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Brujo del mundo de magos - Capítulo 297

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297: Capítulo 297 – Baelin Y La Joven 297: Capítulo 297 – Baelin Y La Joven Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Exhala!

¡Inhala!

¡Concéntrate!

¡Préstale atención a la frecuencia!

Baelin se había quitado la camisa y mostraba algo de músculo, lo que había adquirido luego de todos esos días de entrenamiento.

Estaba sentado con las piernas cruzadas; cerró los ojos e inhaló profundamente mientras los músculos de su cuerpo se sacudían.

—No, ¡tus músculos abdominales se están moviendo de forma incorrecta!

—exclamó Leylin, y con un movimiento de sus brazos, una espada de madera golpeó sin piedad el abdomen bajo de Baelin.

El rostro de Baelin se retorció y sus músculos abdominales se replegaron.

—¡Ah!

Dos corrientes de aire blancas salieron de sus orificios nasales.

—¿Lo recuerdas?

¡Esa es la sensación!

—Le dijo Leylin, y le dio una palmadita con la espada de madera.

—Ah…

—Después de entrenar una serie completa en el método de respiración, Baelin soltó un largo soplido y, en el gas blanco que expulsó, podían encontrarse algunas impurezas negras.

Abrió los ojos.

—¿Eres un cerdo?

¡Te llevó diez días entender la parte superficial de esta técnica de respiración tan simple!

Leylin lo regañó, pero Baelin no podía hacer más que frotarse la cabeza y reír mientras no dejaba de pedir perdón.

Después de tantos días de entrenamiento, podía sentir como aumentaba la robustez de su cuerpo.

Con la ayuda de la técnica de respiración, podía empezar a sentir algo de calor fluyendo por su cuerpo.

La sensación embriagante que adquiría cuando ganaba poder hizo que Baelin se volviera adicto.

Incluso aunque Leylin intentara matarlo en ese momento, él no iba a marcharse, no importaba qué pasara.

—Ve.

¡100 movimientos de espada y 500 sentadillas!

—indicó Leylin, y Baelin cumplió de inmediato.

¡No pensé que este muchacho que decidí entrenar al azar realmente tendría algo de talento!, pensó para sí mismo mientras miraba transpirar a Baelin en el pequeño espacio abierto y sus labios se curvaban en una sonrisa.

Baelin, evidentemente, se adecuaba al camino de un caballero.

Si Leylin no hubiera usado el Chip de I.A., Baelin quizás no habría podido siquiera arañar la superficie de la técnica de respiración de la espada en cruz mejorada en diez días y adquirir esencia vital.

Sin embargo, ¡lo había hecho!

De todos modos, yo nunca tuve el talento para convertirme en caballero.

En comparación, ¡su velocidad probablemente indique que Baelin tiene un talento sin precedentes!

Me pregunto cómo será su aptitud espiritual…

La aptitud espiritual de las personas comunes no era muy obvia.

A menos que tuviera acceso a hechizos específicos o herramientas complementarias, ni siquiera Leylin podía decir el talento que tenía alguien para la magia.

—Parece que debo quedarme aquí por cierto tiempo…

El rostro de Leylin se ensombreció.

Aunque había planeado buscar a otros Magos, esa explosión repentina de emociones por su sangre de Hechicero hacía demorado sus planes.

Leylin sólo podía usar algunos métodos comunes para de a poco liberar las emociones de su corazón.

Además, sólo podía preparar unas pocas pociones de un grado más alto que la poción de la tranquilidad para reprimir sus síntomas.

Sus planes luego de llegar a la Zona Ambigua se relacionaban con obtener técnicas de meditación de alto grado.

Pero no se iba a permitir andar por ahí cuando aún estaba en un estado emocional muy grave.

Si lo hacía, había un 80% de posibilidades de que las cosas salieran como cuando estaba robando la esencia del Árbol de la Sabiduría y desató la furia de muchas personas que luego lo persiguieron.

Sin que se diera cuenta, pasaron seis meses.

Sin saberlo, ya que todo el proceso fue muy tranquilo, Baelin había activado la energía vital de su cuerpo y se había convertido en un verdadero caballero.

Ese muchacho miserable veía que no podía soportar siquiera un ataque de Leylin y pensaba que era aún un humano normal.

Por eso, trabajó muy duro para lograr su objetivo de convertirse en caballero.

Un efecto al convertirse en Caballero consistía en poder soportar un golpe de Leylin antes de desplomarse.

Con respecto a Longbottom, Leylin ya no lo vio más.

Se dijo que ese niño, que se negaba a admitir su fracaso, había seguido a un grupo de comerciantes que iba a mercadear a la ciudad y esperaba tener suerte.

Leylin había visto muchos jóvenes con dificultades afuera pensando en sus sueños, y era una pena.

De 100, 90 morirían sin razón alguna y la mayoría del resto se convertiría en mendigos, discapacitados, ladrones o criminales.

Sólo el 1% tendría éxito.

Leylin había oído a Baelin hablar sobre eso durante un tiempo y había dejado ese tema en lo profundo de su mente.

—¡Ah!

—Baelin blandió la larga espada de acero en su mano que destelló con un brillo frío e intenso y rugió mientras arremetía contra Leylin—.

¡Mata!

Atacó con su gran espada, la que dejó una ráfaga feroz detrás.

Por otra parte, Leylin, que sostenía una espada de madera, sacudió la cabeza y dijo: —¡Demasiados movimientos excesivos!

Con sólo un movimiento gentil hacia adelante, la espada de madera atravesó los rayos metálicos de luz.

Lo que pareció un ataque lento y suave de la espada de madera empujó la espada de acero de Baelin y la alejó, ¡y luego penetró en su axila!

—Agh…

—Baelin se desplomó con un gemido.

—¡Una decepción!

¡Una verdadera decepción!

Leylin lo derribó sin rodeos.

Molestar al joven durante su tiempo libre luego de realizar su investigación era uno de los muchos placeres que disfrutaba durante su tiempo de ocio.

—Mi señor, ¿no puede dejarme ganar un poco?

—Se quejó Baelin mientras resoplaba y se sentaba en el suelo—.

¡Siempre me vence con sólo un golpe!

¡Dios!

Siento que no he mejorado ni siquiera un poco…

—¡Déjate de tonterías!

Sigue entrenando.

Y como castigo por no poder soportar un sólo golpe, ¡harás otras mil flexiones!

Leylin hacía todo lo posible para no reírse y mantenía un rostro impasible.

En realidad, Baelin estaba mejorando extremadamente rápido.

Estaba a punto de convertirse en un Gran Caballero.

Por un lado, esto se debía a la efectividad del método de respiración que le había enseñado Leylin.

Por el otro, había que tener en cuenta el talento y la responsabilidad de Baelin.

Leylin se recostó en la silla de su escritorio mientras veía sudar a Baelin, pero sus pensamientos estaban abocados por completo al Chip de I.A.

[Biip.

Según el control en tiempo real, la secreción de adrenalina del cuerpo del huésped está en un nivel bajo y su estado mental se está estabilizando.

Se estima que se alcanzará un nivel normal en 341 horas.] Gracias a los diagramas y la curva que analizó el Chip de I.A., Leylin descubrió con extrema alegría que, después de tanto esfuerzo, sus emociones se estaban estabilizando.

A este ritmo, podré reprimir por completo la explosión de mis emociones en alrededor de diez días…

pensó con una sonrisa Leylin.

—¡Jefe!

¿Está el jefe aquí?

—dijo en ese momento la voz de un joven—.

Queremos comprar algo.

¿Está el jefe de Martillos Ardientes por aquí?

Al oír aquella voz, Baelin detuvo su entrenamiento.

—¡Oh, por Dios!

¿Realmente vino alguien a la tienda del jefe?

¿Acaso esto es real?

Debido a los precios poco convencionales de Leylin, sólo se vendían unos pocos objetos al año, a pesar de la excelente calidad de las armas de la tienda.

—¡De qué estás hablando!

¡Ve a entretener al cliente!

—exclamó Leylin, y lo golpeó en la cabeza a Baelin con la espada.

En ese momento, Baelin recordó que su verdadera identidad era la de un empleado y su trabajo era el de encargarse de la tienda de armas.

Inmediatamente se puso una camisa blanca y trotó al frente a recibir al cliente.

Leylin sintió algo de curiosidad y lo siguió.

—¡Señora, por favor, pase!

Baelin parecía estar adulando a una jovencita de sangre noble que vestía ropa sofisticada y tenía un anillo con inscripciones extrañas.

Le hizo ojitos a Leylin, indicándole que iban a efectuar una gran venta.

Detrás de la jovencita noble había un anciano con cabello plateado que parecía ser un mayordomo.

Detrás de ese hombre había dos guardias jóvenes con armaduras hechas con mallas de hierro.

El que había gritado era, evidentemente, uno de esos guardias.

Sobre el hombro del guardia había una gran cimera adornada con vides solares.

En el medio tenía una espada, un escudo y una corona.

Leylin era un experto en el tema de los escudos de armas y, naturalmente, sabía que no importa en qué sociedad se encontrara, sólo los nobles de excelencia tenían permitido usar una corona en sus cimeras.

—¡Interesante!

¿La hija de un noble?

¡Incluso tiene a un discípulo y dos caballeros protegiéndola!

Leylin miraba con interés a aquel grupo.

El mayordomo detrás de la jovencita era obviamente un discípulo nivel 3 e incluso contaba con un artefacto mágico de baja calidad, a juzgar por las ondas de energía que emitía.

Los guardias detrás de ellos tenían la fuerza de los caballeros.

Incluso esa joven producía ondulaciones de partículas de energía y tenía el poder de un discípulo de rango 1.

Tenía todo tipo de anillos de amplificación en sus dedos.

En ese momento, los cuatro invitados se sorprendieron, ya que Baelin los trataba muy educadamente, ¡y no todas las tiendas tenían a un Caballero al servicio de los clientes!

Baelin, que aún no se daba cuenta de nada, le estaba presentando una espada a la joven de forma muy cortés: —Señorita, si desea ir al Páramo Boscoso, ¡le recomiendo esta espada de acero!

Su calidad es excelente y no tendrá ninguna marca incluso después de matar a miles.

Si la combina con estas puntas de flecha, es aún más perfecto…

Baelin escupía saliva hacía todos lados mientras abría otro armario y mostraba una serie de puntas de flecha que se veían completamente nuevas y tenían un brillo turquesa.

Aquella demostración vigorosamente atenta que incluso podía considerarse demasiado humilde hizo que Leylin se riera en el interior.

Los dos soldados detrás de la jovencita se voltearon, algo avergonzados al ver a un caballero justo como ellos que parecía estar manchando su reputación.

En realidad, si no fuera porque su jefa estaba justo frente a ellos, habrían blandido sus espadas hace mucho tiempo y le habrían dado una lección a ese sujeto que no sabía nada de la dignidad de los caballeros.

—¡Mira!

—Le dijo la jovencita noble al mayordomo detrás de ella.

El mayordomo con la fuerza de un discípulo nivel 3 se acercó, tocó la espada de acero y luego las puntas de flecha con sus manos arrugadas.

Era evidente su asombro.

—¡La calidad no está mal!

Incluso se la puede comparar con el trabajo del Gran Maestro Yoda.

—¿Ah sí?

Se podía ver con claridad la sorpresa en el rostro de la jovencita.

Era la primera vez que veía a su mayordomo hablar bien de un objeto, ¿y encima compararlo con el Gran Maestro Yoda?

Ese era un Maestro que había adquirido prestigio en la capital del este por forjar armas, ¡y era extremadamente popular entre la gente!

—¿Quién forja las armas aquí?

—preguntó la jovencita mirando a Baelin.

Después de todo, sus músculos abultados eran muy encantadores.

Naturalmente ignoró a Leylin, que ocultaba muy bien su poder.

—¡Oh, eso!

—Baelin estaba a punto de alardear acerca de su jefe, pero al ver la mirada de advertencia de Leylin, se retractó—.

¡Eso es, obviamente, un secreto!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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