Brujo del mundo de magos - Capítulo 980
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980: Capítulo 980 – La Reunión Secreta 980: Capítulo 980 – La Reunión Secreta Editor: Nyoi-Bo Studio Leylin suspiró por dentro.
Un miembro del clero lo guió a la parte trasera de la iglesia.
La luz dorada del sol entraba en la habitación a través de las ventanas y mostraba las partículas de polvo en el aire.
Los muebles y todas las demás decoraciones eran simples, como era habitual en la iglesia de la justicia.
—Si necesita algo, presione el timbre aquí.
Esperaremos cualquier orden…
Además, la reunión con los demás Señores será después de la cena.
La paladina Rafiniya llegará muy pronto —el sirviente que había acompañado a Leylin se retiró y cerró la puerta.
Rafiniya llegó rápidamente.
Después de todo, Leylin era una leyenda y era necesario mostrarle el debido respeto.
Por desgracia, para una paladina tan tonta, Leylin no tenía un tema común que discutir con ella.
Después de disfrutar de una cena sencilla, Leylin fue guiado a un pequeño salón.
Unos pocos maestros con auras poderosas lo estaban esperando.
¿Estos son las otras leyendas?
Pensó, y se dirigió al interior.
El salón era bastante pequeño.
Había una alfombra de piel roja brillante en el suelo y una chimenea que ardía resplandeciente.
Sin embargo, no había olor a humo en el aire.
Si bien estaban en el norte, aun así la sala seguía siendo tan cálida como si fuera primavera.
La entrada de Leylin inmediatamente llamó su atención.
Una mujer de pelo largo envuelta en un abrigo de piel de visón rojo se puso de pie con una amable sonrisa en su rostro.
—Tú…
Tú debes ser el rumoreado brujo de los mares exteriores.
Leylin, ¿verdad?
¡En verdad eres muy joven!
Además de nosotros, los viejos del norte, llegaste bastante rápido.
Evidentemente, ella era una leyenda y, por el poder del dominio elemental que la rodeaba, ¡era una bruja legendaria!
—Permíteme presentarme.
Mi nombre es Lillian y aquí junto a mí está el paladín del Dios de la Justicia, el Señor Patrick.
Junto a la chimenea, está el protector del norte, el legendario druida, Alegor.
Había sólo tres leyendas en la sala.
La Reina Alustriel de Luna Plateada y su principal erudito, Blu, no estaban por allí.
Eran personas a las que Leylin había deseado ver y eso lo dejó un poco decepcionado.
Por supuesto, Leylin se presentó con humildad y saludó cortésmente a los tres mientras los examinaba: —Buenas noches…
Lillian era una Bruja tradicional.
Su cuerpo emitía ondulaciones de objetos mágicos y pergaminos, e incluso parecía haber un aura oculta allí, probablemente un elemento legendario que ella tenía consigo.
Su poder de batalla no debía ser subestimado.
Patrick, por otro lado, era un hombre de pocas palabras y parecía bastante frío.
Eso en realidad hizo que Leylin riera por dentro.
Recordó al paladín legendario que había asesinado, de quien se había dicho que era un juez o algo así; estaba seguro de que la iglesia del Dios de la Justicia debía haber recibido un gran golpe.
El último era el druida legendario, Alegor, que estaba vestido de una manera interesante.
Era un hombre corpulento de más de tres metros de altura y una espesa barba marrón.
Junto a sus orejas peludas, había un par de grandes cuernos bifurcados como los de los alces con algunas hojas en las puntas.
Ese druida no tenía mucha ropa, solo un poco de piel de bestia y un mandil hecho de hojas.
Eso mostraba un pecho ancho y velludo, que lo hacía parecer bastante salvaje.
Alegor se veía serio y le dio a Leylin toda la información que necesitaba en unas pocas oraciones: —Por empezar, como protector de la naturaleza, no debería participar en estas actividades.
Sin embargo, esos orcos están destruyendo la naturaleza en un grado aterrador, que va en contra del ciclo y la armonía más fundamentales aquí…
En general, todos los druidas asumían la responsabilidad de proteger la naturaleza.
Estaban en contra de cualquier acción que la destruyera, e incluso había habido un aumento de los radicales en contra de ese accionar.
Después de ocupar el norte, los orcos estaban haciendo mucho daño al medio ambiente para obtener más recursos y materiales.
La reina de Luna Plateada tenía una gran relación con los druidas, por lo que comenzaron a recordar el momento en que ella había estado en el poder.
Era comprensible por qué trabajaban duro allí.
Leylin estimó el poder que tenían: —Ojo del Norte…
Protector de la naturaleza y un paladín que es comparable al juez de antes…
Con ellos cuatro, era imposible derrotar al imperio orco, ¡pero era posible afectar los éxitos o los fracasos de algunas campañas!
Además, eran solo el primer grupo que había llegado.
Las verdaderas cartas de triunfo seguían ocultas.
—Qué pena…
Aun así, no es posible influir en el poder de los orcos en el norte.
Como máximo, podemos romper sus cimientos como reino; pero a menos que todos los dioses humanos se unan, es imposible ahuyentarlos y restaurar nuestro poder.
Sin embargo, ¿eso es posible?
Con todo tipo de emociones complicadas en su interior, Leylin salió de la iglesia y se dirigió a Yorkshire, donde ya era de noche.
Si bien era tarde, ese lugar permanecía bastante bullicioso.
Además de los deslumbrantes rayos de varias iglesias, también había grandes lámparas de aceite frente a las tiendas.
Algunos ciudadanos paseaban después de la cena; melodiosas canciones sagradas y oraciones sonaban en el fondo.
Era tranquilo y relajante.
—Pero…
parece que los efectos de los refugiados del norte están por desaparecer…
Leylin descubrió que había una frecuencia muy alta de patrullas y robos ocasionales, y no pudo evitar sacudir la cabeza.
La oleada de residentes del norte era el mayor desafío para la seguridad.
El enorme aumento de la población, así como la entrada de la nobleza del norte, había aumentado el precio de las necesidades básicas y provocó que muchos ciudadanos fueran incapaces de expresar su infelicidad.
En realidad, la gente de Yorkshire no pensaba bien de esos refugiados.
Todos creían que, además de haber robado sus trabajos, también eran una carga enorme.
Tal vez conocían los sentidos de una Leyenda y sabían que enviar personas para vigilarlo sería inútil, a menos que se enviara a un ladrón o un asesino legendario.
Leylin dio una vuelta y descubrió que no había magia ni personas siguiéndolo.
—Por supuesto, tal vez se hayan asegurado a sí mismos con el apoyo de los dioses, no podría hacer nada contra ellos…
Leylin negó con la cabeza y no pudo evitar reír; luego, llegó a un callejón poco iluminado.
Aparecieron corrientes de niebla roja oscura a su lado que ocultaron su aura original.
Era como si se hubiera convertido en una persona totalmente diferente Las personas que lo rodeaban estaban distraídas y ninguno descubrió esa anormalidad.
—Con la fuerza onírica ocultándome, cualquier cosa que me vigile será inútil…
Leylin salió del callejón, que tenía una ilusión oculta en su interior, su figura brilló varias veces y desapareció del camino.
Con la fuerza legendaria de Leylin y el impulso de las ilusiones de la fuerza onírica, era demasiado fácil evitar que lo espiaran.
La luz fluctuó y Leylin apareció en una habitación secreta.
La niebla negra en los alrededores parecía ser como una enorme bestia que lo devoraba todo.
Solo había una luz amarilla en el centro que emitía rayos brillantes.
Unas cuantas figuras con auras poderosas estaban vestidas con túnicas negras esperando bajo la luz.
Una de las personas vestidas de negro le dijo a Leylin con voz aguda y femenina: —Llegaste temprano…Nunca pensé que tendrías arreglos aquí en Yorkshire también…
Leylin observó a la bruja frente a él.
Bajo la luz, se quitó el disfraz y mostró su aspecto original.
¡Era la bruja legendaria a la que acababa de ver, Lillian!
—Por qué me transmitiste un mensaje justo antes de irme…
y están estas personas…
—Leylin parecía sospechar.
Aunque esa bruja legendaria había parecido normal durante la reunión anterior, de repente le había enviado una dirección al final y le había pedido que fuera solo.
También había otros seres poderosos y cada uno de ellos era una Leyenda.
Una reunión como esa definitivamente no era para algún tipo de banquete.
—Ya establecí múltiples formaciones de hechizos de aislamiento.
Ni siquiera un dios puede descubrir nuestra conversación a menos que su verdadero cuerpo descienda —dijo Lillian con una sonrisa; sus ojos parecían arder—.
¿Todavía no sabes la razón por la que las leyendas nos hemos reunido?
¿Qué grandes planes podría haber cuando un grupo de Leyendas se reunía en secreto?
Si los beneficios eran la mayor prioridad, entonces lo que podría atraer a esos seres ejemplares sería la ascensión a la divinidad.
Leylin lo sabía muy bien y sonrió.
—Bueno, aún no me los has presentado…
—Jeje…
¿Este pequeño mocoso que acaba de entrar en nuestro dominio es capaz de conspirar con nosotros?
En ese momento, una persona con una túnica negra parada junto a Lilian se rió; sonaba como un búho fantasmal en la noche y hacía erizar el cabello.
¡Bum!
Un aura mortal tremenda y fría con una gran presión atacó a Leylin en un instante, como olas furiosas.
Incluso hubo gritos de almas malignas, poderosas energías negativas y auras corrosivas.
El resto de los seres vestidos de negro no se movió; observaban y sonreían.
¿Esto es una evaluación?
Como era de esperarse, en círculos secretos como este, ¡el poder lo es todo!
Pensó Leylin.
El cuerpo de Leylin no se movió y permitió que el aura mortal pasara a su lado.
Muchas ondas se movían en la pared detrás de él, pero estaba completamente ileso.
Luego, Leylin le sonrió a la persona de túnica negra que estaba asombrada y le preguntó: —Qué aura tan mortal y densa…
¿Y tú eres?
—¡Tienes la capacidad!
—dijo, pero no hizo más movimientos.
Evidentemente, Leylin le había parecido digno.
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