Brujo del mundo de magos - Capítulo 1011
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1011: Capítulo 1011 – Semi-plano 1011: Capítulo 1011 – Semi-plano Editor: Nyoi-Bo Studio Calendario de los Dioses, Año 37671: Con 5000 piratas, Leylin Faulen había arrasado con la Isla Debanks, que tenía una población de más de dos millones de personas, y había destruido el Imperio Sakartes para crear su propio país.
Él mismo se había convertido en un semidios y uno de los superiores del Mundo de los Dioses.
Muchos estaban muy sorprendidos.
Aquel joven solo tenía 26 años, pero había logrado algo impresionante.
No podían hacer más que respetarlo ahora.
Numerosos cazadores de diablos y caballeros nativos de elite rodeaban a un conjunto de cuadrigas en la nueva Ciudad Faulen.
Los escudos de los caballeros y la bandera de la procesión tenían símbolos de una serpiente gigante, lo que indicaba el poder de la realeza.
—Ya hemos lidiado con la plaga y estamos comenzando a arar la tierra para la primavera.
¡Lo estamos haciendo muy bien!
Leylin corrió las cortinas de la cuadriga y observó los campos verdes con un indicio de satisfacción en su rostro.
Santa Bárbara se arrodilló a su lado junto con algunas bellas criadas; sus ojos estaban llenos de un fervor imposible de ocultar.
El imperio sería gobernado por la sangre de ese dios, era un decreto de la Iglesia de la Serpiente Gigante de Leylin.
Para contar con una base más estable, el propio dios había llevado a algunos nativos.
Prácticamente un momento después de que se fundó el nuevo país, se envió al palacio a las 20 doncellas más puras, finas y bellas de la Isla Debanks.
No parecía que esas cosas fueran a dejar de ocurrir en ningún momento; Leylin jamás rechazaba esas cuestiones.
Además, eso se adecuaba mejor a sus estándares.
En ese momento, estaba viajando para proclamar su fuerza en todo el imperio.
Poder ver su cuerpo físico también atraería a más fieles.
Leylin había desarrollado un mayor entendimiento de la situación de la isla gracias a sus viajes y, al mismo tiempo, dejaba una huella del poder del imperio en lo profundo de los corazones de los nativos.
—Estas son las tierras más fértiles del imperio y están cerca de la capital imperial, es lógico que tengan estos resultados…
—dijo Bárbara mientras sus ojos resplandecían.
Es fantástico que tengan conocimientos sobre este lugar, especialmente cuando se trata de estas cuestiones…
Leylin conocía los planes de sus fieles como la palma de su mano.
Al oír lo que mencionó Bárbara, no sabía si reír o llorar.
Sin embargo, esas cosas también eran parte del camino de la fe y Leylin tenía que considerar cuidadosamente sus opciones.
Si las cosas continúan su curso actual, deberíamos poder superar la hambruna de este año…
Luego de patrullar todo el país, Leylin estaba de mejor humor.
Aunque la plaga había afectado enormemente el orden social, la actividad estaba recuperando sus niveles normales.
Gracias a las acumulaciones del Imperio Sakartes, aquel nuevo país avanzaba en una dirección más acertada.
La fuerza de un imperio está determinada por muchas cosas.
Está la población, la agricultura, la economía, las fuerzas armadas y la fe…
Pensaba Leylin acariciándose el mentón.
Tengo a 50,000 soldados posicionados en la capital.
La propia Isla Debanks solo tiene 900,000 habitantes, por lo que definitivamente es el mejor ejército.
Por otra parte, mis finanzas son un problema…
La plaga afectó la agricultura y la economía y tomará algún tiempo que regresen a la normalidad.
Lo más importante es que hay fe…
Leylin le había dado golpes mortales tanto a los espíritus totémicos como a los de la naturaleza de la Isla Debanks.
Todos aquellos que no estaban dispuestos a subordinarse fueron eliminados junto con sus tribus.
Con el escorpión dorado sobre ellos, los demás se subordinaron ante Leylin.
Eso acaparó una parte de la fe del imperio y Leylin estaba más que feliz de que eso sucediera.
Después de todo, su iglesia continuaba acaparando la mayoría de la fe, más del 80%.
Los espíritus de la naturaleza solo se podían dividir el quinto restante entre ellos.
Además, él era un semidios ahora.
Sus sacerdotes tenían hechizos divinos, algo que no podían alcanzar los chamanes de los dioses nativos.
Leylin tenía una enorme ventaja en la competencia, por lo que obviamente no temía competir contra ellos.
Aquellos dioses probablemente serían forzados a esperar cerca suyo, sin otra opción.
Luego está el gobierno.
Ya he recompensado en abundancia a los piratas, con tierras, esclavos y títulos nobiliarios.
Sin embargo, continúan siendo menos que los jefes y nobles nativos originales…
Pensó Leylin sacudiendo la cabeza.
Desde su posición como gobernante, la población de nativos era aterradora.
Por otra parte, había menos de 5000 que habían seguido a un forastero como él.
La diferencia era similar a una gota de agua comparada con un lago.
Leylin no tenía dudas de que, si no hacía nada, la gobernación básica caería en manos de los nativos en menos de 30 años.
Los forasteros solo podrían unirse, fuera de forma activa o pasiva.
Para cambiar esa situación, tenía que llevar más personas y asesinar a algunas otras.
Sólo podría asegurar la estabilidad de su poder al llevar personas de la Isla Faulen y al masacrar a algunos nativos.
Desafortunadamente, Leylin no era solo un gobernante.
Su mayor prioridad era su divinidad y una masacre que redujera significativamente el número de nativos no haría más que reducir su poder de fe.
Eso no lo beneficiaría.
Durante su conquista, aquellos nativos eran sus enemigos y era necesario reducir su cantidad.
Ahora, en cambio, cumplían un rol en su ascenso a la divinidad, asesinarlos no tenía sentido.
A un dios no le importaba si quien gobernaba el imperio era un nativo o un forastero, sólo importaba que recibiera la misma cantidad de fe.
Con el apoyo de la iglesia, sus descendientes no descenderían al nivel de simples símbolos o marionetas.
Eso sería suficiente.
—No hay un imperio eterno, pero los dioses tienen vidas prolongadas —murmuró Leylin.
En comparación con la larga vida de un dios, hasta los imperios más gloriosos de la historia parecían efímeros.
El Chip de I.A.
mostró un aviso que hizo que los labios de Leylin se curvaran en una sonrisa: [Biip.
Se han completado las respuestas a las plegarias de hoy.
Hubo un total de 348,761 casos y se otorgaron 12,286 hechizos.] Los dioses debían ocuparse de las plegarias de sus fieles y otorgar hechizos divinos todos los días.
Aunque su alma ahora divina tenía una capacidad de procesamiento lo suficientemente rápida para que se encargara de eso personalmente, no sería un simple paseo por el parque, el esfuerzo lo agotaría.
Con más de 900,000 fieles, una cantidad aún más enorme que la de algunos dioses verdaderos, la cantidad de trabajo con la que debía lidiar era vasta y compleja.
No obstante, el Chip de I.A.
se encargaba de aquel trabajo tedioso, lo que hacía que las cosas fueran más convenientes para él.
Aquel trabajo tan difícil, aunque fuera un dios verdadero, necesitaba más que sólo sus cuerpos y sus personificaciones, por lo que algunos incluso les asignaban la tarea a sus deidades subordinadas.
El Chip de I.A.
realizaba esas tareas mejor que la mayoría de los dioses.
Además, Leylin podía confiar ciegamente en él, sin temer una traición.
—¡Su Alteza!
Al ver a su emperador, las numerosas criadas jóvenes y hermosas saludaron inmediatamente a Leylin.
La mayoría de ellas mostraban sus brazos desnudos y la parte baja de su abdomen; revelaban su piel tersa con una mirada intensa.
Además de las muchachas que habían ofrecido las tribus, hasta las criadas del palacio eran bastante buenas.
Algunas incluso podían ser las jefas de las familias nobles.
A Leylin no le importaba entablar conversaciones cordiales con ellas en los días normales, pero ahora tenía algo más importante que hacer.
El centro de poder de la capital había sido la iglesia de Akaban.
Luego de la guerra, se la había remodelado para convertirla en la sede central de la Iglesia Gigante, que se dedicaba a la veneración a Leylin.
Él estaba parado donde solía estar el antiguo altar y observaba un gigantesco trozo de obsidiana en el pedestal.
Aquella roca tenía un brillo metálico y parecía un ladrillo negro.
Sin embargo, los sentidos agudos de Leylin descubrieron algo diferente en ella.
De no haber sido por la destrucción de la estatua de Akaban, nunca se habría revelado.
—Finalmente lo encontré…
¿Es este el tesoro de Akaban?
Leylin colocó su mano en la superficie del ladrillo negro y de inmediato conectó su voluntad divina a un espacio enorme.
Una fuerza divina apareció en el aire y claramente comenzó a disiparse.
Había numerosas almas translúcidas que parecían estar durmiendo en la superficie, algunas aún se estaban apagando.
Llenaron una capa completa del lugar.
—Las almas de los fieles a Akaban…
Nunca pensé que tendría la suerte de encontrar un semi-plano que las contuviera.
A pesar de que no es tan grande, sigue siendo mucho mejor que la mayoría de las armas de los semidioses…
Guiar a las almas de los fieles era la tarea de las almas divinas.
Ya fueran fieles devotos que se convertían en peticionarios, espíritus valientes o almas sagradas, todos eran de gran ayuda para los dioses.
Lógicamente, no se los abandonaría fácilmente.
Los semidioses no contaban con sus propios reinos divinos, por lo que muchos de ellos creaban sus propias armas de semidios u otros objetos para almacenar las almas de sus fieles.
Akaban, obviamente, había sido muy afortunado al encontrar un semi-plano.
—Hay al menos un millón de almas…
—luego de estimar el número de almas dentro del ladrillo, Leylin volvió a sorprenderse por las acumulaciones de Akaban.
Un semi-plano no era un reino divino.
Sin importar lo mucho que uno intentara protegerlos, los fieles en su interior aún podían morir.
Akaban sólo había guiado a los fieles más devotos al plano, lo que eliminaba a una gran cantidad de nativos con una fe más general.
La caída de Akaban había aniquilado a la mayoría de las almas; aquellas que quedaban eran en realidad lo mejor de lo mejor, ¡eran la esencia de millones de almas nativas luego de siglos de existencia del imperio!
—Esto es con lo que cuentan los dioses verdaderos, soy demasiado débil en comparación…
Leylin suspiró y observó el semi-plano.
Sus almas evidentemente solo veneraban a Akaban, eran inútiles para él a menos que las destruyera para tomar los orígenes de sus almas.
Sin embargo, era un gran desperdicio.
En cambio, ¡el mayor beneficio era el semi-plano mismo!
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