Brujo del mundo de magos - Capítulo 923
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923: Capítulo 923 – Bienvenido 923: Capítulo 923 – Bienvenido Editor: Nyoi-Bo Studio Puerto Venus estaba justo delante de ellos.
Con la Marea de los Piratas y la caída del archipiélago Báltico, el puerto ahora prosperaba.
Se habían abierto innumerables rutas de navegación y, cuanto más se acercaban al puerto, más navíos podían ver.
El puerto ya se había expandido varias veces y ahora no había problemas para albergar a más de cien naves.
Eso era algo que Leylin había tenido en cuenta al momento de elegir la ubicación.
Su elección de un puerto amplio en aguas profundas mostraba su visión.
El muelle estaba colmado de personas, aunque también había una reunión de algunos que estaban fuera de lo común.
Algunas personas en el frente vestían hermosos atuendos nobles y la excelente visión de Leylin le permitió ver de forma borrosa algunos rostros familiares.
Justo enfrente estaban Jonas y su esposa.
La Señora Jonas agitaba un pañuelo blanco en su dirección y de tanto en tanto secaba sus lágrimas.
En el momento en que bajó del barco, la Señora Jonas se lanzó a los brazos de Leylin antes de que él pudiera siquiera saludarla.
—Oh…
¡hijo!
¡Hijo mío!
¿Cómo pudiste ser tan desalmado para abandonarnos por tantos años…?
Al verla, Leylin no pudo hacer más que asentir en dirección al Barón Jonas y comenzar a consolar a su madre.
—Está bien.
¡Es suficiente, querida!
¡El regreso de Leylin es algo por lo que debemos estar felices!
El Barón Jonas se veía mucho mayor.
El cabello en la zona de la sien ya se estaba tornando gris, pero parecía estar en buena forma.
La firmeza de su tiempo en el ejército se había atenuado, lo que quedaba era la gracia, la calma y la estabilidad del poder.
—¡Padre, he regresado!
—Leylin sonrió y se reverenció ante él.
—¡Es fantástico que hayas regresado!
—el Barón Jonas asintió y luego llevó a unos niños de alrededor de cinco o seis años—.
Ellos son tus hermanos, Jake y Sherlyn.
Vengan, ¡conozcan a su hermano!
—¡Hermano!
—¡Hermano!
Sus ojos mostraban inocencia y temor.
Aún estaban en una edad de ignorancia, pero igualmente oyeron a su padre y lo llamaron con dulzura.
—Ajá—Leylin asintió.
Él podía percibir el linaje de su padre en esos niños, pero no tenían la sangre de su madre.
De todas formas, eso era algo normal dentro de la nobleza.
Los hijos de las concubinas no tenían ningún tipo de estatus, lo que resultaba obvio sólo por el hecho de que su madre no estaba allí.
Como eran hijos de concubinas, todo lo que podían hacer era entrar en la iglesia de un dios o convertirse en los sirvientes de otra familia noble, a menos que Leylin deseara dividir sus tierras y entregarles una parte de su territorio, por supuesto.
Como no representaban una amenaza para el estatus de Leylin, la Señora Jonas no era hostil hacia ellos.
—Hola, Jake, ¡hola, Sherlyn!
Leylin ahora actuaba como un hermano mayor gentil.
Aunque no sabía que eso ocurriría, igualmente logró crear regalos rápidamente.
La bella muñeca de trapo y los mocasines intricados hicieron que los niños vitorearan.
Leylin había preparado mucho tiempo antes una nave completa llena de regalos, lógicamente, no le molestaría repartir dos más.
—Verte siendo tan amistoso me deja tranquilo —el Barón Jonas asintió satisfecho.
Lo que Leylin estaba haciendo era dejar en claro su posición.
Al menos el barón no tendría que preocuparse por cómo criarían a sus hijos una vez que falleciera.
De acuerdo con su entendimiento de Leylin, él sabía que, cuando se trataba de planes y fuerza, el par definitivamente no estaba a la altura de él.
—Ahora sólo puedo esperar que Jake y Sherlyn sepan ser felices con lo que tienen…
—el Barón Jonas suspiró por dentro.
—¡Jacob!
¡León!
Leylin saludó a algunas otras personas y les entregó sus presentes.
—¡Joven Maestro Leylin!
Jacob y León se reverenciaron respetuosamente; se veían emocionados.
Parecían haber envejecido bastante, era tiempo de que se retiraran.
—¡Ha sido duro para ustedes!
Leylin examinó el lugar y vio a la Sacerdotisa Dorada de la Diosa de la Riqueza, Xena.
—¡Sacerdotisa Xena!
¡Cuánto tiempo!
—¡Realmente ha pasado mucho tiempo!
Xena aún conservaba la apariencia de una jovencita.
La gloria de los dioses le permitía retrasar su envejecimiento, al punto que conservaría su juventud incluso al morir.
Sin embargo, la mirada en sus ojos mostraba cuánto había madurado.
—Tengo muchas cosas que discutir contigo en relación al Puerto Venus y a nuestro trabajo en conjunto.
Al parecer, creo que será mejor que te visite en el futuro —la sacerdotisa mostró su consideración y Leylin asintió.
No había habido cambios en la dirección de la iglesia de la riqueza allí, pero sí en otras dos.
Había nuevos obispos del Dios del Conocimiento, Oghma, y el Dios del Sufrimiento, Ilmater.
Se reunieron individualmente con Leylin y pudieron conocerlo, como él hizo con ellos.
—Ven a la torre del Brujo esta noche, ¡tengo algo que mostrarte!
—Ernest estaba igual que siempre y se marchó luego de lanzarle algunas palabras, como si tuviera un experimento importante que atender.
Los labios de Leylin se curvaron ligeramente.
En ese momento, la torre del Brujo debería haber estado terminada, por lo que estaba seguro de que su maestro deseaba discutir algo relacionado con eso.
Cuando el momento llegue, espero que mi progreso no lo espante…Pensó Leylin.
Luego de la ceremonia de bienvenida compleja y desordenada, Leylin regresó a su residencia en Puerto Venus.
Con el desarrollo y el progreso de aquel lugar, el núcleo de toda la isla se había movido allí, por lo que la mansión se había convertido en un punto de reunión.
—¡Joven Maestro!
—¡Joven Maestro!
Dos hermosas criadas esperaban en el interior de la residencia; sus ojos enrojecieron al ver a Leylin.
—¡Claire, Clara!
—Leylin asintió.
Las dos parecían haber madurado bastante y estar al borde de las lágrimas—.
La decoración de la habitación no ha cambiado en lo absoluto.
Leylin colocó las manos detrás de la espalda y miró a su alrededor.
La disposición de los muebles, alfombras, cortinas, etc.
era la misma que cuando él se había marchado.
—La Señora temía que el joven maestro se sintiera incómodo al regresar, por lo que mantuvimos el mismo aspecto de la habitación —dijo suavemente Claire.
Ella no se había convertido en una mujer fuerte.
Leylin suspiró en el interior.
A su edad, la mayoría de las criadas de la mansión probablemente estarían casadas.
El hecho de que aún estuvieran allí definitivamente tenía algo que ver con él.
Antes de que dijera algo sobre el tema, ni siquiera el padre de las dos bellas hermanas, el viejo sirviente León, se atrevería a tomar cualquier decisión.
A veces, una mísera idea de alguien poderoso podía generar un cambio enorme en las vidas de los subordinados.
Sin embargo, Leylin no tenía otras ideas sobre eso.
El pasado era el pasado.
A lo sumo simplemente podría darles una mayor compensación.
—Hiervan algo de agua, voy a tomar un baño antes de dormir.
¡Ya tuve suficiente de la vida en el mar!
—ordenó Leylin, y las hermanas cumplieron rápidamente lo que les había pedido.
Leylin no tuvo mucho tiempo luego de un breve descanso, ya que se habían acumulado demasiadas cosas durante su ausencia.
Lo primero fue la degustación de vinos de esa noche, para darle la bienvenida, que también incluía la interacción con algunas otras potencias.
Debía asistir.
Más tarde, Leylin se dirigió al estudio del Barón Jonas, que era mucho más grande que antes.
Había un débil aroma producido por el Semen Hoveniae rojo oscuro y estaba iluminado con luces mágicas.
Las condiciones eran mucho mejores ahora.
El Barón Jonas se sentó detrás de su escritorio y observó a su hijo.
—Lo has hecho bien, hijo mío.
¡Eres mi orgullo!
El asunto del norte es una pena, no tenemos más opción que abandonar el Territorio Violeta, pero el título de Barón Violeta puede ser dejado en herencia para tus otros herederos…
Leylin ya le había hablado al barón de su título en el norte en el pasado.
Su Territorio Violeta estaba en manos de orcos o semicriaturas y se había convertido en una parte del imperio orco.
Era inútil esperar poder reclamarlo.
Sin embargo, lo que el Barón Jonas priorizaba era el título de Barón, que podía heredarse a lo largo de las generaciones.
Además, era mucho mejor que los títulos de los nobles de la corte.
Leylin había perdido su territorio a causa del caos de la guerra, pero no le habían robado su título.
Perder el territorio que les pertenecía era una humillación indescriptible para muchos nobles, pero igualmente conservaban sus títulos.
Como ya habían superado el umbral del estatus, podían ascender mucho más rápido en otros lugares.
Incluso habiendo perdido las tierras en el norte, no era difícil obtener otras en Dambrath.
Aún había muchas islas desiertas en los mares abiertos y, con algo de trabajo, el título hereditario de barón de Leylin bien podía ser transferido a Dambrath.
En ese caso, la familia Faulen tendría dos baronías para heredar a las siguientes generaciones, por lo que, en cierto modo, su fuerza se duplicaría.
Quizá el barón consideraba la capacidad de heredar tierras como algo suficiente para estar feliz.
—Con la fuerza actual de nuestra familia y los vínculos comerciales, no será complicado influenciar al rey.
Tú también eres un noble y, mientras tus tierras estén en los mares abiertos y no afecten los intereses de los demás nobles en el continente, no debería haber muchos que se opongan a ti…
—dijo el Barón Jonas con confianza.
Incluso en ese momento, sus ojos continuaban enfocados en las tierras de los nobles y en los beneficios del comercio.
Leylin continuó escuchando, se negaba a responder.
Su único objetivo era la inmortalidad, pero las diferentes personas tenían caminos e ideas distintas y él no iba a imponerle nada al barón.
—¿Qué hay del Marqués Tim?
¿Nos ha causado problemas?
—Él…
Desde que regresó de la capital, se ha vuelto más honesto…
En realidad, te pedí que regreses por otras cuestiones —el Barón Jonas se puso serio.
—¿Qué sucede?
La carta sólo decía que se avecinaban algunos problemas, por lo que Leylin no tenía idea de qué se trataba.
—Los rastros de diablos y demonios se están volviendo más frecuentes en los mares abiertos.
La iglesia de Cyric está en ascenso y los Bárbaros han regresado y se están expandiendo…
—explicó el Barón Jonas sin entusiasmo.
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