Brujo del mundo de magos - Capítulo 612
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612: Capítulo 612 – La Reina Ártica 612: Capítulo 612 – La Reina Ártica Editor: Nyoi-Bo Studio Una estrella fugaz negra cruzó el horizonte y el cielo helado translúcido intensificó su magnificencia.
Leylin estaba enviando un hilo de fuerza del alma de tanto en tanto y escaneando las energías de los seres de las inmediaciones.
—Parece que la caída de Arwen produjo cierto tipo de reacción en cadena.
Por lo que podía ver, las distintas regiones de ese mundo de hielo habían sido alteradas al menos en algún punto.
Muchos de los seres helados intelectuales, como la Tribu Ártica e incluso los leopardos de hielo y los dragones de escarcha estaba comenzando a rebelarse contra el reinado de la Reina Ártica.
Es comprensible de todos modos.
De todas formas, las otras razas nunca podrían tolerar estar bajo sus órdenes.
Como ella ha caído, sólo se puede esperar una rebelión frenética.
Pensaba Leylin mientras tocaba su bolso.
Extraer el Aliento Helado para tratar su inestabilidad emocional no era lo único que había hecho.
No había desperdiciado ninguna parte del cuerpo, ni siquiera su linaje.
Todo estaba guardado en su bolso.
Aún había muchos sobrevivientes que habían visto a Leylin vencer a Arwen y la noticia se había difundido rápidamente.
Sin la opresión de un Lucero del Alba, la rebelión de esas razas no era sorpresiva.
Pero la Reina Ártica ha estado en el poder durante tantos años…
No tiene sentido que todo se desmorone así y tan rápido…
Los ojos de Leylin centelleaban con una luz muy nítida.
Aun con la muerte de Arwen, los guardias de la Reina Ártica no deberían haber sido vencidos tan velozmente.
Era como si los cuarteles hubieran sido destruidos sin órdenes claras.
En ese momento, a Leylin de repente se le ocurrió algo: Quizá algo esté mal en el palacio de la Reina Ártica…
Eso fue todo lo que logró pensar.
La estrella fugaz, Leylin, se dirigió al horizonte con más velocidad, produciendo un zumbido y sólo dejando postimágenes detrás de sí.
Incluso las criaturas de rango 3 sólo podían agacharse en el suelo, incapaces de moverse luego de ver a Leylin pasar como un rayo.
Su velocidad y destreza los atemorizaba.
El castillo de hielo se encontraba en el corazón de ese mundo, y cuando Leylin llegó allí, descubrió que las inmediaciones del lugar se habían hecho cenizas.
Las numerosas razas reprimidas habían formado una alianza y reunido sus tropas en el centro de las planicies heladas.
Los pocos guardias restantes, liderados por Caballeros Árticos, usaron el terreno del gran valle como su fortaleza para resistir el ataque, pero era una batalla perdida.
Parecía que esa alianza iba a poder entrar al castillo en cuestión de segundos.
Jeje…
Luego de la muerte de Arwen, ¡toda la defensa del castillo es inútil!
Apareció una sonrisa de satisfacción en los labios de Leylin mientras observaba el ajetreado campamento de las fuerzas aliadas.
Cuando traspasen las paredes del palacio y, en vez de la victoria, vean a la Reina Ártica, que es incluso más aterradora que Arwen, ¿qué expresión aparecerá en sus caras?
La mirada de Leylin no se detuvo en el campo de batalla, sino que se dirigió al castillo.
Había unos pocos guardias leales o similares que querían detenerlo, pero no eran rivales para él en lo absoluto.
Ni siquiera pudieron demorarlo algunos segundos.
Lo que le resultó extraño a Leylin fue que, cuanto más se acercaba al castillo, más débil se volvía la resistencia.
En el momento en que llegó a la cima del lugar, los guardias sólo se atrevieron a mirarlo desde lejos sin avanzar.
Era como si hubiera algún tipo de peligro aterrador dentro del castillo.
¿Este es el lugar?
No hay fuerza vital aquí en lo absoluto, sólo algún tipo de fuerza absorbente…
Leylin merodeaba sobre el castillo de hielo y observaba su magnificencia, aunque sus ojos sólo mostraban seriedad.
La radiación helada había llegado al máximo allí, y la concentración era cientos o incluso miles de veces mayor al mundo exterior.
Cambiaba y aumentaba constantemente, se distorsionaba sin cesar.
Aquellos que estén por debajo del rango Lucero el Alba probablemente no lograrán sobrevivir aquí…
La radiación era demasiado poderosa, al punto que ningún ser ordinario podría soportarla, ¡se había convertido en un veneno mortal!
Sin embargo, lo que sorprendió a Leylin no fue la concentración de radiación, sino la misteriosa fuerza absorbente que provenía del suelo.
El sector debajo del castillo de hielo era como escalofriante agujero negro para él, ya que absorbía continuamente la fuerza vital y todo lo que estaba en el suelo.
Además, se estaba expandiendo sin cesar.
Se había formado una capa gruesa de polvo helado blanco en el suelo que habían dejado algunos combatientes desafortunados.
Leylin disparó una luz azul de sus ojos y gritó involuntariamente.
—¡No!
No es su fuerza vital la que está siendo absorbida…
Es la energía escarchada y la naturaleza helada de sus linajes…
De repente, como si hubiera sentido la llegada de Leylin, toda la superficie del castillo comenzó a temblar.
Ese aroma difuso y el aura que Leylin había percibido comenzaron a despertarse y su fuerza, a aumentar.
—Agh…
—el balbuceo de una voz femenina resonó sobre el castillo helado.
Se reunió una gran cantidad de viento y nieve que formó la estatua de una gigante.
La mujer tenía una corona en su cabeza y un par de serios ojos congeladores debajo de unas pestañas delgadas.
Extendió sus brazos hacia la batalla lejana.
¡Bum!
Surgieron del suelo unas columnas de luz azul aterradoras que parecieron atravesar los cielos liberando infinitas ondas de energía.
Los ojos de aquellos que se vieron envueltos en la sangrienta batalla de repente se sintieron llenos de confusión y pena.
—¡Qué viva la Reina!
—¡Qué viva la Reina!
—¡Qué viva la Reina!
Un guardia fue el primero en descartar su lanza y su espada y correr hacia la zona de peligro que había evitado como si fuera una guarida de escorpiones y serpientes.
Se veía extremadamente entusiasmado.
Sus piernas se congelaron cuando salió de ellas una luz azul que se propagó bajo tierra.
Luego, se rompieron.
El guardia no lo notó en lo absoluto.
Incluso cuando sus piernas fueron arrancadas, continuó intentando llegar al castillo con sus manos.
La herida había coagulado por una capa de escarcha, que continuó expandiéndose hasta cubrir por completo al guardia.
El suelo absorbía rastros de luz azul y hacía que su fuerza vital se debilitara constantemente.
Fue entusiasta hasta su muerte, como si la Reina Ártica fuera su diosa, por la que estaba dispuesta a sacrificarlo todo.
—Esto es incluso más aterrador que una ilusión.
Ni siquiera su alma es suya ahora…
—Leylin suspiró desde lo alto del cielo, observando todo con apatía.
No eran sólo los guardias.
Hasta las fuerzas aliadas rivales se despojaron de sus armas con el mismo fanatismo luego de una sola mirada a la gigante.
También se dirigieron a toda prisa al castillo.
Se formaron innumerables estatuas de hielo que luego quedaron destrozadas formando una gruesa capa de polvo blanco en el suelo.
Sin embargo, ni siquiera eso los detuvo de avanzar a toda velocidad, ola tras ola.
Los ojos de Leylin emitieron luz azul y una gran cantidad de información se almacenó en su base de datos.
El Chip de I.A.
le presentó su recopilación completa de datos estadísticos.
¿La atracción del linaje?
¡La radiación helada también ha afectado su comportamiento!
Leylin se frotó el mentón.
Aquel no era un control temporal de hechizos ilusorios, sino un efecto escalofriante formado durante un largo período de tiempo.
Por eso los efectos eran tan buenos que ni siquiera los seres de rango 3 podían escapar.
Parece que este es un sacrificio de sangre…
Supuso de pronto.
Quizá la Reina Ártica había arreado a las distintas razas de ese mundo como si fueran ganado.
De vez en cuando, las faenaba luego de que alcanzaran la madurez.
Si es así, la Reina Ártica probablemente es…
Un brillo de determinación apareció en sus ojos mientras que una radiación de Lucero del Alba envolvió el lugar.
El vacío mismo pareció comenzar a temblar y el mundo se volvió blanco y negro en un instante.
El campo de acción de la radiación se extendía continuamente y los pocos que aún debían entrar en el alcance del castillo de repente mostraron expresiones de dolor y sufrimiento mientras colapsaban en el suelo con sus rostros retorcidos.
Incluso sus órganos internos se expandieron y rompieron.
Leylin ya había llegado a la cima del Lucero del Alba.
Normalmente, mantenía sellada su radiación y así no afectaba los alrededores de cada lugar al que iba.
Ahora, al desplegarla repentinamente, era muy difícil que los seres de rango 3 pudieran soportarla.
El sufrimiento fue suficiente para que esos seres helados recuperaran el juicio.
Levantaron la cabeza y con los ojos llenos de terror miraron fijamente a Leylin y a la gigante, que estaban flotando en el aire.
Escaparon sin mirar atrás, produciendo algunos sonidos extraños.
Aun así, habían entrado en contacto con la poderosa radiación de Leylin.
Había algunos de rangos 2 y 3 a un costado que todavía podían usar su propia fuerza para quitarse la contaminación, pero los más débiles probablemente morirían si estaban contaminados.
Sólo era cuestión de tiempo.
Antes de que sus vidas se quemaran por completo, aún tendrían que soportar el dolor de la contaminación.
Los disturbios parecieron extenderse más y más al tiempo que más de esas tribus recuperaban la cordura.
No importaba en qué campamento estuvieran, todos esos enemigos de vida o muerte escaparon penosamente, sólo deseaban alejarse tanto como pudieran.
La gigante en el aire de repente se volteó y sus ojos se enfocaron en Leylin.
Sus ojos revelaban su frialdad, pero Leylin enfrentó su mirada.
No había interferido al principio porque necesitaba recopilar información y calcular la forma en que se usaba la energía.
Sin embargo, a fin de cuentas, no sería tan tonto para dejar que su rival aumentara su poder.
La gigante hecha de hielo gruñó y se formó un gran tornado de hielo en su puño, que se precipitó hacia Leylin.
Una Serpiente Gigante de Kemoyin enorme apareció en la espalda de Leylin.
Era incluso más grande que anteriormente y sus ojos brillaban con una inteligencia aún mayor mientras le siseaba a la gigante.
¡Bum!
Ondas de sonido amorfas chocaron contra el tornado y el cielo se llenó de nieve.
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