Brujo del mundo de magos - Capítulo 1117
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1117: Capítulo 1117 – La Preparación 1117: Capítulo 1117 – La Preparación Editor: Nyoi-Bo Studio —¿La Iglesia de la Serpiente Gigante?
—la expresión de Rafiniya cambió y los recuerdos sellados salieron a la luz—.
Leylin, eh…
Las imágenes en su mente parecían frescas, por lo que Rafiniya se tambaleó un poco.
El brujo legendario más joven volvió a aparecer en su mente con todo su esplendor, un recuerdo de la oscuridad que había ensombrecido toda su vida.
Nos veremos otra vez…pensó Rafiniya para sí misma.
La última vez que había visto a Leylin, ella lo había invitado al norte a asesinar a Malar.
No obstante, se habían separado por el asunto de compartir el botín y ella había oído que él había hecho retroceder a varias iglesias para salir triunfante.
Luego siguieron noticias aún más sorprendentes: Leylin Faulen había llevado a un ejército de 5000 hombres al imperio nativo y había tomado el control de todo el lugar.
¡Se había convertido en un semidios y había construido la Iglesia de la Serpiente Gigante!
Las noticias dejaban en claro que su anterior líder ya había escogido un camino diferente y había avanzado más en él que lo que había logrado ella.
Rafiniya apretó los dientes.
Estaba extremadamente consciente de que su posición en ese momento como paladina legendaria se debía a las bendiciones de Tyr.
Pero, ¿por qué le daría Tyr su atención en una iglesia llena de paladines?
Ella no había querido pensar en la razón y había evitado el tema, pero ya no podía echarse atrás.
—¡Debo creer en la justicia y luchar por lo que es justo!
—exclamó Rafiniya, como si confirmara sus pensamientos.
—Muy bien.
¡Nuestro Señor la está observando!
—luego de obtener la respuesta que quería, el cardinal se marchó.
Sin embargo, Rafiniya apretó los puños con fuerza.
—Semidioses, sacrificios de sangre y operaciones embusteras.
Leylin…
Si estás ahí, ¡no dudaré en expulsarte y castigarte en nombre de la justicia!
… Con el apoyo de Helm, la Iglesia de la Justicia viajó extremadamente rápido.
Solo les tomó tres días confirmar la ubicación de la Iglesia del Escorpión Venenoso.
Las dos iglesias legítimas reunieron a sus guerreros en las afueras de una pequeña ciudad.
—Este es el Cardinal Romese, de la Iglesia de la Protección.
¡Estará a cargo de esta operación y nosotros lo asistiremos!
—indicó un sacerdote junto a Rafiniya.
Los ojos de Romese se iluminaron cuando le echó un vistazo a Rafiniya.
—Señora Rafiniya, ¡la estrella de la esperanza de los plebeyos!
Por favor, acepte nuestro mayor respeto por su amor y protección —Rafiniya era una total belleza y, por ser una paladina, poseía un aura de pureza y santidad—.
Su participación en esta misión nos da más confianza.
El Cardinal Romese mostró su más sincera bienvenida a la participación de Rafiniya.
Eso era extremadamente normal, ya que nadie rechazaría la ayuda de una leyenda.
—Evitemos la charla sin importancia, definitivamente cumpliré las órdenes.
Espero que no tenga ningún rencor, eliminar al mal es la prioridad principal —Rafiniya habló de forma fría y meticulosa.
No obstante, esa actitud hizo que Romese la apreciara aún más.
Sacudió su mano y un sacerdote se acercó a darle un mapa dibujado en un pergamino.
—Nuestros datos indican que la Iglesia del Escorpión Venenoso está realizando un sacrificio de sangre utilizando el linaje y la fuerza de una deidad para revivir a su dios falso…
Los otros dioses falsos los están apoyando, incluso el Golem con cabeza de león, el Señor de la Oscuridad Tenebrosa y la Serpiente Gigante de los mares del sur…
—Romese describió brevemente la situación en ese momento, lo que hizo que las expresiones de los oyentes se volvieran serias.
Los semidioses eran seres extremadamente poderosos y sus manos estaban manchadas con la sangre de muchos.
La mayoría de sus órdenes estaban dirigidas a esos oponentes.
Era un asunto bastante simple: cualquier semidios con el que era sencillo lidiar ya había sido ejecutado por las iglesias legítimas.
Si podían sobrevivir durante tanto tiempo, esos dioses falsos no eran normales, tenían una gran fuerza y astucia.
—Este es el lugar que escogieron para el sacrificio.
El Castillo del Árbol —el Cardenal señaló un círculo rojo en el mapa y habló con la mayor claridad—.
La Iglesia del Escorpión Venenoso le lavó el cerebro al barón del Castillo del Árbol, por lo que las tropas y civiles ya están bajo su control.
Hemos obtenido el decreto de la familia real: ¡Todos los herejes de la zona deben ser ejecutados inmediatamente!
Nadie objetó ante las palabras de Romese.
Para los que realizaban la misión santa, los miembros de un culto no eran humanos, eran solo un grupo de criaturas que habían perdido el juicio.
¡Debían ser eliminados!
—Las tropas de guarnición y los paladines cooperarán con nosotros.
Esta vez, nuestro objetivo es el descendiente de sangre de ese dios falso y los grados superiores de la Iglesia del Escorpión Venenoso —Romese distribuyó retratos de Raike y Schliff.
Los dibujos eran extremadamente reales y nadie cometería un error—.
Este es el descendiente del dios falso, la parte más importante de su sacrificio de sangre.
Su nombre es Raike, es nuestro objetivo principal.
Este brujo es conocido como Schliff y es uno de los obispos centrales de la iglesia.
Es un brujo de alto rango, no es una leyenda en ningún dominio.
Se destaca en los portales y la teletransportación instantánea…
—Nuestra misión es simple.
Si no hay ningún dios falso ayudándolos, podemos encargarnos nosotros mismos —concluyó Rafiniya luego del resumen de Romese.
No obstante, sabían que podía haber semidioses allí, por lo que nadie se atrevió a bajar la guardia.
—¿Todos lo entendieron?
¡Partan de inmediato!
—Romese se montó en su caballo de guerra, alto y fornido, que relinchó con fuerza.
¡Pa!
¡Pa!
Los caballos de guerra estaban llenos de energía al momento en que ese pequeño grupo de miembros de elite de las iglesias partió en dirección al Castillo del Árbol.
…
El Castillo del Árbol se había transformado en otro páramo.
La bruma negra cubría la zona como si las fauces de una criatura devoraran toda la región.
Un gran ojo flotaba en el aire.
Romese parecía haber obtenido algo de información de su dios y dijo con convicción: —Este es el poder de un dios falso…
Su sacrificio de sangre está en el punto crucial.
—¡Qué el Señor guíe nuestro camino!
Los otros clérigos oraron con fervor y un débil brillo blanco apareció en sus cuerpos.
Poco después, la bruma negra se desvaneció y reveló un sendero oculto.
—¡Vamos!
Romese tomó la delantera y Rafiniya lo siguió de cerca.
Las imágenes que ella vio hicieron que tomara con fuerza las riendas.
Los cultivos de la zona ya se habían marchitado y las granjas habían quedado vacías y desordenadas.
Era como si los granjeros hubieran sido expulsados del lugar.
—¡El castillo está allá!
—Romese se volteó y avanzó en otra dirección.
Los ligeros rastros de sangre mostraban la situación despiadada que había ocurrido allí.
Rafiniya apretó los dientes e hizo un juramento: —Malvados dioses, ¡nunca los dejaré ir!
Los castillos solían representar una larga historia y otorgaban una protección absoluta a las herencias de las que los nobles estaban tan orgullosos.
No obstante, el barón del Castillo del Árbol ahora estaba parado en un rincón y su mirada era extremadamente extraña pero también fervorosa.
El orgullo y la cautela que debía tener un noble, y especialmente la inteligencia, habían desaparecido de su cuerpo.
—Veinte mil civiles y también aristócratas y nobles.
¡Espero que el Señor esté satisfecho con mis ofrendas!
—la mirada de fanatismo en el rostro del barón caracterizaba solo a los más devotos de los fieles.
—El Señor Escorpión Venenoso definitivamente notará tu sinceridad —Schliff llevaba un gran libro de la iglesia y estaba vestido con el atuendo papal que incluía una corona—.
Las tropas enemigas llegarán pronto.
Espero que seas capaz de luchar hasta el final, todas las tropas de la iglesia están a tus órdenes —Schliff le entregó un cetro dorado con dibujos de escorpiones grabados.
—¡Todo es por nuestro Señor!
—juró el barón mientras recibía el cetro con solemnidad.
—¡Muy bien!
Schliff no dudó en abandonar la muralla del castillo.
¿Por qué temería encomendar esa tarea a un apóstol tan entusiasta?
Muchos apóstoles de la Iglesia del Escorpión Venenoso permanecieron dentro del castillo.
Había muchos cuerpos de doncellas y maestros de la nobleza desparramados por el piso.
El salón del castillo ya había sufrido un cambio enorme.
Se habían quitado muchos objetos de la infraestructura central y se los había reemplazado con un altar imponente lleno de cadáveres inundados de sangre.
En la cima del altar había un trono hecho de huesos blancos, que también parecía una jaula, donde estaba encerrado un joven.
Al ver a Schliff, los ojos del joven se iluminaron: —¡Schliff, sálvame!
¡No quiero morir!
—¡Tonterías!
—la malicia en la voz de Schliff cuando reprendió al joven hizo que Raike se quedara sin aliento—.
Eres la semilla del Señor.
¡El propósito de tu existencia es ser sacrificado por su bien!
La frialdad de Schliff destruyó cualquier ilusión que el jovencito hubiera tenido.
—Pero…
Pero yo…
—Raike se puso pálido en un instante.
—No hay peros…
Definitivamente el señor renacerá de tu carne.
¡Esa será una gran gloria para ti!
—Schliff subió al pedestal, donde esperaban muchos apóstoles—.
Hermanos y hermanas.
Nuestro Señor no ha caído, solo se marchó temporalmente —Schliff abrió los brazos y decretó: —Ahora, si recitamos devotamente el nombre de nuestro Señor, él reunirá la energía necesaria para cambiar el mundo y aparecer frente a nosotros.
¡Nos guiará en combates victoriosos!
—¡Señor, oh Señor!
Usted es todo, mi carne, mi sangre, mi alma…
—los apóstoles allí eran los más dementes del grupo.
Comenzaron a orar inmediatamente y, aunque no eran muchos, el poder de su fe ya se había acumulado sobre el altar.
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