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Brujo del mundo de magos - Capítulo 929

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929: Capítulo 929 – El Emisario 929: Capítulo 929 – El Emisario Editor: Nyoi-Bo Studio Cyric era un dios antiguo y muy famoso.

Sus divinidades eran el asesinato y la conspiración y era un dios superior poderoso.

¡Era un dios antiguo que incluso había sobrevivido al ocaso de los dioses!

Se decía que conocía muchas historias antiguas y tenía una relación indefinida con los dioses, aunque era una principalmente de odio.

Sin embargo, había un extraño rumor en los últimos cientos de años: Se decía que ese dios había enloquecido y se había convertido en un demonio.

Esa desviación podía ser una cuestión de vida o muerte para los dioses, y esa situación se había vuelto más y más obvia en los últimos tiempos.

Estaba transmitiendo todo tipo de profecías contradictorias y los sacerdotes no se podían acostumbrar.

—Ah…

¡El Dios del Asesinato ha enloquecido!

Los orcos en el norte están construyendo un imperio y hay rastros de diablos y demonios en Dambrath y en altamar…

Quizá esto solo sea comparable con la edad media…

—dijo Madam Tillen con un suspiro.

…

—Puedo ver un futuro con diablos y demonios…

—a bordo del Tigre Escarlata, Leylin observaba una bola de cristal sobre un suave cojín de plumas de ganso.

Estaba dentro de una cabina oscura y había una mirada compleja en sus ojos.

Solo los astrólogos y los profetas podían utilizar el poder de la magia para ver el futuro.

Ellos tenían sus propios métodos: algunos usaban cartas de tarot y otros, las trayectorias de los cuerpos celestes.

Los oscuristas tenían una habilidad similar y, gracias a su experiencia en el Mundo de los Magos, Leylin también podía hacerlo.

—Las fuerzas principales de nuestros rivales deberían estar en la Caleta de los Piratas.

Obtendremos una victoria absoluta en esta operación y encontraremos rastros de un diablo allí…

—Leylin dejó la bola de cristal sobre el cojín y usó un paño de seda blanco para secar sus manos mientras hablaba con convicción.

—Creo que sucede algo malo contigo…

—Isabel estaba reclinada sobre la puerta, como un guardaespaldas leal, y sus ojos se habían llenado de curiosidad—.

No recuerdo tu entrenamiento para las profecías.

Además, los profetas no lo hacen de la misma forma que tú…

—Jeje….

Este es un método que vi en Luna Plateada, no creas que es la gran cosa…

—dijo Leylin, que rio ligeramente.

Aunque el hecho de que se hubiera convertido en un brujo de alto rango era un secreto, ya le había contado a Isabel sobre eso, lo que le dio una gran confianza.

El Marqués Louis había podido hacer lo que había querido en los mares solo con su poder como brujo de alto rango.

También había absorbido a los Esqueletos Negros y a los Piratas Tiburón Tigre, por lo que había empujado a los Bárbaros al borde del abismo.

De no haber sido por la aparición de Leylin, probablemente se habría convertido en el único tirano de los mares.

—¡Pero ahora las cosas son diferentes!

El desastre de la Marea de los Piratas llamó la atención de demasiados seres poderosos…

—dijo Leylin con un suspiro.

Los mares abiertos no se habían desarrollado mucho en el pasado, el terreno y las organizaciones eran muy simples.

En ese entonces, una tribu barbárica ya era aterradora, pero, ahora, no eran nada.

Por esa razón, Leylin estaba algo intranquilo e intentaba predecir el futuro.

Como la capacidad del Mundo de los Dioses para analizar ese tipo de hechizos era demasiado poderosa, los dioses y los seres legendarios podían hacerlo fácilmente.

Leylin no creía que los Bárbaros pudieran hacer lo mismo.

—Está bien entonces…

—Isabel era todo sonrisas, pero su expresión cambió abruptamente.

¡Bum!

¡Kachak!

Se oyó un ruido suave junto con las voces angustiadas de los piratas.

—Parece que encontraron algo en la cubierta…

Vamos…

—Leylin sonrió y siguió a Isabel.

En ese momento, los piratas formaban un círculo alrededor de dos figuras.

Una era Karen, mientras que la otra era un asesino vestido de negro con ropa ajustada.

Las espadas afiladas chocaban sin cesar y las ráfagas que producían dejaron a los piratas sin el valor necesario para avanzar.

—¡Karen, ya deja de jugar!

Leylin chasqueó los dedos y un cono de llamas escalofriantes estallaron precisamente hacia una de las figuras.

Las llamas embravecidas la devoraron de inmediato.

—Era sólo una marioneta —dijo Leylin mirando hacia el mástil—, ¿cierto?

—¡Huu huu!

Como era de esperarse de quien fundó a los Tigres Escarlata y venció al Marqués Louis, ¡el Señor Leylin!

De repente, se oyó una risa similar al sonido de un búho y apareció una distorsión junto al mástil que formó una figura humana.

—¡Nos volvemos a ver, Señor Leylin!

Permíteme presentarme.

Este humilde sirviente es Arfo, un sacerdote del poderoso Dios del Asesinato.

Nos conocimos una vez, ¡en la Caleta de los Piratas!

Arfo estaba vestido de forma impecable, como un sacerdote, y se desconocía el momento en que había llegado a la embarcación de Leylin.

—¡Cómo te atreves!

Karen había notado que la figura en las llamas había desaparecido, lo que había revelado la aparición original de una ilusión de alto rango, por lo que se entristeció.

—¡Espera!

—justo cuando Karen estaba a punto de avanzar, Isabel sonrió y tiró de ella hacia atrás—.

Eres muy valiente, ¿eh?

¿Cómo te atreves a jugar con mi gente?

—Isabel observó a Arfo y sus ojos se volvieron peligrosamente angostos.

—El gran nombre de la Bruja Escarlata se ha difundido por los océanos, pero nunca pensé que fuera una dama tan bella —Arfo parecía algo embriagado.

—¡Bien, bien!

Isabel retrocedió algunos pasos con una sonrisa.

De repente, comenzó a actuar.

Desenvainó al instante la Espada del Dragón Rojo y se oyeron algunos rugidos draconianos débiles.

Un inmenso campo de fuerza espiritual se extendió e hizo que todos los piratas retrocedieran mientras el sacerdote se veía alarmado.

—¡Aura de dragón!

La espada color rojo feroz produjo un chillido muy nítido y lanzó llamas por el aire.

¡Ssss!

El sacerdote dio varios pasos hacia atrás, aterrado, mientras miraba horrorizado las marcas chamuscadas en su muñeca.

—Karen es una de las míos, ¡no te corresponde molestarla!

Isabel no parecía tener intenciones de matarlo, guardó lentamente su espada con un bufido.

Esto dio lugar a una gratitud inmediata en los ojos de Karen, además de algo de vergüenza.

—Nunca pensé que la Bruja Escarlata no fuera una maga demoníaca.

Es alguien que ha heredado la sangre de linaje de un dragón rojo, ¡incluso tiene un objeto legendario!

—Arfo se veía algo incómodo mientras reflexionaba sobre eso.

Una diferencia tan marcada hizo que estallara al pensar en los ladrones que habían recopilado esa información—.

Aunque hay una diferencia entre la demonificación y convertirse en un dragón rojo, no debería ser tan marcada.

¡Deberían ser asesinados!

Solo una pequeña alteración o error en la información podía tener consecuencias irreversibles, por lo que un cambio tan enorme puso a Arfo en guardia de inmediato.

—¿A quién representas?

—preguntó Leylin mientras reía disimuladamente en el interior.

Usar el estatus de Isabel como Hechicera Dragón para ocultar su demonificación también había sido uno de sus planes.

Después de todo, los Magos del dragón rojo también tenían la capacidad de manipular las llamas y desarrollar escamas, por lo que sería suficiente para confundir a los demás.

Las iglesias siempre castigarían sin piedad a los demonios; lo mejor era no tener trato con ellos.

Los magos, por otra parte, estaban bien.

Lo más importante era que el propio Leylin no había explicado nada, sino que todo había sido asumido.

—¡He venido en representación de la voluntad de mi dios!

—Arfo se veía serio mientras hablaba.

—¿Tienes una profecía del poderoso Dios del Asesinato?

—Leylin lo miró con una mirada burlona.

Sin embargo, eso solo aterrorizó a Arfo.

—N-no, ¡pero nuestro obispo ha recibido las intenciones de mi dios!

—cuando se trataba de su fe, lógicamente Arfo no se atrevía a mentir, recordaba la orden que había recibido.

¿Los océanos se han sumido en el caos?

¿Sólo por una masacre provocas a los dos principales grupos de piratas?

¿Qué clase de broma es esta?

Maldición…

desde que el obispo recibió la gracia del dios, se ha vuelto más irritable y demente…Pensó Arfo.

Sin embargo, como su subordinado, no tenía derecho a hacer ninguna sugerencia y sólo podía cumplir con las órdenes de su superior.

—Como es el deseo de la iglesia, vamos a oírlo, ¿está bien?

Leylin llevó a Arfo a una sala de reuniones.

Los Piratas automáticamente se pararon a ambos lados y fijaron sus ojos en Arfo.

Parecía que, en el momento en que Leylin diera la orden, lo convertirían en carne picada, lo que lo presionaba enormemente.

—Entonces, emisario, ¿cuáles son tus sugerencias?

—El mundo oscuro de los océanos debe unificarse.

Creemos que los Tigres Escarlata son más adecuados que los Bárbaros para hacerlo —Arfo hizo todo lo posible por reprimir el vaivén en su corazón mientras decía palabras que no pensaba.

Los brujos podían detectar con facilidad cualquier cambio en la mente o el ánimo, por lo que lo descubrirían—.

Para mostrar nuestra sinceridad, estamos dispuestos a entregar información relacionada con los Bárbaros y ayudarlos a vencer…

—dijo Arfo mientras colocaba un pergamino de piel de oveja sobre la mesa.

—¡¿Oh?!

A Leylin eso le resultó terriblemente gracioso y le echó un vistazo al pergamino.

Era un mapa excelente del mar y mostraba el lugar donde los Bárbaros obtenían sus suministros.

Una isla de gran tamaño tenía marcas obvias color rojo sangre.

—Estos son los lugares donde los Bárbaros se reabastecen y la última marca es el lugar en donde vive la tribu barbárica —explicó con confianza Arfo mientras miraba a Leylin.

—¿La isla donde habita la tribu barbárica?

—Isabel se quedó sin aliento—.

¿Intentas crear una enemistad eterna con los Bárbaros?

—Ya son enemigos, ¿por qué no llevarlo al extremo?

—Arfo extendió sus brazos como un sinvergüenza.

—Jajaja…

Jajaja…

—luego de un largo silencio, todo lo que recibió como respuesta fue la risa maniática de Leylin—.

Lo has dicho bien, ¡lo has dicho bien!

Ya somos enemigos, ¿qué tal si lo llevamos al extremo?

Justo cuando una sonrisa iluminó el rostro de Arfo, algo sucedió…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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