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Brujo del mundo de magos - Capítulo 927

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927: Capítulo 927 – Hechicera Dragón 927: Capítulo 927 – Hechicera Dragón Editor: Nyoi-Bo Studio Para muchos marineros, las regiones profundas del océano eran lugares aterradores similares al abismo y los nueve infiernos.

En la oscuridad debajo de la tranquila superficie azul había muchos monstruos marinos extraños que observaban ansiosamente a los barcos.

O, en realidad, a los seres de la superficie.

Si un navío quedaba destruido y había un monstruo marino en las inmediaciones, básicamente no había posibilidades de sobrevivir.

Para los marineros, aquellos que habían conquistado las profundidades del mar eran los verdaderamente fuertes y dignos de reverencia.

La noche se volvió más oscura y la superficie sombría del mar era como un monstruo aterrador que abría su boca y esperaba la oportunidad para devorarlo todo.

Una flota pirata inmensa destruyó su paz al navegar con el poder de un conquistador.

Sobre la nave de mayor tamaño, que estaba blindada mágicamente, había una bandera carmesí que parecía haber sido teñida con sangre y tenía un cráneo y una daga.

En los mares de Dambrath, ¡era una leyenda escalofriante!

¡Los Tigres Escarlata!

Habían acabado con los Piratas Tiburón Tigre originales y los Esqueletos Negros; era un grupo de piratas a gran escala que habían tomado el control de los mares abiertos.

Se rumoreaba que la líder de los Tigres Escarlata, la Bruja Escarlata, era un demonio del abismo que se bañaba en la sangre fresca de los vivos y usaba sus corazones para conservar su fuerza y belleza.

En ese punto, el nombre de la Bruja Escarlata había llegado incluso al continente y horrorizaba a los niños pequeños hasta que lloraban por la noche.

La Bruja Escarlata, cuyo nombre tan escalofriante se había difundido por todas partes, se encontraba en la cubierta, observando a la distancia con una mirada ansiosa.

Una figura oscura descendió de los cielos como un halcón nocturno y produjo fuertes vientos a su alrededor.

—¡Cuánto tiempo sin vernos, Prima Isabel!

Leylin observó a su prima, que parecía haber cambiado mucho y a la vez nada en lo absoluto.

Ella lo recibió con una sonrisa.

—¿Entonces solo ahora me recuerdas?

Han pasado cuatro años.

¡Cuatro años!

—exclamó maliciosamente Isabel, aunque sus ojos parecían brillar.

Luego, les gritó a los guardias, que habían sido alertados: —¿Para qué salieron?

Esto no es una invasión.

¡Regresen o mañana los colgaré en el mástil por tres días y luego les cortaré el pene para acompañarlo con algo de alcohol!

Era evidente que Isabel tenía un gran prestigio allí.

Luego de los rugidos se oyeron los ruidos de las puertas y las ventanas al cerrarse.

—Jeje…

No has cambiado para nada.

Leylin se frotó la nariz y luego se echó a reír.

Isabel aún era la misma de antes, aunque su largo cabello dorado estaba más corto y ocultaba específicamente una zona de su frente.

—¡Mi señor!

—¡Mi señor!

Otros líderes llegaron a toda prisa a la cubierta; se veían emocionados.

—Ajá.

¡Karen, Robin Hood, Ronald!

¿Les ha ido bien?

—Leylin los llamó por su nombre uno por uno.

—Oh, ¡todo anda bien!

—Robin Hood, que había sido un soldado de la familia de Leylin, fue el primero en hablar.

—¡Bien!

Reunámonos después de esto —Isabel echó groseramente a los otros líderes y miró a Leylin provocando algo de miedo—.

¿Dónde está mi regalo?

—¿Esto?

—Leylin rio con ironía y sacó la Espada del Dragón Rojo—.

Creo que es adecuada para ti, ya te lo he dicho cuando hablamos…

¡Bum!

Isabel ni siquiera continuó escuchando hasta el final.

En el momento en que vio la vaina de escamas de dragón, sus ojos brillaron con una mirada maravillada.

Se volvió casi barbárica al robar la espada de las manos de Leylin y retroceder.

¡Grrrr!

Un aura ligeramente draconiana estalló acompañada por los aullidos y rugidos furiosos de un dragón.

Una luz roja brilló en la espada y produjo rastros de llamas.

—¡Legendario!

¡Es un objeto legendario que ha atravesado un encantamiento excelente!

Isabel había sido una pirata durante muchos años y sus evaluaciones era mucho mejores que antes, por lo que vio a través de la espada en un instante.

—¿Qué te parece?

¿Te gusta?

—preguntó Leylin.

—¡Es mía!

Aquella pregunta no requería una respuesta, tan solo la expresión de Isabel fue suficiente.

—Mmm, es bueno que te guste.

Por otra parte, tenemos que discutir algunas cosas.

¿Vamos a tu habitación?

—sugirió Leylin, que notó cómo se ruborizó el rostro de Isabel.

No pudo evitar frotar su nariz, incómodo, y sentir que había sido descarado.

Sin embargo, Isabel cumplió con su deseo y lo llevó a su cuarto.

Las cortinas rosadas, el dosel, la alfombra carmesí y los cuadros de distintos estilos se mezclaban para crear una imagen única.

Aquellos eran todos los tesoros que Isabel había robado.

Un olor muy fuerte a incienso entró en las fosas nasales de Leylin y ocultó el olor del mar.

Las mujeres eran, obviamente, más atentas que los hombres.

—En realidad, he venido preparado para resolver los asuntos con los Bárbaros de una sola vez.

Odge y Tillen parecen estar cruzando la línea últimamente…

—los ojos de Leylin estaban fijos en Isabel—.

Pero, al parecer, hay algo más importante con lo que debemos lidiar ahora.

Leylin avanzó y movió un poco su flequillo; ya habían aparecido algunas escamas extrañas en el borde de la frente blanca de la mujer.

—¿La demonificación ya ha alcanzado este punto?

—Leylin frunció el ceño ligeramente —No te preocupes, en realidad estoy sintiendo aún más las invocaciones del abismo.

Quién sabe, quizá caiga en cualquier momento…

—Isabel tenía una mirada decidida.

—Ajá, también siento eso, ¡pero no parece ser difícil de resolver!

—Leylin se acarició la barbilla y vio la esperanza en sus ojos—.

Bien, ¿confías en mí?

Leylin la miró a los ojos con sinceridad.

—¿En quién si no?

—respondió Isabel bajando la cabeza.

—¡Bien!

—Leylin movió rápidamente un dedo y apareció silenciosamente una barrera—.

Necesito que cooperes conmigo totalmente y que hagas lo que te diga, ¿está bien?

—le indicó cuidadosamente mientras un tubo de ensayo con sangre dorada rojiza aparecía en sus manos.

—Ajá.

Isabel asintió ligeramente y se ruborizó un poco de repente.

…

El sol matutino se elevó en el este y las pequeñas olas doradas brillantes eran como escamas en la superficie del mar.

—¿Cómo te sientes?

—Leylin parecía estar algo cansado, aunque sus ojos aún brillaban.

—Me siento…

¡Me siento mejor que nunca!

Isabel se tocó la frente, las escamas habían desaparecido y su cabello corto dorado se había vuelto rojo oscuro como el fuego.

—Afortunadamente, no elegiste vender tu alma y solo fuiste corrompida por la demonificación.

Eso puede ocultarse y neutralizarse con un linaje más poderoso…

—evaluó Leylin.

—¡Nunca pensé que pudieras convertir en magos a las personas!

—Isabel miró a Leylin como si recordara algo embarazoso de la noche anterior y bajó la cabeza.

Frente a su primo, verdaderamente ya no tenía secretos.

—Magos no, ¡Hechiceros!

¡Un Hechicero Dragón!

—Leylin la corrigió.

—¡¿Hechicero?!

—Isabel probó la palabra—.

Nunca lo había oído antes…

—He combinado la sangre de dragón rojo legendario con tu cuerpo.

De aquí en más, controlarás el poder del dragón rojo, ¡incluso puedes despertar habilidades mágicas!

—Leylin no planeaba continuar dando explicación y le entregó una técnica de meditación—.

Puedes intentar entrenar en “Poder Místico del Rey Dragón” en el futuro.

Te hará bien…

—¿El Poder Místico del Rey Dragón?

Los magos… no, ¿los Hechiceros necesitan entrenar?

—Isabel mostró su confusión.

—¡Por supuesto!

—Leylin asintió con seriedad.

El Poder Místico del Rey Dragón obviamente no era la técnica de meditación de alto grado que Leylin había obtenido en la Zona Ambigua, sino una que había perfeccionado tomándola como base.

En realidad, Leylin había encontrado información sobre ella en las ruinas del oscurista y, con la ayuda del Chip de I.A., las había integrado a las dos.

Podía decirse que, con la técnica de meditación y la modificación del linaje, ¡Isabel ahora tenía el potencial para superar a los magos!

Además, la sangre del dragón rojo legendario sería suficiente para reprimir la demonificación por un largo tiempo.

—¡Bueno!

¡Veamos a nuestros lindos subordinados!

Leylin se puso de pie para marcharse e Isabel lo siguió de cerca.

Para los Profesionales de alto rango como ellos, una noche sin descanso no era un problema en lo absoluto.

Luego de abrir la puerta, llegaron a la cubierta y vieron las sonrisas dubitativas en los rostros de Robin Hood, Karen y los demás.

La noticia de que Leylin había pasado la noche en su habitación evidentemente se había difundido y había provocado algunas asociaciones.

Inesperadamente, Isabel no se había enfurecido, sino que se había alegrado en el interior.

Sin embargo, igualmente les lanzó una mirada fría.

—¡Bueno!

Hay mucho que hacer, ¡discutámoslo en el desayuno!

—Leylin ya había superado mucho antes la edad en la que esas cosas le importaban, por lo que agitó sus brazos enérgicamente y envió a todos al comedor.

Al aprovechar esa oportunidad, se familiarizó más con los líderes por debajo de Isabel.

Conocía muy bien a algunos de ellos, pero otros eran completos desconocidos que debían haberse unido un tiempo después de que él se marchara.

—Nos hemos estado expandiendo bien estos últimos años, sobre todo luego de que la marina imperial se marchara.

No quedan otras organizaciones rivales en los mares abiertos…

—dijo Isabel con orgullo—.

Ahora tenemos 20 grandes buques de guerra con más de 1500 hombres…

—Mmm, ¡lo han hecho muy bien!

—Leylin escuchó atentamente y obtuvo un mejor entendimiento del crecimiento reciente de los Tigres Escarlata—.

¿Qué hay de los Bárbaros?

Al mencionar eso, Isabel de inmediato se entristeció.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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