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BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 12

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  4. Capítulo 12 - 12 El peso del pasado
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12: El peso del pasado 12: El peso del pasado —¡Es tú culpa!

¡Es tú culpa!

¡ES TÚ CULPA!

Fhin despierta abruptamente, con el sudor cubriendo su rostro, sus ojos abiertos completamente, su respiración alterada y sintiendo como el oxígeno se le escapa.

Aquellas voces volvían a su mente, mientras dormía.

Desorientado, sintió la calidez de la fogata a su lado.

Al voltear su mirada pudo observar a Kael, frente a él.

Mientras la madera crujía alimentando él fuego que los mantenía cálidos, Fhin se levantó lentamente y camino hacia aquel hombre del que aún no sabía nada.

—¿Por qué lo salvaste?

Después de todo lo que hizo no merecía vivir.

— Con la mirada tensada, sus cejas se fruncieron y apretó fuertemente sus puños.

Kael veía, a través de las rejillas de su casco, las brasas que salían impulsadas por el viento.

Pensando en todo lo que estaba a punto de decirle.

—¿¡Responde!?

¿¡Dime por qué!?

—Cada vez más furioso e impaciente por las respuestas.

Aquel hombre volteó su cabeza, fijando su mirada en él, —El hombre al que deseabas con tanto deseo ver morir, había aceptado su castigo y su destino.

Aquella disculpa fue sincera.

Por eso lo salve.

Él no quería ninguna disculpa, las llamas de ira lo consumían cada vez más.

Estaba seguro que el deseaba con todo su ser ver muerto a Vass.

—El otro motivo por el que te detuve fue para salvarte a ti.

La venganza que buscas no aliviara el dolor que tienes en tu corazón.

Fhin no entendía esas palabras, estaba seguro de lo que buscaba.

—Tú no sabes nada de mí….

No hables como si me conocieras o supieras que es lo quiero hacer, hasta donde se eres un extraño más….

Kael se levantó y lentamente empezó a caminar hacía Fhin, asegurando que lo conocía mejor que él así mismo.

Preguntándole que, si sabía de donde venia su padre, si entendía el motivo por el cual usaba ese collar o aún más importante, si sabía, que era él mismo.

—¡Cállate!

Se exactamente quien soy….

Me llamo Fhin Nara, mi padre se llama Larence, era un agricultor, mi madre— recordando aquella escena, mintió para demostrar que se equivocaba —……Mi madre era una ama de casa normal.

Este collar es un regalo de ella.

Y yo solo soy un niño normal, ellos se equivocaron de persona.

Kael volvió a interrumpirlo, diciéndole que no sabía nada, ni de donde provenía su padre, ni su madre.

Repitiendo nuevamente que esos hombres no se equivocaron.

Una vez más, con un tono de voz más fuerte, le pidió que se tranquilizara.

Si lo hacía respondería sus preguntas.

—Ts…No necesito nada de ti.

No tengo más dudas.

Fhin se dio la vuelta, planeando alejarse y desaparecer entre los árboles.

No sabía que haría, solo quería regresar a casa.

En ese momento Kael llamo su atención.

—Acaso no quieres saber que significa esta espada— mientras levantaba la espada de Fhin con su mano.

Él volteo la mirada, al ver su espada pudo sentir aquella conexión que los unía.

Sabiendo que no podía dejarla pidió que se la entregara.

—Lo sientes ¿no es así?

Sientes esa conexión.

—¿Quieres saber qué es?

Esta es la prueba de que no eres un niño normal.

Si te quedas te contare todo lo que sé.

Fhin lo miro lleno de dudas.

Sabía que si cruzaba esa puerta no habría marcha atrás.

Juraba que todas esas palabras eran mentiras, aun así, le daba miedo que esas mentiras se volvieran verdad.

Pero para probar su punto y de una vez por todas dejar de tener dudas decidió escucharlo.

Tragando la saliva que tenía, se acercó a Kael y se sentó frente a la fogata.

Kael lo siguió, tomando asiento frente a él.

—Mi nombre es Kael, puedes llamarme de esa manera si deseas…Fhin te pido que prestes atención a todo lo que estoy por decirte y te probare que todo lo que digo es verdad…… Fhin, intrigado por la seriedad de su voz, apretó sus puños, preparándose para la verdad que tanto negaba.

—Hace mucho tiempo, cuando la humanidad….

Hace exactamente 200 años atrás el mundo gozaba de paz, los humanos buscaban el conocimiento total de la magia.

No para asesinar o pelear con otras razas, era para el beneficio de su reino y mejorar la vida de sus habitantes.

Las familias nobles trabajaban para mejorar el desarrollo de su reino, impulsados por el trabajo duro de los aldeanos.

Complementando sus fuerzas, lograron levantar el reino de Édranor.

Este mismo había dejado la creación de magia para conflictos bélicos.

Después de todo no había enemigos que enfrentar, todas las razas cercanas a ellos habían tomado el mismo camino.

Fhin ya había escuchado esta historia antes, recordando el último libro que leyó su madre.

—Esta es la historia del caballero que salvo a la humanidad …… ¿no es así?

Kael se detuvo.

—Así que te sabes la historia.

Fhin le conto sobre el libro de su madre.

—…En ese caso ¿Recuerdas el nombre de aquel caballero?

No pudo responder, después de todo no había llegado a esa parte.

Aclaro que desconocía la respuesta.

—Su nombre era Talant……Talant Barder.

Kael continuo su relato, describiendo a este hombre como uno de los seres más poderosos que ha pisado este mundo.

Con ese poder juro proteger la paz y el equilibro del mismo, sin embargo, era humano y sabía que en algún momento su final llegaría.

Cuando su hora llegara ¿Quién seguiría su camino?

Con ese pensamiento rondando en su mente, creo la casa Barder.

El poder que poseía pudo ser heredado por sus hijos, así como los hijos de sus hijos.

Tomando diferentes formas en cada uno de ellos.

Sin embargo, este mismo cobraba un alto precio.

—Antes….

te dije que yo cargaba con una maldición.

Esta evita que yo pueda usar magia, se denomina….

Vinculo Rojo, esta maldición sella el maná de su portador dentro de su cuerpo, por lo que es incapaz de crear hechizos, ni transmitirlo de ninguna forma.

Esta misma trae como efecto secundario el color rojizo en los ojos del maldecido.

—Ese es el motivo por el cual no puedo usar magia, pero esta maldición también es la responsable del poder de mi familia.

Tomando su espada, le explico a Fhin que antes de convertirse en su arma, esta formaba parte de su alma.

Era parte de él, pero en el momento en que su vida corrió peligro, esta tomo forma física gracias a la maldición.

La maldición del Vinculo Rojo busca que la vida del maldecido dure todo lo máximo posible, por lo tanto, como medio de defensa, al no poder utilizar el maná como fuente de poder.

Esta despoja parte del alma del portador, dándole la forma de un arma que se asemeje a él y a sus sentimientos.

—Cada hombre y mujer de mi familia ha pasado por este proceso… —Ya sea en el que su vida este en peligro o la de un ser amado.

Solo debe ser un momento crítico donde sus emociones desborden su corazón……Se que tú pasaste por algo parecido….

¿No es así?

Fhin bajo la cabeza, en señal de afirmación, recordando la triste escena antes de la muerte de su madre.

Kael le explico una última cosa sobre el poder que cargaba.

—Hay algo más, oculta una habilidad especial.

Siendo diferente y única en cada uno, esta se llama….

La voluntad del alma, siendo el poder que esconde esta.

No hay un factor que pueda predecir el poder que oculta el arma, sin embargo, se sabe que está ligada a los deseos de tu subconsciente.

Al no saber qué es lo que buscas, ni que deseas, esta podría variar en miles de posibilidades.

Por lo que la única forma de saberlo es entrenar con ella, hasta poder descifrarla.

—Cuando uno de nosotros encuentra la voluntad de su alma… esto es lo que sucede esto.

Kael con tan solo su mano derecha tomo su espada, siendo esta el doble de larga y pesada que la de Fhin, la lanzo fuertemente desencadenando una fuerte ráfaga de viento.

En ese momento él apareció detrás de Fhin exactamente en la dirección en la que iba su espada.

Fhin se quedó sin palabras, mirándolo fijamente.

En ese momento Kael volvió a lanzar su espada hacia el lugar en donde estaba, apareciendo ahí de nuevo y tomando asiento nuevamente.

—Yo puedo teletransportarme a donde sea que vaya mi espada.

Fhin aun sorprendido por la escena, mantenía sus ojos y boca abiertos.

Luego de unos segundos sacudió su cabeza y trato de parecer nada impresionado.

Sin embargo, la revelación de su poder y maldición fue lo que los llevo a su perdición.

—Mi familia estaba conformada por alrededor de 1000 personas.

Fhin volvía a quedarse boquiabierto, como es posible que fueran tantos, aun si pasaron 200 años, como podría haber una familia con tantos integrantes.

—Claro que no los conocía a todos, pero como parte de nuestro deber, debíamos mantener nuestro linaje siempre existente.

Kael tomo un respiro, mientras bajaba su mirada, cambiando el tono de sus palabras y el ambiente.

—De esos 1000 a día de hoy…solo quedamos 2.

Fhin cambio su mirada, como era posible que solo quedaran 2 de ellos.

El poder que tenían era devastador.

Él mismo fue testigo de su habilidad y letalidad.

Con un tono tímido preguntó.

—¿Quién…?

¿Quién asesino a tu familia?

Kael se quedó callado unos segundos, nadando nuevamente en sus recuerdos, levanto la mirada y le respondió.

—La humanidad……… —¿La humanidad?

Te refieres a todos los humanos……pero ¿por qué?

— Pregunto intrigado por su respuesta.

Como era posible que fueran traicionados por aquellas personas que tanto habían protegido ¿cuál era el motivo detrás de esto?

Siendo tan poderosos ¿cómo era posible que perdieran?

Acaso la magia los había superado y ellos no se habían dado cuenta.

Kael respondió sus preguntas, continuando con su relato.

—Fue por nuestra maldición, éramos una enfermedad para los magos…

Cada vez que su familia ganaba más y más reconocimiento, los niños no soñaban con ser magos.

Querían tomar un arma, buscando asemejarse a aquellos héroes que tanto adoraban.

La maldición que se aferraba a sus cuerpos seguía expandiéndose por todo el reino.

Y si en algún momento, la humanidad perdiese la magia, los magos dejaran de existir y el poder de la nobleza recaería a nada.

—La humanidad tiene una profunda relación con la magia……Cada tiempo se ve el nacimiento de niños con mayor cantidad de maná.

En las aldeas los niños podían conjurar mayor cantidad de hechizos, dando paso al desarrollo de la magia en todo el reino.

Ya no era algo exclusivo de las familias nobles.

Esta era otra razón para eliminar a aquellos que detenían este desarrollo.

—Éramos solo un obstáculo para ellos…una plaga que debía ser exterminada… Fhin se acercó más hacía él, preguntando.

—¿Qué sucedió?

Kael se quedó mirando fijamente el fuego frente a ellos.

—Todo paso en un día……Nos atacaron sin previo aviso.

En sus hogares, en las calles, mientras caminaban sin saber que era lo que estaba por llegar.

Fueron atacados por cada mago del reino.

—Repetían una y otra vez que habíamos traicionado a los humanos…Sin entender que sucedía, junto a mis compañeros, tratamos de defendernos.

Pelearon sin herir a ninguno, aunque ellos trataban de asesinarlos.

Buscaban una razón para sus acciones, sin embargo, ellos vieron caer a los suyos uno a uno.

Claramente se estaban conteniendo.

—En ese momento, recibí la orden de proteger mi vida.

Podía pelear con todas mis fuerzas…… Pero ¿Cómo hacerlo?

Pelear con las personas en las que tanto habían confiado, traicionar su juramento, para preservar su existencia.

Era lo último en lo que pensaron.

—Al final, solo pude esconderme…… Por días deambulo con los compañeros que lo siguieron, preguntándose ¿qué debían de hacer ahora?

Apenas unos jóvenes que conocían el mundo.

A cada pueblo que iban eran rechazados.

Exigiendo que se vayan.

Los magos los cazaron sin descanso, sin tener a donde ir.

Poco a poco fueron desapareciendo.

En ese punto cada uno siguió su camino.

Buscando el motivo de su existencia, si debían de seguir cumpliendo su deber, luego de que hayan sido traicionados de esa forma.

—Ese día fue llamado como la caza de demonios…Eso éramos para ellos demonios, monstruos y traidores.

Fhin volvió a interrumpirlo.

—¿Entonces tú lo entiendes verdad?

— Con sus ojos buscaba su afirmación, al fin encontró a alguien que podía entenderlo.

Sabía que guardaba el mismo dolor.

Sin embargo, la respuesta que Kael le dio, termino decepcionándolo.

—Entiendo el dolor que sientes, también en algún punto quise venganza.

Sus padres, hermanos, conocidos y amigos.

Su legado fue borrado, como si no importaran.

La gente había olvidado todo lo que hicieron por ellos.

En ese momento la ira y el odio se transformaron en venganza.

El ferviente deseo de hacerles sentir su dolor.

Estando cerca de cambiar su vida y el destino que el mundo tenía para él.

Recordó las palabras de su maestro.

—Una vez le pregunte a mi maestro ¿Qué debería hacer, si llegase al punto de dejar que mi odio me consumiera?

—Me dijo…… “Te sentirás perdido y rendido.

Probablemente habrás perdido algo muy valioso o serás testigo de las atrocidades de este mundo Pero no temas.

No estarás solo en el camino, incluso si yo ya no estoy allí.

Levanta tu arma, mírala con atención…Dentro de ella vive el legado de nuestros antepasados, una misión que solo nosotros podemos cumplir.

Es un sendero lleno de espinas, aun así, confió en que avanzaras, porque en cada paso que des llevaras contigo a todas aquellas personas que guardas en tu corazón.

Que ellos sean tu luz cuando la oscuridad nuble tu mirada.

Y con eso en mente, deseo que seas tú la luz que ilumine cuando las sombras cubran este mundo.” —Para preservar la memoria de mi maestro, y de los míos, que dieron su vida por proteger este mundo.

Debo de continuar con su legado, —Aun si tuviera que hacerlo desde las sombras…No permitirá que estas me consumieran.

Tenía claro su camino, el dolor que tanto guardaba, se desvanecía recordando esas palabras.

Sabía que en el fondo su familia no le guardaba rencor a este reino.

Y es por eso que él tampoco lo haría.

Kael continuo, explicando el motivo por el cual no asesino a Vass.

—Como caballeros, los Barder tenemos un código que seguir…Y estos son el motivo por el cual no asesine a ese hombre.

—Cuando supe lo que hizo, sabía que tenía que terminar con su vida… Kael estaba dispuesto a hacerlo, sin embargo, al ver su rostro y al escuchar sus palabras, segundos antes de morir, lo ayudaron a encontrar ese perdón.

—Cometió crímenes atroces, sin embargo, vi en su rostro el arrepentimiento de sus acciones….

Su cuerpo corrió instintivamente a salvarlo, dentro de su corazón lo había perdonado, dejando ese odio de lado.

Dándole otra oportunidad para redimirse.

Después de todo, la muerte es el final para aquellos que no pueden, ni quieren cambiar.

Gente que solo vive para hacer daño a otros, para alimentar sus oscuras adicciones.

—Ese es la razón por la cual decidí salvarlo.

Fhin se quedó callado, no entendía sus acciones ¿Cómo podía perdonar esas atrocidades?

Y si ellos fallaban, si por su culpa, otras personas morían en consecuencia de sus acciones.

No sería correcto, no le encontraba sentido.

—No solo lo salve a él, también a ti.

Confundido le pregunto a que se refería con eso.

—Cuando veía tus ojos, podía ver como eras consumido por tu ira, la venganza no calmara ese dolor dentro de ti…Te lo aseguro.

—Solo te darás cuenta que si dejas que tus acciones se rijan por tu dolor, causaras más y más, acabando en un círculo interminable.

Fhin se quedó callado, aun sin comprender sus palabras.

Kael trato de explicarle que no podía dejarse llevar por esa clase de sentimientos.

—¡¿Por qué debo seguir tus reglas?!

—Dijo fuertemente para que se callara y dejara de persuadirlo, pensando que era libre de tomar sus propias decisiones sin estar atado a ningún código.

Kael se quedó callado unos segundos, preparando sus respuestas y esperando que él pudiera comprenderla.

—Al día de hoy solo quedamos 2 sobrevivientes en mi familia, yo soy uno de ellos y el otro….

—Eres tú…El futuro de la casa Barder, así como su misión y el deseo de los caídos recae en ti….

Fhin.

Él se quedó callado, con la mirada abierta completamente, aun sin poder creer lo que estaba escuchando, todo su cuerpo volvía a temblar.

—¿Yo soy un Barder?

Kael le dijo que no había duda, pues su padre también fue uno.

Sus ojos y la espada que tenía, eran las suficientes pruebas para confirmarlo.

No importa cuánto lo negara, debía de aceptarlo.

Y esa era la razón por la que Penumbra lo buscaba.

En la mente de Fhin todo tomaba sentido, la razón por la cual su madre le dijo que no podía llegar a ser un mago.

Las palabras de su padre, sobre todo su fuerza y habilidad.

Vivió engañado todo este tiempo.

—¿Por qué?

¿Por qué mis padres no me dijeron nada?

— con la mirada fija al suelo.

—De haberlo sabido…Yo…Yo no habría ido al pueblo— con las lágrimas brotando de sus ojos — Ellos seguirían vivos… si tan solo….

—¡Es tu culpa!

Aquellas voces volvían a su mente, atormentándolo cada vez que volvía a recordar, Repitiéndole una y otra vez que él era el causante de todo su sufrimiento.

—Todo….

es mi culpa— con una voz quebrada, su llanto salió sin cesar.

Kael se acercó a él y con su brazo lo cubrió.

—¡Quiero volver a casa!

¡Quiero ver a papá y mamá!

—Gritando sin descanso— ¡Quiero volver a ver a Emily!

¡Quiero volver todo a como era antes!

Él lo miro con tristeza, reflejando su pasado en Fhin.

—Lo siento…pero no hay forma de cambiar el pasado —Le susurro lentamente.

Con el paso del tiempo Fhin se quedó dormido, con las lágrimas secándose en su rostro y recostándose al lado de Kael, parecía que al fin las voces se habían callado.

En ese momento Kael se preguntaba, qué era lo que haría ahora, su plan al principio era encontrar a Larence y desde ahí buscar la manera de detener a Penumbra.

Pero con su muerte, su plan se desmoronaba de a poco.

Exhalando lentamente el aire que contenía, miro a Fhin, apenas siendo un niño.

No era su plan cargarle tal peso en sus hombros, pero el tiempo se terminaba y las opciones se desvanecían.

—Tal vez, en este momento…el destino de este reino dependa de ti, Fhin Con el pasar de la noche, él también se quedó dormido.

—…………… Fhin abrió los ojos.

Encontrándose nuevamente en aquella habitación, al frente estaba su sombra.

Aquella figura que se asemejaba a él.

—Dime si eras tan fuerte…… ¿Por qué no salvaste a mamá?

¿Por qué no ayudaste a papá?

Fhin se quedaba en silencio, aquella voz era la misma que lo atormentaba al dormir.

—Deja de…Deja de decir que es mi culpa…Yo no quise que esto pasara ¡¿CÓMO PODIA SABER QUE ESTO TERMINARIA ASÍ?!

La sombra frente a él, dibujaba una sonrisa en su rostro acercándose lentamente a él.

—Eres un cobarde, no pudiste vengarlos……Y ahora tratas de justificarte —Solo sabes llorar y gritar…….

¿Hijo de un caballero?

¡Ja!

¡Jaja!¡Jajajajaja!

Cambiando su mirada y soltando una carcajada que invadió la habitación.

—¡COBARDE!

—¡INUTIL!

Lo insultaba mientras más sombras aparecían a su alrededor.

En ese momento una de ellas, lo detuvo.

—Espera… No es su culpa, él no lo sabía.

Al escucharlo Fhin sintió un pequeño alivio, cada vez más y más eran las sombras que saltaban a defenderlo.

—¡Si papá hubiera dicho la verdad, podría haberlo evitarlo!

—¡Tiene razón, si tan solo esa espada no hubiera aparecido, ellos no sabrían de ti!

—¡Es culpa de ese maldito linaje!

—¡Nosotros no pedimos ser uno de ellos!

¿Por qué debemos de pagar por sus acciones?

En ese momento Fhin sintió un alivio en su corazón, al fin alguien decía lo que deseaba escuchar.

Poniéndose de pie mientras le daba razón a aquellos que lo defendían.

Desligándose de su culpa.

—Es verdad no es mi culpa…Esa maldita espada, esa maldita familia.

No pedí ser parte de ellos.

¡NO QUERIA QUE ESTO PASARA!

Con esos gritos, aquella sombra que lo culpaba por lo sucedido retrocedía de a poco, mirándolo con ira y tristeza, dando la vuelta y alejándose de ellos.

En ese momento, abrió sus ojos, la luz del sol iluminaba su rostro.

Entrecerrando los ojos se levantó, viendo como Kael preparaba todo para irse.

—¿A dónde iras?

— acercándose a él.

Kael le respondió, explicándole que irían hacia el sur, Fhin protesto, pues no quería seguirlo.

Diciéndole que deseaba volver a su pueblo.

—Agradezco que me salvaras …Pero no quiero seguirte.

Fhin esperaba volver, tal vez había algo de su vida que podía salvar, después de todo los que lo buscaban pensaban que estaba muerto.

Kael se lo nego explicándole que no habría nadie para cuidarlo.

—Puedo cuidarme solo, en mi pueblo hay mucha gente que puede ayudarme….

Kael le aclaro que no lo ayudarían, después de todo su identidad ya debió de haberse revelado.

Todos ya debían de saber que es un Barder.

Además, no podía dejarlo a su suerte, desde ese momento él era su responsabilidad.

—Tal vez para ti así sean las cosas, pero en mi caso es diferente ellos ya sabían de mis ojos.

Sé que me ayudaran…No necesito que me cuides.

Viendo en sus ojos las ganas de volver, sabía que no habría forma de hacerlo entrar en razón solo con sus palabras.

Preparo su equipo tomo su espada y guardo la de Fhin.

—Viajaremos rápido, no tenemos tiempo que perder.

Fhin esperaba que tomaran algún tipo de transporte para llegar, ya que sus palabras lo emocionaron.

Estaba a nada de volver.

En ese momento Kael lo cargo con un brazo y lanzo su espada en dirección del pueblo.

—¿Qué haces?

— pregunto con desconfianza al ver sus acciones erráticas.

Kael rio dentro de su casco, escuchando su risa, Fhin se puso más nervioso.

—Veras el mejor método para viajar….

Desapareciendo ambos de la pradera.

En ese momento frente a los ojos de Fhin los árboles habían desaparecido, estaba en el cielo mientras caían.

—¡AAAAAAH!

—Gritaba mientras cubría sus ojos con las manos.

Kael siguió lanzando su espada, acortando el terreno cada vez, riendo dentro de su casco por la reacción de Fhin.

—¡Tranquilo estaremos bien!

— mientras la brisa corría por todo su cuerpo.

Aquel sentimiento de libertar le hacía olvidar la situación que vivían.

Después de unas horas, estaban nuevamente en Melt Iron.

En el momento que tocaron el suelo, bajo a Fhin de sus brazos, rápidamente corrió a unos arbustos y vomito por el movimiento del viaje, era la primera vez que vivía algo así.

—Aaaah…Se que no extrañare viajar de esa manera… Alzando nuevamente la mirada, reconoció el camino en el que estaban.

Rápidamente empezó a correr.

—Rápido ven, por aquí—mientras corría emocionado por haber llegado a casa— este camino conduce al huerto de papá.

Kael le siguió el paso, entre árboles y arbustos.

Luego de tanto correr, Fhin pudo verlo, aquel huerto al que no le gustaba ir, por primera vez está feliz de estar ahí.

A lo lejos pudo distinguir una figura que lo esperaba sentada en una roca.

—¿Ella es…?

—Con una calidad sonrisa— ¡Si es ella!

¡EMILYYYY!

—Gritando mientras corría lo más rápido que podía.

Ella volteo la mirada, al verlo se dio cuenta de quien era.

—¿Fhin?

—Con los ojos casi llorosos, soltando una sonrisa de felicidad— ¡FHIIIIIN!

—Gritando empezó a correr hacia él.

¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que se vieron?

Todo lo que había vivido, siendo ella una de las razones por la que aun quería vivir.

—¡EMILY!

—¡FHIN!

Al llegar uno al otro, se tomaron entre sus brazos.

Con un fuerte abrazo, sellaron su reencuentro.

—Fhin… ¿A dónde te fuiste?

— Mientras la lagrimas caían de sus ojos, con la voz temblorosa.

Él no podía contener su sonrisa, por fin, la volvía a ver.

La idea se hacía tan lejana con cada día que pasaba…pero la espera se había terminado al fin.

—Al fin…He vuelto a casa.

Detrás de ellos, Kael se mantenía en silencio, ahora comprendía que impulsaba al niño para desear volver con tanto fervor.

—Ya veo, niño…volviste esperando encontrarla de nuevo.

Guardando un momento de silencio para luego añadir con dureza.

—Pero ahora mismo…no podemos darnos el lujo de buscar el amor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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