BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 1
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1: No somos iguales 1: No somos iguales Déjame preguntarte algo: ………… ¿Darías tu vida por alguien?…
Lo harías por tu madre, por tu padre o incluso por la persona que amas, pero… ¿lo harías por un total desconocido?
………… ¿Podrías sacrificar lo que más amas por esa persona?
¿Seguirías luchando luego de entregar lo que más amaste?
¿Resistirías ver a las personas que salvaste, darte la espalda, pisar tus sentimientos, minimizar tu sacrificio?
¿Culpándote, odiándote y mintiéndote?
¿Y aun así no arrepentirte de tu decisión?
………… ¿Podrías seguir amando el mundo que salvaste luego de todo eso?
¿Seguirías a pesar de todo el odio y resentimiento que existe hacia ti?
¿Recorrerías aquel sendero lleno de espinas solo para encontrarte con más y más dolor?
………… Lo siento puede que todo esto no sean más que preguntas vacías y sin sentido para ti… Pero si llegaste hasta aquí es porque deseas saber la respuesta que di ante ellas.
“Yo no lo haría, no lo entiendo.” “No entregaría mi vida por nadie, no pelearía por personas que solo se empeñan en aumentar mi sufrimiento.” “Y si tú quieres seguir ese sendero, puedes hacerlo…pero no esperes que este a tu lado.” Fueron mis primeras palabras ante las preguntas de mi maestro, lleno de ira y confusión en mi corazón, no pude ver más allá de mi propio egoísmo encerrado en mi cabeza.
Pero en otras circunstancias ¿qué hubiera respondido?…
Pensaba que no habría alguna persona coherente capaz de hacerlo.
Nadie en su sano juicio podría hacerlo.
Pero existió una persona que tomó ese camino, uno que nadie podía seguir, protegiendo su mundo hasta el final de sus días.
Y el día de hoy nadie recuerda quién es………
Sus actos y enseñanzas fueron olvidados, no quedó nadie que lo recuerde.
Sin poder cumplir sus deseos y sin heredar sus valores.
Su memoria desapareció en el tiempo.
Y no quedó nadie capaz de elegir este camino.
…………
Aun sabiéndolo estoy aquí… Esperando por la batalla que decidirá el destino de mi mundo.
En este momento eres libre de irte.
Sin embargo, si deseas saber cuales fueron los motivos que me llevaron a tomar este camino y a cambiar mis respuestas… Toma asiento y prepárate.
El sol estaba en su punto más alto y la brisa tocaba mi rostro suavemente, podía oler las flores emanando su dulce aroma.
Eran los últimos días del verano y con la llegada del otoño tan cerca, debía de aprovechar el poco tiempo que me quedaba de estas tardes soleadas.
Otro día más en esta remota aldea, llena de gente alegre y muy amable, Melt Iron, es un lugar muy alejado de la capital, diría que estamos al borde de la frontera del mismo.
Esta aldea era conocida por las minas repletas de minerales mágicos, los pobladores invertían grandes cantidades de tiempo para poder extraer todo tipo de minerales raros que yacían dentro de las minas.
Lamentablemente por el uso excesivo de estas, se prohibió su uso y venta lo que dejo a la aldea en una crisis económica, hoy en día la mayoría se dedica a cultivar y sembrar vegetales, entre ellos mi familia.
Mi nombre es Fhin, tengo 10 años y vivo con mis padres aquí desde que nací.
Mi padre se llama Larence, es un agricultor del pueblo, no es tan bueno que digamos, pero se esfuerza por la familia.
Mi madre se llama Anna, cocina platillos deliciosos para nosotros, también puedo decir que es muy hermosa, incluso se ve más joven que mi padre.
En este momento me dirijo a la plaza, como todos los días en este recóndito pueblo, dejo mi hogar para acercarme a las personas que viven aquí, y sobre todo jugar con Emily, mi mejor amiga.
El sol bañaba las calles empedradas de pueblo con su luz dorada, haciendo brillar el rocío matutino que aún se aferraba a los tejados de las casas.
El aire olía a pan recién horneado y a tierra húmeda, mientras los primeros aldeanos comenzaban sus labores diarias.
Caminé con paso relajado, disfrutando de la brisa veraniega que agitaba mi cabello.
A mi alrededor, la aldea estaba llena de vida.
El murmullo de las personas inundaba la zona, mezclándose con las risas de los niños que corrían por las calles sin preocupación alguna.
—¡Buenos días, señora Liryam!
—saludé con una sonrisa a la anciana que barría el frente de su casa.
Ella levantó la vista y me dedicó una mirada cálida antes de apoyar las manos en su escoba.
—Buenos días, Fhin.
¿Hoy no ayudas a tu padre en el campo?
Solté un suspiro, fingiendo agotamiento.
—No si puedo evitarlo.
Creo que hoy los vegetales pueden sobrevivir sin mí.
La anciana rio entre dientes y negó con la cabeza.
—Algún día tendrás que tomártelo en serio, muchacho.
Seguí mi camino, dejando atrás la conversación con la Sra.Liryam mientras mis ojos recorrían el mercado improvisado que se armaba cada mañana en la plaza central.
Puestos de madera exhibían frutas frescas, pan y telas teñidas a mano.
Un grupo de niños jugaba a las escondidas entre los barriles apilados frente a la taberna.
Todo parecía en calma, como cualquier otro día en este pueblo.
Alzando mis manos al cielo y bostezando dije: —¡Si!
Hoy será otro día tranquilo.
Antes de que el sol se pusiera decidí buscar Emily, es mi amiga desde que llegue al pueblo, crecimos juntos en esta aldea vamos a todos lados juntos, es una niña algo tímida pero alegre, cuando sonríe puedes ver una luz mucho más radiante que la del mismo sol.
Como todos los días pasé a verla a el puesto de su padre.
—Buenas tardes Sr.Órin—Lo salude con una sonrisa.
Frunce el ceño y voltea con una mirada amenazante.
—¿Quién diablos me llamo por mi nombre?
— voltea a ver y dirige su mirada hacia mi.
—¡Oh, Fhin eres tú!
— Gruñe —Ya te dije que no me llames por mi nombre, usa mi apellido, acaso no tienes ningún respeto por este viejo.
Sonrío y toco mi cabeza.
—Lo siento mucho Sr.Órin….
Digo Sr.Caldris — Bajo la cabeza y me disculpo por mi equivocación.
El ríe y me da una palmada en la espalda.
—Así me gusta, recuérdalo siempre, debes de llamar por el apellido a todos los tus mayores, seremos un pueblo pequeño y recóndito, pero demostremos que tenemos valores — Sonríe mientras me habla en voz alta.
Él es el señor Caldris, padre de Emily, le molesta que la gente lo llame por su nombre ya que está muy orgulloso de su apellido, a pesar de no ser de un linaje noble siente que el apellido de cada persona es importante como el nombre que llevamos, pero también lo hace porque es el apellido de su esposa.
Es el panadero del pueblo, pero por lo que me conto Emily antes de serlo y antes de que ella naciera, él era un herrero, uno de los mejores del pueblo, su control sobre la forja y el martillo era esplendido o eso me conto, él lo cuenta con orgullo y confianza, todos sus objetos mágicos eran muy famosos en el reino.
Luego de que los prohibieran y tuviera que apagar las llamas de su caldera, él se casó y aprendió el oficio de su esposa, cuando llega a esa parte de la historia no la cuenta con tristeza ni dolor, él dice que aquel día perdió lo más importante para él, pero gano algo mucho más preciado, a su esposa, la Sra.Caldris vio más allá de su talento y le revelo que había más cosas que podía amar y hacer, lo saco de su tristeza y depresión.
Luego de tener a Emily ella falleció en un ataque de bestias mágicas, los magos del reino tardaron días en llegar a la aldea, para entonces muchos murieron incluidos la madre de Emily, el Sr.Caldris tomo el apellido de su esposa y siguió su oficio criando a su hija a la par, es una triste historia, pero a la vez muestra la realidad de las personas de por aquí, todos han perdido a alguien, pero siguen adelante en memoria de sus seres queridos.
El Sr.Caldris cruza los brazos y me mira con una sonrisa.
—Seguramente estas buscando a Emily — me observa fijamente.
Asiento con la cabeza.
—Si Sr.Caldris, venía a verla.
El Sr.Caldris cierra los ojos y suelta una carcajada rasposa.
—Tienes valor niño, pero llegas tarde ella salió a buscarte luego de terminar sus tareas.
Frunzo el ceño.
—Enserio, bueno iré a buscarla, gracias Sr Caldris nos vemos — salgo corriendo hacia el rio.
El Sr.Caldris grita.
—¡Nos vemos Fhin, saluda a tu padre y madre por mí!
Mientras me dirigía al rio, pude ver algunos carruajes extravagantes llegando al pueblo, tenían piezas de oro y plata que relucían bajo la luz del sol, tirados por caballos grandes e imponentes, tan blancos como la nieve, sus pisadas resonaban por todo el ambiente haciendo notar su presencia.
Al lado de los carruajes pude ver un escudo familiar, dentro de él tenía la imagen de olas golpeando entre sí y rodeaban un tridente que salía del escudo junto con las olas, entendí que dentro viajaba una familia de linaje noble, pero al ser un pueblo recóndito no conozco mucho del tema, no conozco casi nada sobre este mundo ahora que lo pienso.
Cuando dirigí mi atención a la ventana de uno de los carruajes pude ver a una niña de cabello azul, ojos cristalinos como el mar, una piel pálida de mejillas rosas por el calor de la temporada, cruzamos miradas por un momento al pasar eso sentía que no podía dejar de verla había algo que me ataba a su mirada y luego de eso la perdí de vista al entrar al pueblo, fue la primera vez que sentí algo así, pero el sentimiento voló de mi mente al recordar que iba a ver a Emily.
Decidí seguir mi camino al rio donde seguramente ella se encontraba, estando cerca al lugar pude oír el sollozo de una niña, preocupado me apresuré en llegar y pude ver qué pasaba.
Unos niños estaban intimidando a Emily, vestían ropas elegantes, chaquetas largas con bordados dorados en las mangas, pantalones ajustados de tela fina, en su pecho tenían un escudo familiar, dentro de él había bordado un león de fuego, rápidamente me acerque a ellos.
—¡HEY!
¿Qué le están haciendo a Emily?
El que parecía ser su líder giró de inmediato hacia mí con una expresión de fastidio.
—¿Ah?…
Vaya, al parecer las ratas se multiplican rápido —cruzó los brazos y me miró con desprecio.
Fruncí el ceño, confundido.
—¿Ratas?
¿A quién llamas Ratas?
—apreté el puño derecho, conteniendo mi ira.
—A ustedes, los campesinos de este lugar —respondió con arrogancia—.
Siempre metiéndose donde no los llaman, Acaso tus padres no te enseñaron modales.
—Solo la demuestro frente aquellos que me respetan y merecen ser tratados de esa manera, y no hacen llorar a otros— Respondí fuertemente mientras miraba a Emily en el suelo.
Él nota mi mirada fijada en Emily y suelta una carcajada.
—Ya veo estas aquí por ella……Acaso ¿vienes a salvarla?
—dibujando una sonrisa en su rostro— Claro las ratas siempre van acompañadas de otras.
—Cállate y deja de llamarnos ratas, acaso no vez que soy un humano como tú somos iguales, así que no entiendo porque sigues llamándome de esa forma.
El frunce el ceño y aprieta los dientes mirándome con odio.
—¿Iguales?
Tú y yo no somos iguales, no lo entiendes verdad, nosotros pertenecemos a familias nobles, nuestro control y poder sobre la magia es un millón de veces superior al tuyo, y al de la gente que vive en pueblos como este, ustedes solo están para callar y obedecer, así que mejor lárgate antes de que decida hacerte cenizas.
Al escuchar esas palabras junto a su mirada atemorizante, podía sentir el miedo recorriendo cada parte de mi cuerpo, mi instinto decía que huyera de ahí, pero no podía hacerlo, no quería hacerlo, no iba a dejarla aquí.
—Déjala ir y me iré con ella.
—Eres idiota verdad — Respondió mientras se acercaba a Emily — Esta rata ensucio mis botas con barro mientras estaba aquí — Toma del cabello a Emily — Las limpiara con su lengua si es necesario.
Emily grita de dolor, mientras toma fuertemente la mano de su atacante.
—Está bien lo hare, pero no le hagas daño a Fhin — entre lágrimas se agacha para limpiarlas.
Sin poder contener mi ira decidí lanzarme a golpearlo.
—¡Emily detente!
— Grite mientras me acercaba a toda velocidad.
El la suelta y me mira fijamente.
—Maldito rata veo que deseas morir— Saca una varita de su chaqueta — ahora veras porque no somos iguales—Rápidamente pronuncia las siguientes palabras —Ignis lance Apenas termino de pronunciarlas delante de él apareció un círculo mágico, de él salió lo que parecía una lanza cubierta en llamas, salió disparada a toda velocidad en dirección a mí, al darme cuenta mi mente se puso en blanco.
—Mierda ¿Qué debo hacer?
Si no hago algo me atravesara — Giro a ver a Emily —No, no puedo morir aquí, no la dejare sola.
En ese momento luego de pronunciar esas palabras en mi mente, todo a mi alrededor se paralizo, el soplido del viento, el caer de las hojas, la corriente del rio y las gotas que salpicaba, todo se paralizo por unos segundos, es entonces cuando vi mi oportunidad de esquivar su ataque, rápidamente salte al lado derecho, así esquivando su hechizo y salvando mi vida, la lanza de fuego choco en un árbol y ocasiono una gran explosión alertando a todo el pueblo.
Al verla solo pude sentirme a salvo de no haber sido tocado por ella, de no haberla esquivado habría volado en mil pedazos.
Con el corazón saliendo de mi cuerpo y con mis piernas temblando, Uff… eso estuvo demasiado cerca, de haberme dado….
No, no hay tiempo para pensar en eso debo salvar a Emily.
Giro la mirada rápidamente hacia mi oponente.
—¡Te lo repetiré una vez más déjala ir!
— Me levanto tembloroso — No te preocupes Emily te salvare — Se lo digo mientras la miro fijamente y aprieto mis puños.
Ella susurra mi nombre mientras seca sus lágrimas.
—Fhin….
Aprieta la varita y cruje sus dientes con una mirada de enojo y odio.
—Tú maldita rata como pudiste esquivar mi hechizo, Toma un respiro y recupera la compostura.
—Está bien reconozco que tomara un poco más de esfuerzo darte una lección — Alza su varita — Así que siéntete honrado de poder ver el hechizo que usare ahora.
—Ignis Lance, Ignis Lance, Ignis Lance — Repite el mismo hechizo, rápidamente aparecen tres círculos mágicos iguales al anterior.
Yo respondo.
—¿En serio debería sentirme honrado de que repitas el mismo hechizo tres veces?
—dije intentando mantener la compostura—.
No soy un experto en magia, pero eso no tiene nada de impresionante….
Aunque, si soy sincero, aún no sé cómo esquivé el primero.
Mierda, estoy en problemas.
¿Qué hago?
¿Corro?
¿A dónde?
Diablos, debo pensar más rápido.
Mi rostro se tensa en una silueta de desesperación al darme cuenta de que no tengo ningún plan.
El enemigo me observa con burla y deja escapar una carcajada fuerte.
—¡Jajaja!, dices algo así, pero tu rostro muestra otra cosa.
No necesito más que este hechizo para acabar contigo.
Lo de antes fue solo suerte.
Ahora te recomendaría correr… Su sonrisa se ensancha con crueldad.
—Claro si logras dar un paso antes de que las lanzas te atraviesen.
—Lamentarás tu insolencia desde tu tumba.
—Cierto, recuerdo oír a esta chica gritar tu nombre.
Fhin, ¿verdad?
—Sonríe con arrogancia—.
Bueno, dado que estos serán tus últimos momentos de vida, te concederé el honor de conocer el nombre de tu verdugo.
Hace una leve pausa antes de declarar con orgullo.
—Soy Salvador Vélmara… Aunque dudo que sepas quién es mi familia.
Uno de sus acompañantes se acerca y, en voz baja, le susurra: —Creo que es momento de detenernos, ¿no lo crees?
A este paso, morirá… y tendremos problemas con padre.
—Coloca una mano en su hombro, intentando calmarlo.
Salvador resopla con fastidio.
—Parece que no viste nada de lo que ocurrió aquí.
—Su mirada se oscurece mientras clava los ojos en Fhin—.
Esta basura nos ha faltado al respeto y ha manchado el honor de nuestra familia.
Luego, voltea hacia quien parece ser su hermano y le dice con frialdad: —No te preocupes.
Yo me encargaré de explicarle a padre la situación.
Vuelve a centrar su atención en Fhin, y una siniestra sonrisa se dibuja en su rostro.
—Llegó tu hora… Ojalá tengas más suerte en tu próxima vida.
Su expresión se tuerce aún más en una mueca cruel y grita.
—¡De no nacer como una maldita rata!
—Alza la mano, preparándose para desatar su hechizo.
Aprieto los dientes y mis puños preparándome para lo que se avecina, —¡Mierda!
¿Qué hago?
¿detengo el tiempo?……Debo intentarlo… detente, detente, detente … —Repito incesantemente esperando que algo suceda, Salvador con una mirada retorcida, —¡Muereeeee…!
— Dispara el hechizo sin ningún ápice de duda.
Llegando al clímax del momento, un hombre aparece frente a mí y me dice.
—Fhin no te muevas — Desenvaina su espada y toma posición para lanzar su ataque, Aquel hombre mira las lanzas esperando el momento preciso para el choque y con un golpe que no pude ver, desvió todas las lanzas a la vez salvándome de una muerte segura.
Al ver su rostro me di cuenta.
—¿Papá?
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Belmond Hola a todos, esta es la primera historia original que me animo a subir, así que agradeceré mucho sus opiniones y sugerencias para poder mejorarla y definir mejor el rumbo que tomará.
Quiero dar las gracias, de corazón, a las personas que me animaron y motivaron a dar este paso.
Sin su apoyo, probablemente esta historia seguiría guardada solo para mí.
Eso es todo por ahora, espero sinceramente que disfruten de la lectura y conecten con el mundo y sus personajes
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