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Brujo del mundo de magos - Capítulo 867

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867: Capítulo 867 – El Castillo Gloomwood 867: Capítulo 867 – El Castillo Gloomwood Editor: Nyoi-Bo Studio —¡Gracias, Ley!

—dijo la voz de Rafiniya luego de un rato.

La mujer caballero no era tonta.

Sabía que, de no ser por Leylin, realmente habrían muerto en manos de los ogros y habrían desaparecido en sus bocas.

Obviamente, no deseaba morir así, el sólo pensarlo la había dejado aterrada.

¡Todos aquellos libros de aventuras eran un fraude!

No había héroes románticos ni hermosas princesas, sino ladrones y bandidos, ¡y también ogros que se comían vivas a las personas!

—Entonces…

Ahora que todas tus fantasías se han destruido, ¿continuarás explorando?

—preguntó Leylin con curiosidad.

—Por supuesto.

¡Este es mi camino como mujer caballero!

—la voz de la mujer caballero estaba llena de determinación—.

Mientras pueda resistir, algún día destruiré la maldad con mis manos.

Con mi trabajo, ¡el mundo recuperará su belleza!

—…

Leylin estaba fastidiado en su interior, pero no dijo nada.

Aquella tonta que confundía izquierda y derecha no parecía despertar a la realidad.

—¿Qué clase de expresión es esa?

—No, sólo pensaba que eres muy adecuado para convertirte en un paladín del Dios de la Justicia.

¡De verdad!

…

Afortunadamente, la Diosa de la Suerte finalmente mostró su piedad y permitió que el pequeño grupo abandonara la región en la que los ogros habían sembrado el caos.

De no haber sido así, una vez que Leylin se viera rodeado por los ogros, probablemente abandonaría a todos y seguiría su propio camino.

Excepto por él, todos, incluido el caballo Nick, se convertirían en comida y carne seca para los ogros.

—¿Están todos confundidos por la muerte del comandante?

En el camino, se toparon con algunos miembros de los grupos de comerciantes que se habían separado e incluso con algunos ladrones.

Lamentablemente para ellos, hasta Rafiniya había aprendido a ponerse firme.

Aquella mujer caballero de alto rango que había recuperado una parte de su fuerza no necesitó demasiada energía para ocuparse de esas personas.

Todo eso continuó hasta el día en que una pequeña ciudad con una muralla negra apareció frente a ellos.

—Aquí estamos, aquí es Castillo Gloomwood.

Luego de pasar por este lugar llegaremos a las llanuras centrales del Reino Dambrath.

Esos territorios están manejados por subordinados directos del rey.

Al ver la ciudad, Rafiniya gritó llena de alegría.

Hera y Yalani sonrieron; parecía que les habían quitado un gran peso de encima.

Sólo estaban a medio camino en aquel largo viaje, pero el agotamiento y el terror eran más que suficientes para dejarlas aterradas.

En las puertas de la ciudad, los guardias detuvieron inmediatamente al grupo de aventureros vestidos de forma extraña de Leylin.

—¡Alto!

¡Detén el vehículo para una inspección!

Oh, esos soldados parecen muy fuertes…

Y son Profesionales que ya han visto la sangre.

Pensó Leylin, que vio que Hera se adelantaba a negociar con ellos y frunció ligeramente el ceño.

Gracias a su experiencia, obviamente pudo ver que los guardias eran más fuertes de lo común.

Incluso podían estar a cargo de grupos de Profesionales, algo totalmente diferente al grupo anterior.

Podía sentir a decenas de arqueros de elite apuntando sus armas hacia donde se encontraban desde las sombras, lo que le provocó temor.

Si yo mismo siento miedo…

Esos arqueros deben tener un equipamiento como la Flecha Asesina de Hechizos.

Qué poderosos…

Leylin lanzó una mirada discreta a la cima de la muralla de la ciudad y luego mantuvo una expresión tranquila mientras miraba a Hera y los demás.

Luego de comprobar que eran mercenarios y nobles, el soldado de mediana edad que parecía ser el líder se acercó a ellos.

—Han ocurrido cosas terribles en el Castillo Gloomwood últimamente.

No permanezcan durante mucho tiempo si no tienen negocios aquí.

—Gracias por sus buenas intenciones, oficial, ¿se trata de los ogros?

—los ojos de Hera mostraron una pizca de curiosidad.

—¿Los ogros?

Ellos están lejos de los verdaderos diablos…

—respondió con desdén el soldado de mediana edad, pero no continuó.

Sólo los advirtió cuando pasó junto a Leylin y los demás mercenarios—.

No causen problemas adentro, o…

Sus palabras amenazantes enfurecieron al instante a Rafiniya.

Leylin y el Viejo Pam, por otra parte, habían estado en ese tipo de situaciones antes.

Se encogieron de hombros en señal de respuesta, aunque no fue obvio si realmente le habían prestado atención al aviso.

—Ejem…

—el líder no discutió con Hera por esto, que se veía decepcionada.

Agitó su mano y dijo: —¡Continúen!

La fuerza de esta legión no es inferior a la tribu de ogros… Pensó Leylin mientras bajaba la cabeza y sus ojos centelleaban con ingenio.

Parece que el poder y el ejército del reino son las verdaderas cartas del triunfo para la raza humana en el Mundo de los Dioses.

Aquellos grupos de mercenarios inferiores no pueden compararse en lo absoluto…

Leylin finalmente pudo ver el aura de los guerreros de una nación, con tantas espadas punzantes como árboles en un bosque y con tantas picas como espinas en un arbusto.

Incluso quizá tenían el apoyo de brujos y sacerdotes.

Aquel oficial de rango medio tenía un aura muy similar a la de un guerrero de alto rango y evidentemente había superado numerosas batallas.

La mayoría de los mercenarios no podían igualar el aura de alguien que había visto la sangre en la batalla.

A juzgar por cómo habla, definitivamente sucedió algo aquí…

Pensó Leylin con el ceño fruncido mientras observaba las calles desoladas y la rigurosa seguridad.

—Planeamos descansar aquí por un tiempo.

Quizá también necesitemos comprar un carruaje y reclutar a algunos mercenarios más…

—dijo Hera cuando encontraron una posada; se veía cansada.

—Mmm, realmente necesitamos un carruaje nuevo.

Rafiniya obviamente estuvo de acuerdo con el plan.

Finalmente, luego de enormes dificultades, habían logrado llegar a una ciudad de humanos, por lo que no podía esperar a descansar un poco.

Para una mujer de la nobleza, no había nada más difícil que soportar la suciedad y la inmundicia.

Lamentablemente, esas dos cosas no faltaron durante el viaje, sobre todo por los mercenarios.

Que la pobre muchacha no hubiera enloquecido aún mostraba la determinación que había adquirido de su entrenamiento como mujer caballero.

Pam también estaba de acuerdo, ya ansiaba intercambiar las orejas del ogro por la comisión, como así también comprar una nueva botella de ron.

—Muy bien, nos reuniremos aquí en tres días.

Leylin asintió sin darle mucha importancia, sentía una ligera curiosidad por lo que ocurría en el Castillo Gloomwood.

—¡Espera, Ley!

¡Tu amigo precisa tu ayuda!

Mis heridas necesitan ser curadas por un sacerdote…

—cuando el tiempo de partir llegó, el Viejo Pam se aferró firmemente a Leylin mientras sus ojos se llenaban de lágrimas brillantes.

Al ver el estado en que se encontraba, Leylin no tuvo más opción que encogerse de hombros y llevar con él al Viejo Pam, que tenía la pierna rota.

De todas formas, el enano veneraba al Dios de los Guerreros, y la iglesia no estaba muy lejos del Gremio de Mercenarios.

—Hechizo divino: ¡Curación de Heridas Moderadas!

Una luz santa brilló en las manos del sacerdote en la iglesia de los guerreros.

La herida en el muslo de Pam se curó rápidamente y creció una nueva capa de músculo.

—¡Son cinco coronas!

El sacerdote parecía piadoso, pero no bajó la tarifa en lo absoluto.

La mayoría de las iglesias funcionaban gracias al dinero que obtenían al curar las heridas de sus seguidores.

Los propios dioses necesitaban dinero para construir sus extravagantes iglesias y, lo más importante, era que necesitaban atraer a los fieles con condiciones más generosas.

El Viejo Pam, que solía ser tacaño, pagó alegremente y no se atrevió a tomar ninguna ventaja de esa situación.

Sólo después de marcharse de la iglesia se mostró abatido.

—Si no fuera porque mi jefa desea partir en unos pocos días, el Viejo Pam habría buscado a un doctor o a un preparador de pociones.

Maldición, ¡cinco coronas!

¿Cuántas botellas de ron obtendría…?

Oh, poderoso Dios, el Viejo Pam no dijo eso intencionalmente…

—el Viejo Pam continuó balbuceando—.

¡No!

Esto debería estar incluido en el dinero que recibimos de nuestro empleador.

Tú me apoyarás, ¿cierto, Ley?

Leylin fingió no oír nada y cruzó la entrada del Gremio de Mercenarios con el enano.

El Viejo Pam intercambio las orejas del ogro con impaciencia, para compensar sus pérdidas, mientras que Leylin se dirigió al salón de misiones.

Aquel salón era mucho más pequeño que el de la Ciudad Emon.

Había algunos mercenarios sentados allí y no parecían ser suficientes ni en calidad ni en cantidad.

Aquella atmósfera extraña se explicó luego de que Leylin observara el panel de misiones.

“Misión de alto grado: Seguir los rastros de los seguidores del diablo.

Esta misión es extremadamente peligrosa.

Por favor, reflexionar cuidadosamente antes de aceptarla”.

“Misión de alto grado: Investigar la ceremonia del dios malvado en el hogar del Señor Wokdo”.

“Misión de alto grado: Investigar la causa de la muerte del Barón Faylen”.

Había muchas misiones de alto grado colgadas en una lista; se veían maravillosas.

Era lamentable que algunos mercenarios se hubieran atrevido a tomarlas.

—Interesante.

¿Un diablo?

Una sonrisa invadió de repente los labios de Leylin.

Cuando recordó la inusual movilización de las tropas, como así también la mirada preocupada en el rostro del oficial de rango medio, todo se volvió claro.

El Castillo Gloomwood estaba en una situación extraña a causa de las actividades de los fieles al diablo.

Aquellas misiones de gran dificultad normalmente se destinaban a las iglesias y a las tropas de las naciones.

Estaba claro por qué los mercenarios no estaban interesados.

Sin embargo, que ellos no tuvieran interés no implicaba que Leylin sintiera lo mismo.

Siempre había tenido curiosidad por el infierno y los diablos de ese mundo.

Los recuerdos de Belcebú le habían asegurado que sabía tanto de ellos como un Archiduque, pero la teoría y la realidad eran cosas diferentes.

De acuerdo con sus recuerdos, hay nueve niveles en el infierno aquí.

Cada uno tiene sus propios gobernantes y también algunas regiones públicas…

Poder superar las restricciones de la dimensión y llegar al mundo material principal para difundir las creencias…

Esto es algo que sólo un gobernante del mismo rango que él podría hacer…

En su punto más poderoso, Belcebú, el Rey Soberano de la Gula, era tan fuerte como un Mago que comprendía leyes.

Mínimamente era más fuerte que los dioses inferiores de allí.

No quedaban dudas entonces que los rastros de los diablos habían puesto a la ciudad en alerta.

La imagen que la semilla del alma proyectó al principio apareció una vez más frente a sus ojos.

Me pregunto cómo estará el pequeño Tiff ahora…

Él recibió el poder de la semilla del alma de mi cuerpo principal, si logró adaptarse a ella, debería ser bastante fuerte ahora…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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