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Brujo del mundo de magos - Capítulo 474

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474: Capítulo 474 – Obstrucción Y Emboscada 474: Capítulo 474 – Obstrucción Y Emboscada Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Muchas gracias!

—Leylin dibujó una gran sonrisa mientras mostraba su gratitud.

Freya tiró de su brazo hacia un gran sillón.

Leylin frunció el ceño, pero no se tomó a pecho esas acciones íntimas.

—¿Exactamente por qué me pediste que viniera?

—preguntó.

Leylin pensaba que Freya no era alguien que lo buscaría por un tema pequeño, era más probable que Miranda lo hiciera.

Una vez que se mencionó un tema importante, todas las demás expresiones abandonaron el rostro de Freya, que se puso serio.

—¿Sabes algo acerca de los sucesos en el Mundo Purgatorio?

—inquirió Freya.

—Por lo que sé, parece que los ancianos adquirieron algunas pistas, ¡ahora deben estar buscando las coordenadas específicas!

—respondió Leylin con la misma seriedad.

—En realidad, la búsqueda está casi completa.

Según el plan de mi maestra, ¡me temo que todos tendremos que ir a los cuarteles para participar en los experimentos!

—agregó Freya sonriendo con amargura.

—¡Esta es una responsabilidad que no podemos evitar!

Leylin parecía muy responsable.

—Es sólo que…

Tengo una muy mala sensación sobre esto…

—la preocupación llenó el rostro de Freya—.

Incluso en la era antigua, el Mundo Purgatorio era un mundo tremendamente poderoso, entonces, ¿cómo es posible que pueda ser hallado tan fácilmente?

Aun si lo encuentran, ¿cómo podría alguien pasar a los protectores para entrar?

—Estoy seguro de que los mentores ya han considerado todos estos temas…

—Leylin pensaba en sus propias palabras mientras hablaba.

—Bueno, ¡sin dudas espero que así sea!

—Freya suspiró profundamente y luego recordó otra cosa—.

El mundo exterior no parece estar en calma estos días, debes tener cuidado.

Estos son para ti…

Freya empujó una caja hacia Leylin.

Él la abrió y encontró numerosos cristales translúcidos brillantes ubicados de forma ordenada en el interior.

—¿Cristales de fuerza espiritual?

¿De esos que se les han quitado por completo las marcas?

—Leylin preguntó sorprendido.

A Leylin lo tomó por sorpresa.

Un Mago en la Fase de Cristal, naturalmente, podía almacenar y conservar su propia fuerza espiritual cristalizada y dejar esos cristales para usarlos en el futuro.

Pero un color tan puro indicaba que Freya, además de limpiar toda la fuerza espiritual dentro de los cristales, había eliminado todas sus huellas espirituales.

Para un Mago en la Fase de Cristal, era similar a reducir su propia fuerza espiritual.

Aunque no era imposible reponerlos, era extremadamente problemático.

Aquellos cristales sin marcas podían ser entregados a otros Magos en la Fase de Cristal para que los usen y repongan rápidamente su fuerza espiritual.

Eran tesoros muy raros y siempre habían sido un recurso de la más alta calidad que sólo circulaba entre Magos en la Fase de Cristal.

Para Freya, alguien que recién había ascendido a la Fase de Cristal, era un obsequio extremadamente valioso.

Freya lo detuvo antes de que Leylin pudiera decir algo.

—No lo rechaces, esto es lo que mereces.

Todavía debo agradecerte por los cristales de linaje de la última vez…

—pidió Freya honestamente.

Leylin permaneció en silencio por un tiempo, pero, finalmente, logró expresar su gratitud: —Gracias…

Muchas gracias…

—Leylin aceptó.

…

Un carruaje con caballos negros salió lentamente por la puerta principal del Castillo Antiguo de la Serpiente de Sangre…

Dentro del magnífico carruaje, estaba Leylin.

Estaba mirando la caja en sus manos con una sonrisa amarga.

Es muy considerada…

pensó con un leve suspiro.

Durante ese período de crisis desconocida, Freya aún podía recordarlo.

Aquel pensamiento inevitablemente hizo palpitar su corazón.

En el futuro, si tengo los medios, ¡sin dudas te ayudaré!, decidió con firmeza en su mente.

… —¿Estás seguro de que el objetivo está adentro?

—alguien preguntó.

No muy lejos, se sintieron temblores en la superficie del suelo y aparecieron dos sombras vestidas de amarillo.

—Está confirmado.

¡Dentro del carruaje está el marqués del Clan Uróboros, Leylin!

—la otra figura tenía una voz chirriante.

—Jeje…

Este el Mago por el que el Cazador de Demonios puso un precio alto…

¡Y tiene una fuerza en la Fase Acuática!

—la persona que habló primero inmediatamente se rio con frialdad.

—Ya está todo listo.

Una vez que nuestro objetivo entre en la emboscada, ¡entraremos en acción de inmediato!

Había un rastro de sed de sangre en esa voz chirriante.

—¡¿Hmm?!

—Leylin, que sólo estaba descansando en el carruaje, abrió de pronto los ojos y mostró una sonrisa insolente—.

¿Alguien quiere atacarme?

—preguntó.

Aunque no había oído la conversación entre las dos sombras, la detección del Chip de I.A.

le había mostrado con claridad que, en el bosque, no muy lejos, había una trampa.

Aun si el otro grupo había preparado cuidadosamente tres capas de formaciones de hechizo ocultadores del aura, desde el punto de vista de Leylin, esas formaciones de hechizo eran como un colador lleno de agujeros.

Sobre todo la radiación de los Magos escondidos en el interior, era como una antorcha ardiendo en la noche.

—¡Julian!

—dijo en voz baja.

—¿Qué sucede, Señor Marqués?

—respondió al instante el cochero desde afuera.

—Mantén la velocidad, ¡hay un grupo de amigos adelante que esperan darnos un saludo!

—afirmó.

Leylin habló en voz baja; estaba seguro de que el Mago ya había entendido a qué se refería.

—¡Sí, mi Señor!

Al oír aquella noticia, la voz de Julian estaba tan firme como siempre, como si no estuviera preocupado en lo absoluto.

El gran carruaje continuó avanzando por el camino junto al bosque a una velocidad constante, como si no supieran nada.

Una bola de fuego amarilla explotó al caer sobre ellos, arruinó las paredes del carruaje y lo hizo pedazos.

El gigantesco eje y las ruedas del carruaje salieron volando.

Una brisa de humo se elevó justo alrededor del lugar, aislando esa tierra del resto del mundo.

Algunas personas vestidas de negro se lanzaron de inmediato hacia el carruaje.

Una tenía un martillo enorme con el que golpeó directamente el vehículo.

La tierra rugió mientras el gran martillo aplastaba sin piedad los restos del carruaje y formaba un pozo gigantesco, como si un terremoto hubiera emitido ondas extrañas.

—¿Eh?

¿No hay nadie?

La persona que hablaba era alguien con la voz de un niño y un cuerpo de siete u ocho años.

Sin embargo, sostenía un martillo más grande que su propio cuerpo, por lo que se veía bastante ridícula.

—¿Herrera Mia?

No recuerdo que hubiera rencor entre nosotros —Leylin habló calmadamente.

Numerosos zarcillos negros cubrían todo el lugar y Leylin salió de la oscuridad cargando al tembloroso cochero.

—¡Jeje!

¿Necesito una razón para matarte?

Mia se quitó la capucha y reveló un rostro que se adecuaba al cuerpo.

Una cara que debería haber estado llena de la alegría de un niño, pero, en cambio, estaba deformada por la sed de sangre.

La Herrera Mia era la bandida más infame del continente central, una Maga en la Fase de Cristal con incontables crímenes en su haber.

Debajo de ese disfraz de niña pequeña se escondía un monstruo aterrador y despiadado.

Una vez había usado un martillo de metal para asesinar a toda una familia de Magos.

Hombres, mujeres, viejos y jóvenes, no importa quién fuera, simplemente se sumaban a la montaña de cuerpos.

—Y calculo que esas personas están llamando a la muerte también, ¿no?

—dijo Leylin mirando a su alrededor, a las otras pocas sombras negras.

Numerosas partículas elementales se transformaron en escudos que aparecieron frente a él.

—¡Hill, el Asesino!

—¡Fein, el Oso Brutal!

Algunos de los Magos reportaron sus nombres de forma sucesiva.

Todos eran personajes cuyos nombres se conocían a lo largo y a lo ancho del continente por su mala fama.

Todos emitían ondas de energía de la Fase de Cristal.

—Seguramente piensan muy bien de mi…

—dijo Leylin mientras sonreía y sacudía la cabeza.

Sin advertencia, saltó violentamente hacia adelante—.

¡Váyanse al infierno!

Giró al cochero, que estaba en sus brazos mirando hacia arriba y lo aplastó contra Mia como si fuera una bolsa de arena.

Las numerosas botellas de pociones en su cuerpo se desparramaron hacia atrás.

—Hechizo de combinación de pociones de rango 3, ¡Llamas Divinas de la Pradera!

Las llamas ardientes comenzaron a formar de inmediato una pared de fuego frente a él, que aisló a Hill y a Fein a un costado.

Del otro lado, el cochero al que Leylin había lanzado cambió de una forma muy rara.

Mia, que estaba parada frente a él, giró aquel martillo pesado sin que nada le importara intentando hacer pedazos al cochero.

Él sacó una daga dorada y todo su carácter cambió en un instante.

Aquel hombre tímido del principio se había vuelto maniático y siniestro, como si un conejo asustadizo se hubiera transformado en un tigre.

—¿Herrera Mia?

—rio con frialdad.

Todo su cuerpo pareció volverse tan flexible como el de una serpiente y se movió como ninguna persona común sería capaz de hacer, esquivando así al enorme martillo.

En ese mismo instante, le clavó la daga directamente en el pecho a Mia.

¡Weng!

El cuerpo de Mia emitió un aura dorada pero también se fue apagando de forma sorprendente, como si la daga se clavara con firmeza en ella.

Su cuerpo se puso rígido por casi un segundo antes de su hechizo defensivo innato se hiciera pedazos frente al ataque de la daga.

Entonces, rápidamente la filosa daga cortó sin piedad la piel de Mia y la hoja atravesó directamente su pecho, arrasando con su carne y entrando en sus órganos.

Al ver la sangre roja color fresca brotar hacia el exterior, el rostro del cochero se mostró feliz al instante.

Sin embargo, cuando vio una expresión demente en Mia, su corazón se congeló.

—¡Muere!

—sentenció.

Mia soltó el martillo.

Tomó una daga y arremetió contra él.

Se oyeron huesos rompiéndose en el cuerpo del cochero.

Se vio el asombro en su cara mientras la sangre fluía desde su boca a la calle.

—¿Julian, Serpiente Sin Huesos?

El cuerpo de Mia se contoneaba sin cesar, cubría y curaba sus heridas y órganos al instante.

Miró a Julian con los ojos llenos de odio.

—Como era de esperarse de un Mago legendario con un cuerpo refinado, que se sumergió en el Pantano de la Corrosión, ¡pensar que mi fuerza y mi equipamiento mágico no es suficiente para matarte con un sólo ataque!

—exclamó.

Al haber sido puesto en evidencia, hubo leves alteraciones en el cuerpo del cochero y comenzó a emitir ondas de la Fase Acuática.

¡Él también era un Mago!

O, en realidad, ¡un Mago avanzado que ya había alcanzado la Fase Acuática!

Julian, Serpiente Sin Huesos era uno de los guerreros más poderosos de la familia de Freya.

Se destacaba por su habilidad para asesinar, que hacía que a sus enemigos los invadiera el miedo con sólo pensar en su existencia.

—Maldición, ¡sabía que no podía confiar en el plan de esos bastardos!

—la expresión de Mia cambió—.

¡Regresen de inmediato!

—ordenó.

Hill y Fein se miraron el uno al otro con indicios de duda en sus rostros.

Incluso si Julian y Leylin peleaban hombro con hombro, apenas eran dos Magos en la Fase Acuática.

Por otra parte, su grupo tenía varios Magos en la Fase de Cristal que habían sido famosos por mucho tiempo, ¿cómo iban a huir de ellos con la cola entre las patas?

Pero, entonces, sus expresiones faciales cambiaron drásticamente.

—¡Psss!

La sombra amenazante de una Serpiente de Sangre bombardeo abruptamente la neblina que los rodeaba.

Toda la formación de hechizo se rompió de inmediato.

Guerreros que vestían túnicas de Mago de color rojo oscuro y tenían tatuajes de la Serpiente Gigante de Kemoyin rodearon el lugar y cubrieron a Leylin, que acababa de ascender a la Fase de Cristal.

—¿Hechiceros del Clan Uróboros?

—chilló Hill en voz baja.

Sabía que su tarea de ese día sería difícil de manejar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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