Brujo del mundo de magos - Capítulo 219
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219: Capítulo 219– Cautiverio Total 219: Capítulo 219– Cautiverio Total Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras miraba al Mago Enemigo a cargo de la defensa, Leylin levantó la mano derecha y golpeó.
¡Weng!
Una cantidad infinita de figuras negras salieron de las sombras y se multiplicaron entre sí, sobreponiéndose unas con otras.
Con la acumulación de las sombras, una pequeña luz apareció frente a su dedo y formó un remolino miniatura que parecía poder absorber espíritus.
Frente a Leylin, una cubierta de acero gris verduzca apareció en la piel del Mago.
Este era “Piel de Acero”, un hechizo innato de solidificación del elemento tierra que les gustaba usar a los Magos de rango 1.
Hubo varias ondas pequeñas y el dedo de Leylin parecía moverse extremadamente lento, aunque, en realidad, se acercaba velozmente.
Cuando tocó la Piel de Acero del Mago, se pudo oír el sonido de las olas en el agua.
Frente al dedo de Leylin, la Piel de Acero del Mago comenzó a descascararse poco a poco, como si fuera la piel de una serpiente.
Una mirada incrédula apareció en el rostro del Mago y, luego de que Leylin lo tocara rápidamente en la frente, sus ojos se dieron vuelta y se desmayó.
—¡¿Laura?!
—El líder del grupo estaba furioso.
Poco después, apareció un pergamino en sus manos y Blake, que estaba a su lado, produjo un pequeño hechizo del tamaño de la palma de la mano.
Ambos objetos emitían inmensas ondas de energía, lo que indicaba que estaban listos para activarse en cualquier momento.
—¡Ustedes dos pueden atacarme juntos!
Al ver esa situación, Leylin se limitó a sonreír y arañar con ambas manos.
¡Tssss!
Salieron corrientes negras de aire de sus dedos y cada una de ellas era como pequeñas serpientes que rodearon a los dos Magos.
Donde ellos habían estado parados antes, ahora había dos capullos negros y podían oírse de su interior siseos como de serpiente.
Segundos después, la neblina negra se disipó y dejó a dos Magos desmayados en el suelo.
Había una capa de huellas confusas que parecían serpientes negras que se movían hacia adelante y hacia atrás sobre sus caras.
¡Pac!
Luego de encargarse de esos tres Magos, Leylin deseó que las sombras que cubrían el cielo se replegaran de nuevo a su sombra.
—¡Lo puedo sentir ahora!
¡Con el estímulo constante de mi linaje, mi control sobre la oscuridad se está volviendo cada vez más fuerte!
—murmuró para sí mismo.
La oscuridad en sus pupilas se volvió más profunda y pareció estar ebrio mientras estaba perdido en sus pensamientos.
Luego de lidiar con aquellos tres Magos prisioneros, Leylin esperó algunos minutos.
¡Zum!
Dos figuras humanas imposibles de identificar volaban a través del suelo, acercándose rápidamente a Leylin.
Incluso él sólo podía ver las postimágenes que dejaban al pasar.
¡Pa!
Las dos figuras negras llevaban algo sobre los hombros.
Llegaron hasta donde estaba Leylin y tiraron las cosas que llevaban en la espalda al suelo.
—¡Maestro!
—Número 2 y Número 3 lo saludaron arrodillándose con una pierna en el suelo—.
De acuerdo a sus órdenes, los hemos atrapado a todos.
¡Ninguno ha escapado!
Los dos Magos que habían escapado yacían justo en ese momento en el suelo.
Sus cuerpos tenían numerosas heridas tan profundas que podían verse sus huesos.
Estaban extremadamente pálidos, el resultado de haber perdido una cantidad terrible de sangre.
No era difícil imaginar que esas heridas eran el resultado de una batalla feroz.
—Bien, ¡lo hicieron bien!
—Leylin mostró su aprobación para con sus subordinados.
Esos dos Magos habían ascendido recientemente, por lo que eran los más débiles entre los Magos.
Número 2 y 3 habían podido vencerlos gracias el inmenso poder de los Espadachines de Marca, una subdivisión dentro de los Magos antiguos.
Quizás esto era el resultado obvio del enorme consumo de potencial y vitalidad de Número 2 y Número 3.
Para obtener poder, Leylin no había tenido más opción que acelerar las cosas y usar varios métodos tabúes en sus cuerpos.
Esto les permitió sobreponerse a sus límites y convertirse en Espadachines de Marca en un período corto de tiempo.
Debido a eso, su vitalidad se consumía más rápido.
De acuerdo con los cálculos del Chip de I.A., sólo les quedaban dos meses de vida.
—Tráiganlos con nosotros.
¡Vamos!
—dijo Leylin, que soltó un suspiro de alivio y señaló a los cinco Magos de la Academia del Bosque del Hueso Abisal que yacían en el suelo.
Aún tenía muchas preguntas que sólo esas personas podrían contestar.
Además, no era algo simple conseguir Magos Oficiales esclavos o conejillos de indias.
Leylin todavía tenía muchas ideas y suposiciones con respecto a los Espadachines de Marca y necesitaba a esos Magos para probarlas.
Después de todo, en la antigüedad, los Espadachines de Marca eran una subdivisión de los Magos Oficiales, ¡no de los Caballeros!
Por lo tanto, al usar Grandes Caballeros como conejillos de indias, Leylin sentía que le faltaba algo, incluso con la ayuda del Chip de I.A.
Al final, sólo había producido a Número 2 y Número 3, que eran versiones incompletas de los Espadachines de Marca.
Esto podía deberse a que no poseían la enorme fuerza espiritual que poseían los Magos, lo que resultó en la dificultad de Número 2 y 3 para manipular las partículas elementales en el aire.
Había sido mucho más difícil de lo que había pronosticado el Chip de I.A.
Leylin consideró distintos escenarios y luego llevó a los cinco Magos a un lugar seguro oculto.
Luego de interrogarlos, comenzó inmediatamente a verificar sus dudas con respecto a los Espadachines de Marca.
Leylin sólo se atrevía a ser tan poco escrupuloso porque eran tiempos de guerra y les estaba haciendo eso a personas del campamento enemigo.
De no haber sido así, usar a Magos Oficiales como conejillos de indias había resultado seguramente en el rechazo de la sociedad y habría tenido repercusiones negativas.
…
En un terreno alto lleno de flores blancas, había un gran castillo que parecía un cono invertido en la densa niebla.
Ese castillo sólo tenía un punto unido al suelo, pero igualmente podía sostener el cuerpo del castillo encima de él.
Verlo daba la sensación errónea de que el mundo estaba al revés.
Parecía que ese castillo era un castillo normal, pero alguien lo había dado vuelta.
En el sendero de mármol blanco, una mujer anciana con el cabello plateado llevaba una lámpara de aceite y caminaba sin prisa.
¡Bam!
Empujó una puerta metálica con corrientes eléctricas azules brillando en la superficie.
¡Tssss!
Enormes cantidades de gas helado blanco comenzaron a condensarse cuando entraron en contacto con el exterior y cubrieron el sendero detrás de la mujer con una capa de escarcha blanca.
La anciana entró a la casa, que era prácticamente un mundo de nieve y hielo.
Estaba por debajo de los 0 grados y, para un humano normal, habría sido imposible permanecer allí por más de unos segundos.
En el corazón de la casa, dos ataúdes de hielo emanaban constantemente vapor blanco.
A través de los ataúdes translúcidos, uno podía ver a un hombre corpulento en uno y a una niña que yacía quieta en el otro.
Los dos tenían los ojos cerrados con fuerza y en sus rostros aparecían de tanto en tanto signos de dolor y esfuerzo.
Cada uno tenía una runa con una serpiente que se retorcía en su cuello y mano derecha.
—¡Disculpe la molestia, Doctor Hyder!
La anciana se movió a un lado y un Mago con cabello plateado apareció por detrás de ella.
Se veía muy anciano y las arrugas se amontonaban una junto a otra en su cara.
Sin embargo, sus ojos brillaban y tenía una sonrisa bondadosa en su rostro.
—Los maleficios son una parte muy problemática de los hechizos.
Implican muchas cosas extrañas y crueles y son pocos los Magos de la costa sur que conocen este tipo de magia.
No puedo garantizar nada más, sólo que lo haré lo mejor que pueda.
Hyder, un Mago especializado en la curación, no se acercó inmediatamente a sus pacientes, sino que primero habló con la anciana.
—Eres un experto en el tema.
Si tú no puedes resolver este problema, entonces no tengo idea a quién dirigirme —dijo la mujer y rio con amargura.
—¡Bueno!
¡Haré todo lo posible!
—asintió Hyder.
En circunstancias normales, definitivamente no habría tomado trabajos así.
No sólo que eran peligrosos, sino que también era fácil ofender al Mago que había producido el maleficio.
Sin embargo, estaba en buenos términos con la familia y les debía algunos favores.
Por lo tanto, no tenía más opción que ir allí.
Hyder se acercó y miró de arriba a abajo los ataúdes de hielo, luego asintió.
—Cuando no se puede tratar una condición médica, ¡congelar a la víctima es un muy buen método!
Dejó de prestarle atención a la capa de hielo y, al ver las runas de maleficio en el interior, quedó atónito.
Se puso muy serio de inmediato y una atmósfera sofocante impregnó el aire.
Sacó varios objetos extraños de entre su ropa, que parecían ser útiles para probar la naturaleza y los efectos del maleficio.
La anciana estaba parada detrás de él conteniendo el aliento, no se atrevía siquiera a decir una palabra.
Un buen rato después, Hyder bajó el estetoscopio que tenía en sus manos y se secó el sudor de la frente.
—¿Qué tal?
—Le preguntó de inmediato.
—¡Es problemático!
No, ¡es extremadamente problemático!
—Hyder se veía mucho más serio que lo normal—.
Sentí un aura antigua en esta runa.
Es posible que este haya sido un maleficio que ha sido transmitido desde la antigüedad y básicamente no hay otros modelos en la costa sur.
Además, esta técnica es muy complicada y, sin mucha experimentación, intentar tratarla en este punto sólo resultaría en que el maleficio enloqueciera dentro de sus cuerpos.
El final es algo que ninguno de nosotros desea ver…
En ese momento, luego de ver la habilidad requerida para ese maleficio y lo desafiante que era, incluso Hyder lamentó su decisión.
¿Valía la pena ofender a un Mago Oscuro aterrador para devolver un favor?
—Un maleficio antiguo…
—dijo la anciana suspirando de asombro.
Venía de una familia con una larga tradición, por lo que, naturalmente, entendía la dificultad de lidiar con ese maleficio.
Romper el maleficio a la fuerza sólo terminaría en la muerte, a menos que el Mago que había impuesto el maleficio ya no siguiera con el tema.
—¿No hay otros métodos?
—preguntó la anciana mirando a Hyder con algo de esperanza en sus ojos.
—Sería mejor llegar a un acuerdo con el Mago que estableció el maleficio.
De otra forma necesitaré grandes cantidades de conejillos de indias y pruebas prácticas para hallar una manera de romper el maleficio —respondió Hyder luego de inclinar la cabeza y pensarlo por un momento—.
Además, el hechizo tiene un límite de tiempo.
Según mi prueba, ¡no pasará más de un mes hasta que haya erupcionado por completo!
—Hyder le tiró otra bomba.
Al oír eso, la anciana tembló y comenzó a respirar profundo con una mirada decidida.
—No importa lo que pase con Manla, ¡pero nada debe ocurrirle a Jenna!
¡Ese es mi límite!
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