Brujo del mundo de magos - Capítulo 1014
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1014: Capítulo 1014 – La Reunión 1014: Capítulo 1014 – La Reunión Editor: Nyoi-Bo Studio Las puertas principales de la corte dorada se abrieron y revelaron un salón gigantesco en el que no había una sola alma.
Se había colocado una alfombra blanca impecable en el suelo, tan delicada como un copo de nieve, mientras que unas cortinas rojas brillantes bordadas con hilos dorados colgaban a los costados de unas gigantescas ventanas francesas.
Aquel era el salón de gobierno del imperio.
Normalmente, allí había sabios instruidos, burócratas desleales y aquellos que tenían un sueño luchando y criticándose entre sí.
En aquellos momentos, se creaban todo tipo de estrategias y masacres, por lo que una escena normal no podía transmitir esa atmósfera.
Una fragancia delicada y única flotaba en el aire, pero el incienso no era lo suficientemente sofocante para resultar embriagante.
Xena pareció sentirse nostálgica y volvió a sentirse como una jovencita ingenua de 19 años.
Leylin no era el dueño de ese lugar desde mucho antes, pero aquel palacio igualmente parecía tener un encanto histórico único.
El aire mismo parecía haber acumulado cientos de miles de años de las vicisitudes de la vida.
Incluso Xena, una sacerdotisa dorada, quedó anonadada al verse rodeada por aquella atmósfera.
Justo cuando apareció una brecha en su espíritu, sintió el sonido de algunos pasos firmes en sus oídos.
Sonó como si las paredes estuvieran fuertemente asediadas ya que aparecieron varias grietas profundas.
Vio entonces a un hombre joven caminar sin prisa hacia el salón del palacio.
Vestía una túnica blanca que había sido confeccionada para adecuarse precisamente a su cuerpo.
Su paso constante mostraba su extraordinaria confianza.
Como aquel joven caminaba con la espalda hacia la luz, Xena no podía ver con claridad su rostro.
Todo lo que podía sentir era un resplandor brillante que iluminaba sin cesar su cuerpo.
—Soy la sacerdotisa dorada Xena, emisaria de la iglesia de la riqueza del continente.
Solicité una audiencia con usted, Su Majestad, el Conquistador Todopoderoso…
—Xena ya había confirmado internamente el estatus de aquel hombre e hizo una reverencia para mostrar su profundo respeto.
—No son necesarios los cumplidos.
Después de todo, ya nos hemos visto varias veces en el pasado.
La voz era de alguien mucho más joven de lo que esperaba y también de alguien a quien nunca podría olvidar.
Xena levantó la cabeza y finalmente pudo ver a Leylin frente a ella.
—¡Con que eres tú!
—el tono de Xena reveló la confianza en su propia hipótesis, como así también un asombro imposible de ocultar.
Aunque sabía que él era un brujo legendario, Xena nunca hubiera esperado que él conquistar todo el imperio nativo con una tripulación de piratas.
Aun así, ese no era el asunto más urgente—.
Esta aura…
Un ser divino, no, ¡un semidios!
¡Solo un semidios puede ejercer tanta presión sobre mí!
¿Un brujo legendario que ha superado el rango 20?
Ja, ¡ya es un semidios!
¿Cómo puede ser posible?
Aunque estaba estupefacta, Xena recuperó bastante rápido la compostura.
Después de todo, había lidiado con numerosas iglesias en el pasado, por lo que tenía mucha experiencia.
Era inaudito que las personas comunes se encontraran con un éxito inesperado en el Mundo de los Dioses y ascendieran a los cielos de un salto.
Cyric solo había sido un ladrón común cuando era un mortal, pero ahora ejercía un poder divino formidable como el Dios del Asesinato.
Había tenido la suerte de obtener la divinidad de un dios caído y su arma divina, lo que instantáneamente lo había convertido en una deidad poderosa.
En comparación con eso, aún si el progreso de Leylin era universalmente sorprendente, seguía siendo aceptable.
Ni siquiera el propio Leylin se preocupaba mucho por Cyric.
El Dios del Asesinato había obtenido su fuerza gracias a la suerte y sus habilidades no eran nada sin sus impulsos divinos.
Como resultado, sufriría fácilmente el control de sus propias facultades.
Ya estaba algo demente, por lo que no se lo podía considerar un enemigo formidable.
Además, Leylin ya lo había ofendido seriamente.
Incluso había asesinado a una leyenda de su iglesia, su odio y deseo de venganza eran infinitos.
Aquella era la razón principal por la que Leylin había escogido el camino de las masacres.
Aunque había que considerar la compatibilidad, no temía despreciar una vez más a Cyric.
Habría tenido poca visión a futuro si lo hubiera ignorado y hubiera creado problemas con un dios de rango medio como la Señora de las Plagas, a quien no le guardaba rencor.
Además, un rol divino para las plagas era más limitado tanto en alcance como en utilidad y no tenía demasiadas posibilidades de desarrollo en comparación con las masacres.
Un dios podía procesar todos estos pensamientos en solo un segundo.
Para Xena, fue como si Leylin hiciera su siguiente pregunta sin dudarlo.
—Xena, ¿por qué has venido hasta aquí?
En ese momento, Leylin tenía un aura divina formidable y, al reverenciarse, Xena casi se había arrodillado frente a él.
Aun así, todavía era una sacerdotisa dorada de la Señora Waukeen.
Una pequeña corriente de poder surgía en el emblema sagrado en su pecho y le otorgaba su fuerza.
—Estoy aquí para transmitirle la sinceridad de mi maestra.
—¿La sinceridad de la Señora Waukeen?
—Leylin observó a la obispa parada frente a él mientras un rastro juguetón brillaba en sus ojos dorados transformados.
No había pasado demasiado tiempo desde que un joven como él había tenido que sopesar cuidadosamente las ventajas y desventajas de sus planes frente a un obispo de su rango.
Ni siquiera había tenido más opción que renunciar a una parte de sus ganancias para persuadirla.
Sin embargo, ahora Xena no podía hacer más que arrastrarse y rogar por su bondad.
La brecha entre los hombres y los dioses era tan clara que uno podía embriagarse con el poder.
El silencio momentáneo hizo que Xena pensara que Leylin sentía rechazo, por lo que de inmediato continuó: —He notado que la Isla Debanks cuenta con abundantes reservas de oro y plata y su gente utiliza oro puro para la decoración.
Si esos objetos fueran transportados al continente, solo una décima parte le haría obtener ganancias inimaginables.
La riqueza acumulada le permitiría construir diez ciudades del tamaño de la Ciudad Faulen…
A decir verdad, cuando los sacerdotes de Waukeen veían ganancias enormes, sus expresiones cambiaban totalmente, se deshacían de su cobardía y se atrevían a lidiar hasta con diablos y demonios.
Ahora, ardía un infierno en los ojos de Xena mientras ella miraba al semidios.
Sus pequeños labios color cereza escupían palabras tentadoras diabólicas.
—¿Venderlo?
Bueno, puedo tenerlo en cuenta…
—Leylin parecía considerar el trato de Xena, pero pensaba algo diferente en su mente—.
¿Es una trampa?
Pero Waukeen siempre ha sido estrictamente neutral…
¿Sólo se siente atraída por la Isla Debanks?
¿O quizás sea mi potencial?
El enfrentamiento contra dioses falsos era el trabajo de Helm, Leylin jamás había oído que los sacerdotes de la Iglesia de la Riqueza se encargaran activamente de esas cosas.
Por el contrario, los sacerdotes de la riqueza muchas veces quedaban estupefactos al ver oro.
Incluso había rumores de tratos secretos con los diablos de vez en cuando.
Aunque la mayoría eran rumores sin fundamento, Leylin era lo suficientemente astuto para notar el menor indicio de verdad en ellos.
A diferencia de los diablos y demonios, no se consideraba particularmente malvados a los dioses falsos.
Por otra parte, aunque la Isla Debanks tenía suficientes recursos para satisfacerlo, si recibía el apoyo del comercio con el continente, se recuperaría mucho más rápido.
Eso también le otorgaría una cantidad mayor de fe.
—Puedo aceptar el comercio, pero debes discutir los detalles concretos con Tiff e Isabel —Leylin ya no ocultaba su relación con la Iglesia de la Serpiente Gigante, o quizás ya no le importaba demasiado si otros dioses descubrían que él era la serpiente Kukulkan.
Se sabía que demasiados dioses habían tomado identidades falsas y habían utilizado personificaciones en el plano material principal.
—Además de eso, mi maestra tiene varios pedidos muy, muy pequeños.
Si su Majestad puede ayudarla, mi Señora estará totalmente dispuesta a otorgarle muchas cosas que lo dejarán satisfecho…
Oh, qué interesante, continúe, por favor.
Leylin se acarició el mentón y una sonrisa iluminó su rostro.
…
Luego de un rato, Xena se marchó en silencio con una expresión de satisfacción propia.
Leylin se quedó solo en el gran salón.
Un resplandor divino brilló en sus ojos mientras observa a Xena partir; su mirada se llenó de pena.
Incluso la Diosa de la Riqueza debía cumplir con los juramentos y reglas implícitas de los dioses.
Había muchas cosas que debía hacer, aunque no lo deseara.
Los negocios con un dios falso, por ejemplo, estaban prohibidos, por eso es que Waukeen no mostró su verdadero ser.
Había enviado a una de sus sacerdotisas para que funcionaran como su escudo en momentos críticos.
Si Xena no lograba ver la verdad, probablemente no tendría un buen futuro.
Con respecto a la comisión propia de Waukeen, Leylin estaba bastante interesado en ella.
—¿Entonces, quiere que la ayude a encontrar varios objetos y utilizarlos como un intercambio?
Qué interesante…
¿Lo primero es el Cetro de Savras?
La imagen de un bastón mágico apareció frente a sus ojos, pero rápidamente se destruyó.
—Se rumorea que este artefacto divino es capaz de brindar protección de las profecías y los rastreos de los dioses.
Eso es verdad, pero la parte principal del cetro podría estar en cualquier rincón del plano material principal.
Incluso podría estar en Baator o en el abismo.
A pesar de todo, sigue siendo lo que más desea…
—Leylin frunció el ceño con algo de desdén—.
¿En qué demonios está pensando esta mujer?
Era una pena que fuera una diosa intermedia, algo similar a un Mago de leyes de rango 8.
Leylin no podía comprender sus pensamientos.
—Una cosa es segura: ya sea por el comercio o por buscar estos objetos, tendré que abandonar la Isla Debanks.
Tengo que ir al continente o a los planos exteriores, ¿es eso lo que quiere?
Leylin no pudo evitar hacer suposiciones.
No eran cercanos de ninguna manera, por lo que no creería que Waukeen podía ser tan generosa como para ayudarlo de forma tan repentina.
—Si lo que supongo es verdad…
—los párpados caídos de Leylin cubrieron la luz tenue en sus ojos.
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