
—Es culpa de Mary Sue…
Mi voz ya no temblaba.
—Todo es culpa de ella.
—Así que has recuperado tus recuerdos.
La voz vino desde atrás.
No necesité girarme para saber quién era.
—Esto no está bien, Grimm… jijiji… ahora tendré que comenzar de nuevo, como la última vez.
Podía escuchar sus pasos.
Lentos.
Tranquilos.
Como si nada de esto le importara.
—Eso fue muy divertido, Mary Sue… pero es momento de que esta historia acabe… ¿no crees?
Otra voz.
Una diferente.
Familiar.
Demasiado familiar.
Mi cuerpo se tensó.
—Ya que, como sabes… yo soy la amante de Grimm.
No.
No podía ser.
Giré lentamente.
—¿Por qué… estás aquí…? ¿Cómo…? ¿Cómo es posible…?
Mi respiración se volvió errática.
—Espera… tú… tú estabas muerta…
Mi voz se rompió.
—Alicia… ¿cómo es que estás…?
La risa salió sola.
Rota.
Desesperada.
—JAJAJAJAJA… ¡AAAAAAAAAAAAAAAA!
Y ahí estaba.
Frente a mí.
Alicia.
Intacta.
Real.
O al menos… eso parecía.
—Grimm… es un gusto volver a verte.
Su voz era suave. Demasiado suave.
—La verdad… te había extrañado tanto.
Se acercó lentamente, paso a paso, mientras el mundo a mi alrededor comenzaba a oscurecerse. El bosque desaparecía, el suelo se desvanecía, todo se volvía negro.
A lo lejos, podía escuchar a Leaf reír.
Gritar.
Como si disfrutara cada segundo.
Mi mente se rompía.
Ya no sabía qué era real.
Qué era mentira.
Qué había pasado.
Qué estaba pasando.
Todo se mezclaba.
Todo se destruía.
Mis ojos ardían.
Y entonces lo noté.
Lloraba.
Pero no eran lágrimas.
Era sangre.
—Ya no… quiero…
Mi voz apenas existía.
—Ya no quiero… seguir…
El peso era demasiado.
El dolor era demasiado.
Los recuerdos eran demasiado.
—Solo… quiero descansar…
Alicia extendió su mano.
El mundo se volvió completamente negro.
— Quiero dormir…Y no volver… a abrir los ojos…Nunca más…
Mis párpados comenzaron a cerrarse.
La sonrisa de leaf fue lo último que escuche en aquella oscuridad y el silencio llegó y a la vez el frío del mundo….
Fin.
Muchas gracias a todas las personas que leyeron este fanfic. Muchas gracias y espero que os haya gustado tanto como a mí, ya que yo disfruté la experiencia mientras lo hacía. Así que espero haber cumplido con tus expectativas, y si no fue así, lo siento mucho.
La verdad es que ahora mismo estoy creando mi propia historia. Si os interesa podéis ir a leerlo, también os lo agradecería mucho. Estaré respondiendo a tus comentarios, como siempre hasta la próxima.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com