BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 Una pizca de alegría
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21: Una pizca de alegría 21: Una pizca de alegría —¿Un burdel?
— Dijo, preguntándose qué era lo que significaba, fijando su mirada en el lugar que parecía una gran mansión, Tantos cuartos y pisos con las paredes pintadas con colores brillantes y adornados con luces de color naranja.
—¿Qué es eso?
— Aun manteniendo su inocencia consigo, pero tenía un extraño sentimiento, sabía que a donde iban no era una posada.
Kael le dijo, que le explicaría una vez estén dentro.
Ambos comenzaron acercarse a la entrada.
En el camino, Fhin, trataba de evitar ver directamente a las mujeres a su alrededor.
Aun con el rostro manteniendo su color rojizo, sentía como su cabeza estaba a punto de estallar.
Una vez en frente a las puertas del lugar, Kael levanto su mano y tomo la manivela con forma de corazón en la puerta, emitiendo un fuerte sonido del metal y la madera chocando.
Sin respuesta, Kael volvió a golpear, aun así, nadie atendió la llamada.
Sin perder más tiempo, le pidió a Fhin que esperara ahí.
Mientras que él buscaría otra entrada.
—Espera, a dónde… — Sin poder terminar Kael se alejó rápidamente, buscando otra puerta de donde llamar, Fhin se quedó de pie allí, apegando su mirada a la puerta.
—Está bien…Solo debo esperar a que vuelva — Con la voz algo temblorosa y con el rojo aun rojizo, tratando de tomar aire para calmarse.
Este tipo de ambiente era algo nuevo para él.
Aun así, para concentrarse se golpeó fuertemente las mejillas, recordando cual era el motivo por el que estaba allí.
—¡Vamos Fhin!
¡Solo son mujeres!
No te harán daño.
Recuerda el motivo por el que llegamos.
Recobrando la calma y un poco más motivado levanto la mirada, en ese momento las puertas comenzaron a abrirse lentamente.
—¿Eh?
— Sin saber que hacer miro a todos lados buscando a Kael, sin embargo, al darse cuenta las puertas ya estaban completamente abiertas.
Viendo como un grupo de mujeres parecidas a las que vio antes, formaban una fila.
—¡Bienvenido mi señor!
— Todas juntas, repitieron la misma frase.
Fhin se quedó quieto, sin saber que decir o hacer.
Tratando de reaccionar a lo que estaba pasando, pero no podía hacerlo.
Sin respuesta, las chicas se quedaron confundidas, ningún hombre había cruzado la puerta, era imposible que eso sucediera, llenándolas de confusión.
Una de ella se acercó a la entrada.
Encontrando a Fhin afuera, ambos cruzaron miradas, Él se quedó fascinado casi hipnotizado por la belleza de aquella mujer.
Cabello y ojos de color morado, con piel clara y brillante.
Ella al notarlo, se acercó a él, inclinándose para hablarle.
—¿Tú tocaste la puerta?
— Pregunto con una voz suave y cálida, el perfume que tenía empezó a filtrarse en su nariz.
Sin saber cómo reaccionar se quedó callado.
—Pequeño, este lugar no es para ti, cuando seas mayor y decidas volver te prometo que te atenderé felizmente — Mostrando una linda sonrisa.
Ella se levantó y comenzó a caminar volviendo hacia adentro del lugar.
Fhin sin saber que decir para detenerla, dejo salir lo primero que pensó.
—Espera….
Yo-Yo e-e-estoy bu-bu-buscando un lugar para quedarme— Dijo cerrando sus ojos y apretando sus puños para que las palabras salieron de su boca.
—Por favor…No tengo a donde ir— Estas últimas palabras con un tono más serio y melancólico.
Ella volteo nuevamente, mirándolo, pudo notar su tristeza y miedo.
Tocando su corazón se acercó a él y lo tomo de la mano.
Pasando las puertas, se extendió una alfombra de color rojo, el lugar tenía las paredes de color morado con líneas rosas y junto a las luces, abundaban en toda la habitación.
Las otras chicas notaron que ella volvía con un niño, todas se acercaron rápidamente intrigadas por lo que estaban viendo.
Fhin caminaba nervioso mientras tomaba su mano.
Ella lo presento con todas las demás, explicándoles lo que él les había dicho.
—Vamos pequeño, dino tu nombre —Dijo ella esperando su respuesta con una sonrisa.
Fhin al notar que estaba rodeado, tomo fuerzas apretando nuevamente sus manos y dejando salir las palabras.
—Me llamo…Fhin— Con un tono bajo y suave, mostrando una mirada algo nerviosa pero que fue suficiente para cautivarlas a todas.
Todas se conmovieron, algunas gritaron por la mirada en su rostro.
—¡Ohhhhhh es muy tierno!
—¡Demasiado lindo!
—¡Déjame abrazarte!
— Una de ellas se acercó rápidamente a él, envolviéndolo con sus manos y apegándolo fuertemente a su pecho, Fhin sintió como su rostro empezó a desaparecer, envuelto por su suave piel y sus enormes pechos.
Sintiendo como su cabeza explotaba, no podía moverse ni luchar contra lo que sucedía, quedándose inmóvil ante ellas.
—¿Podemos quedárnoslo?
— Dijo una de ellas.
Todas las demás compartían la misma idea, sin embargo, una de ellas no estaba de acuerdo.
—No podemos decidirlo nosotras— Con un tono fuerte y serio — La señora Rosa no nos dejara hacerlo, primero debemos convencerla.
Todas las demás salieron en defensa de Fhin, quedando como acuerdo todas pedírselo, no querían abandonarlo solo y a su suerte.
Él simplemente seguía perdido en su mente, no escuchaba, ni reaccionaba a lo que sucedía a su alrededor.
—¡Se lo diremos!
¡Esta vez tendrá que escucharnos!
¡No aceptare un no!
— Decía una de ellas, con una actitud inspiradora y positiva, motivando a las demás para lograr convencer a quien parecía ser la señora de este lugar.
Mientras todo eso sucedía, Kael seguía recorriendo los alrededores.
Buscando alguna otra entrada al lugar.
Levantando su mirada, apuntaba hacia una de las ventanas que habían dejado abierta, deteniéndose un momento, pensando en si debía de entrar al lugar desde allí.
Sin embargo, descarto la idea sin darle más vueltas al asunto.
Iba en contra de sus acciones y pensamientos.
Dejando eso de lado decidió volver a la entrada principal.
Dando media vuelta para dirigirse hacia Fhin, una figura familiar apareció frente a él, una mujer de ojos negros y con un tono del color en el cabello, que se asemejaba a las hojas caídas de los árboles en otoño, que llevaba en sus manos una bolsa con vegetales dentro.
—Kael….
— Dijo ella, con un tono de nostalgia, combinado con tristeza y una pizca de alegría.
Dejando salir su voz suavemente, mientras mostraba sus ojos completamente abiertos, estos brillaban por el reflejo de las diminutas lagrimas que brotaban de ellos.
Al escucharla, él enfoco su mirada en ella, manteniendo su postura y voz con la misma calma de siempre, le dijo.
—Hola, Crístal… Ha pasado mucho tiempo — Como si de una conversación normal se tratase, hablando con un tono carente de emociones y sentimientos.
Dentro de él todo se mantenía en orden, su mente y corazón aun trabajan al mismo ritmo, a diferencia de ella, él no mostro ningún tipo de reacción.
Sin embargo, a penas le respondió, Crístal dejó caer la bolsa, en consecuencia, los vegetales se esparcieron por el suelo, importándole poco eso ella corrió hacia Kael.
Dejando que sus lágrimas sean esparcidas por el viento cayeran al suelo.
Al llegar a él, lo rodeo con sus brazos dándole un fuerte abrazo, apegó su rostro a la armadura fría de Kael, cerrando sus ojos, dejó salir una sonrisa que emitía una luz incandescente, como las que colgaban por el lugar.
A pesar de traer su armadura, podía sentir la calidez de su piel.
Así mismo por un segundo su corazón apresuro sus latidos y su mente dudo, preguntándose si debía de corresponder su abrazo.
Levantando sus manos y tomándola suavemente con ellos.
Al sentir sus manos, Crístal levanto su mirada, acercando su rostro hacia el casco de Kael.
Ambos quedándose un segundo con sus miradas fijas uno al otro.
—¡Me alegra tanto que hallas regresado!
— Dijo, manteniendo su sonrisa y sus brazos alrededor de él.
—A mí también me alegra verte otra vez — Conservando su tono tranquilo y suave ante ella.
Bajando ambos sus brazos luego de ello, aun manteniendo la mirada, el rostro de Crístal podía verse como sus mejillas tomaban un color rojizo mientras aun mantenía su mirada en él.
Lo que parecía un lindo reencuentro, se vio interrumpido por el mismo Kael, recordándole a Crístal la bolsa de vegetales que había tirado hace unos momentos.
—¿Eh?
…… — Aun con sus ojos fijados en él y su rostro ruborizado, parecía que estaba bajo un trance profundo ocasionado por la imagen de Kael, quien se encontraba frente a ella.
No pasaron más que unos segundos para que comprendiera lo que dijo.
—¡Los ingredientes!
— Dando la vuelta rápidamente — ¡La señora rosa va a matarme!
— Arrodillándose en el suelo y recogiendo uno a uno los vegetales.
Preocupada por lo que había hecho, no borraba su mirada de preocupación aun manteniendo el rugo en su rostro.
Sin previo aviso, Kael apareció frente a ella, ayudándola a recoger su desastre.
Mientras ella lo mira sin que él lo note, mostrando nuevamente su sonrisa.
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