Brujo del mundo de magos - Capítulo 400
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
400: Capítulo 400 – Hechiceras 400: Capítulo 400 – Hechiceras Editor: Nyoi-Bo Studio —No te preocupes, ¡no divulgaré esto!
—le prometió Leylin inmediatamente, ya que entendía a qué se refería Robin.
—¡Bien!
Ven, entonces.
¡Te mostraré tu mansión y algunos lugares importantes como el salón de comercio!
Los Hechiceros de la Serpiente Gigante de Kemoyin son nuestros miembros más importantes.
Disfrutarás de los mejor que podemos ofrecer…
El Clan Uróboros tenía bastante fama en el continente central.
No había dudas de que controlaban una región enorme repleta de mortales y discípulos.
Muchas veces se les concedían parte de esas tierras a los superiores del clan.
Algunos de los Hechiceros en el clan construían castillos gigantescos en sus territorios.
Preferían estar allí y rara vez visitaban los cuarteles.
Poco a poco, expandían sus familias.
Por otro lado, la mayoría de los Hechiceros que tenían grandes expectativas de continuar ascendiendo eran exactamente lo opuesto: preferían quedarse en los cuarteles y le dejaban su territorio a alguien más para que lo maneje.
Dado que Leylin era un marqués, su territorio sin dudas sería bastante grande.
Su producción de cristales mágicos, como también otros recursos, superarían ampliamente a la pobre costa sur y a la Zona Ambigua.
Además, le darían una mansión aislada de los cuarteles como su residencia personal.
El salón de comercio era como una bolsa de comercio.
Había una pantalla colgando en el aire que mostraba varios campos de información y tenía números que se iluminaban en distintos colores.
Bajo la gran pantalla había Hechiceros de distintos rangos que se veían apurados mientras le susurraban al personal detrás de los mostradores.
Cada organización tenía un lugar como ese.
Era parecido a un salón donde se publicaban las misiones y manejaba parte del intercambio de productos.
Leylin estaba muy familiarizado con ese tipo de lugares, pero nunca había visto uno de ese tamaño.
Un mensaje en la pantalla dejó avergonzado a Leylin: “Hechicero de la Serpiente Gigante de Kemoyin de rango 1 con un linaje decente.
Venta de la oportunidad de una noche de irrigación de semillas.
Precio: 1000 puntos de contribución.
Requisito adicional: Debo aprobar la apariencia de la mujer.” —Esto…
—Leylin no sabía qué decir.
—¡Jaja!
—Robin no estaba para nada sorprendido—.
Luego del paso de las generaciones, la mayoría de las familias de Hechiceros sufren una reducción de sus linajes.
Las excepciones a esta regla existen, pero son muy raras.
Incluso entre los Hechiceros de la Gran Serpiente de Kemoyin, están aquellos cuyos linajes se vuelven tan débiles que se parecen a los Hechiceros de la Serpiente Negra de Horral o incluso de la Gran Serpiente de Mankestre.
Por esa razón, las familias de Hechiceros generalmente buscan a los de linaje más puro para mejorar los suyos, que se desvanecen.
Hay algunos Hechiceros de la Serpiente Gigante de Kemoyin más débiles que viven de ese ingreso.
Aunque es difícil para un Hechicero engendrar un hijo, si lo intentan lo suficientemente seguido, en algún momento ocurrirá.
—¡Eso lo sé!
—dijo Leylin con desprecio.
No estaba satisfecho con ese tipo de trabajo, en el que básicamente se prostituían.
—A propósito, tú sí que tienes un linaje muy puro, Leylin.
También eres bastante fuerte, así que ten cuidado, ¡las Hechiceras se volverán locas por ti!
—dijo Robin con una sonrisa burlona.
—No importa.
¡No lo haré no importa lo que pase!
—dijo Leylin con seguridad.
Ese tipo de acción transgredía su límite más bajo, y él no iba a hacer algo que fuera en contra de sus principios básicos.
—Tus deseos no tienen nada que ver.
Algunas Hechiceras con un linaje de alta pureza atraparán a gente como tú y no los dejarán ir hasta que queden embarazadas.
Dado que los hombres no sufren ninguna pérdida sustancial y revelar algo así probablemente dañaría sus reputaciones, eligen tolerarlo en silencio, lo que hace difícil que nosotros podamos interferir…
—las palabras de Robin dejaron a Leylin boquiabierto.
Robin lo miró de arriba a abajo y asintió—.
No te preocupes.
Gracias a tu fuerza actual, hay pocas Hechiceras en el clan que realmente pueden capturarte.
—¡Robin!
¡Qué coincidencia!
De pronto, una voz femenina se alzó detrás de ellos.
Robin se dio vuelta y vio a una Hechicera con largo cabello negro dividiendo a la multitud mientras se les acercaba, Mientras observaba de vez en cuando a Leylin, estaba a la vista una pizca de emoción en su rostro que le daba escalofríos en la espalda a Leylin.
—¿Quién es este hombre tan apuesto?
Aún no nos conocemos, ¿verdad?
El aura de esa Hechicera era igual al de Robin: sus fuerzas espirituales ya habían alcanzado la Fase Acuática.
También era una belleza corpulenta, con piel blanca y una apariencia cautivadora.
—Este es el marqués Leylin, ¡un miembro nuevo del clan que está bajo la tutela del mentor Gilbert!
—dijo Robin con una sonrisa en el rostro, aunque se sentía incómodo.
Entonces le transmitió a Leylin: “¡Ten cuidado!
Esta es una de las Hechiceras de las que te hablé recién, ¡Miranda, la Serpiente Sangrienta!” —¡Hola, marquesa Miranda!
Leylin conocía su posición y le dio un saludo.
—¡Marqués Leylin!
¿Entonces es la primera vez que vienes aquí?
¿Por qué no me acompañas?
Podemos pasear por aquí e incluso podemos ir a mi mansión después, ¡donde te mostraré el entusiasmo de nosotras, las Hechiceras!
Los ojos de Miranda brillaban de emoción mientras examinaba a Leylin y se lamía los labios.
Eso aumentó aún más su encanto, al punto que pocos hombres podían resistirse.
—¡Lo siento!
¡Prefiero que me guíe Robin!
—se negó Leylin.
Le gustaban las mujeres bellas, pero sólo si él era el dominante.
Sería muy humillante que lo usaran como una herramienta para el apareamiento.
—¡No me rechaces tan rápido!
¡Cinco mil puntos de contribución!
¡Cinco mil puntos de contribución por una noche!
¿Trato?
Miranda le ofreció un precio sin dudarlo siquiera, y los Hechiceros de alrededor inhalaron profundamente.
Parecía que cinco mil puntos de contribución era un número bastante alto.
—¡Es suficiente!
Leylin se puso serio y su mano alcanzó la empuñadura de su espada.
—Entonces esto es lo que quieres.
¡Entonces te domaré a mi manera!
—afirmó con osadía.
Miranda no le tenía miedo a Leylin.
En cambio, una expresión astuta apareció en su rostro.
Había visto a través de Leylin a simple vista, y sabía que era un recién ascendido al rango 3 cuya fuerza espiritual no había alcanzado la Fase de Vapor, mientras que la suya ya estaba en la Fase Acuática.
Los Hechiceros de rango 3 se dividían en aquellos cuya fuerza espiritual estaba en la Fase de Vapor, la Fase Acuática y la Fase de Cristal.
Había una gran diferencia de fuerza entre cada fase.
Como Leylin estaba dos fases por debajo de ella, no le tenía miedo, aún si tenía algunas armas secretas.
—¿Justo aquí?
Los ojos de miranda se volvieron tan angostos como un tajo y expulsaban un aura peligrosa.
Aparecieron unas escamas muy densas en su cuerpo que tenían forma de flores, lo que la hacían aún más atractiva.
—¡Miranda!
¡Alto!
—dijo otra voz femenina de forma muy clara, y una serpiente roja voló hasta allí.
—¡Tú!
Miranda sacudió las manos.
Infinitas volutas negras aparecieron a su alrededor y chocaron contra la serpiente roja.
Robin terminó teniendo que suprimir la explosión subsiguiente, pero aun así muchos Hechiceros terminaron derribados como consecuencia del choque.
—¡Otra más!
¡Leylin, no tienes mucha suerte hoy!
—¿Otra más?
Leylin miró hacia la fuente del sonido.
Quien la había atacado con la serpiente roja en ese momento era también una Hechicera.
Su cabello caía como una cascada hasta su cintura y tenía un cuerpo voluptuoso que contrastaba completamente con su rostro angelical.
—”¡Esa es la marquesa Freya!
Nunca oí rumores de que estuviera capturando Hechiceros, pero el linaje de su familia se ha estado deteriorando en los últimos años.
Están buscando un hombre adecuado para que se vuelva parte de la familia, ¡ten cuidado!”—le transmitió Robin a Leylin, que en ese momento sólo podía mantenerse en silencio.
—¡Freya!
Si quieres un hombre, en mi castillo hay muchos que podría obsequiarte, ¡pero este es mío!
Aparentemente, Miranda ya consideraba a Leylin como su presa.
—¡Miranda eres una perra!
No estoy aquí por un romance.
¡Estoy aquí para pedirle que se una a mi familia!
—le replicó bruscamente Freya.
—¡Ni lo sueñes!
¡Yo lo vi primero!
—¿Y qué?
Mientras la discusión se volvía más intensa, el peligro aumentaba alrededor de esas dos mujeres y todos se alejaron.
Leylin estaba parado entre ambas, entretenido y fastidiado.
En vez de preguntar por su propia opinión, esas dos se estaban peleando por él como si fuera un trofeo.
—¡Escuchen!
¿Al menos se van a molestar en pedir mi opinión?
—¿Tú?
—Miranda sonrió levemente—.
Los debiluchos no tienen derecho a dar su opinión.
Ni siquiera tu mentor diría algo de esto.
Yo también tengo a un anciano respaldándome.
Del otro lado, Freya mostraba estar de acuerdo en silencio.
—¡Bien!
¡Les haré saber quién es el debilucho!
Leylin desenvainó su espada.
La Espada de Meteoro era un artefacto mágico de alto grado y comenzó a emitir un aura escalofriante.
Disparó dos ríos de luz negra hacia las mujeres, y en su interior tenían las terribles toxinas de una Serpiente de Kemoyin.
Mientras tanto, lanzó su hechizo de linaje de rango 3, Mirada Intimidante.
Aunque las dos mujeres lanzaron ondas parecidas, retrocedieron apenas entraron en contacto con el dominio de Leylin.
—¿Una Mirada Intimidante así de poderosa?
—Robin miró a los Hechiceros más débiles, que habían caído al suelo—.
¡Parece que la pureza de la sangre de Leylin es mucho más alta de lo que esperaba!
Con un rayo de luz negra, se oyeron dos sonidos muy marcados.
El látigo rojo en las manos de Miranda se partió en dos, mientras que Freya retrocedió varios pasos a la vez que el anillo en sus manos se hacía polvo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com