Brujo del mundo de magos - Capítulo 868
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868: Capítulo 868 – Uno Tras Otro 868: Capítulo 868 – Uno Tras Otro Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando sus almas lucharon por el control del cuerpo, Leylin había logrado ayudar a Tiff a salir y le había concedido poderes fantásticos.
Aquel sería un experimento, si Tiff sobrevivía sería una gran ayuda para él, pero también le daría algunos resultados extraños.
¿Cómo podría no haber preparado una medida contra los poderes que había otorgado en un principio?
Además, ¿quién podía compararse con los Magos antiguos al hablar del control sobre la fuerza del alma?
—En un principio, mi fuerza del alma no estaba acostumbrada a las leyes del Mundo de los Dioses y no pudo evitar reducirse de forma continua.
Pero Tiff es un nativo, por lo que aún había una posibilidad de que absorber los poderes que yo le dejé lo sustentara.
Teniendo eso en cuenta, sus estadísticas…
Algo brilló en los ojos de Leylin.
Tenía sentido que la fuerza del alma de otros mundos no pudiera sobrevivir en el Mundo de los Dioses, pero la fuerza que Leylin le había dejado a Tiff era como una semilla que lo cambió completamente.
Además, mientras la base estuviera allí, no importaba cuánto ascendiera Tiff en el futuro, no podría resistirse a la influencia que Leylin tenía sobre él.
Si Leylin lo utilizaba correctamente, Tiff se convertiría en un peón que le traería grandes ventajas.
—Me encontraba viviendo en el mar en ese momento y no me importaba mucho el continente, por lo que no pregunté por Tiff, pero ahora todo es diferente.
Ha llegado el momento —decidió Leylin.
—¡Saludos, señor, mercenario de rango cobre!
¿Puedo ayudarlo?
—preguntó la empleada detrás del mostrador con un tono profesional pero mecánico luego de ver la prueba de identidad que le entregó Leylin.
Era todo lo que haría por un mercenario de rango cobre.
—¡Muéstrame los detalles de las tres misiones principales!
—a Leylin eso no le molestó en lo absoluto.
—¿Las misiones de esos malvados adoradores del diablo?
—la muchacha levantó la cabeza y examinó a Leylin con una mirada de burla—.
Sólo los mercenarios de rango oro o más pueden aceptar misiones superiores, ¡por favor, esfuércese por elevar su rango!
—No pensaba aceptarla, sólo deseaba echarle un vistazo al informe.
Recuerdo que todos los mercenarios tienen la autoridad para hacerlo, ¿o me equivoco?
—Leylin frunció el ceño.
—Así-así es…
—respondió de mala gana la empleada.
Probablemente era la primera vez que se topaba con alguien como Leylin—.
Pero los detalles sólo son gratuitos para aquellos de rango plata o más, ¡debes pagar 10 monedas de cobre!
—¡No hay problema!
Bajo su mirada despectiva, Leylin lanzó diez monedas de cobre sobre el mostrador y tomó los documentos de sus manos antes de dirigirse a una silla en un rincón a analizarlos.
Poder obtener información por ese precio ya era una ganancia para él.
Sin embargo, luego de leer las primeras oraciones, su expresión se tornó sombría.
Su rostro se llenó sorpresa, asombro y todo tipo de expresiones antes de detenerse en una sonrisa siniestra.
—Viejo amigo…
Detuvo sus ojos en algunas oraciones: “…el cadáver de la víctima estaba muy dañado y faltaban partes de piel…” “…cuando se encontró al barón, estaba arrodillado en el suelo de forma extraña y chorreaba sangre.
Habían cortado su lengua y la habían introducido a la fuerza en su garganta…” “…los soldados lanzaron ataques sorpresa en algunos sectores peligrosos, pero no obtuvieron nada.
Los ladrones encontraron pentagramas usados para viajar entre dimensiones en el suelo de la casa y determinaron que eran las coordenadas del noveno nivel de infierno…” Un emblema sagrado con la imagen de un colmillo torcido…
Sólo los devotos a Belcebú adoptarían un método de asesinato así…
Pensó Leylin, que sonrió y continuó leyendo.
Si tenía que escoger a un diablo con el que enfrentarse, definitivamente escogería a Belcebú, al que había burlado en el pasado.
Debe continuar dormido.
La región del infierno que ocupaba muy pronto será derrocada.
Además, si no puede recibir las plegarias ni darles hechizos a sus seguidores, podrían poner en duda su fe…
Los ojos de Leylin brillaron: había encontrado a la presa perfecta.
Si juntas todos estos informes, es el preludio de una gran ceremonia sacrificial sangrienta y el objetivo es Belcebú…
la abundante experiencia de Leylin, junto con los recuerdos de Belcebú, le permitieron comprender todo en segundos.
Me temo que este es el último recurso de aquellos fieles, ya que no han podido comunicarse con él por mucho tiempo.
La expresión en el rostro de Leylin no era demasiado buena.
Las grandes ceremonias sacrificiales sangrientas afectaban a toda la ciudad y la lista de víctimas aumentaría a más de mil.
Pero, por supuesto, todo eso era inútil.
Sin importar cuántos sacrificios realizaran, Belcebú no recuperaría la consciencia, sino que, en cambio, provocarían la hostilidad de los dioses.
¡Lo más importante era que arrastrarían a Leylin a ese gran lío!
Bueno, supongo que recibiré felizmente a los seguidores de Belcebú.
Aquella iglesia vacía había perdido la protección de su dios y también era compatible con la ley devoradora que él había comprendido.
Para Leylin, aquel cascarón vacío era un gran regalo.
Aunque la mayoría de los miembros eran la basura más vil de la sociedad o incluso seres extraños y criaturas demoníacas, sólo su tamaño era suficiente para que Leylin sintiera celos.
Él debía acumular todo esto por sí mismo para convertirse en un dios en el futuro.
Con respecto a Beelzebub, Leylin había dejado de tener consideración por él mucho tiempo antes.
Salió alegremente con sus ganancias y giró en un callejón oscuro…
Una vez que se aseguró de que no había nadie allí, el aura de Leylin se transformó en la de un dios.
—¡Mi seguidor, Tiff!
Leylin efectuó un llamado solemne y se dispersó una energía inusual.
Minutos después, abrió los ojos con una expresión extraña.
—Una distancia tan corta…
¿Está en el Reino Dambrath?
Una sombra oscura recorría a gran velocidad la inmensa llanura.
Se detuvo de repente y mostró un rostro pálido y avejentado.
Parecía emocionado, incluso lagrimeaba.
De inmediato se arrodilló en el suelo y logró pronunciar con dificultad sus siguientes palabras: —¡Mi estimado señor Kukulkan!
¿Finalmente me ha oído?
Aquel hombre se veía muy parecido a Tiff, pero ya no era aquel jovencito.
Una gran cantidad de energía circulaba alrededor de su cuerpo.
—Mi Dios…
—Tiff comenzó a orar y se veía muy devoto.
Desde que la iglesia de Eldath había destruido todo lo que tenía, había transitado el camino de la rebelión.
Por esa razón, era un criminal buscado en todo el Mundo de los Dioses.
Afortunadamente, el poder que Leylin le había dado en el pasado lo había ayudado en el momento más difícil de su vida.
Como resultado, el fraude sobre Kukulkan que Leylin había inventado una vez se había convertido en su fe absoluta.
—No puedo creer que sentí su poder mientras salía a vigilar a los fieles al diablo, mi Señor…
El cuerpo de Tiff se redujo a una corriente de sombras que se dirigió a toda velocidad al Castillo Gloomwood.
Era incluso más rápido que un Profesional de rango 15.
…
Al mismo tiempo, en el campamento de los ogros: ¡Grrrr, grrrr!
Los guerreros ogros agitaban sus enormes martillos de guerra mientras luchaban y usaban la ayuda de la magia de vez en cuando.
Lamentablemente, todos sus esfuerzos no eran más que una broma para los paladines.
—¡Aniquilación del Mal!
¡Castigo Divino!
Una luz sagrada cegadora salió disparada de la espada de Lorent y, con su fuerza descomunal, partió el martillo de guerra de un ogro en sólo un instante antes de cortar su cabeza.
Por otra parte, los clérigos que habían dominado hechizos divinos del Dios de la Justicia también estaban asesinando a los ogros chamanes sin problemas.
—¡Cómo se atreven a ver a los humanos como comida!
¡Los pecados de esta tribu de ogros son imperdonables!
Lorent limpió su espada en la piel de uno de los ogros a su lado y mostró una expresión de disgusto.
La carne comenzó a verse.
—¡Los ogros malvados no merecen más que la muerte!
Los ogros en el campamento se sumieron en el caos; sólo eran hormigas para los sacerdotes y paladines de alto rango.
Se oyó un rugido ensordecedor desde el otro lado, seguido de susurros en voz baja y silencio.
Era desconcertante.
—¿Lograron obtener algo de ellos?
Lorent observó aparecer al oficial de interrogatorios de su equipo; sus manos aún estaban teñidas por la sangre de los ogros.
—No son los más inteligentes, pero su inteligencia está reservada a la alimentación y la batalla.
Aunque hice todo lo posible, la única información que obtuve indica que su líder fue asesinado por un Brujo humano que luego escapó…
—el oficial se veía algo decepcionado—.
Si tan sólo pudiéramos usar un hechizo de extracción de memoria…
pero eso sería entrar al dominio de la maldad…
Lorent estaba disconforme con la actitud y el modo de pensar del oficial, pero no deseaba provocar ningún conflicto en ese momento.
—Es suficiente…
Por lo menos, las probabilidades de que el Brujo sea Leylin son altas…
—Probablemente, esta tribu de ogros los haya atacado y forzado a contraatacar…
—respondió Lorent mientras asentía.
—Entonces, ¿qué estamos esperando?
¡Vamos a perseguirlos!
Mis técnicas están impacientes…
—el oficial se relamió y su expresión siniestra y repugnante hizo que Lorent mirara hacia otro lado.
Se preguntaba cómo alguien así había logrado escabullirse en el equipo de investigación.
El grupo continuó su viaje en dirección al Castillo Gloomwood luego de limpiar el lugar de los ogros.
…
Leylin estaba cambiando su disfraz en ese momento.
Bajo ninguna circunstancia podía vestir algo que pudiera exponer su identidad, como el Anillo de la Brujería.
Incluso debía alterar el color de su cabello y la forma de su rostro.
Me temo que no podré quedarme por mucho tiempo…
Pero, teniendo en cuenta el odio hacia los diablos que siente el Dios de la Justicia, si sus seguidores descubren que hay seguidores del diablo dentro de ese castillo, ¿se esforzará tanto por buscarme a mí?
Leylin sonrió de forma siniestra.
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