Brujo del mundo de magos - Capítulo 432
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432: Capítulo 432 – La Rendición 432: Capítulo 432 – La Rendición Editor: Nyoi-Bo Studio Los Magos de rango 3 se categorizaban en varias etapas.
Leylin, en la Fase del Vapor, podía comprimir su fuerza espiritual en una niebla física y observable.
Por otro lado, los Magos en la Fase del Cristal podían solidificar su fuerza espiritual e incluso preservarla para luego venderla.
La fuerza espiritual en la Fase del Cristal tenía una ventaja inimaginable contra la fuerza espiritual en la Fase del Vapor.
En otras palabras, incluso si Leylin, Robin y Kesha se hubieran unido contra Lucian, no lo hubieran igualado.
Sin embargo, la fuerza espiritual de Tanasha y sus cristales de fuerza espiritual en la Fase del Cristal se habían agotado hacía mucho tiempo.
No sería Leylin si dejaba que una buena oportunidad como esa se le escape de las manos.
Además de ser poderosos, a los Magos en la Fase del Cristal se los consideraba nobles en el continente central debido a su estatus como fuerzas de reserva de los Magos Lucero del Alba.
En circunstancias normales, era imposible que Leylin derrotara a un Mago de ese rango.
Quizás solo el Duque Gilbert, su mentor, podría hacerlo.
Pero en el estado en que estaba Tanasha, sería fácil.
—Tú…
—la tez pálida de Tanasha se enrojeció de ira y sus dedos temblaban—.
¿Cómo se atreve a hablarme así un humilde Mago en la Fase del Vapor?
—¡Parece que tendré que ayudarte a volver a la realidad!
—Leylin suspiró decepcionado al ver su comportamiento.
Su figura se transformó en un rayo de luz y brilló frente a ella.
¡Zas!
Le dio un puñetazo a Tanasha en la mejilla.
¡Zzzz!
Un anillo de rubí resplandeció y una barrera de luz se formó alrededor de ella.
Sin embargo, era demasiado débil para disuadir a Leylin, ya que fácilmente la atravesó.
En un abrir y cerrar de ojos, Tanasha salió volando con una gran marca roja en su mejilla.
La Espada de Meteoro ya había alcanzado su cuello antes de que ella pudiera reaccionar.
—Ahora elige…
¡Ríndete o muere!
El tono de Leylin había cambiado.
Le exigió con absoluto desdén y cada palabra contenía un sentimiento escalofriante.
Él estaba decidido a asesinarla si ella no se rendía.
Ciertamente no quería dejar atrás a un oponente en la Fase del Cristal.
Tanasha, sabiamente, eligió guardar silencio frente al insensible Leylin.
Ese sentimiento de una muerte inminente le era familiar.
Se sentía como si hubiera regresado a los tiempos de fragilidad y debilidad mientras surgían viejos recuerdos y se angustió por un momento.
—¿Qué sucede con el estado mental de esta mujer?
—Leylin negó con la cabeza, la reacción de Tanasha no era nada fuera de lo común, ya que era consciente de la inestabilidad psicológica común en los Magos.
También había que considerar sus heridas.
Además, todos los que entraban en la Tierra Olvidada ciertamente tenían un pasado oscuro.
—¡Sólo te daré tres minutos!
¡Se rápida!
—Leylin apretó la empuñadura de la espada y la acercó más al cuello de Tanasha.
Otros Magos en la Fase del Cristal probablemente tendrían un sentido de dignidad y orgullo, pero las cosas eran diferentes en la Tierra Olvidada.
Aquellos Magos humanos que entraban allí eran en su mayoría los que habían llegado a un punto muerto, dispuestos a renunciar a todo por un medio de sustento.
Para ellos era fácil rendirse.
La voz fría de Leylin llamó la atención de Tanasha.
La furia en su rostro ya se había disipado para entonces y su piel era como un lienzo color marfil.
—Yo…
¡Me rindo!
—respondió tan suavemente que Leylin apenas pudo oír algo.
Como si todo fuera de la mano, Tanasha cayó sin fuerzas al suelo y su columna vertebral dejó de sostenerse en el momento en que estuvo de acuerdo.
Sus lágrimas eran incontrolables.
A pesar de todo, la Espada de Meteoro permaneció en su cuello.
—¡Haz un juramento!
Además, ¡debes abandonar la fuente de tu espíritu!
—su voz era fría como el hielo.
—Yo…
Tanasha…
La indecisión cruzó los ojos de Tanasha mientras luchaba una batalla interna.
Sin embargo, terminó optando por rendirse.
Un hilo brillante de la fuente espiritual fue liberado de su frente y aterrizó en la palma de Leylin.
Ese era el sustento de un Mago.
Si no era voluntario, sería completamente imposible ofrecerlo a otra persona.
Las reglas eran aún más estrictas en el continente central, para evitar el dominio de uno sobre otro.
Por supuesto, eso no impedía que las personas con influencia y poder lo cometieran, pero asimismo, tenía que hacerse en secreto o serían obstaculizados por todos los Magos.
Eso no era un problema en absoluto para Leylin, ya que no planeaba que Tanasha fuera vista por otros.
—Maestro…
—gritó Tanasha con una voz profunda y se puso de pie.
Se parecía a una marioneta rota, alguien que había perdido su alma.
—Para ser forzada a entrar en la Tierra Olvidada, debes tener tu propio pasado oscuro.
Pero ten la seguridad de que no te obligaré a hacer cosas que sean una deshonra para los Magos.
En cambio, te puedo dar esperanzas.
Una esperanza de venganza.
Había un tono hechizante en la oferta de Leylin y los ojos de Tanasha se iluminaron un poco cuando la palabra “venganza” sonó en sus oídos y un indicio de ira se apoderó de ella.
—¡Así es!
¡Venganza!
—Leylin hizo contacto visual con Tanasha y bajó la voz—.
Lo prometo, cuando sea lo suficientemente fuerte como para vengarme por ti y no me preocupe por las posibles repercusiones y represalias, te ayudaré a cumplir tu sueño.
Es decir, si trabajas para mí incondicionalmente hasta entonces.
No estoy tratando de ser condescendiente.
Verás, llegué a la Fase del Vapor con menos de cien años de edad.
Además, ¡no habrá problemas con el ascenso al reino Lucero del Alba gracias a mi linaje de Kemoyin!
En el fondo, Leylin era consciente de que, con su método, Tanasha estaría dispuesta a convertirse en una marioneta a su disposición.
Para explotar todo su potencial, Leylin necesitaba encender su espíritu de batalla alimentándola con esperanza.
Y en lugar de promesas vacías, le habló muy bien acerca de sus habilidades a Tanasha y demostró su capacidad para ayudarla con su venganza.
—¡A los cien años de edad!
¡La Fase del Vapor!
—Tanasha miró a Leylin con mayor intensidad.
Cien años definitivamente eran mucho para los humanos.
Pero para los Magos, especialmente aquellos que estaban en el rango 3 y más, ni siquiera sería considerado como la pubertad.
En cuanto a Leylin, que tenía el talento y el linaje de la Serpiente Gigante de Kemoyin, no se podía pasar por alto su estatus en el Clan de Uróboros.
Todo eso apuntaba a una cosa: había una gran posibilidad de que se convirtiera en un Mago Lucero del Alba.
Incluso alguien con la capacidad para escapar de un Mago de rango 3 en la Fase del Cristal se desmoronaría como un papel frente a un Mago Lucero del Alba de rango 4.
—¡Estoy a su entera disposición, Maestro!
Yo, Tanasha, ¡seré tu servidora más leal mientras mi venganza esté asegurada!
—Tanasha se arrodilló y apretó los dientes, un poco más dispuesta esa vez.
Aunque era una mera promesa sin un pacto, ¿qué más podría negociar una prisionera como ella?
—Ja, ja…
—Leylin se rio a carcajadas.
La incorporación de Tanasha era definitivamente un refuerzo para Leylin, dado que tenía una fuerza superior a la suya.
Además, permanecería oculta de la gente ya que le brindaría ayuda en secreto.
Ese era el plan de Leylin desde el principio, reunir toda la fuerza subterránea que pudiera en caso de que ocurriera algo inesperado.
—¡Toma estas pociones rápido y recupérate!
—Leylin mostró generosidad a la recién reclutada Tanasha y le entregó tres tubos de diferentes colores.
—¡Una poción curativa de alto grado!
¡Una poción de recuperación de fuerza la espiritual de alto grado!
¡Y una poción de regeneración sagrada!
—el rostro de Tanasha se llenó de sorpresa al reconocer esas tres pociones.
Además de su precio de otro mundo, esas pociones eran muy utilizadas como reservas de guerra por organizaciones de gran escala y ni siquiera se podían comprar con dinero.
Eso era especialmente cierto en el caso de la poción de regeneración sagrada, que podía estimular la regeneración de las extremidades y que fueran tan buenas como las originales, sin ningún efecto secundario.
No eran muy conocidas, incluso para una Maga de rango 3 como Tanasha.
—¡Muchas gracias, Maestro!
—Tanasha se inclinó y suspiró aliviada.
—Ni lo menciones, ¡es sólo algo que hice!
—Leylin añadió eso a su credibilidad.
Efectivamente, los ojos de Tanasha se ensancharon con su frase.
Estaba más que impresionada, avanzar a la Fase del Vapor antes de los cien años ya era lo suficientemente sorprendente, pero no esperaba que Leylin también fuera un Gran Maestro en Pociones.
Era un genio en su mejor momento y se consideraría raro incluso en el continente central.
Mientras no hubiera contratiempos en el camino, el éxito estaba prácticamente garantizado.
Indicios de esperanza llenaron los ojos de Tanasha mientras observaba a Leylin…
Al mismo tiempo, en un área clandestina, Noah estaba mirando su plato con el rostro pálido.
Había una sustancia sangrienta poco clara parecida a un hígado que yacía sobre la porcelana blanca y emitía una niebla calcárea.
—Puaj…
—Noah se tapó la boca con la palma de la mano y resistió el impulso de vomitar.
Frente a sus ojos, se abrió el estómago del Oso Barbárico Chamán y una gran cantidad de grasa amarilla salió de él.
También había rastros visibles del esqueleto en el interior.
—Tío, ¡ya no puedo continuar con esto!
—Noah lloró a través de los espacios en sus dedos.
Robin tampoco se veía bien, a su cuerpo le faltaban enormes trozos de carne y estaba cubierto de terribles heridas.
—Se rumoreaba que este lugar está dominado por el pecado de la gula, ¡seremos atacados si dejamos de participar!
Tenemos que seguir adelante, tendremos éxito si ellos fallan primero.
Robin resistió lo mejor que pudo, mientras que la mano de Noah temblaba al recoger sus cubiertos.
Finalmente, los volvió a bajar.
Toda la comida allí fue creada por el pecado de la gula y debido a eso, todos los hechizos serían inútiles; solo su propia tenacidad podría ayudarlos a resistir el “festín”.
¡Ring ring ring!
La melodiosa campana sonó desde lejos, pero para el trío parecía que venía de las profundidades del infierno…
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