Brujo del mundo de magos - Capítulo 1116
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- Capítulo 1116 - 1116 Capítulo 1116 – Alianza
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1116: Capítulo 1116 – Alianza 1116: Capítulo 1116 – Alianza Editor: Nyoi-Bo Studio Se había movido a un gran número de guardias para vigilar la ceremonia, pero un guardia descuidado había permitido que el cazador de diablos se escabullera fácilmente.
Cuando vio los sacrificios en el altar, apareció una mirada perturbada en sus ojos.
—¿Un sacrificio de sangre?
Pobres fieles.
Sólo nuestro Señor nos valora realmente, aunque cometamos errores, él nos guía amablemente…
—una sensación de superioridad ocupó la mente del cazador cuando se comparó con esas personas.
Al comparar aquel sacrificio con los métodos de la Iglesia de la Serpiente Gigante, su devoción en realidad aumentó un poco.
Su número de fe habría aumentado algunos puntos si algo así existiera.
¡Wuuuuu!
La ceremonia sacrificial alcanzó su punto máximo en ese momento y el centro del altar estaba inundado de sangre.
Una silueta indistinta salió de la sangre hirviente.
Tenía cabeza humana, pero cuerpo de león.
—¡Ukekelu!
¡El poderoso Ukekelu ha descendido!
—el viejo chamán se reverenció nervioso mientras comenzaba a recitar plegarias, seguido por los demás fieles.
…
Ukekelu bajó la cabeza y miró al chamán mientras hablaba en una lengua desconocida que hizo que la expresión del chamán cambiara inmediatamente.
—El Señor dice que hay un espía aquí.
¡Guardias!
Los guardias, que parecían lobos voraces, aullaron de inmediato.
Esto es malo, ¡me han descubierto!pensó el cazador de diablos, que sintió que su corazón se detenía.
Se preparó para salir de entre los arbustos y escapar.
—¡Agh!
No obstante, en ese momento, una luz brillante estalló desde el emblema de la serpiente gigante en su cuerpo.
Pronto perdió la consciencia y una voluntad superior tomó el control de su cuerpo.
—El Señor de la Isla Debanks, la Serpiente Gigante sentada en el trono…
¡Bienvenido, Su Majestad Leylin!
El león con cabeza humana planeó por el aire y soltó algunos aullidos.
El viejo chamán retrocedió junto con sus guardias y les dejó el lugar a los dos.
—Ajá.
Cuánto tiempo sin vernos, Su Alteza Ukekelu.
Leylin sentía que se movía demasiado lento en ese cuerpo, como un gigantesco elefante que había sido comprimido en una armadura humana.
Sin embargo, esto no importaba demasiado.
Su consciente solo estaba tomando ese cuerpo, por lo que si moría solo perdería un cuerpo para ocupar y algo de fuerza divina.
No sería demasiado.
El semidios frente a él era miembro de la alianza de Leylin.
Las leyendas tenían su propio círculo en el plano material principal y, lógicamente, lo mismo sucedía con los semidioses.
Desafortunadamente, muchos semidioses estaban en una situación difícil.
No solo no contaban con dioses que desearan ascenderlos y protegerlos, sino que la divinidad dentro de sus cuerpos chocaba con otros dioses en específico que provocaban demoras en sus ascensos.
Por esa misma razón, formaban hermandades para ayudarse.
El Escorpión Venenoso era uno de esos dioses, y también Ukekelu lo era.
—Si has venido tú mismo al pantano, debes tener cuestiones importantes que discutir…
—dijo Ukekelu mientras afilaba sus garras.
Sentía bastante envidia de los seguidores de Leylin y su distancia respecto del continente.
Pero lo más importante era que esa persona había comenzado a prepararse para el ascenso incluso antes de convertirse en una leyenda.
Sus planes eran sorprendentes.
—¿Has oído de Escorpión Venenoso?
—Leylin reveló el propósito de su viaje de forma directa.
—La Iglesia de la Protección…
¡Esos lunáticos!
El rostro de Ukekelu se afeó al oír ese tema.
La iglesia de Helm era claramente la archienemiga de todos los dioses falsos y solo mencionarla era una poderosa disuasión.
—Escorpión Venenoso ya ha caído.
Cualquier de nosotros podría ser el próximo objetivo…
—las suaves palabras de Leylin hicieron que Ukekelu se ensombreciera.
De los dos, él era tanto el blanco más fácil como el más cercano.
Al ver que se inquietaba, Leylin mostró una sonrisa confiada: —Debemos pensar contramedidas.
—Sería más fácil hacer que Helm caiga que lograr que abandone su tarea, y ambas cosas son imposibles —Ukekelu claramente era consciente de su propia posición.
—Ajá, pero solo está obligado a asesinar a dioses falsos.
¿Qué hay de los dioses verdaderos y sus propios reinos divinos?
—Leylin reveló el propósito principal de su viaje.
—¿Un dios verdadero?
¿Planeas ascender?
—un asombro inmenso se extendió desde el cuerpo de sangre de Ukekelu.
—Por supuesto, no hay ningún semidios que no quiera hacerlo —Leylin no ocultó sus intenciones en lo absoluto.
Ciertamente, el ascenso era la mejor solución contra la Iglesia de Helm.
—Qué pena…
No he acumulado suficiente fe para ascender.
Si lo intento ahora solo me enfrentaré al contragolpe de la Fuerza de Origen del Mundo y caeré inmediatamente —Ukekelu se sintió tentado, pero finalmente sacudió la cabeza—.
Por supuesto, si Su Majestad Leylin tiene esas intenciones, ¡definitivamente lo apoyaré totalmente!
Igualmente, Leylin no confiaba en esas promesas verbales.
—Su Alteza es el más anciano de nosotros, los semidioses.
Creo que no debería haber una gran pérdida para usted…
¿Esto será suficiente para cubrir la grieta?
—Leylin parecía ver a Ukekelu como un pez que no mordería sin carnada.
Sonrió en secreto mientras revelaba un diamante que emitía luz dorada y lo hacía flotar hacia Ukekelu.
—Esto…
Fuerza divina adecuada para mi rol y experiencias de ascenso…
¡¿Por qué tiene esto y por qué desea dármelo?!
—Ukekelu obviamente se atemorizó por el obsequio de Leylin.
—Su Alteza no tiene que preocuparse tanto por eso.
No obstante, estoy seguro de que sus posibilidades de ascenso aumentarán significativamente con esto…
La sonrisa sigilosa de Leylin hizo que Ukekelu pensara que lo respaldaba un dios verdadero.
Después de todo, un semidios no podría obtener artículos así.
No obstante, eso era suficiente para un semidios.
Como era de esperarse, Leylin vio la codicia y la ambición que inundaban la mirada de Ukekelu.
Ningún semidios podría rechazar una tentación así, aunque supieran que había una trampa esperándolos.
Ukekelu había sido un semidios durante mucho tiempo, si no ascendía pronto, tendría el mismo destino que Escorpión Venenoso.
La Iglesia de la Protección ni siquiera lo dejaría en paz mientras fuera un semidios.
Pasaron muchas expresiones por aquel rostro de sangre, pero finalmente el cuerpo de Ukekelu absorbió el diamante.
—Aceptaré los obsequios de Su Majestad.
¿Qué precio solicita por ellos?
—Un simple trato, y no importa quién de nosotros ría último, debemos ayudar a los otros semidioses…
—Leylin sonrió ligeramente—.
Iré al Mar de la Muerte y a las Praderas Oscuras después de esto.
También han sido semidioses durante mucho tiempo…
—¿Quieres que ascendamos juntos para reducir la atención?
—Ukekelu no era tonto y logró comprender rápidamente las intenciones de Leylin.
También era un beneficio para él, por lo que, lógicamente, no se opuso.
—Así es…
También podemos ayudar a Escorpión Venenoso antes que eso…
Después de todo, él es uno de nosotros.
Inconscientemente, Ukekelu de repente sintió un terrible escalofrío en su corazón luego de ver la sonrisa de Leylin.
… En una ciudad en el continente, dentro de la gigantesca Iglesia de Tyr: —¡Paladina Rafiniya!
Una vieja guerrera-sacerdotisa entró caminando con una determinación inquebrantable en el rostro.
Aquella habitación estaba mayormente vacía, excepto por suministros necesarios, pero no había muebles extravagantes.
El dueño de ese lugar era parco.
—¡Cardenal!
Aunque Rafiniya se veía igual que antes, su cuerpo había crecido de forma más integral y su rostro estaba lleno de un encanto más maduro.
Aunque aún se veía joven, sabía que todo había cambiado.
Los años de experiencia habían moldeado a aquella caballera tonta y la habían convertido en una paladina de la justicia.
Ahora era la legendaria Paladina Sagrada, ¡la Caballera de la Luz!
Su posición había mejorado constantemente dentro de la iglesia de Tyr e incluso había reunido muchos fieles.
—¡El Señor tiene una misión para ti!
—el viejo cardinal guerrero le entregó un pergamino—.
El objetivo es la Iglesia del Escorpión Venenoso.
Pretenden usar a su descendiente para revivir a su semidios caído.
Cuando reviva, el Señor Escorpión Venenoso definitivamente provocará el sufrimiento de las masas.
¡Nuestro Señor ha decidido actuar en nombre de la justicia!
Al observar los sacrificios y el consumo de sangre tan detallado en los documentos, Rafiniya sintió que ya no podía reprimir la ira en su pecho.
—¡Lucharé por la justicia!
—de repente desenvainó su espada larga y aceptó solemnemente.
—¡Muy bien!
Otra cosa…
Durante esta operación, Quizás haya otras fuerzas como la Iglesia de la Serpiente Gigante para ayudar, tendrás que ser cuidadosa…
—cuando el cardinal dijo eso, parecía que hablar le resultaba difícil.
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