Brujo del mundo de magos - Capítulo 828
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828: Capítulo 828 – La Posada 828: Capítulo 828 – La Posada Editor: Nyoi-Bo Studio ¡Chip de I.A., escanea sus estadísticas!
Ordenó Leylin internamente.
[Biip.
Estableciendo misión, iniciando escaneo.] Las ondas invisibles recorrieron la zona y pronto se mostraron las estadísticas de uno de los guardias barbáricos.
[Nombre: Desconocido, Raza: Guerrero Barbárico de rango 5.
Fuerza: 5, Agilidad: 2, Vitalidad: 4, Espíritu: 1.
Características: 1- Fuerte: Los Bárbaros poseen mayor fuerza y vitalidad.
2- Frenético: cuando alcanzan extremos emocionales, algunos Bárbaros tienen la capacidad de entrar en un estado de violencia frenética, aumentando la fuerza en 1 y reduciendo la agilidad y el espíritu en 0.5.] El Chip de I.A.
también escaneó al otro Bárbaro y obtuvo estadísticas similares.
¿Estos dos guerreros barbáricos tienen habilidades Frenéticas?
Leylin los comparó en secreto con sus propios hombres.
Si realmente lucharan, ni siquiera Cíclope podría vencerlos.
Tal vez Gigante podría darles un golpe si arriesgara su vida, pero después de eso…
Después de todo, se rumorea que los Bárbaros son muy aptos para ser guerreros, pero los que son inteligentes también pueden aprender hechizos y son capaces de usar magia…
Ese tipo de habilidad mágica vinculada al linaje era diferente da la de los brujos.
En cambio, era algo similar al poder de los Hechiceros.
Sin embargo, su magia estaba bastante restringida y sólo unos pocos eran capaces de usarla.
Ni siquiera las tropas de élite del continente se atrevían a provocar a los clanes barbáricos que poseían miembros con la capacidad de usar magia.
En general, se entiende que, con la escala de la tripulación pirata barbárica, el número de mujeres y niños que deben alimentar debe ser aún mayor.
Basado en eso, es normal que tengan algunos Profesionales mágicos.
No me sorprende que hayan podido resistir ante el Marqués Louis durante tanto tiempo…
Todos esos pensamientos pasaron por la mente de Leylin en un abrir y cerrar de ojos.
Para cualquiera que mirara desde afuera, parecía que simplemente había echado un vistazo a los guerreros antes de pasar junto a ellos en la posada.
Un denso olor a ron mezclado con humo de tabaco lo recibió en el interior y le hizo fruncir el ceño.
Muchos otros viajeros estaban sentados en la recepción de la posada y las mesas allí estaban amontonadas junto a una pila de carne asada y fruta.
Los barriles de ron se abrían directamente, a pesar de que un número de borrachos junto a ellos se los bebían todos.
Muchas camareras con poca ropa revoloteaban como mariposas por la sala principal y ocasionalmente eran acosadas por varios clientes.
Ellas los maldecían, pero continuaban riendo todo el tiempo.
En realidad, no se podía pedir más de una posada que atendía especialmente a clientes piratas.
El ceño fruncido de Leylin fue sólo una reacción natural de vivir muchos años como un noble.
Sus épocas de resistir dificultades le permitieron soportar el entorno vil en el que se encontraba en ese momento.
Estaba claro que su grupo había llamado la atención de los otros clientes cuando irrumpieron repentinamente, especialmente porque Leylin era muy guapo.
Incluso hubo algunos tontos imprudentes que le silbaron.
—¡Gigante!
—dijo Leylin en voz baja mientras sacudía la cabeza.
—¿Acaso quieren morir?
—dijo Gigante al salir de las sombras.
Sus enormes músculos y las ligeras cicatrices en ellos le daban un aura increíblemente opresiva.
Los piratas saltaron sorprendidos; Gigante les escupió un poco de saliva con desdén y dibujó una línea a través de su cuello significativamente.
—¿Y?
Si no están contentos, entonces lo resolvemos afuera —Gigante claramente conocía las reglas y Leylin asintió internamente.
Los piratas observaron el enorme cuerpo de Gigante y la sensación intensamente peligrosa que emitía y se sentaron de inmediato obedientemente como un grupo de polluelos pequeños, sin atreverse a pronunciar otra palabra.
Era absolutamente necesario que un pirata tuviera un instinto de peligro.
Un vistazo a Gigante era suficiente para darse cuenta que no se debía jugar con él, mucho menos con Leylin, que era su maestro.
Los piratas comenzaron a lamentar secretamente su error anterior, pero, naturalmente, había algunos cuyos ojos brillaban con intenciones siniestras.
No se podía dominar la Caleta de los Piratas sólo con la fuerza y todos los días había varios novatos imprudentes y arrogantes cuyos cuerpos eran arrojados al mar.
Leylin estaba muy feliz de ver a los piratas ideando planes para provocarlo.
Cuando llegara el momento, él pensaba enseñarles el verdadero significado del miedo.
La sala permaneció en silencio solo un momento antes de volver a su estado agitado normal.
Nadie quería romper las reglas establecidas por los Bárbaros y ofender a la tripulación.
—¿Qué puedo hacer por usted, huésped?
Cuando Leylin llegó al mostrador, descubrió que la jefa era una mujer alta y hermosa que llevaba un vestido escarlata escotado y un chal de piel.
Su larga cola roja se deslizaba traviesamente por su cintura.
Le lanzó una dulce sonrisa a Leylin y el lunar en el borde de su boca se animó.
La jefa de la posada era una muchacha zorro y de una asombrosa primera categoría.
Leylin casi podía escuchar a sus hombres babeando detrás de él.
—Tengo 23 hombres aquí, ¿hay suficientes habitaciones para que todos se queden?
—preguntó Leylin de inmediato.
Sus ojos recorrieron a la muchacha zorro, pero su mirada no se demoró demasiado.
Hubo un destello de sorpresa en los ojos de la chica zorro ante su actitud, ya que era muy raro que un hombre joven como él pudiera resistirse a su encanto.
—Ja, ja…
¡Por supuesto que sí!
Solo necesito saber qué tipo de habitaciones necesita —la muchacha zorro cambió su estrategia; movía lentamente su cintura sinuosa y revelaba sus hermosas curvas—.
Tenemos habitaciones comunes aquí que pueden hospedar a 5 personas.
Cuestan 2 barras de plata por noche.
Las habitaciones de media calidad son para 3 personas y cuestan 5 barras de plata.
¿Qué necesitas, hermanito?
—sus ojos brillaban intensamente mientras miraba a Leylin de manera apreciativa—.
Por supuesto, un joven noble como tú querrá nuestras mejores habitaciones.
No será para ti solo, sino que también tendrás a una criada entusiasta sirviéndote.
No es demasiado caro, sólo te costará dos monedas de oro de Dambrath por noche…
Leylin claramente sintió el poder de un encantamiento que provenía de sus ojos, pero fue completamente inútil.
Su fuerza espiritual ya había alcanzado el rango 8 y eso no era nada.
—Necesito una habitación individual.
Gigante, Cíclope y Hulk tendrán una habitación de rango medio.
El resto se quedará en las habitaciones normales —Leylin se quedó con la mejor habitación y colocó a sus dos oficiales y a un soldado de su familia en la habitación de rango medio.
El resto recibió un trato ordinario.
Eso estaba bien, no era como si el oro cayera del cielo.
El grupo de piratas comunes ya estaba agradecido de tener la oportunidad de permanecer en una posada tan lujosa.
Si Leylin no hubiera tenido miedo de encontrar todos los cadáveres de sus hombres en un horrible pozo al día siguiente, habría planeado que todos se quedaran en el Tigre Escarlata.
—Todos pueden irse después de recibir el número y la llave de su habitación.
Hay una condición: ¡todos deben regresar por la noche!
—el anuncio de Leylin inmediatamente atrajo una explosión de aplausos de los piratas detrás de él.
Después del período de matanza y las batallas con el viento y las olas, esos piratas estaban agotados física y mentalmente.
Querían desahogarse un poco.
—Si tienen alguna solicitud, recuerden llamarme —la muchacha zorro contoneó su delgada y flexible cintura mientras llevaba a Leylin a su habitación y dejó atrás una serie de sonrisas coquetas al dejarlo en la puerta.
Cíclope presionó su oreja contra la puerta y asintió después de un momento: —Jefe, ella se ha ido.
Leylin se quedó sin palabras con su método, pero ese era el territorio de Cíclope.
Había demasiados métodos y medios para obtener información y no le importaba disipar el entusiasmo de sus hombres.
Simplemente asintió y dijo: —¿Saben por qué los llamé a ustedes?
—Jefe, si usted tiene una orden, ¡sólo díganos!
—Gigante se rascó la cabeza.
Su rostro tosco lo hacía parecer un poco tonto, pero Leylin lo había visto una vez apretar con fuerza las cabezas de dos enemigos hasta hacerlas explotar.
Su apariencia no lo engañaba en absoluto.
—Mmm, los hombres han salido a disfrutar de la bebida y el placer.
Vigílenlos de cerca y no dejen que causen problemas.
Mañana a esta hora, quiero toda la información sobre la Caleta de los Piratas, ¿entendido?
—¡A la orden, jefe!
¡Vigilaré a esos pillos!
—Cíclope se lamió los labios y sonrió siniestramente.
—Muy bien, ¡salgan y diviértanse!
—Leylin les arrojó tres bolsas pequeñas con dinero y el experimentado Cíclope supo de inmediato que era el tintineo alegre de las monedas de oro.
—¡Caray!
Es un bonito regalo, jefe, ¡gracias!
—luego de abrir la bolsa de dinero y ver la luz dorada en su interior, Cíclope pareció olvidarse de sí mismo.
Incluso el silencioso Hulk tenía una mirada diferente en sus ojos.
A pesar de que ejercía una presión abrumadora sobre ellos, aún debía recurrir al dinero para sobornarlos al final.
Leylin no tenía otras ideas; necesitaba medios especiales para construir una tripulación pirata que fuera hábil en la batalla.
Leylin sólo se puso de pie después de que los tres se fueron y comenzó a examinar la habitación con las manos detrás de la espalda.
La habitación de lujo valía su precio de dos monedas de oro al día.
No solo era muy espaciosa, con una decoración bastante opulenta, sino que también tenía su propio baño con una brillante bañera de porcelana blanca fabricada por elfos, un lujo valioso incluso en el continente.
—¿Puedo saber si el huésped se encuentra aquí?
—justo cuando Leylin estaba preparando el baño, la tierna voz de una joven sonó desde detrás de la puerta, lo que hizo que Leylin frunciera el ceño.
—¿Qué sucede?
—preguntó Leylin.
—Vi-Vine a servirle agua caliente —la joven de la puerta parecía bastante inquieta y agitada, lo que hizo que Leylin sintiera algo de curiosidad.
Parecía que había muchas criadas que trabajaban a medio tiempo en la taberna, pero el desempeño de esa joven era particularmente interesante.
—Entra, la puerta está sin llave.
Cuando se abrió la puerta, entró una joven semi-elfa vestida con un atuendo de criada, de piel trigueña y una figura alta y delgada.
Llevaba un par de medias de seda negra y se veía extremadamente provocativa.
—¿Una semi-elfa?
No, es…—los ojos de Leylin se estrecharon de repente.
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