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Brujo del mundo de magos - Capítulo 933

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933: Capítulo 933 – Asesinato 933: Capítulo 933 – Asesinato Editor: Nyoi-Bo Studio En ese momento, también se decidió el vencedor de otra batalla.

Al ver que el enfrentamiento se volvería eterno, Isabel lanzó Aliento del Dragón sin la más mínima duda.

Sus escamas ardientes formaron una armadura cegadora que se parecía mucho a un puñado de flores frescas y la hacía ver como una valquiria.

Como una Hechicera Dragón, ella había heredado las habilidades para los hechizos de un dragón rojo.

Además, el linaje que Isabel poseía era el de un dragón legendario, lo que aumentaba enormemente su poder.

Las llamas embravecidas consumieron a Odge en un instante; su resistencia barbárica y su determinación no podían detener su doloroso llanto.

¡Flick!

Isabel también activó la Espada del Dragón Rojo inmediatamente y una luz brilló al tiempo que el poderoso sable encantado de Odge se partió.

Una vez que eliminó el obstáculo, la Espada del Dragón Rojo atravesó el corazón de Odge sin reticencia.

Ardieron algunas llamas y destruyeron de inmediato todos los órganos vitales de su cuerpo.

—AAH…

Odge bajó la cabeza con gran dificultad y observó la carne negra quemada en su pecho.

La luz en sus ojos se atenuó lentamente.

—¡NO!

—Madam Tillen soltó un gemido apenado.

Logró reunir fuerzas de alguna fuente desconocida de energía y se esforzó por gatear hasta el cuerpo de Odge—.

Mi….

amado…

—sostuvo la enorme mano sin vida de Odge con los ojos llenos de alegría, como si tuviera la cosa más preciosa en todo el mundo.

Se unieron lentamente.

Mientras los observaban, Leylin e Isabel no intentaron molestarlos de ninguna forma, sino que observaron en silencio a esas almas gemelas eternas pasar al más allá.

—Qué romance tan triste y bello…

¿No?

Isabel mostró su fastidio luego de oír el comentario inútil de Leylin: —Es poco probable que digas algo así.

Además…

¿Por qué estás tan impaciente?

Isabel miró a todo su alrededor.

Los Bárbaros hacía sido forzados a tomar una postura débil.

Con Odge y Madam Tillen asesinados, los Bárbaros restantes enloquecieron aún más.

Sin embargo, finalmente terminaron luchando en las puertas de la muerte.

Una vez que los últimos Bárbaros chamanes murieron, la destrucción de todo el grupo se volvió inevitable.

Se derrumbaron ante la fuerte represión y saltaron al mar uno tras otro para huir.

Igualmente, Robin Hood había anticipado mucho antes esa retirada, por lo que les disparó a todos.

Ese era el problema de las guerras navales: una vez que alguien perdía, era difícil huir.

Sólo existían las victorias o derrotas absolutas en el mar, y perder hacía que liberarse fuera muy difícil.

Leylin siempre había tenido suerte.

O, en realidad, siempre había planeado todo muy bien.

Su ritmo y su falta de duda en ese momento diferían de la visión que Isabel tenía de él, sobre todo el hecho de utilizar a su propia gente como carnada.

Sus métodos apestaban a poca visión a futuro.

—¿Lo sabías?

Entonces no hay daño en que adivines qué protección preparé con antelación…

—el corazón de Leylin se sintió agradecido al ver a su prima madurar.

Ella podía considerarse su mayor ayudante en los mares.

—No puede ser….

¡El sacerdote y el ladrón de la última vez!

—Isabel sólo tuvo que pensarlo por un momento antes de que sus ojos brillaran de entendimiento.

—Ajá.

Leylin asintió y sacudió su mano despreocupadamente.

Se alzó una ola translúcida con una pequeña pantalla de agua que flotaba sobre ella.

Aunque no había indicios de su identidad, los marineros a bordo irradiaban un aura asesina única.

—Estos son…

¿piratas?

¿Piratas preparados por el Dios del Asesinato?

Siempre se han escondido en la Caleta de los Piratas, nunca pensé…

—Isabel tomó aire bruscamente.

Siempre habría creído que los Tigres Escarlata y los Bárbaros eran los grupos más grandes del océano y había ignorado a los grupos más pequeños y fragmentados.

Sin embargo, esos grupos pequeños eran en realidad la mayor fortaleza de la Caleta de los Piratas y conformaban la mayoría de los navíos en la Marea de los piratas.

Incluso una pequeña parte de aquellos en servicio podía reunirse en una fuerza poderosa con la que lidiar.

—Afortunadamente, ya los habías descubierto.

Si hubiéramos peleado en una batalla de atrición con los Bárbaros, esas langostas habrían descendido en el lugar.

Las consecuencias habrían sido insoportables…

—dijo Isabel con una expresión seria.

Ya no tenía la más mínima duda en su mente de que la iglesia del asesinato no eran solo pescadores comunes.

—Ajá, ¡estás completamente en lo cierto!

—Leylin estaba de acuerdo con la afirmación de Isabel—.

Por eso también evité un enfrentamiento en la Caleta de los Piratas.

Por supuesto, no deseaba que los Bárbaros aprovecharan una ventaja en la ubicación, pero también quería evitar a esos gusanos de la oscuridad…

—los extremos de sus labios se curvaron en una sonrisa desdeñosa—.

No obstante, ahora hemos descubierto su plan e hicimos preparativos luego de destruir a los Bárbaros.

¿De qué tenemos que preocuparnos?

—¿Qué quieres decir?

—preguntó Isabel, llena de dudas.

Parada junto a Leylin, podía sentir el aroma especial de la sed de sangre.

—¡Démosle la bienvenida y matémoslos a todos!

—los ojos de Leylin brillaron cuando tomó una decisión—.

Ahora es el mejor momento.

Toda la iglesia del asesinato de los mares abiertos se ha reunido aquí.

Su muerte será un gran golpe…

—¿Un golpe?

—Isabel nunca había pensado que la ambición de Leylin crecería al punto en que querría derribar la iglesia de un dios verdadero.

¿Cómo voy a difundir mi propia religión sin deshacerme de ellos…?Pensó Leylin con una sonrisa fría.

Hay una calma total aquí en el océano y Cyric es el dios más grande del mundo oscuro.

Una vez que lo separe de sus lacayos en el plano material principal, toda la fe de los océanos será mía por el robo…

En realidad, no era una cuestión de beneficios.

Leylin había desarrollado una afición por los mares abiertos y estaba decidido a que fueran su base.

Se preparaba para proclamarla la base de su religión, por lo que se enfrentaría a las religiones presentes allí.

Primero estaba Cyric.

Era la mayor influencia en los mares abiertos y tenía a muchos piratas bajo sus órdenes.

Además, era un dios malvado y un enfrentamiento público no sería un problema.

Por el contrario, quizá le brindaría el favor de los dioses buenos.

En el futuro, Leylin probablemente recorrería los océanos eliminando a todas las religiones malignas y los dioses malvados de una sola vez.

—No te preocupes, prima.

La influencia del dios del asesinato no es tan fuerte en altamar, y está reprimido por muchos otros dioses buenos…

Además, ni siquiera el Gremio de Ladrones está completamente bajo su control…

Leylin había obtenido mucha información confidencial sobre los tres grandes gremios luego de viajar al continente.

Cyric sólo podía considerarse un accionista en el Gremio de Ladrones, no su jefe.

Había muchos otros dioses que respaldaban la organización en secreto.

Ocurría lo mismo con el Gremio de Guerreros, no se permitiría que sólo un dios monopolizara esos canales.

Ni siquiera los brujos cerrados eran completamente leales a Mystra.

Oghma, entre otros, tenía una parte de los fieles.

Eso significaba que una guerra contra Cyric no implicaba un ataque al Gremio de Ladrones.

—Con que es así….

Pero, igualmente, es un dios verdadero y poderoso —los ojos de Isabel estaban llenos de ansiedad.

No hace falta aclarar que ni siquiera los dioses débiles cederían sus propios territorios, mucho menos permitirían que sus seguidores sufrieran una gran pérdida.

Aunque la influencia de Cyric fuera muy débil en los mares abiertos, ejercía un gran poder en el continente.

Controlaba a muchas potencias militares de alto rango en secreto.

Para él, era completamente posible enviar a uno o dos legendarios a pelear por él.

Era la última fuerza decisiva en el plano material principal y, una vez que un experto de alto rango así llegara, Isabel sabía muy bien que nadie a su lado podía ofrecer la más mínima resistencia.

Las personas comunes no podían tocar el reino legendario.

Ni siquiera toda la riqueza de la Familia Faulen era algo frente a los ojos de una leyenda.

—Aunque venga una leyenda a lastimar a mi familia, ¡tendrán que pasar sobre mi cadáver primero!

—declaró con firmeza Isabel, que sostuvo con fuerza su espada larga del dragón rojo.

Leylin, naturalmente, estaba al tanto de la decisión en sus ojos, pero no comentó sus planes.

Cyric posiblemente podía enfurecerse y enviar seres legendarios desde el continente.

Sin embargo, eso requería tiempo.

Para entonces, el propio Leylin probablemente habría ascendido.

Además, el progreso de una persona necesitaba de los beneficios de los errores ajenos.

Esto, lógicamente, crearía conflictos.

Que Leylin eligiera los mares abiertos era una decisión bastante aburrida.

Si hubiera comenzado a desarrollarse en el continente, probablemente ya se habrían enviado expertos legendarios a detenerlo.

—Al final, todo es una cuestión de fuerza.

Si tengo suficiente fuerza, ¿qué puede hacer la iglesia del asesinato aunque asesine a sus miembros y tome el control de los mares?

Tanto Cyric como Malar eran dioses malvados caóticos a los que el público general no respetaba demasiado.

Leylin podía utilizar la forma que deseara para lidiar con ellos.

Elegir la facción correcta es de suma importancia.

Como la facción buena está fuera de discusión, no debo perder a la facción legítima…

Leylin se acarició el mentón mientras reflexionaba sin sentido sobre la situación.

Justo cuando Leylin e Isabel estaban por hablar, Ronald finalizó su misión y saltó hacia ellos emocionado.

Aún había rastros de sangre barbárica en él cuando comenzó su informe.

—¡Mi Señor!

¡Los Bárbaros han sido destruidos!

Sólo se han hundido cinco naves, ¡el resto está ahora bajo nuestro control!

—Mmm, prepárense para comenzar la segunda fase del plan.

¡Llévense las naves seriamente dañadas y prepárense para luchar otra vez!

Las órdenes de Leylin eran simples.

—¿Mmm?

¿Aún tenemos enemigos?

—Ronald creía que los Tigres Escarlata serían la tripulación más poderosa en los mares una vez que los Bárbaros fueran eliminados.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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