BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 2
- Inicio
- Todas las novelas
- BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO
- Capítulo 2 - 2 Mi promesa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: Mi promesa 2: Mi promesa Frente a mí, la escena se desdobla como un mal sueño, mi cuerpo tiembla por lo que acaba de ocurrir, dentro de mi mente había un mar de preguntas buscando una salida, mi lengua se anuda con cada palabra que intento pronunciar, pero tomo la calma y logro hablar.
—Pa .Pa ..Papá eres tú, ¿Qué haces aquí?..
¿Cómo nos encontraste?
¿Como desviaste el hechizo?
Y más importante ¿De dónde sacaste la espada?
—Mi respiración se agita —Que hace aquí pensé que estaba en el campo, se movió tan rápido que no vi ni que paso, ¿Esas son las habilidades de un agricultor?
Mi padre no voltea la mirada, en lugar de eso siento una fría presencia que te hiela la sangre.
Intento explicar lo sucedido, trato de decirle lo que le estaban haciendo a Emily, su intento de matarme, explicando todo lo acontecido anteriormente, pero, en un parpadeo mi padre ya estaba frente a mí, Su mano desciende con fuerza sobre mi cabeza y me obliga a arrodillarme junto a él.
—¡Lo siento mucho!
—Grita con voz fuerte y clara— me disculpo por cualquier acto u ofensa que mi hijo haya cometido hacia su persona mi Sr.
Salvador Vélmara.
Mi frente toca el suelo, la tierra húmeda se filtra en mis labios, mientras mi mente trata de entender lo que está sucediendo.
—¿Ah…?
¿AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH??
La confusión me consume.
Intento levantar la cabeza, forcejeo contra su agarre.
—¡Papá!
¿Por qué nos disculpamos si ellos fueron los que atacaron a Emily y a mí?
—Me retuerzo, tomo sus manos con desesperación—.
¡Suéltame!
¿No entiendes lo que está pasando?
En ese momento siento una presión sobre mi cuerpo impidiendo moverme y escucho a mi padre susurrar.
—Fhin… cállate y no digas nada, o los tres moriremos aquí.
¿Eso quieres?
Sus palabras me golpean con el peso de la realidad.
La presión sobre mi cabeza desaparece, pero el miedo se queda.
Alzo la cabeza escupiendo la tierra que entro en mi boca, enojado y sin comprender porque nosotros nos disculpamos, miro a mi padre con la idea de decirle que estaba equivocado, pero…
—No papá escú…cha…me…—Mi cuerpo vuelve a ponerse pesado, se me hace difícil respirar, jadeo y empiezo a sudar — Que es esa mirada.
Vuelvo a ver esa mirada, sus ojos fríos y vacíos, llenos de negro, un intenso negro que no deja ni pasar el aire.
Me quede callado y derrotado con la frente chocando el pasto.
Mi padre vuelve a bajar la mirada.
—De verdad lo sentimos mucho, perdone las acciones de mi hijo y su amiga, por favor mi Sr.Salvador.
El silencio pesa sobre la escena.
Salvador nos observa, incrédulo.
Ante él, el hombre que detuvo su hechizo en un instante, que se movió más rápido de lo que sus ojos pudieron seguir, ahora se inclina ante él, suplicando por la vida de su hijo y la de su amiga.
Luego de un largo silencio y sin poder comprender aun lo que sucede Salvador al fin pronuncia su respuesta.
—Perdonarlo…
— Entrecierra la mirada y toma un respiro profundo—su hijo y esta chica no solo me faltaron al respeto —Su tono se endurece— su hijo intento atacarme, no tuve más opción de defenderme, así que no puedo simplemente dejarlos ir sin ningún castigo.
Trato de contarle a mi padre que todo eso es una mentira, pero no consigo decir ninguna palabra.
Mi padre responde con la cabeza baja y una voz firme y tranquila.
—En ese caso imponga su castigo— Alza la mirada fijamente en salvador — pero le pido que no sea la muerte y que yo sea el que lo reciba en su lugar.
Mi cuerpo se tensa.
Un escalofrío recorre mi espalda mientras lo miro con desesperación.
—Papá… ¿por qué?
¿Por qué debes ser castigado?
¡No lo entiendo!
Nosotros no hicimos nada malo… — Mis pensamientos se agolpan, mi corazón se llena de ira, mi mente se nubla de confusión.
Salvador clava su mirada en mi padre.
Algo en su expresión cambia.
No puede entenderlo… Un hombre con tanto poder, alguien que se movió más rápido de lo que sus ojos pudieron seguir, ahora se arrodilla ante él.
El mero pensamiento lo llena de regocijo.
Que alguien tan fuerte decida inclinar la cabeza ante él… eleva su ego y su soberbia aún más.
Una sonrisa se forma en su rostro.
Extasiado por la situación, se siente el vencedor de esta batalla.
Es como ver a un león jugando con su presa antes de asesinarla.
Y, por supuesto, elige un castigo que lo haga disfrutar aún más su victoria.
Desliza su varita entre sus dedos antes de guardarla.
—Está bien… — Su voz se suaviza, pero el veneno sigue ahí —.Has mostrado un gran respeto hacia mi persona y mi familia.
Se nota que conoces a los Vélmara.
Mi padre asiente con solemnidad.
—Los Vélmara son una de las grandes familias de este reino —respondio con un tono es firme, pero sin rastro de sumisión —.
Los leones en llamas, pilares fundamentales para la magia y el reino.
Les estamos agradecidos por todo lo que hacen por nosotros.
Los ojos de Salvador brillan con placer.
Su sonrisa se convierte en una carcajada incontenible.
—¡Jajajaja!
¿Ves, Fhin?
A diferencia de ti, tu padre tiene buenos modales y entiende quién soy.
¡Jaja!
Hasta podría decir que… no es una rata como ustedes.
Se calma tras un profundo respiro.
—Pero bueno, me estoy saliendo del tema.
Para terminar con esto, lo único que pido es que me entregues tu espada.
—Señala el arma aún envainada en el cinto de mi padre.
—Debe de tener algún encantamiento para que hayas podido moverte de esa manera… ¡Jajaja!
Quitarle algo tan preciado será divertido.
Será interesante ver cómo pierden lo poco que tienen.
Salvador contiene su sonrisa esperando la escena que le dará la satisfacción que tanto buscaba.
Mi padre se levanta lentamente.
—Si esa es su petición lo hare con gusto — Desenvaina su espada y empieza acercarse —Aquí está mi señor, le entrego mi espada.
Salvador mira con decepción, esperaba algo más de resistencia un espectáculo que sacie sus deseos.
—Bueno en ese caso ya pueden largarse — guarda la espada y da la señal a sus compañeros de irse— y no quiero verlos por el resto de mi estadía en este basurero convertido en pueblo, creo que queda claro y zanjado este asunto.
—Gracias por su misericordia mi Sr.Salvador.
Salvador alza la mano mientras se va y hace un gesto de despedida.
— Si si como sea piérdanse de una vez.
Pasan los minutos, el tenso ambiente que había empezaba a dispersarse, a penas perdimos de vista a salvador pude hablar de nuevo, me levante rápidamente sentía mi orgullo herido, un odio que consumía mi corazón hacia esa persona que nos denigro sin ningún motivo.
Mirando a mi padre camino a reclamarle su actuar, pero antes de darme cuenta estaba en el suelo y Emily abrazándome con lágrimas en sus ojos.
Ella solloza mientras me envuelve en un abrazo tembloroso.
—¡Fhin!…
tenía miedo, mucho miedo… —su voz se quiebra, su respiración se acelera—.
B-buuaaaa… lo siento… esto pasó por mi culpa.
—No quería que te lastimaran — me abraza fuertemente, sin contener su llanto.
Al verla mi corazón se apacigua y solo agradezco que ella este bien.
Aun así, me sentía frustrado, el no poder haber hecho nada para ayudar y luego que tuviéramos que asumir la culpa y agachar la cabeza cuando no debíamos.
Todos esos sentimientos desbordando mi corazón, solamente pude abrazar a Emily mientras mis lagrimas salían sin poder contenerlas más.
—¡Emily lo siento no pude hacer nada!
— Mi voz se quiebra y cierro mis ojos.
Mi padre mostrando una silueta más amigable se acerca a nosotros.
—Tranquilos ya termino todo—Mostrando una cálida sonrisa apaciguo nuestro llanto.
Luego de eso nos levantamos, lavamos nuestras caras en el rio y mi padre nos llevó de nuevo al pueblo, antes de regresar a casa pasamos a dejar a Emily con su padre y contarle lo sucedido.
—¡Que ustedes que!
—Mira fijamente a su hija.
El Sr.Caldris abraza fuertemente a Emily , preocupado por lo sucedido eh impotente de no haber podido ayudar.
—¡Malditos los hare pagar!, como podrían hacer algo tan cruel a unos niños— Suelta a Emily y se acerca a mi padre.
La voz de Caldris, al principio aliviada de que su hija este a salvo, comienza a quebrarse.
Su tono se vuelve más áspero, cargado de frustración y angustia.
—Larence dime quien fue, dime lo que sabes de ellos los encontrare y los hare pagar—Su rostro se contrae con enojo e incredulidad.
Mi padre pone su mano en el hombre del Sr.Caldris y lo mira fijamente, cambiando a un tono de voz serio y mostrando una silueta sombría.
—Fue un integrante de la familia Vélmara, un pequeño aprendiz de mago .
Al escuchar esas palabras él señor Caldris desvaneció todo impulso de ira que mostraba en su rostro, sus manos que antes tensas por su ira se suavizaron, giro la cabeza en señal de negación, cerro los ojos para contener la tormenta de emociones que lo consumía, finalmente, toma un profundo respiro para no perder la compostura.
—Entiendo….
en ese caso no hay nada que pueda hacer.
—Malditos nobles — golpea la mesa de su puesto — que no podamos usar tan bien la magia como ellos no significa que pueden hacer lo que quieran con nosotros — vuelve a ver a su hija, suaviza el tono de su voz.
—Emily desde ahora no podrás salir sola, no hasta que ellos dejen el pueblo, entendiste — deja salir un tono firme casi dando una orden para ella.
—Entiendo papá, no estaré sola — su semblante es más tenso de lo habitual, aun así ella pregunta.
—¿Pero aun puedo salir a jugar con Fhin?
— pregunta de una manera tímida.
—Ehhh bueno — Se rasca la cabeza pensando en la respuesta.
—¡Papá Porfavoooooooor!
— Pone una mirada de cachorrito regañado y toma la mano de su padre con cierto temor.
—¡El me protegerá como lo hizo hoy!
—Voltea a ver a Fhin con una sonrisa —, no tuvo miedo de enfrentarse a ellos ni de arriesgar su vida por mi.
Al voltear, veo su mirada, la frustración que ahogaba mi corazón desapareció, era la luz que calmaba esta huaracan de emociones que me acechaba, al verla sin querer grite.
—¡Sr.Cladris no se preocupe cuidare a Emily con mi vida, lo hare para siempre por favor déjela jugar conmigo!…..
—lo dije muy decidido sin titubear y mire al Sr.caldris de manera segura para que no dudara de lo que decia en aquel momento Luego de unos segundos tomé conciencia de lo que dije.
—Ah… ahhhhhhhhhhhhhhhhhh — Mi rostro tomo un tono rojizo — ¿Qué…
que es lo que dije?, si quiero protegerla, ¿pero lo que dije puede malinterpretarse?
—volteo a ver a Emily.
—¿Fhin… en serio lo prometes?
— Cubre con sus manos su rostro, tomando un tono rojizo por lo que dije.
—Ah ahh yo… yo — la miro fijamente y aprieto mi puño — ¡Si te lo prometo yo te cuidaré por siempre!
—¡Fhin…!
— Baja las manos y cruzan miradas.
A los poco segundo recordé que no éramos los únicos en la escena.
— Se rie con una voz rasposa — jajajajaja….
ya veo Fhin esas eran tus intenciones, jajajajaja…, se nota que es tu hijo Larence, tiene tu coraje y veo ese fuego en sus ojos al igual que los tuyos — Pone su brazo alrededor de los hombros de mi padre.
—Jaja, Que puedo decirte, no esperaba ese tipo de respuesta viniendo de él — se muestra incomodo y avergonzado por la declaración de su hijo.
—Bueno Emily que tal si haces probar a Fhin la tarta que hiciste en la mañana, seguro ya se enfrió.
— Abre la puerta para que puedan pasar.
—Es verdad gracias papá— Me toma de la mano— Ven Fhin hoy probaras la tarta más deliciosa de este mundo.
—¡Ah espera!
No me jales tan fuerte.
Una vez entramos a la panadería, mi padre y el Sr.Caldris se quedaron afuera hablando.
—Tienes un buen muchacho Larence—Voltea a verlo.
—Gracias…, pero la motivación para su actuar es tu hija.
—¡Jajajaja!
la verdad no creo que sea así, no es bueno solo con ella, siempre está buscando ayudar a quien sea en el pueblo, por eso me recuerda a ti cuando llegaron.
La escena toma un tono melancólico.
—Cuando llegaron la aldea no era más que solo un monto de escombros, casas en llamas, gente herida y consumidos por el caos.
—Aun cuando el reino no nos ayudó, tú llegaste y nos salvaste de los monstruos.
—Y hasta el día de hoy aun lo sigues haciendo y te agradezco por ello… pero algún día tendremos que pagarte todo lo que haces.
Mi padre sonríe.
—No necesitan pagarme nada….
—Eh?
¿Porque lo dices?, si hiciste tanto….
— Caldris lo mira confundido.
—Cuando llegue solo era un extraño en sus tierras, simplemente quería encontrar un hogar pacifico para mi familia.
—Y ustedes nos acogieron como uno más, ustedes nos dieron esa oportunidad y estaré eternamente agradecido.
Empieza a soplar el viendo moviendo el cabello de mi padre y mientras el sol desciende para darle paso a la luna.
—Soy yo el que está en deuda con ustedes.
El sol se va y las luces del pueblo empiezan a encenderse.
—¡Larence!…
—El Sr.Caldris se frota el cuello — Bueno en ese caso que tal si te llevas un poco de pan, déjame agradecerte al menos de esa manera.
—No lo aceptare como un pago, pero si lo aceptare como el regalo de un amigo ¿Qué dices?
El Sr.Caldris cierra los ojos y mueve la cabeza frustrado.
—Diablos Larence — Suelta una carcajada áspera — Jajaja… al menos déjame agradecerte por lo que hiciste hoy.
Mi padre cierra los ojos y sonríe.
—Lo siento, pero no puedo, no importa cómo o cuando lo pidas — abre los ojos y mira el suelo, — Es parte de mi juramento…, — Alza la mirada — así que no puedo recibir nada de lo que me ofrezcas como pago por hacer mi deber.
El Sr.Caldris suelta una carcajada rasposa.
—Jajajaja…… en ese caso que sea el regalo de un amigo — Toma la bolsa con el pan — Antes de que te vayas quería preguntarte algo… —Claro, dime.
—Tú sabes porque están aquí los nobles verdad….
— El Sr.Caldris mira seriamente a mi padre.
Un silencio penetrante inundo el ambiente luego de unos segundos mi padre respondió: —Están aquí para asignar el control de la aldea a una de las familias…, llegaron las familias designadas para hacer la elección.
El Sr.Caldris mira incrédulo .
—Espera… ¿eso significa que estaremos bajo el control de una familia noble?
—Se toca la frente y cierra los ojos— ¿Por qué siento que esto no lo hacen por nuestro bienestar?
—Tienes razón.
—responde mi padre con un tono serio— Lo que realmente buscan es manejar las aldeas fronterizas para controlar mejor el ingreso de extranjeros o habitantes de otras razas.
(A pesar de la ausencia de guerras, las razas mantienen sus fronteras cerradas para evitar que sus avances en la magia sean expuestos a otros.) —Jajaja… El lado positivo es que la aldea estará protegida por magos enviados por los nobles.
Habrá vigilancia las 24 horas.
—Estar rodeado de nobles no me da precisamente seguridad… — El Sr.
Caldris se muestra cada vez más angustiado por las palabras de mi padre — sobre todo después de lo que pasó hoy.
—Y también es malo para ti Larence, ya no podrás seguir con tus salidas de la aldea—cruza los brazos — Aunque para ti unos magos no serán problema.
—Tal vez yo también sea un objetivo, —Lo dice con un tono angustiado— con todo lo que hice no dudo que ellos sepan algo de mi.
—Hey!
Tranquilo, no crees que si supieran exactamente quién eres ya habrían actuado al respecto — Le toca el hombro para calmarlo.
—Gracias Caldris, de igual manera no puedo dejar de cumplir mi deber.
—Eso me suena a que saldrás otra vez — sonríe.
—Mientas investigaba escuche algo interesante, las familias no se ponen de acuerdo quien se quedará con el pueblo, al parecer somos un recurso importante para ellos.
—Como olvidarlo, sabes que fui herrero.
—Suspira, pero luego sonríe con soberbia y se golpea el pecho con el puño cerrado— De igual manera, solo me preocuparía por los enanos.
Esos barbudos creen que son los mejores manejando la forja… ¡No saben que aquí están los verdaderos maestros herreros!
Mi padre ríe levemente ante la actuación del Sr.
Caldris, aunque su expresión sigue siendo seria.
—Jaja…
Es cierto, volviendo al tema su reunión será esta noche.
—Estaré vigilando.
—Oye… Puede que ahora no sospechen, pero si te interpones en los asuntos de nobles, te encontraran rápido — Lo mira seriamente.
—No olvides que tienes una familia.
—Gracias por preocuparte Caldris, —Cierra los ojos y sonríe — pero no te preocupes con suerte y no sucede nada.
—Cierto hay una última cosa que decirte y es respecto a tu hija — Su tono de voz se vuelve serio — El día de mañana luego de anunciar a la familia que tomará el pueblo, se hará un examen mágico.
—Eso que tiene que ver con mi hija — frunce el ceño y cruza los brazos — eso que tiene que ver con mi hija.
—Los niños de la aldea serán llevados a la iglesia para revelar su capacidad mágica y su afinidad con los elementos, aquellos que superen las expectativas se les ofrecerá un ingreso a la Academia mágica de Zephyria.
(La academia mágica de Zephyria es uno de los monumentos a la magia más importantes de Elyon el reino humano) —Si tu hija tiene el potencial sería una buena opor… — El Sr.Caldris lo interrumpe.
—Espera espera, dices que si ella es superior al promedio será enviada a la academia mágica — Lo mira con confusión — Primero no creo que alguien en esta aldea supere el promedio y segundo no enviaría a mi hija a un lugar donde será despreciado por lo que es, así que prefiero dejar ir esa oportunidad.
—Entiendo tu preocupación, pero …
—Nada de peros….
Ahh Larence tu debes saber mejor que nadie que significa ser enemigo de los nobles, nunca lleva a nada bueno.
Mi padre al escuchar esas palabras aprieta el puño, pero su rostro muestra tristeza.
El Sr.Caldris nota su reacción.
—Oye… siento lo que dije, solo que esta situación me tiene tenso, de la noche a la mañana decidieron todo esto.
Mi padre cambia su actitud y suaviza sus puños antes tensos.
—Tranquilo, por lo que se, lo del control de la aldea es decisión de los nobles, y lo de la academia es una decisión del mismo rey Harris.
El Sr.Caldris muestra una cara de asombro.
—¿Ese viejo tomo la decisión?
— El Sr.Caldris suelta una carcajada rasposa— Jajajajaja….Tiene sentido los nobles deben estar enojados con esa orden jajajaja.
Respira para tomar la calma.
—Uf bueno si es de parte del rey creo que puedo llevarla, pero tú que harás Larence, ya sabes por Fhin.
Mi padre lo mira confiado.
—Lo sacare de la aldea antes de que todo empiece, luego volveremos, por lo que veo él no está interesado en la magia, espero y podamos vivir tranquilos luego de eso.
—Entiendo, pero mientras sigas cumpliendo tu “deber” correrán peligro ahora más que nunca, no te has planteado dejar olvidar ese juramento tuyo.
Mi padre tensa todo su cuerpo por esas últimas palabras, su cara se vuelve sombría.
—No puedo, no es tan fácil como simplemente dejarlo, debo seguir cumpliendo mi deber — El ambiente se vuelve tenso.
—Wow espera tranquilo….
cambia esa mirada solo lo dije como una opción — Alza las manos para tranquilizar a mi padre.
—Oh… lo siento, volví a hacerlo — Suaviza su cuerpo y cambia la mirada — Bueno eso es todo lo que se, el sol se puso y no me di cuenta, debo llevar a Fhin a casa y su madre nos espera.
—Veo que esa mujer te tiene con la correa apretada Larence — Se ríe fuertemente y con una voz espera — Jajajaja…
llamare a Fhin.
—¡Fhin!
¡Emily ven rápido Fhin ya tiene que irse!
—Oye a todo esto no me llamas por mi apellido desde hace mucho, pensé que para ti era importante.
—Lo es, para mí importa, pero te digo Larence por el tiempo que nos conocemos y la confianza y amistad que forjamos hasta ahora el uno con el otro — alza su mano para despedirlo.
—Le digo eso a los niños para que, así como yo estén orgullosos de su familia y lo que representan, a pesar de que muchos otros piensen lo contrario.
—Eres admirable Orin — Corresponde su apretón de manos — creo que prefiero llamarte Caldris, no me acostumbro al otro .
El Sr.Caldris vuelve a reír con fuerza y con voz rasposa.
—Jajajaja… tú puedes decirme como desees Larence.
Así al escuchar el llamado del padre de Emily salimos rápidamente, me despedí de Emily y el Sr.Caldris , y tome camino rumbo a mi hogar con mi padre.
En el camino mi padre recuerda algo importante y vuelve corriendo.
—Oye Caldris, —Ríe suavemente — Jaja… Me prestarías una linterna, olvide la mía en casa.
Una vez mi padre trajo la linterna continuamos nuestro camino, caminamos un largo recorrido desde el pueblo hacia nuestro hogar recorriendo algunas colinas y pasando por él bosque cercano al pueblo, mientras pasábamos por el bosque solo podíamos oír el cantar de los grillos y ver una alinea de luciérnagas alumbrando el camino, el viento soplaba pasivamente mientras recorríamos el trayecto recordé lo que paso cerca al rio.
Dentro de mi cabeza se formulaban una y mil preguntas de lo sucedido.
—¿Papá cómo pudo hacer es?, estoy seguro de que no lo aprendió en el campo, —Miro a mi padre con los ojos entrecerrados camino —¿De dónde saco la espada?
—¿Como desvió su ataque?
—¿Si es tan fuerte porque dejo que nos trataran así?
—Me rasco la cabeza fuertemente y cierro los ojos —Diablos tengo demasiadas preguntas no puedo evitarlo debo preguntarle .
—En ese momento no era el tipo tranquilo y amable que conozco, su mirada, su fuerza, su tono de voz todo en él era distinto.
—Papá … ¿Quién eres en verdad?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com