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Brujo del mundo de magos - Capítulo 991

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  3. Capítulo 991 - 991 Capítulo 991 – La Isla Debanks
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991: Capítulo 991 – La Isla Debanks 991: Capítulo 991 – La Isla Debanks Editor: Nyoi-Bo Studio DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Todas las opiniones de esta novela pertenecen a la ficción y pueden o no ser las creencias personales del autor.

No son opiniones compartidas por los miembros de Nyoibo Studio.

*** Una intensa discusión militar con pocos participantes tenía lugar dentro de la sala del capitán del Tigre Escarlata.

Leylin, como la persona a cargo, lógicamente se sentó en el frente de la mesa, con Isabel y Tiff a su lado.

Junto a Isabel, estaban Robin Hood, Ronald, Karen y los otros líderes de los piratas.

Junto a Tiff estaba la organización que Leylin había dirigido en el norte.

Eso incluía a los adoradores del diablo y diablos reales.

Aunque ocultaban su aura, igualmente hacían que los piratas sintieran una sensación de peligro y preocupación.

Junto a los adoradores del diablo había unos pocos sacerdotes superiores con rostros sombríos.

Esos sacerdotes eran semillas que Leylin había criado.

Aunque eran jóvenes, ya estaban empezando a mostrar rasgos misericordiosos y amables y no parecían ser compatibles con los demonios.

Sin embargo, se sentaron juntos, lo que creó un ambiente bastante interesante.

Esos dos grupos se estaban reuniendo por primera vez y no pudieron dejar de examinarse con curiosidad.

Esas eran todas las fuerzas de élite de Leylin y la nueva forma de su futura iglesia y ejército.

También eran el capital que Leylin estaba utilizando en una expedición hacia el imperio nativo y, lógicamente, tenía que integrarlos bien.

Luego de que se completaron las largas presentaciones, Leylin tosió suavemente.

Inmediatamente después, el lugar quedó en silencio.

—Isabel, describe la situación actual —Leylin siempre llamaba a Isabel por su nombre en el entorno oficial y eso era algo que continuaría incluso después de que se convirtiera en un dios.

Para los seres longevos como ellos, las relaciones de sangre y similares eran inútiles.

Su único interés era la inmortalidad.

—Uno de los grupos piratas a mi cargo encontró el imperio nativo.

Está en una isla grande, del tamaño de dos o tres reinos como Dambrath combinados, y sus alrededores siempre están llenos de tormentas peligrosas y corrientes oceánicas.

Solo hay un período corto de tiempo todos los años en que los barcos pueden navegar con éxito más allá del área, por lo que su contacto con el mundo exterior es mínimo.

Mis subordinados ahora tienen una idea clara de los patrones de las corrientes y han creado una ruta de navegación precisa…

Identificar las corrientes oceánicas y las rutas de navegación era una habilidad fundamental para los piratas bajo el mando de Isabel.

Como sus vidas dependían de los mares, su capacidad para navegar y determinar su ubicación en función de las estrellas superaba con creces la de los navegantes de los buques mercantes normales.

Como la mejor capitana en los mares exteriores, Isabel lógicamente tenía muchas personas talentosas a su disposición.

Una vez que determinaron la ubicación, la identificación de las rutas de navegación era una tarea simple.

Sin embargo, llevaría algo de tiempo y las pruebas podrían costarles la vida.

—¡Tss!

—el discurso de Isabel inmediatamente hizo que se escucharan jadeos por parte de los subordinados de Tiff—.

¿El tamaño de dos o tres Reinos de Dambrath?

¡Esa zona es similar a un pequeño continente!

—El Reino de Dambrath está formado por aproximadamente un millón de personas.

Incluso la estimación más conservadora sitúa a la población nativa en más de 2 millones.

Tenemos que enfrentarnos a tantos, ¡qué aterrador!

La simple proporción provocó miradas preocupadas en los rostros de algunos piratas.

Después de todo, tenían menos de diez mil hombres y debían luchar contra más de cien cada uno.

Si no fuera por su ventaja naval y la ruta de navegación, ya habrían pensado en escapar.

—¡Silencio!

—gritó Tiff—.

¿Están tratando de humillarse delante de nuestro Maestro?

¿O sus mentes son tan débiles?

Las preguntas estrictas combinadas con su poder legendario hicieron que todos se callaran de inmediato.

Leylin agitó sus brazos despreocupadamente y dijo: —Aunque hay muchos nativos, no importa demasiado.

Sabrán cómo son las cosas cuando lleguemos a tierra.

Incluso en el mundo anterior de Leylin, los colonialistas en la era del descubrimiento habían conquistado las Américas utilizando solo cientos o incluso decenas de personas.

Con miles de criminales, piratas y muchos otros, se habían apoderado de todo el continente.

Al final, se convirtieron en los héroes de los héroes, como Cortéz, que utilizó solo a mil personas para apoderarse de los quince millones de aztecas en sólo cinco años.

Ese imperio nativo no era muy diferente del Imperio Azteca de su viejo mundo, una civilización atrasada, llena de salvajismo e ignorancia.

Con sus avances en la civilización y la tecnología, conquistar una tierra de gran tamaño con gente atrasada no era diferente de masacrar a un cerdo gordo.

Y lo más importante, con un “dios” como Leylin de su lado, ¿qué posibilidades de fracaso había?

Como un ser divino, Leylin tenía un aura invisible que era muy contagiosa.

Al ver su confianza, los temores del resto se disiparon.

Leylin asintió ante el resultado de la situación y le permitió a Isabel continuar con la introducción del imperio nativo.

—Según nuestras prácticas habituales, llamo a esta isla recién descubierta Isla Debanks.

Sabemos que hay un imperio nativo justo en el centro llamado Sakartes, que se traduce como “el sol que nunca se pone”.

Ocupa la mayor parte de las llanuras de la isla, con una población de alrededor de un millón y medio.

Hay algunas tribus guerreras alrededor del Imperio Sakartes, que están sometidas a él.

En total, suman alrededor de quinientos o seiscientos mil…

Isabel evidentemente valoraba la inteligencia, fue capaz de recopilar información muy definida sobre el Imperio Sakartes.

Estaba bastante bien.

Aunque estaban preparados para eso, aun así algunas de las personas se quedaron sin aliento cuando se enteraron de que estarían declarando la guerra a unos dos millones de personas.

Al observar las acciones de sus subordinados, Isabel exclamó con frialdad en un tono condescendiente: —Je, je…

eso no es nada, ¡descerebrados!

No son dos millones de enemigos, ¡sino dos millones de esclavos saludables!

¡También hay innumerables tesoros para ser saqueados y tierras fértiles!

Fue entonces cuando el resto de los piratas reaccionaron y recordaron a los frágiles nativos.

Tomaban a esas personas como esclavos, por lo que sabían que, con sólo ver sus espadas, podrían asustarlos para que se subordinaran a ellos.

No se resistirían sin importar cómo fueran azotados y, en algunos casos, un solo supervisor podría manejar cientos de ellos a la vez.

En ese momento, sin importar sus números, los piratas finalmente reaccionaron con un sentimiento de gran superioridad.

—¡Exactamente!

Esos nativos son tan frágiles.

¿Por qué sentiríamos temor?

Además, no tenemos que declarar la guerra a todos ellos a la vez.

Podemos trabajar desde las tribus circundantes y someter a algunos grupos para que trabajen para nosotros y dejar que se maten entre ellos…

—dijo Ronald en voz baja—.

Si conquistamos una tierra tan grande, o incluso sólo el diez por ciento de ella, todos ustedes podrán obtener cantidades inimaginables de riqueza e incluso llegar a ser nobles dueños de tierras…

Los piratas siempre vivían al límite.

Al escuchar algo tan tentador, sus respiraciones comenzaron a volverse irregulares y sus ojos se inyectaron de sangre.

—Así es…

Al ser Marqueses, mi familia tiene la autoridad de conferir títulos.

Cuando llegue el momento, definitivamente no seré mezquino…

La promesa de Leylin hizo que los piratas se animaran al instante.

La tentación de convertirse en nobles convencería a esos humildes piratas para que trabajaran incansablemente.

La gente junto a Tiff comenzó a inquietarse un poco.

Después de todo, los miembros del clero necesitaban comer y beber y llevar una vida segura y cómoda.

—Es una orden de nuestro Señor, ¡debemos apoderarnos del imperio nativo y difundir su fe allí!

—anunció Tiff con seriedad.

—¡Por nuestro Maestro!

—el resto comenzó a rezar con devoción.

Aprendiendo unos de otros, todos salieron de la sala en fila.

Sólo Tiff e Isabel se quedaron.

—No importa si hay diez veces más nativos que nosotros, pero…

¿alguna vez el Maestro consideró la posibilidad de que estén protegidos por dioses?

—preguntó Tiff seriamente.

Leylin había estado haciendo todo lo posible por evitar eso.

—Mmm, también quería advertirles sobre esto.

En las pocas tribus nativas de los mares exteriores, hay tótems de fe.

Algunos incluso son similares a las leyendas o semidioses…

—dijo Isabel seriamente.

Desde su punto de vista, no importaba cuán inútiles pudieran ser los nativos, aun así podrían tener uno o dos dioses verdaderos.

Eso sería terrible.

Después de todo, Leylin era solo un ser divino.

La crueldad de las batallas divinas se podía experimentar desde muchos poemas históricos y sagas poéticas.

—No tienes que preocuparte por eso.

La Isla Debanks tiene algunas religiones nativas y seres divinos, pero, a lo sumo, solo habrá un semidiós y no uno verdadero…

Además de eso, los dioses del continente no tienen interés en la fe de los nativos…

—garantizó Leylin.

Cuando se trataba de los dioses, obviamente era el que tenía la opinión más valiosa.

Al oír eso, Isabel y Tiff se relajaron.

Aunque había una gran brecha entre él y los dioses verdaderos, no había tanta diferencia entre un ser divino y un semidiós.

Todavía tenían el coraje de arriesgar sus vidas por eso.

Isabel y Tiff no hicieron más preguntas sobre cómo Leylin sabía eso.

Los dioses siempre tenían sus propios secretos…

Leylin tampoco tenía la intención de compartir sus planes.

Después de que se fueron, se dirigió al fondo de la bodega de la nave y vio a un grupo de esclavos nativos encogidos de miedo.

En los preparativos para esa expedición, esos nativos serían los traductores y comunicadores.

Eso reduciría el odio de los nativos ante esa invasión colonial.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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