Brujo del mundo de magos - Capítulo 1054
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1054: Capítulo 1054 – Parásito 1054: Capítulo 1054 – Parásito Editor: Nyoi-Bo Studio Leylin miró a Cabadole, cuyo cuerpo estaba tenso como el de un pequeño leopardo, y le acarició la cabeza.
—¿Qué?
¿La situación actual no te satisface?
—No, solo espero obtener más fuerza para proteger a mi clan —respondió Cabadole.
—¡Qué respuesta tan inteligente!
—Leylin lo felicitó.
En su mundo anterior, una explotación tan extrema habría provocado violentas revueltas mucho antes.
Con tan pocos gobernando a tantos y con un abuso de poder tan descarado, simplemente estarían seduciendo a la muerte.
Desafortunadamente, ¡aquel era un mundo donde la fuerza extraordinaria aplastaba todo lo demás!
Aunque la minoría estaba en el poder y explotaba atrozmente su posición, la mayoría no podía hacer más que aplastar sus deseos de revolución.
Después de todo, aquella minoría tenía una gran fuerza militar, y los que tenían el mayor poder ejercían la mayor autoridad.
La fuerza era la verdad.
—¡Fuera de mi camino!
¡Fuera de mi camino!
En ese momento, dos filas de guerreros vestidos con armaduras negras que llevaban lanzas y escudos de hierro avanzaron velozmente por las calles y movieron a la gente a los costados del camino.
—¿Mmm?
Ni siquiera los ciudadanos tienen tanta autoridad, ¿Será el gobierno o algunos oficiales de seguridad?
—le preguntó Leylin a Cabadole, que estaba junto a él, pero el joven estaba temblando de pies a cabeza y sus labios parecían haberse tornado más oscuros del miedo.
—No…
—Cabadole se mordió el labio inferior y dijo algunas palabras entre dientes—.
El poder del gobierno deriva de los ciudadanos, por eso es imposible que ellos…
¡La única posibilidad es la Enviada legendaria del Señor!
Hay muchas ciudades-estado como Maxi en esta zona, ¡pero todos deben reverenciarse ante la Enviada del Señor a menos que quieran ser destruidos!
—¿La Enviada del Señor?
—Leylin repasó esa frase en su mente y percibió el terror en los nativos de Paisaje de Ensueño a su alrededor.
Aquel terror no se relacionaba con las clases altas o bajas, los ricos o los pobres.
Incluso los ciudadanos de Maxi que estaban tranquilos un momento antes estaban en la misma situación.
El propio Señor de la Calamidad, aquel demonio onírico, debería tener el poder feudal aquí.
¿Son soldados de sus ejércitos?
supuso Leylin.
Los Señores de la Calamidad no estaban solos.
Tenían una gran cantidad de subordinados que formaban enormes ejércitos.
Cuando Paisaje de Ensueño se entrecruzaba con los mundos reales, los otros mundos en el plano astral se enfrentaban a las pesadillas en formas de Señores de la Calamidad y sus ejércitos.
Además del Mundo de los Magos y otros mundos de gran tamaño, había pocos que podían resistirse a su invasión.
Sin embargo, Paisaje de Ensueño se debilitaba constantemente.
Aunque un Señor de la Calamidad pudiera tomar el control de todo un mundo, poco después tendría que abandonarlo.
De no haber sido así, otros mundos como el Mundo Purgatorio, el Mundo Helado y el Mundo de las Sombras quizás no habrían podido resistirse a Paisaje de Ensueño.
—¡Están aquí!
¡Están aquí!
Las personas al frente comenzaron a inquietarse mientras Leylin y Bodach observaban al “Señor de la Calamidad” que tenía un gran número de personas a su alrededor.
—Oh, entonces así son las cosas.
Con razón estos nativos sienten tanto temor…
—lo que apareció frente a Leylin era una legión de seres de alta energía similares a polillas.
Aquellas polillas eran sumamente enormes, de cerca de tres metros de altura y había otras de alrededor de un metro.
Habían desarrollado extremidades similares a las manos humanas.
—Este es el ejército ilusorio de polillas del demonio onírico.
Aunque no son tan poderosas, son bastante capaces para las ilusiones y los venenos…
—como alguien que conocía bien el tema, Bodach ahora se las presentaba a Leylin.
Aun así, a diferencia de ellos, aquel dragón de un ojo ciertamente era lo suficientemente fuerte para arrasar fácilmente a la Ciudad Maxi.
Sin embargo, aquellas Polillas Ilusorias no eran los personajes principales allí.
En el medio de ellas había una humana.
Sí, una humana.
Era una nativa de Paisaje de Ensueño, con piel amarilla y cabello ondulado.
Los tatuajes rojos en su cuerpo indicaban que no pertenecía a la Tribu de la Flor de Cercis, pero con solo verla Cabadole se tapó rápidamente la boca.
La mayoría de los otros ciudadanos de Maxi hicieron lo mismo y detuvieron los gritos de terror inminentes.
Escoltada por un gran número de Polillas Ilusorias había una nativa joven con una cintura delgada y un rostro lleno de vitalidad.
Sin embargo, sus ojos eran turbios y estaban llenos de un aura mortal.
Un ser blanco se posó en su abundante cabello.
Tenía un cuerpo peludo y sus dos alas tenían manchas de distintos colores.
Una larga trompa entre sus grandes ojos compuestos había atravesado el alma de la muchacha como si absorbiera algo.
Leylin podía percibir la magnificencia de las leyes en el cuerpo de esa boca blanca.
Aunque solo era el rastro de un aura, representaba la esencia de lo que alguna vez había sido.
—¿Es algún tipo de contragolpe?
—Leylin suspiró.
El Señor de la Calamidad de la región era un demonio onírico extraordinariamente grande.
Su cuerpo se había podrido para crear una enorme tierra en la que vivían muchos nativos.
Eso, naturalmente, no había sido solo por buena voluntad.
Incluso los Señores de la Calamidad más poderosos de Paisaje de Ensueño debían sellarse a sí mismos y luchar contra el debilitamiento de fuerza onírica.
Aunque lo hicieran, se verían atormentados por la nieve destructiva, que debilitaba su fuerza.
Los demonios oníricos hacían algo diferente.
Utilizaban sus cuerpos para nutrir a un grupo de nativos, dividían sus almas verdaderas y entraban en los sueños de todos los seres que vivían en sus territorios.
Esto los ayudaría a evitar la nieve destructiva y les permitiría esperar la debilidad de la Fuerza de Origen del Mundo.
Confiar en los sueños de las personas para preservar sus vidas les permitía a los demonios oníricos ejercer la mayoría de su fuerza incluso después de ser sellados.
Los habitantes protegidos les darían una parte de su fuerza del alma a cambio de obtener una posibilidad de sobrevivir.
Era un intercambio que beneficiaba a ambas partes.
No obstante, podían surgir situaciones inesperadas.
Aunque los demonios oníricos controlaban cuidadosamente su consumo de poder, seguían siendo Señores de la Calamidad.
Si los sueños de los nativos los inquietaban y su absorción aumentaba sin que lo supieran, las cosas se volverían desastrosas.
Solo el 0.00000001% del poder del alma de un demonio onírico podía absorber fácilmente toda la vida de un nativo.
Una vez que este moría, los demonios oníricos también perderían un cuerpo al que unirse y se debilitarían rápidamente mientras esperaban la muerte.
Aunque ese proceso era irreversible, aún había excepciones.
Si el demonio onírico se percataba a tiempo de que había absorbido demasiado, el control perfecto reestablecería el equilibrio de la relación simbiótica.
Sin embargo, el nativo al que estuvieran unido habría sido enormemente absorbido, lo que incluía su alma, por lo que se convertirían en una cáscara vacía.
Un caparazón así era en realidad un gigantesco tesoro para un demonio onírico.
Al menos no dejaría problemas para su supervivencia.
Con otra capa de protección de un nativo, no era necesario temer a los efectos de un entorno que se debilitaba.
Incluso podía conservar algo de fuerza e influencia sobre el mundo exterior.
Aquellos humanos controlados tenían otro nombre en el mundo: los Enviados del Señor.
Todos los que habían sido creados por el demonio onírico, nativos como Cabadole e incluso ciudadanos de ciudades estado o sus líderes, tenían parásitos dentro de ellos.
Era lógico que sintieran angustia al ver a la Enviada del Señor.
—¿Mmm?
Justo cuando Leylin y Bodach estaban examinando a la Enviada del Señor, la muchacha con la polilla sobre la cabeza también se volteó a observarlos.
—¡Nunca pensé que podría ver invitados de otro mundo aquí!
—exclamó mientras sus ojos adquirían algo de vigor.
Un consciente extraordinario comenzó a despertar en la joven.
En ese momento, Leylin incluso vio que el cuerpo de un demonio onírico se movía por el universo y lo saludaba mientras abría sus alas, las que podían cubrir un mundo pequeño.
Somos los únicos viajeros recorriendo la zona, y sin saberlo entramos en su territorio…
Leylin no estaba para nada sorprendido.
Aunque aquellos como Cabadole tenían una parte del alma verdadera de un demonio onírico dentro de sus cuerpos, aquellos fragmentos estaban en su mayoría dormidos.
Solo podían absorber energía onírica como alimento de forma inconsciente.
No obstante, el alma verdadera dentro de un Enviado estaba despierta y poseía una parte del consciente del cuerpo principal.
Eso hizo que fuera sencillo distinguir a Leylin y Bodach, que no habían hecho nada en particular para ocultarse.
Los hermosos ojos de la Enviada del Señor giraron hacia el dragón de un ojo y las siguientes palabras que pronunció hicieron que Leylin se pusiera serio.
Recuerdo el olor de tu espíritu, eres el que una vez deseó mi tesoro…
¡Aquel dragón desgraciado y codicioso realmente había querido su tesoro en el pasado!
—Ah…
Jeje…
Jajaja, el clima está muy bueno hoy…
Jaja…
—Bodach frotó su cabeza y comenzó a reír inexpresivamente.
—Sin embargo, el tesoro de su humilde servidor debe haber decepcionado a mi Señor…
—el cuerpo de la Enviada del Señor estaba ocupado por un consciente poderoso.
Leylin pensaba que el consciente que había despertado se había unido completamente allí.
No obstante, él parecía inigualablemente relajado e incluso se estaba disculpando con Bodach como un señor inteligente.
—Oh, ¡no es nada!
No me interesan demasiado los sueños que son como burbujas…
—dijo francamente Bodach mientras sacudía los brazos.
—¡Me disculpo!
—Leylin bajó la cabeza de Bodach y le sonrió arrepentido a la Enviada—.
Perdón…
A este hombre le falta un tornillo…
—Si no le importa, podemos continuar discutiendo esto en otro lugar…
—señaló la Enviada del Señor.
Los ciudadanos y nativos de Maxi estaban completamente inmóviles, en especial algunos seres con coronas de hojas de olivo doradas en la cabeza que parecían pertenecer al gobierno.
—¡Claro!
—Leylin asintió y luego señaló a Cabadole—.
Tengo cierto vínculo con su ancestra…
No era necesario decir nada más.
Estaba seguro de que él manejaría correctamente el asunto.
Después de todo, la buena voluntad de otro ser de leyes por algo tan ínfimo definitivamente valdría la pena.
Mientras observaba partir a Leylin y tres personas más, Cabadole quedó boquiabierto.
No sabía qué decir, pero los indicios de adulación y reverencia en los ojos de los ciudadanos a su alrededor le indicaron que las cosas definitivamente se resolverían.
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