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BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 20

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20: Viejos Amigos 20: Viejos Amigos Con la luz del sol interrumpida por las ramas de los árboles alrededor, poco a poco el camino fue iluminándose de linternas, resaltando entre ellas otras luces de diferentes colores.

Ambos llegaron a la entrada de Noxvil, al estar ahí los rayos del sol quedaron totalmente bloqueados.

Un lugar el cual el día era un simple recuerdo y en donde la noche se había asentado para toda la eternidad.

En la entrada había un hombre de mediana edad, alto y fornido.

El cual usaba harapos sucios y ya desgastados.

Su olor se filtró en sus narices, sintiendo el fuerte aroma del alcohol, el cual aún traia dentro de una botella en su mano.

Kael se detuvo frente a él.

Aquel hombre tuvo que encorvarse para poder hablarle, ambos se quedaron quietos y en silencio.

Fhin, estaba nervioso, estaba seguro de que era alguna especie de guardia.

El tiempo que se quedaron estáticos lo llevo a pensar que esto terminaría en una pelea.

No dudaba de Kael, aun así, si terminaba ganando no habría manera de que los dejaran pasar.

En ese instante, el hombre abrió su boca lentamente, dejando salir unas palabras, con una voz rasposa y grave por su alto consumo de alcohol.

—Este lugar no es para caballeros de brillante armadura—Poniendo su dedo encima de su casco— Porque mejor no das la vuelta y vas a otro lado a buscar a tu princesa— Sin pestañear, dijo con un tono despectivo y agresivo.

Esto solo hizo crecer más la preocupación de Fhin.

—¡NO!

¡NO!

¡NO!

¡Ahora todo se fue al diablo!

— Dejando abrir sus ojos de lado a lado, y mostrando su rostro lleno de preocupación, tocando con sus manos su cabeza.

Podía verse como saltaba por los nervios que sentía.

En ese momento recordó algo importante —Espera — Bajando sus manos y mostrando una sonrisa confiada.

—Él no responderá a su provocación.

Mi maestro es una persona sabia, pacífica y sobre todo inteligente.

Se que hallara la manera de convencerlo sin llegar a los… —¿Y si no deseo hacerlo?

¿Tú me echaras con ese asqueroso olor en tu aliento?

—Dijo Kael, respondiendo a su provocación.

Fhin volvió a abrir sus ojos y dejo caer su boca, mostrándola totalmente abierta.

—¡Estamos perdidos!

—Agachando la cabeza con una mirada desolada— Ahora no habrá manera de pasar.

El guardia se acercó a él, encorvándose mucho más.

—¿A QUIÉN LE DICES ESO?

MALDITO ENANO — Gritando y levantando sus puños por los lados, en señal de pelea.

Kael no retrocedió y sin dudarlo arremetió contra él.

—No veo otro tipo con ese asqueroso olor o acaso tu cerebro no es igual de grande que tu cuerpo.

Fhin se quedó paralizado, esperando el momento que, de inicio a su pelea, preocupado por lo que estaba por suceder.

Ambos quienes parecían estar a punto de iniciar una batalla, se miraron nuevamente, el guardia inicio, levantando su mano y acercándola hacia Kael.

—AHHHHHH ¡JAJAJA!

— Riendo, le dio una simple palmada en la espalda, —¿Qué?

— Fhin se quedó con la mente en blanco, no esperaba esa reacción.

Luego de eso lo abrazo amigablemente, entre risas y sonrisas, le dijo.

—¡Cuánto tiempo Kael!

Al parecer aun no puedo intimidarte ¡JAJAJA!

—Dejando salir una amigable sonrisa y continuando con su risa cada vez que terminaba de hablar Kael continuo la conversación —Lo mismo digo, Gribus, siempre es un gusto verte.

Gribus, rodeándolo con sus brazos, lo levanto con un abrazo.

—¡JAJAJA!

Mi buen amigo, está de regreso.

Demostrando que todo no era más que una broma entre ambos, dejando al pobre Fhin con el corazón en la boca.

Esperaba una pelea entre dos monstruos, sin embargo, solo eran dos amigos reencontrándose luego de tanto tiempo.

Fhin, aliviado por lo sucedió, dejo salir fuertemente el aire acumulado en sus pulmones.

Gribus bajo a Kael al suelo, manteniendo aun su sonrisa.

—Y dime ¿Qué te trae al basurero del reino?

— Preguntó, aun sin notar la presencia de Fhin.

Kael estaba a punto de explicarle el motivo de su regreso, antes de hacerlo, Fhin se acercó a él, mostrándose lentamente.

Gribus se quedó mirándolo de manera extraña, confundido hizo la pregunta que todos haríamos en esa situación.

—Kael…… ¿Tuviste un hijo?

— Con un tono de preocupación.

Kael intento explicarle, pero antes de hacerlo, Gribus ya había imaginado toda una historia en su mente.

—Diablo Kael, tuviste un hijo y ahora lo traes aquí…… su madre te abandono ¿verdad?

—Poniendo su mano en su frente, y negando con la cabeza.

—Viejo amigo, no niego que eres fuerte….

pero te falta aprender a hablar con las mujeres.

Volviendo su mirada a Fhin, mostrando sus ojos llenos de pena y compasión por lo que creía que estaba pasando.

Acercándose a él, de rodillas para alcanzarlo, le dijo.

—Tranquilo niño, sé que tu padre resolverá las cosas con tu madre.

Esto casi siempre pasa en las familias.

Fhin se quedó confundido.

Kael se acercó a Gribus, explicándole que no era su hijo quien estaba frente a él.

—¿Eh?

Entonces ¿Por qué esta aquí?

— Pregunto lleno de curiosidad por lo que estaba pasando.

Kael le explicó de quien se trataba.

—Ya veo….

Así que es tu discípulo — Gribus se volvió a dirigir a Fhin, tratando de buscar amistarse con él.

—Así que tú también quieres ser un protector de la paz, no es así muchacho — Mostrando otra vez su sonrisa característica.

—¡JAJAJA!

Veo que el futuro de los Barder aún persiste — Rio fuertemente mientras tomaba el hombro de Fhin.

En ese momento Fhin se quedó con la mirada sombría, negando esa afirmación.

—Yo no soy un Barder, ni quiero ser un protector de la paz…Estoy aquí por otros motivos — Dejando en claro que no buscaba seguir el legado de sus ancestros, y dejando salir en sus ojos un poco de su desprecio y odio hacia ellos.

Esa respuesta dejo desconcertado a Gribus, ciertamente no la esperaba.

—Bueno….

Tienes mucho trabajo Kael, te deseo suerte, aun así, si necesitas que te ayude a disciplinarlo tu solo debes pedirlo ¡JAJAJA!

— A pesar de lo que dijo Fhin, no le caía mal, debía tener sus motivos y él lo entendía.

Dejando las bromas de lado, Kael le pregunto por cierta persona.

—¡Claro que sigue aquí!

Sin ella este lugar se habría derrumbado hace tiempo — Dijo orgulloso de sus palabras, expresando que esa persona era sumamente importante para él.

—Sigue en el mismo lugar de siempre, seguramente sabes cómo llegar—Dejando salir un tono burlón— Además de ella, Crístal también sigue allí — Dijo con una sonrisa sospechosa en su rostro, como si ella tuviera alguna relación con Kael.

Él agradeció por responder sus preguntas, sin dar más vueltas se despidió de Gribus y continuo su camino, junto a Fhin.

Al entrar al pueblo, se podía ver los diferentes matices de luz natural que emanaban de los árboles, parecía un lugar mágico y alegre.

Sin embargo, al ver el rostro de las personas que concurrían el lugar, toda esa magia desaparecía.

Había una gran cantidad de negocios cerca, herreros, armeros, algunos vendían pociones, animales entre otro tipo de cosas.

Sin embargo, ninguno de ellos se veía confiable.

Pareciese como si el lugar fuera una cuna de serpientes, esperando a que algún tonto caiga en su nido.

Curioso por saber a dónde se dirigían, Fhin acelero su paso para estar junto a Kael.

—¿Quién es Crístal?

— Preguntó Fhin, curioso por la manera en que Gribus dijo su nombre.

Él le respondió mientras seguían caminando.

—Es una vieja amiga….

— Dijo sin darle mucha importancia a su respuesta.

Fhin se dio cuenta de esto, preguntándose si acaso Kael no confiaba en él.

Para probarlo decidió hacerle otra pregunta.

—¿A dónde nos dirigimos?

Kael respondió dudando por un momento si debía decirle de antemano.

—Bueno, nos dirigimos con unas viejas amigas— Manteniendo su tono suave y sereno.

Fhin quería más información al respecto, estaba cansado de que Kael no confiara en él, ocultándole los lugares a donde iban.

—¿Por qué no confía en mí?

— Frunciendo el ceño — Si empezarás a entrenarme, creo que deberías confiar un poco más.

Kael respondió rápidamente —El maestro que confía demasiado pronto, no forma discípulos, sino insensatos— Dijo sin ningún ápice de duda, la confianza debía de ganarse y Fhin aún no lo había hecho.

Luego de esa respuesta, entendió que no le diría nada, enojado por esa respuesta se mantuvo en silencio todo el camino, distrayéndose con las luces del lugar.

Mirando a lo alto del pueblo, como estas colgaban como estrellas de colores iluminando todo, caminando sin darse cuenta, termina chocando con alguien.

Al abrir sus ojos rápidamente levanto su mirada del suelo.

Escuchando la voz amable y gentil de una mujer.

Fhin se disculpó enseguida, sin fijar su mirada en ella.

—Lo siento mucho, señorita, estaba distraído…—Al verla bien noto algo importante, aquella hermosa mujer traía ropa muy reveladora, tacones altos, maquillaje que resaltaba su belleza y sobre todo un escote muy revelador.

Ella se acercó a Fhin, inclinándose y dejando ver el gran tamaño de sus pechos, él se quedó hipnotizado al instante.

Su rostro empezó a tomar un color rojizo y sentía como su cabeza comenzaba a elevar su temperatura.

Apenas termino de levantarlo, ella le toco suavemente la mejilla.

—Tranquilo pequeño, el deber de los adultos es cuidar de los niños —Con una sonrisa —Sobre todo a los que son tan lindos como tú.

Esas últimas palabras acabaron con él, aquella mujer volvió a levantarse y al ver alrededor, no se había percatado de Kael, reconociéndolo al instante.

A pesar de un tener puesto su casco.

—¡KAEL!

— Abrazándolo fuertemente y chocando su pecho contra él.

— Me alegra mucho verte.

Él correspondió su saludo.

—Me alegra verte Alma — Aunque ella quería quedarse a seguir hablando con él, recordó que aún estaba en su horario de trabajo.

Despidiéndose de Kael y Fhin, se alejó rápidamente.

Fhin aun tratando de procesar lo que había sucedido, su cerebro aun no recuperaba su temperatura regular.

Al darse cuenta, pudo ver como cada vez más y más chicas aparecían vestidas de la misma forma.

Todas ellas salían del mismo establecimiento frente a ellos.

Fhin atando cavos dirigió su mirada a Kael.

—Acaso…….

¿Tus amigas trabajan ahí?

— Dijo con un tono tembloroso y tímido.

Kael asintió.

—Durante todo el tiempo que entrenemos, nos quedaremos aquí.

Fhin tragando la saliva acumulada en su garganta, nervioso preguntó.

—¿Cómo se llama este lugar?

— Cona la voz aun temblorosa y llena de nervios.

—Se llama La Rosa Carmesí, el burdel de Noxvil—Dijo Kael, quien no le hacían efecto ver a aquellas hermosas mujeres, manteniendo la calma de sus emociones, sin embargo, Fhin era otra historia.

Tragando la saliva y tratando de calmar sus nervios.

—¿Un burdel?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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