BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 22
- Inicio
- Todas las novelas
- BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO
- Capítulo 22 - 22 La personalidad de la doncella
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: La personalidad de la doncella 22: La personalidad de la doncella Al terminar, ambos se levantaron.
Crístal agradeció la ayuda de Kael, mientras recogía su cabello suavemente y fijaba sus ojos en él, con el rostro aun sonrojado.
—Y dime….
¿hace cuanto llegaste al pueblo?
—Preguntó Crístal repentinamente, su voz y labios temblaron, como si las palabras estuvieran escapando de su boca.
Kael respondió sin hacerla esperar, contándole que había llegado hace poco al lugar, evitando decirle algo sobre Fhin.
—¿De verdad?
— Murmuro ella, dejando que una tierna sonrisa se dibujara en su rostro.
—En ese caso… De pronto, corrió hacia él entusiasmada, lo tomo del brazo, tirando de el con alegría— ¡Debemos decirle a las demás!
— Exclamo con su emoción empezando a desbordarse.
—¡Rosa y las chicas estarán felices de verte!
¡Debemos celebrar tú regreso!
Kael no mostro resistencia y se dejó guiar.
El hombre reservado y precavido de siempre, parecía haberse desvanecido, al menos por unos momentos.
Aunque su casco lo ocultaba, su rostro lo delató, estaba sonriendo.
—Había olvidado este sentimiento….
— Pensó, mientras los recuerdos de los últimos 6 años se plasmaban en su mente.
Las noches solitarias y sin vida, las comidas amargas e insípidas que tenía, los días en que todo parecía no tener sentido, aun así, se mantuvo de pie.
Teniendo como única motivación: El encontrar algún sobreviviente de su familia.
Camino guiado por esa esperanza, sin esperar algo más que la soledad y el frio vació en su corazón, aceptando esa como su nueva realidad y como precio de su misión.
Sin embargo, al verla, al escuchar su voz y sentir su cercanía, algo dentro de él volvió a encenderse, pudo recordar que era.
—Este sentimiento, tan cálido… esto es… tener una familia — Con la mirada enfocada en ella, observando su sonrisa tan genuina y deslumbrante que le recordaba que aún estaba vivo Rápidamente noto que se estaban alejando de la entrada principal, tomando una ruta por detrás del burdel, intrigado, Kael pregunto a donde se dirigían.
—Entraremos por la puerta trasera, así que tranquilo — Mientras continuaba acercándose.
Kael se detuvo, Cristal tiraba de él con tanta fuerza que al detenerse estuvo a punto de caer de espaldas.
Antes de hacerlo, él detuvo su caída y sostuvo la bolsa de vegetales.
Luego la levanto lentamente, ella le agradeció por su ayuda, pero aún se sentía confundida por lo que sucedió.
—¿Qué sucede?
—Confundida, soltó su brazo, giró y levanto su mirada hacia él, esperando una respuesta.
Sin perder el tiempo, Kael le explico la situación, esperando su comprensión.
—Alguien más vino conmigo y está esperando en la entrada principal — Con el tono firme de siempre no dijo más, esperando que sea suficiente para que pudiera entender lo que sucedía.
Después de decirlo, el silencio invadió el ambiente, dejando pasar una pequeña ráfaga de aire frente a ellos.
—¿Crístal?
— Kael trato de llamar su atención, intrigado se acercó unos pasos a ella, rápidamente noto el cambio en su rostro, sus ojos antes llenos de vida, se habían quedado vacías casi inertes, su sonrisa que irradiaba una luz incandescente se apagó como fuego extinguiéndose bajo la lluvia.
Él se mostró preocupado por lo que estaba pasando, buscando un motivo para su reacción.
—¿Dije algo malo?
— Se preguntaba Kael, sin llegar a una respuesta concreta.
Y aunque tuviera mucho tiempo para hacerlo, nunca hallaría esa respuesta, ya que todo lo que sucedía era un simple malentendido.
Aunque mostrara una mirada fría y sin vida, Crístal comenzó a crear un sinfín de teorías y preguntas que empezaban a abarrotar toda su mente.
—¿A-A-Alguien?
¡Trajo a otra persona con él!
— La preocupación y nervios empezaron a colarse en sus pensamientos, formando uno de sus peores miedos.
—¡Y si es u-u-una mujer!
— Mostrando señales de vida apretó fuertemente la bolsa en sus manos, tensando su rostro y sus ojos se abrieron de lado a lado.
Kael intento llamar su atención nuevamente, sin embargo, ella se mantuvo inmersa en sus pensamientos.
—¡NO!
Kael no es de ese tipo de hombre, estoy segura.
— Mientras agitaba la cabeza de lado a lado en negación.
— No es posible que sea una mujer….
— Cerró los ojos y mostro su alivio, dejando de tensar su rostro y volviendo mostrar su sonrisa.
A pesar de todo confiaba en él, lo conocía completamente, es por eso que no había motivo para preocuparse.
—Kael perdóname — Abrió sus ojos otra vez y con su voz dulce y tierna dijo— ¿Qué tipo de mujer fue la que trajiste?
— Aquella sonrisa no estaba emitiendo la misma luz de antes, ahora se sentía la presión y enojo combinado con malicia detrás de ella.
Bueno, tal vez si había motivo para preocuparse, Kael era el que debía hacerlo.
A penas escuchó esa pregunta, él volvía a quedar confundido, no recordaba haberle dicho que trajo una mujer, sin embargo, apenas intento responder ella comenzó a caminar hacia él.
Con cada palabra, ella se acercaba, mostrando esa sonrisa tenebrosa.
—No, no traje a ninguna mujer — Dijo sin esperar más tiempo, aunque él no se sentía amenazado por ella, lo hizo para evitar que ella causara alguna confusión.
Algo que ya había sucedido sin siquiera él notarlo.
De todas formas, funcionó, esas palabras la tranquilizaron.
Ella abrió sus ojos y dejó de acercarse con esa mirada tenebrosa.
—En ese caso debemos apresurarnos, antes de que lo confundan con un cliente — Mostrando otra vez su actitud amable y dejando salir su suave voz, en un parpadeo se acercó a él y volvió a tomarlo del brazo, tirando casi arrastrándolo para llevarlo a la entrada.
—Rápido, debemos de llegar antes de que las chicas se lo lleven — A pesar de sus palabras, ella no parecía preocupada, aun llevaba su sonrisa dibujada en todo su rostro.
Para Kael era diferente, de verdad creía que se preocupaba por Fhin, mientras aun tiraba de su brazo, él se lo dijo.
—Tranquila, él solo es un niño — En ese momento, su paso se vio interrumpido con ella quedándose inmóvil en frente.
Él se acercó lentamente hacia ella, mientras se acercaba el cuerpo de Crístal comenzó a temblar, preocupando a Kael cada vez más, acercando su mano hacia ella lentamente.
—¿Eh?
Un niño……— Murmuro despacio y con un tono sombrío.
—Él trajo….
trajo a s-s-su….
— La mente de cristal comenzó nuevamente a sobre pensar sus palabras, sacando conclusiones por su propia cuenta y malinterpretando todo lo que dijo.
Cuando él estuvo cerca de rosarla, ella volteo sin previo aviso y grito.
—¡¿POR QUÉ?!
¡¿POR QUÉ NO ME DIJISTE QUE TRAJISTE A TU HIJO?!
—Podía sentirse la tristeza y rabia en sus palabras, al mismo tiempo dejo ver sus ojos brillantes por una lagrimas que buscaban escapar de sus ojos.
—Y sobre todo….
— Murmuró —¡¿POR QUÉ NO ME DIJISTE QUE TE HABIAS CASADO?!
— Dejando salir su agudo llanto.
Con sus gritos dramáticos y lágrimas llenas de pesar, habían empezado a llamar la atención de la gente a los alrededores, Kael giro la cabeza a ambos lados dándose cuenta de esto.
Mas confundido que nunca trato de calmarla, mientras trataba de comprender como había llegado a esa conclusión tan alejada de la realidad —También había olvidado esta parte de ella… — Secando sus lágrimas y tocando suavemente su cabeza.
Había mucho que contarle, aun así, estaba feliz de volverla a ver.
Ahora la próxima vez que le diga algo, no omitirá ningún detalle.
Mientras todo eso sucedía, Fhin se encontraba aun en manos de las mujeres que deseaban adoptarlo.
—¿Entonces estamos todas de acuerdo?
— Mientras tenía a Fhin en sus manos, ella comenzó a convencer al resto.
No había mucho que hacer, todas estaban encantadas con Fhin.
Respondiendo todas juntas al unísono, aun así, esta decisión no podía ser tomada por ellas.
En ese momento desde las entrañas del lugar, se escuchó el crujido de una de las puertas, al terminar lo siguió el sutil sonido de los pasos de una persona, acercándose a ellos cada vez más.
Al escucharlas todas se quedaron en silencio, dejando escuchar sus latidos y su respiración suave.
Una tomó un respiro y levanto su voz.
—Todas, rápido a sus lugares y escóndanlo — En ese momento cada una de ellas se puso de pie formando dos filas frente a las escaleras que llevaban al segundo piso, dejando a Fhin detrás de una de los muebles.
Aun con él recuperando la conciencia sin darse cuenta de lo que estaba sucediendo, una vez todas estuvieron ubicadas correctamente, se quedaron en silencio.
Los pasos se intensificaban con cada segundo.
Escuchando como sus tacos golpeaban fuertemente con el suelo dando aviso de su llegada.
Una figura oculta entre las sombras se dirigía hasta ellos, revelando su identidad y mostrándose ante todos.
—¿A qué se debe tanto escandalo?
— Con su mano tocando suavemente su mejilla.
La elegancia se desprendía en cada uno de sus gestos, la manera en que pronuncio cada silaba, la firmeza en su postura y su mirada tan serena, pero a la vez penetrante.
—¡Buenas tardes, Señora Rosa!
— Todas repitieron la misma frase al mismo tiempo, mostrando una mirada sonriente y con orgullo.
Luego de eso un silencio profundo invadió la sala, no hubo respuesta por parte de Rosa, entrecerrando sus ojos comenzó a mirar fijamente a cada una de ellas.
A la vez las chicas evitaban su mirada, evidenciando que estaban ocultando algo.
—Y bien…….
¿Hay algo que desean decirme?
— Con firmeza y seriedad preguntó.
Sin embargo, no hubo respuesta por parte de ellas, él entusiasmo de antes había desaparecido, a pesar de sus rostros sonrientes, por dentro estaban nerviosas.
Ninguna estaba dispuestas a decirle la verdad esperando que sea otra la que haga el intento.
—Así que….
será de esta manera — Sintiéndose el enojo en su voz, aumentando la intensidad de su mirada a tal punto de sentir como esta se tragaba tú alma de a poco.
—¡Sara!
— Apareciendo por detrás de ella una niña, que mantenía su mirada fijada en Rosa.
Ambas comenzaron bajando por las escaleras en forma de caracol, Rosa mantenía su elegancia, con cada paso su cabello se movía de lado a lado, brillando como si de oro se tratase.
Con cada escalón que descendía, aumentaba los nervios de las chicas.
Mostrando en sus rostros como la sonrisa que dibujaban comenzaba a temblar, el sudor comenzaba a brotar en su rostro.
En se momento Fhin recupero la conciencia, recordando de a poco todo lo que había sucedido, asomando lentamente su cabeza, pudo ver toda la escena.
Como aquellas mujeres sonrientes y alegres de antes, se mantenían firmes ante la presencia de aquella mujer.
Cambiando la dirección de sus ojos fijándolos en aquella niña.
Sara, sintió su mirada, giró su cabeza hacia el panorama.
Terminando por cruzar su mirada con la de Fhin.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com