Brujo del mundo de magos - Capítulo 1052
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1052: Capítulo 1052 – Hosain 1052: Capítulo 1052 – Hosain Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Esperen, mis señores!
—el líder de la tribu recuperó la consciencia en ese momento y se arrodilló respetuosamente ante Leylin.
El leve poder que había revelado Leylin dejaba en claro que era alguien poderoso y él había hecho que alguien verificara que la ancestra continuara a salvo.
¿Cómo podía ser que ese hombre de mediana edad no se diera cuenta de que ellos dos eran en realidad amigos de su tribu?
Con la fuerza que poseían, fácilmente podrían aniquilarlos si así lo quisieran.
Por esa razón, era necesario mejorar la relación con ellos.
—Señores, ¿ustedes son amigos de la ancestra?
Por favor, quédense aquí por un tiempo y permítannos servirles…
—el líder de la tribu medía casi dos metros y vestía un abrigo de cuero liso que tenía algo de moho.
Sus músculos sobresalían y eran tan duros como el acero.
Tenía labios gruesos y una nariz respingada.
Sus ojos inclinados parecían fríos y la cicatriz cruzada en su mejilla era una prueba de su valentía.
Para sobrevivir, un nativo debía ser despiadado, violento y, sobre todo, valiente.
Sin embargo, aquel hombre hacía todo lo posible por sonreír y se humillaba por su estatus inferior.
Como era el más sabio de la tribu, lógicamente sabía lo que representaban esos dos seres poderosos.
Aunque simplemente quisieran destruir la aldea, era suficiente para que ellos abandonaran su orgullo y los sirvieran humildemente.
Además, ¿realmente eran amigos de su ancestra?
¿Eso no implicaba que fueran antiguos monstruos que habían vivido durante cientos o incluso miles de años?
El hombre de mediana edad estaba alarmado y apenado, sabía que el hecho de que su tribu tuviera ese pedazo de tierra no era nada extraordinario.
Todo tipo de tribus nativas poderosas podían morir allí, incluso las bestias errantes no tenían la garantía de poder sobrevivir.
La escasez de comida había provocado que las batallas entre las formas de vida existentes aumentaran su intensidad.
Lo único con lo que podían contar era con la protección de su ancestra durmiente.
Con el poder de aquellos dos señores de su lado, quizás podría desafiar las órdenes de la ciudad…
pensó el hombre de mediana edad.
La siguiente vez que miró hacia arriba, observó dos ojos que parecían poder ver a través de cualquier cosa.
Leylin soltó una risita y no dio su opinión, sino que caminó hasta llegar frente al hombre arrodillado.
Utilizó una fuerza invisible para levantar su mentón y dijo: —Si nos invitas a quedarnos aquí, entonces dime tu nombre.
—¡Hosain!
Soy el jefe de la Tribu Flor de Cercis, Hosain, ¡y estoy listo para seguir todas las instrucciones del Señor!
Hosain lideró a los miembros de su clan e hizo que todos se arrodillaran y reverenciaran.
La exposición de partes cruciales como sus espaldas mostraban una subordinación total hacia el más fuerte.
—¡Bodach!
Parece que tendremos que quedarnos aquí por algún tiempo…
—sin nada a mano, Leylin asintió con indiferencia.
De todos modos, estaba bastante interesado en estudiar lo que le había ocurrido a Gillian.
—¡Me parece bien!
Bodach observó a Cabadole, que estaba junto a él y frunció los labios, pero no se quejó.
Después de todo, sabía que, cuando Leylin decidía algo, no tenía derecho a negarse.
…
Una chimenea ardía en la pared de uno de los edificios más lujosos de la aldea y propagaba su calor.
Una estufa de cobre amarilla sobre una mesa de caoba roja quemaba un polvo desconocido que liberaba hilos blancos de fragancia.
Cabadole estaba acurrucado en un rincón y observaba cómo se invitaba respetuosamente a Leylin y Bodach a sentarse en una alfombra suave de pluma de ganso.
Al observar la cantidad de comida y bebida exquisita frente a ellos, no pudo evitar tragar saliva.
Qué extravagante…
pensó el joven para sí mismo, y luego miró por la ventana.
La luz se había atenuado y ya había una capa de escarcha blanca junto al cristal.
El contraste con el color rojo llamativo de las cortinas aterciopeladas impidió que mirara hacia otro lado.
Debe estar bastante frío y oscuro afuera ahora, ¿verdad?
se preguntó en silencio Cabadole.
Aquella región no tenía sol ni luna, solo rayos débiles de luz.
Los nativos del lugar utilizaban la claridad para diferenciar entre el día y la noche.
Cuando caía la noche, ¡las temperaturas en el exterior podían alcanzar los 80, 90 o hasta 100 grados bajo 0!
Aunque no comprendía el concepto del frío, sabía que todos los años había personas desafortunadas que, durante la noche, se congelaban hasta morir.
Sin suficiente comida o combustible, la falta de calor los dejaba indefensos ante la llegada de la sombría parca.
Si esa era la situación en la aldea, las cosas estarían mucho peores afuera.
Los ancianos que se habían marchado aquel día probablemente no pasarían la noche.
El joven sintió un fuerte calor en los ojos y un fluido tibio cayó de ellos.
—Aquí, mis señores, ¡Por favor!
En el banquete, Hosain no pensaba tanto.
Ahora, estaba ruborizado y la zona alrededor de sus cicatrices había adquirido un tono rojo brillante al tiempo que él instaba a beber a los dos señores que ocupaban los asientos principales.
—Ajá.
Leylin accedió a su pedido y levantó la copa de madera mientras fruncía los labios.
Bodach ni siquiera pudo molestarse en hacer eso.
De acuerdo con las observaciones de Leylin, allí el alcohol se fermentaba mediante los estolones de ciertas plantas subterráneas con una gran cantidad de grasa y almidón.
Como aquel método era muy primitivo y antiguo, además de que el filtrado no se había realizado bien, el alcohol era demasiado turbio.
Para Bodach, eso obviamente era muy bajo para él.
Sin embargo, para los nativos normales, aquella era una exquisitez que nunca podrían obtener.
Ocurría lo mismo con Hosain.
De todos modos, para la sorpresa de Leylin, cada persona en la aldea, excepto los niños, bebieron una copa.
Los adultos eran extremadamente precavidos y tenían una sonrisa satisfecha en el rostro.
¿Distribución equitativa dentro del clan?
pensó Leylin, que sacudió la cabeza y miró nuevamente a la mesa.
Hosain había dado todo de sí para servirlos a los dos.
Podía decirse que la comida en la mesa era suntuosa.
El plato principal era una masa circular con almidón horneada hasta quedar dorada amarillenta, mientras que el postre era un tipo de fruta morada ligeramente ácida y dulce.
Incluso se habían llevado a la mesa a los dos ratones de piel áspera que Cabadole había atrapado aquel día, a pesar de lo valiosa que era esa carne.
El aroma de aquel banquete tan suntuoso hizo que todos los miembros del clan apretaran los dientes e hicieran todo lo posible por mantener su comportamiento.
Desafortunadamente, eso era algo ordinario para Leylin y Bodach.
Con el tamaño original del dragón de un ojo, la aldea completa habría sido solo un aperitivo para él.
Leylin había disfrutado de exquisiteces y un gran alcohol en el pasado, por lo que tampoco estaba satisfecho.
Por esa razón, Bodach sintió que eso era demasiado bajo para él, mientras que Leylin comió sólo algunas frutas por cortesía.
Al ver eso, el rostro de Hosain se vio inundado por un ligero rubor de vergüenza.
Ni siquiera se forzó a llamar a las bellas jóvenes que había preparado meticulosamente de antemano.
—Lamento que nuestros estimados invitados se vean obligados a comer una comida tan simple…
Leylin levantó su copa y dijo: —Ya es suficiente.
Vamos, ¡levantemos nuestras copas por nuestra amistad!
—¡Por la amistad!
Dirigidos por Leylin, los demás hicieron lo mismo que Hosain y de cierta forma entibiaron el ambiente.
—En el pasado, fui amigo de tu ancestra, por lo que, si necesitan algo, no duden en hacérmelo saber…
—dijo respetuosamente Leylin luego de colocar los cubiertos sobre la mesa.
Por supuesto, todo era una cuestión de cortesía.
Si el pedido podía realizarse fácilmente y él estaba de buen humor, quizás los ayudaría por los viejos tiempos.
Sin embargo, si le solicitaban un asunto difícil, como pedirle que se convierta en su guardián, entonces él probablemente se volvería hostil y se marcharía.
—Esto es bastante vergonzoso, pero realmente nos topamos con un problema que no podemos resolver con nuestra fuerza —Hosain sonaba triste—.
Utilizamos las tierras para sobrevivir, pero debemos darle saige y esclavos como impuesto a Maxi del este…
Sus pedidos este año están muy lejos de lo que podemos alcanzar…
Hosain le explicó la situación a Leylin.
La Tribu de la Flor de Cersis no eran los únicos sobrevivientes en la zona, y todos estaban unidos a una poderosa ciudad-estado llamada Maxi.
Debían pagarle a la ciudad cada cierto tiempo, darles un tipo de comida llamada saige y esclavos como prueba de subordinación.
De otra forma, serían atacados.
Su cosecha anual se había visto seriamente reducida por algunos accidentes y les resultaba imposible llegar a su objetivo.
Sin embargo, a los poderosos de Maxi eso no les importaba.
En el momento en que Hosain no pudiera entregar la comida suficiente, serían forzados a mudarse o serían atacados.
No había solo bestias oníricas o espíritus perdidos que codiciaban ese lugar.
—Aunque nuestra ancestra puede protegernos, la Ciudad Maxi también cuenta con un anciano con una fuerza similar en el poder.
Además, la ancestra se encuentra en un sueño profundo…
—Hosain rio irónicamente mientras expresaba el problema en el que se encontraban.
Los demás miembros del clan habían dejado de comer.
Comprendían que, si eso no funcionaba, toda la tribu sería exterminada.
La comida podía ser deliciosa y aromática, pero ya no los tentaba.
¿Un anciano en el poder?
¿Es un sinónimo de poder o autoridad?
Leylin se acarició la barbilla.
Debía admitir que la Ciudad Maxi había despertado su interés.
¿Una ciudad donde se congrega una gran cantidad de habitantes de Paisaje de Ensueño?
Quizás incluso haya seres poderosos comparables con Magos de rango 5 o 6 allí…
Aquella ciudad-estado definitivamente conservaba algunos rastros del glamour y la cultura de Paisaje de Ensueño antes de que la fuerza onírica se debilitara.
Como deseaba estudiar aquel mundo, era algo extremadamente importante para Leylin.
Además, ¿qué era para Leylin una ciudad-estado que no estaba vigilada por un ser de leyes?
—Entiendo.
Busquemos un día para que Cabadole nos lleve a Bodach y a mí allí—Leylin accedió y se ganó la gratitud de Hosain y los demás.
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