Brujo del mundo de magos - Capítulo 214
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214: Capítulo 214 – Demostración De Poder 214: Capítulo 214 – Demostración De Poder Editor: Nyoi-Bo Studio —Aun así, debe ser un objeto asombroso.
¿Qué te parece?
¿Quieres que se lo saque?
—Caesar aún no se daba por vencido.
Pero, esta vez, Reynold estaba demasiado silencioso para lo normal.
Por supuesto, Caesar sabía que la razón por la que no había hecho nada en contra de Leylin aún era porque creía que lo que sea que Leylin había obtenido en las ruinas no era nada valioso, por lo que podía tomarse su tiempo y no necesitaba hacer nada malo.
Después de todo, ¡todos ellos eran Magos de la Luz!
¡Debía haber cierto nivel de confianza entre ellos y sus compañeros!
Sin embargo, no importaba cuánto tratara Leylin de ocultar su poder, sus logros en la batalla eran un hecho imposible de ignorar.
Además, Reynold había comenzado a sospechar por el aura y las ondas de energía que emitía Leylin.
No importaba qué poderoso artefacto mágico o técnica hubiera obtenido, podría terminar siendo un factor impredecible que podría cambiar el desarrollo de una batalla.
Por esta razón, Reynold estaba algo interesado.
No había nada que fuera imposible en ese mundo.
En el pasado, no hacer nada en contra de Leylin había sido una cuestión de costo-beneficio, ya que no valía la pena provocarlo.
Pero ahora todo era diferente.
—Puedes intentarlo, pero no te pases de la raya —dijo Reynold, que sostenía una taza de porcelana vidriada y, contento, le dio un trago al líquido que echaba vapor de su interior.
—¡Lo entiendo!
—asintió Caesar.
Luego su figura desapareció en la oscuridad.
…
En otro lugar, Leylin siguió las señales en el camino y finalmente llegó al sector en el que trabajaba el equipo de caza.
Cuando llegó, pudo ver que había muy pocos Magos y discípulos.
El hedor de la sangre llenaba el aire y hacía que todos sintieran una presión como si una piedra enorme les aplastara el corazón.
—Aquí hay…
¡una atmósfera bastante molesta!
Leylin miró al cielo, que estaba algo oscuro, y frunció el ceño.
En ese lugar uno podía ver miembros del equipo de caza de vez en cuando.
Los miembros eran Magos vestidos completamente de negro y sus túnicas estaban adornadas con flores rojo sangre.
Eran muy intimidantes.
Además del pesado olor de la sangre, Leylin también podía sentir olor a humano.
Era evidente que el Mago oscuro de antes había sido engañado por el equipo de caza.
De todas formas, este edificio es realmente grande.
La cosa es cómo sabré donde está Caesar…, Pensó Leylin por un momento con las cejas levantas, mientras sostenía el documento que le asignaba su nuevo puesto.
Eligió al azar a unos Magos del equipo de caza y se paró frente a ellos.
—¿Qué quieres?
Uno de los Magos a los que había frenado era corpulento y tenía una cicatriz gruesa que le atravesaba la frente y la mitad de la cara, la cual lo hacía parecer cortado a la mitad.
Con una herida tan horrible, su cara ya diabólica se veía aún peor.
En ese momento, lanzaba miradas letales a Leylin y a su alrededor fluctuaban ondas de partículas elementales.
¡Ten mucho cuidado con él!
Además, no parece contenerse en lo absoluto, Se dijo Leylin a sí mismo.
Un segundo después, puso una brillante y amable sonrisa.
—Soy un Mago nuevo en el equipo de caza.
¿Podrían decirme dónde está Cae…?
—Cuando tenemos a alguien nuevo, el líder Caesar tiene la costumbre de traerlo personalmente.
¡Eres un espía!
Para la sorpresa de Leylin, sólo una palabra suya fue suficiente para que el Mago gritara.
Leylin se sobresaltó.
En ese momento, los Magos del equipo de caza que estaban a su alrededor se detuvieron.
Estaban listos para un buen espectáculo.
Leylin entendió de inmediato lo que sucedía.
Le estaban haciendo las cosas difíciles porque era el nuevo.
¡Qué actitud tan repugnante!
El Mago de la cicatriz rugió y, justo después, aparecieron dos largas espadas de metal en sus manos.
Cada espada tenía unos dos metros de largo y el sólo hecho de verlas llenaba de miedo los corazones de algunos.
—¡Tormenta!
El Mago rugió sólo una palabra y, en sólo un instante, la espada en su mano izquierda tomó un color rojo ardiente y feroz, mientras que, en la espada de la derecha, hilos de neblina blanca convergieron en una placa de hielo.
El calor sofocante de la izquierda se mezcló con el frío helado de la derecha y formaron un tornado metálico azul y rojo que giraba en dirección a Leylin.
[Magia Metálica Elemental: Es un tornado formado con espadas filosas que ha sido mejorado al incorporar runas elementales de hielo y fuego.
Sumado a su conversión de la esencia elemental, el poder de su ataque es de, al menos, 35 grados.] Una luz brilló en los ojos de Leylin e inmediatamente calculó el origen y el poder de aquel hechizo.
¡Cualquier Mago recién ascendido estaría muerto en segundos si tuvieran la mala suerte de enfrentarse a un ataque así!
¡Es una locura!, pensó.
Justo después, Leylin sonrió, como si hubiera obtenido algo que quería.
—Jeje…
Y ahí estaba yo, ¡pensando que no iba a poder establecer mi superioridad!
Aunque no habría sido bueno atacar en el momento en que llegó, Leylin ya no era un miembro común, ¡era el sublíder del equipo de caza!
Además, su oponente había sido quien había iniciado la pelea, por lo que, aunque fuera a quejarse con Reynold, Leylin no tenía miedo.
A decir verdad, lo habría hecho aún más feliz si ese incidente le hacía perder su puesto.
Todos estos pensamientos pasaron por la mente de Leylin en sólo un instante; sólo un segundo había pasado en el tiempo real.
En ese tiempo, el ataque del tornado metálico del Mago de la cicatriz ya estaba frente a Leylin.
La violenta presión del viento que acompañaba el tornado se convirtió en cuchillas de viento con la fuerza de armas reales que hicieron que se derrumbaran las paredes a ambos lados del pasadizo.
¡Slash!
¡Slash!
Las cuchillas de viento que parecían haber aparecido de la nada intentaron cortar el cuerpo de Leylin, pero fueron ahuyentadas por una capa de armadura ilusoria color carmesí.
—No fue un mal ataque, pero, lamentablemente, ¡estás enfrentándote conmigo!
Leylin se veía calmado mientras evaluaba con entusiasmo el ataque de su oponente.
Con un rayo de luz, en lugar de retroceder, Leylin avanzó y arremetió contra el tornado metálico hecho de llamas y hielo.
¿Acaso está loco?, pensaron tanto el Mago de la cicatriz como los Magos que estaban alrededor.
Lo que vieron después fue una imagen que no olvidarían jamás.
¡Bang!
¡Bang!
¡Bang!
Cuando las enormes cuchillas sumadas a las llamas y al hielo impactaron en el cuerpo de Leylin, se oyeron ruidos muy intensos.
Leylin se veía indiferente, caminaba tranquilamente atravesando el tornado metálico como si estuviera dando un paseo por el parque.
La defensa del Colgante de la Estrella Caída y la misma resistencia de los hechizos de Leylin hicieron que el nivel de ese ataque se redujera hasta ser inútil.
La figura de Leylin apareció como una sombra negra que entró en el tornado, extendió un dedo pálido y delicado y dio un suave golpecito.
¡Puf!
Como si hubieran pinchado un globo, el inmenso poder el tornado metálico explotó y pedazos de hielo azul y brasas rojas volaron por todo el lugar, para luego desaparecer en el aire.
—Cómo…
El de la cicatriz estaba estupefacto, no podía decir una sola palabra.
El tornado metálico de hielo y fuego era su mejor ataque.
Había matado a muchísimos Magos Oficiales con ese método, pero ahora, ¡ese Mago había podido pasar relajadamente por el tornado metálico e incluso terminar con su ataque más poderoso con apenas un leve golpe!
Esto había dejado pasmado al de la cicatriz, que incluso llegó a pensar que estaba soñando.
Si Leylin hubiera querido hacer todo él mismo, habría usado su poderosa magia para enfrentar al tornado metálico.
Habría podido destruir el tornado al final y, aunque habría sido una imagen extravagante, habría tenido un desgaste inmenso.
Por eso Leylin decidió no usar ese método y, en cambio, usó al Chip de I.A.
para hallar el punto débil del hechizo.
Luego usó su poderosa defensa y se encargó del hechizo dirigiéndose al lugar donde tenía efecto el hechizo.
Esto sólo podía realizarse cuando Leylin lidiaba con Magos más débiles que él.
Si el hechizo del oponente era muy poderoso, Leylin no se arriesgaría a entrar en el lugar de una magia así.
Ahora, habiendo usado ese método, descubrió que quizás había sido demasiado efectivo.
Leylin miró con una sonrisa amable al Mago que no salía de su asombro y, en un segundo, su figura se paró enfrente de él.
—Tú…
El de la cicatriz levantó su mano derecha y un pelaje negro se extendió desde la palma de su mano hasta formar la cabeza de un león con ojos rojos.
La cabeza del león abrió la boca y se preparó para lanzar algún tipo de ataque energético.
¡Bam!
Leylin atacó tan rápido como un rayo y, antes que el de la cicatriz pudiera reaccionar, una gran mano hecha de sombras atrapó su hechizo de defensa innato y tocó su mano derecha.
Con el sonido penetrante de huesos aplastados, la cabeza de león de la mano derecha del de la cicatriz se desmoronó.
La mano negra también dobló su mano derecha hasta un ángulo extraño.
El Mago de la cicatriz mostró algo de dolor en su rostro, pero rápidamente cambió a una expresión feroz, como si deseara hacer todo lo posible para matar a Leylin.
La otra mano del de la cicatriz permanecía metida en su bolso, como si estuviera tocando algún objeto.
—Oh, ¿Todavía quieres resistirte?
Leylin frunció el ceño y, frente a él, emergió una espada de sombras negras que atacó el brazo izquierdo del Mago.
Con un ruido sordo, la espada negra cortó el brazo izquierdo del Mago, que cayó al suelo.
Segundos después, la sangre fresca salía a chorros.
—¡Ah!
El rostro del de la cicatriz se retorció, lo que lo hizo ver más siniestro y aterrador.
Pero, a los ojos de Leylin, era sólo un payaso.
Leylin avanzó; las puntas de sus cinco dedos tenían hilos negros que parecían tener inteligencia propia, ya que se aferraron al de la cicatriz y lo empujaron al suelo.
Luego entraron en los orificios de su nariz, orejas, boca, etc.
Como un pato agarrado del cuello, la expresión del Mago cambió.
Ahora se veía resignado y las ondulaciones que lo rodeaban desaparecieron inmediatamente.
—Tú…
El de la cicatriz pareció tener algo que decir, pero Leylin no le dio la oportunidad de hablar.
Sin mostrar empatía, levantó el pie, en el que llevaba una bota de cuero, y se paró sobre el pecho del Mago de la cicatriz.
¡Pa!
Su pecho se hundió, su rostro se puso rojo oscuro y luego violeta y escupió una buena cantidad de sangre.
Leylin dejó de mirarlo y comenzó a observar a los Magos del equipo de caza que estaban a su alrededor.
Luego de que venció al de la cicatriz, los Magos del equipo de caza que estaban presentes parecieron entenderse mutuamente y lo rodearon.
—¿Qué es esto?
¿Ahora todos van a atacarme?
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