BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO - Capítulo 23
- Inicio
- Todas las novelas
- BUSCANDO LA PAZ QUE TANTO ANHELO
- Capítulo 23 - 23 Apetición de ellas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Apetición de ellas 23: Apetición de ellas Apenas Fhin la vio oculto su cabeza.
Sara se quedó extrañada por lo que sucedió.
—Acaso….
¿Era un niño?
— Intrigada, se preguntó si lo que había visto tan solo fue una ilusión.
Pensándolo unos momentos mientras seguía descendiendo por las escaleras.
Para asegurarse de eso mantuvo su mirada en el mismo lugar, cuidando de no caerse mientras caminaba.
Por otro lado, preocupado, se preguntaba si ella había sido capaz de verlo.
—Diablos, ojalá no me haya visto — Inseguro de lo que pensaba, decidió asomar su cabeza nuevamente para confirmarlo.
Al hacerlo, ambos volvieron a cruzar miradas apenas sus ojos pasaron salían de su escondite, bajando su cabeza nuevamente, juntó sus rodillas y las abrazo mientras estaba sentado en el suelo.
—Si, creo que si me vio — Estaba confundido, ella sabia que estaba allí, pero no dijo nada.
Sin saber que hacer, no le quedo más que quedarse en silencio y escuchar todo desde su escondite.
Sara había confirmado sus dudas, mostrando una sonrisa inocente ante la situación que se le presentaba.
Con una actitud risueña y calmada.
—Así que es por eso que había tanto ruido— Devolviendo su mirada hacia el frente — Será mejor que no diga nada.
Continuó su camino hasta pisar el último escalón.
El sonido del último paso de Rosa resonó en todo el lugar, ensordeciendo el ambiente.
Lo poco que podía oírse era el respirar de las mujeres que tenía en frente, todas con la mirada hacia el frente, sin ninguna pizca de duda en ellas.
Rosa camino en frente de ellas, con Sara siguiéndola, esta última sin apartar la mirada de donde vio a Fhin.
—¿Me pregunto cuál es el lugar de donde viene?
—Aun mostrando su sonrisa— Espero tener la oportunidad de hablar con él.
Rosa continuaba merodeando por todo el lugar, devorándolas a todas con su mirada, buscando la mínima duda en sus rostros.
Y lo encontró, fijando su mirada en quien parecía ser la más joven de todas, acercándose hacia ella.
— Emma… — Dijo su nombre suavemente, sin levantar el tono de su voz, estando frente a ella — Dime… ¿Qué es lo que están ocultando?
Emma trago la saliva que tenía acumulada en su boca, comenzando a temblar.
Dejando que los nervios se apoderen de ella, no pudo dar ninguna respuesta, apenas podía pronunciar alguna silabas.
Entonces tuvo una idea que lograría sacarla de este problema.
—S-s-s-señora Rosa — Sacudiendo su cabeza para lograr terminar su frase — Creo que la indicada para decirle lo que sucede es…… Ella comenzó a buscar con la mirada entre las demás, en ese momento cruzo sus ojos con una de ellas.
—¡Mia!
¡Si!
¡Mia!
Ella podrá explicarle mejor la situación — Dijo levantando la voz.
Rosa se alejó, apenas quito su mirada de Emma, ella expulso el aire que estaba conteniendo, mostrando su alivio por haber salido de esa situación.
Pero el problema aún no había terminado.
Al llegar a Mia, Rosa volvió a hacer la misma pregunta.
Ella se quedó inmersa en sus pensamientos.
—¡Maldita sea Emma!
Luego me las pagaras — Levantando su mirada, vio los ojos de Rosa tan solo un momento, bajando los suyos por el miedo — ¡No!
¡No puedo hacerlo!
Su mirada, me aterra cuando se pone así.
Mirando a todos lados, esperando que alguna de sus amigas salte a su rescate, pero era inútil, todas ignoraban lo que sucedía.
—Mia…
— Dijo rosa impaciente por la respuesta — Creo que te hice una pregunta, pero no escucho tu respuesta.
La mirada de Rosa se intensificó, Mia sintió el peso sobre ella, provocada por los ojos de Rosa que estaban presionándola de a poco, cada segundo Mia sentía como el respirar se le hacía más complicado.
Pero aun así se negaba a decírselo.
no tenía el valor para hacerlo.
Levanto su mirada mostrando sus ojos casi llorosos, como si de un cachorro en apuros se tratase.
Entonces, desde sus espaldas, una voz resonó por todo el lugar.
—¡Mi señora Rosa, yo se lo diré!
— Dijo sin duda, ni miedo.
Rosa se acercó a ella sin demora.
Mia estaba agradecida por la acción de su amiga, salvándola de esa situación.
Aun así, no se sabía cómo es que su señora iba a reaccionar luego de la noticia.
Una vez Rosa estaba junto a ella, espero en silencio, dándole paso para que pudiera hablar.
Ella le explico lo que había sucedido, comenzando desde el momento en que tocaron la puerta, pues quien pensaron que era un cliente resulto siendo un niño.
—Al principio íbamos a dejar que se vaya, pero…….
Nos dijo que no tenía a donde ir.
Contándole que todas se habían puesto de acuerdo para hacerle una petición, la cual en ese momento nadie tenía la valentía de hacer mas que ella.
—¿Cuál es esa petición de la que hablas, Amanda?
— Dijo Rosa mostrando en su tono de voz un cierto rechazo hacia lo que estaban a punto de decirle.
Amanda continuó, dudando por un momento, preguntándose si debía hacerlo.
Apretó sus puños y pensó en la situación de Fhin, mostrando un poco de empatía por él.
—Todas pensábamos en pedirle permiso, para que él…… pudiera quedarse aquí — Con su voz tambaleando en principio, aun así, finalizando su frase sin dudas.
A pesar de eso la mirada de Rosa no había cambiado, lo cual significaba solo una cosa, y que dejo claro segundos después.
—¡Él no se quedare!
— Su voz volvió a resonar por todo el lugar.
Su negativa era definitiva, para ella no había forma de que un niño el cual no conocían de nada se quedara, explicándoles que el lugar no era ningún orfanato.
No tenían el deber de ayudarlo, remarcando que el lugar en donde están era Noxvil lugar en donde no podían confiar en nadie que fuera ajeno al burdel.
—Espero lo hayan entendido, así que será mejor que lo saquen de aquí de una vez — Dando media vuelta y comenzando a alejarse.
Fhin escuchó todo desde su escondite, al saber su respuesta se quedó en el suelo sin ningún tipo de reacción.
Este rechazo le traía el mismo mal sabor de boca que tuvo en su pueblo.
Resignado, estaba a punto de levantarse e irse de ahí, después de todo no había nada que hacer, Rosa había sido clara.
Pero antes de hacerlo, de entre las chicas Amanda volvió a levantar su voz.
—¡Espere!
—Dando un paso hacia delante, no sabía que estaba haciendo, pero entendía que no era correcto abandonarlo a su suerte — ¡Por favor reconsidérelo!
Rosa detuvo su caminar, dándose la vuelta, volvió a repetir lo mismo de antes.
No había forma de que se quedara.
Aun así, amando volvió a replicar, no había manera de dejarlo a su suerte recordando todo lo que dijo antes.
Noxvil no era el lugar para un niño, apenas pusiera un pie fuera podría terminar muerto.
Rosa se acerco a ella golpeando el suelo con cada paso que daba.
—¡Dime Amanda!
¡¿Cuál es el motivo por el que peleas tanto?!
Amanda trato de responder, sin embargo, Rosa no la dejo terminar mientras se acercaba a ella, claramente enojada por seguir contradiciéndola.
—¡Traer a ese niño no remplazara a tu hermano!
— Acercando su rostro al de ella de manera agresiva.
Amanda agacho su mirada, su cuerpo temblaba, pero no era por el miedo.
Rosa se dio cuenta rápidamente, dando un respiro y calmando su actitud.
Disculpándose por lo que había dicho, tratando de amenizar el ambiente.
—Discúlpame, no quise decir eso, pero por favor debes entender que no podemos cuidarlo — Mientras tocaba su rostro suavemente.
A pesar de su actitud, no era su intención lastimarla, Rosa bajo su mano y volvió a alejarse, esperando que su decisión haya quedado clara para todas las demás.
Sin embargo, Amando volvió a levantar su voz.
—No busco remplazar a nadie….
— Levantando su mirada.
—¡Pero el necesita su ayuda, así como en algún momento usted nos ayudó a nosotros!
—Es por eso que le pido……por favor déjelo quedarse.
En ese momento, todas comenzaron a levantar sus voces, apoyando a Amanda, en unos segundos todas las chicas en el cuarto comenzaron a pedirle que dejara a Fhin quedarse.
Mientras todo sucedía, él seguía escuchando, confundido por lo que estaban haciendo.
No lo conocían, aun así, estaban tratando de ayudarlo.
No le encontraba sentido a lo que estaba pasando, pero muy dentro en su corazón estaba feliz.
Más y más cada segundo las voces empezaban a resonar con mayor fuerza por todo el lugar, haciendo que Amanda perdiera la paciencia una vez más.
—¡SILENCIO!
—Gritó, deteniendo el tornado de suplicas.
El ruido se detuvo y las voces desaparecieron, Rosa dio un respiro nuevamente.
—¿Dónde se encuentra ese niño?
— Con resignación en su rostro, les pidió traerlo con ella.
Emma se movió hacia el lugar en donde lo habían escondido, tomándolo de la mano suavemente, él no se opuso.
Al verlo, Rosa se acercó, Fhin se quedó quieto sintiendo un poco de miedo hacia ella.
Rosa se inclinó para verlo de cerca, inspeccionando su rostro y cuerpo.
Ella pregunto por su nombre.
Fhin respondió un poco nervioso.
—¿Fhin?
— Repitió con un tono entre curioso y desconcertada — Es un nombre… extraño — Dijo Rosa, con un tono despectivo.
Fhin se sintió enojado por lo que dijo, después de todo era el nombre que sus padres le habían dado.
—Mi nombre….
Mi nombre no es extraño — Mirandola fijamente a los ojos, con el rostro fruncido.
Esta respuesta no le gusto para nada a Rosa, dejando notar su disgusto frente a todas, pero no había nada que pudiera hacer, todas ellas esperaban con ansias que les diera su permiso.
Así que dio la vuelta y dijo.
—Él estará bajo su responsabilidad, encárguense de educarlo correctamente — Mirando de reojo a Fhin.
En ese momento todas saltaron de alegría.
Lo habían logrado, Emma y Mia saltaron a abrazar a Rosa.
Ella simplemente las abrazo suavemente y con una sonrisa en su rostro.
Lo que parecía un momento de felicidad fue interrumpido por el mismo Fhin, quien apenas había recordado que no había llegado solo —Disculpen….
hay una persona más que viene conmigo — Mirando a Rosa esperando su respuesta.
Las chicas alrededor se quedaron calladas, ellas también se quedaron mirando a Rosa esperando su respuesta.
—No…No, uno basta, pero…—Comenzando a sentir pena por sus miradas esperanzadas — Bueno….
Antes de dar su respuesta, la puerta principal se abrió.
Todos en el salón voltearon sus miradas, descubriendo que se trataba Crístal.
Rosa la cuestiono, pues ella le había indicado que debía de entrar por la puerta trasera, rápidamente, Crístal respondió.
—Lo sé, señora Rosa discúlpeme…— Mostrando su sonrisa — Pero me alegra ver que todas están aquí.
Todos la miraban confundidos ¿qué era lo que estaba escondiendo?
—Miren a quien me encontré — Abriendo la puerta y dejando pasar a Kael.
Rosa y las demás se quedaron calladas y con el rostro congelado.
Emma se acerco a Mia y le susurro.
—¿Quién es?
— Con un tono serio al inicio.
Mia respondió igual de intrigada.
—No lo sé….
Pero creo que es un caballero — Susurrando a su oreja.
Emma respondió rápidamente.
—¿Enserio?
¿Qué te hizo pensar eso?
¿la armadura?
— Mostrando un tono sarcástico, burlándose de ella.
Mia se enojó, ambas comenzaron a discutir, empezando a interrumpir el momento.
Rosa las callo rápidamente, pronunciando el nombre de Kael, mirándolo aun sin poder creer que estaba allí.
Él saludó de manera calmada a todas, como si solo hubieran pasado unos días desde la última vez que las vio.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Belmond !!LLegamos a las 10 mil vistas!!
Muchas gracias a todos los que siguen leyendo luego de 3 meses desde que inicie este proyecto.
A pesar de la falta de tiempo o retrasos, incluso hubo momentos en los que pense que podia dejarlo, me alegra poder seguir escribiendo esta historia para mi y sobre todo para ustedes que la siguen.
Espero seguir contando con su apoyo, ya se termino la introduccion principal y estamos entrando a otro arco, aunque un poco lento, tratare de publicar mas capitulos por semana.
Nuevamente muchas gracias a ustedes y a mi editor/amigo a pesar de las peleas por diferencias creativas, sigue alli contribuyendo y ayudandome revisando cada capitulo.
De igual manera los invito a comentar y dar sus ideas a cerca de la historia.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com